Cuatro personajes de Neviim que sirven como modelos de identificación

Les dejo un link a mi artículo “Cuatro personajes de Neviim que sirven como modelos de identificación”.

Me permito citar de los últimos párrafos, cuando hablo de Shimshón. En cierto sentido, el mensaje viene al caso tras una triste jornada para Israel, en la cual fue asesinado Netanel Yahalomi Z´L.

Por último, me voy a referir a Sansón (Shimshón). Este personaje demuestra que no se queda pasivo al ser lastimado, sino que busca recuperarse y vengar las heridas. En el libro de Shoftim se cuenta que cuando Shimshón organiza un banquete y propone un enigma a unos asistentes, estos últimos terminan extorsionando a la mujer del anfitrión (hija de filisteos), amenazándola de muerte, para que le sacara la respuesta a su marido y se las rebelara. Cometen trampa los aludidos y responden el enigma; a lo que Shimshón dice: “Si no hubierais arado con mi vaquita, no habríais descubierto mi enigma”. Lleno de ira, Shimshón sube a la casa de su padre, y su mujer termina siendo dada a un compañero que había sido su amigo. En época de cosecha, Shimshón vuelve para visitarla, y en boca de quien fue su suegro se entera de la terrible verdad. Shimshón reacciona contra los filisteos y hace consumir con fuego las hacinas y mieses por segar, las viñas y los olivares. Los filisteos al ver lo sucedido, queman a la mujer y al padre de ella. Lo que sigue se cuenta del siguiente modo: “Y les dijo Shimshón: “Ya que habéis hecho un crimen como éste, juro que no me detendré hasta tomar venganza de vosotros”. Y los hirió dejándolos tendidos pierna sobre muslo con gran matanza (…)”. Shimshón actuó de manera que quienes buscaron lastimarlo, pagaron un alto precio. Sufrió primero al perder a su mujer y luego cuando esta es asesinada por los filisteos, pero no se quedó quieto, sino que recurrió a la represalia. Hay personas que frente a las desgracias se derrumban y permiten que sus verdugos sigan hiriéndolos; la lección de Shimshón es precisamente la opuesta: sobreponerse y retaliar a los enemigos. La filosofía de Shimshón es explícita en el siguiente pasaje: “Entonces tres mil hombres de Judá bajaron a la hendidura de la roca de Etam y le dijeron a Shimshón: “¿Sabes tú que los filisteos nos gobiernan? ¿Qué es entonces esto que nos has hecho?”. Y él les respondió: “Como ellos me hicieron a mí, así les he hecho a ellos””. Ni el hecho de que los asesinos pertenecieran a los filisteos (que gobernaban a Israel), detuvo la sed de revancha de Shimshón; él prosiguió aunque sus actos desafiaran a la autoridad de quienes sometían a su pueblo.
Aquí es bueno efectuar una aclaración: no estoy a favor de la violencia como método para tratar con las personas; sino de represalias contra agresores. Tampoco sostengo que las represalias dentro de una sociedad también incluyan deliberadamente como blanco adicional a quienes no iniciaron el uso de la fuerza física, porque contra estos últimos la supuesta represalia no sería tal, sino lo contrario: un inicio de la fuerza. Quien expresa de manera cristalina el derecho a la legítima defensa y la retaliación es la filósofa Ayn Rand, que escribe: “La consecuencia necesaria del derecho del hombre a la vida es su derecho a actuar en defensa propia. En una sociedad civilizada, la fuerza únicamente puede usarse como represalia, y sólo contra quienes inicien su uso. Todas aquellas razones por las cuales la iniciación del uso de la fuerza física es un acto de maldad, convierten su uso como represalia en un imperativo moral. Si alguna sociedad “pacifista” renunciase a las represalias mediante la fuerza quedaría indefensa, a merced del primer malhechor decidido a seguir el camino de la inmoralidad. Una sociedad así obtendría lo opuesto a su intención: en lugar de abolir la maldad la apoyaría y la recompensaría” (1).
Fuentes:    
La Biblia. Hebreo-español. Versión castellana conforme a la tradición judía por Moisés Katznelson. Editorial Sinaí.
1- Rand, Ayn; “La virtud del egoísmo”, Editorial Grito Sagrado.
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