¿Hacia dónde va la Argentina?

¿Nuestra política exterior está en manos de Chávez?

Por Rodolfo H. Gil EX EMBAJADOR

Sería ingenuo no advertir la influencia del presidente venezolano en la  tan controvertida relación con Irán y en nuestro dramático aislamiento  internacional, desconocido en tiempos de democracia.

En las diversas experiencias de los gobiernos K, la política exterior ha tenido por objetivo central, con relativo éxito, la acumulación de poder interno  en vez de fortificar, en la escena internacional, una presencia del país que redunde en el mejoramiento de las condiciones de vida de los argentinos. Esa monserga fue un recurso facilista  para intentar explicar, o exculpar, los desaguisados cometidos más allá de nuestras fronteras, notablemente agravados desde que Héctor Timerman se hizo cargo de la Cancillería.

Pero en los últimos meses esta táctica parecería comenzar a producir el efecto contrario. Dos ejemplos.

Primero: la excursión de Moreno a Azerbaiján . País de nueve millones de habitantes; un PBI de 64 billones de dólares -su economía depende casi exclusivamente de las exportaciones de petróleo, y marginalmente de gas- y su intercambio comercial con Argentina bascula en los 200 millones de la misma moneda.

Con estos datos ¿cuál podría ser la “explosión” positiva en el comercio bilateral? Prácticamente ninguna.

Pero en el plano político ignoró un dato no menor.

Ese dato se llama Nagorno-Karabaj,  zona fronteriza donde, desde hace décadas, disputan armenios y azeríes, por medios pacíficos y bélicos, con el agregado de denuncias graves sobre “limpieza étnica” llevada adelante por los azeríes. No es difícil imaginar cómo esas acusaciones rozan la piel de una nación que ha sufrido uno de los dos genocidios -reconocido como tal por Argentina- más importantes del siglo XX.

El gobierno de Armenia ha expresado su honda preocupación por esta visita.

La comunidad de argentinos de raíces armenias, su desagrado y consternación . La administración Kirchner-Boudou ha agraviado a esta vibrante comunidad de compatriotas, que tanto han aportado a la construcción de la Nación, por … nada.

Segundo: atentados contra la Embajada de Israel y la AMIA . Argentina fue el primer país de América Latina que reconoció al Estado de Israel (1948). A partir de allí establecimos con él sólidas relaciones de amistad. Contra su embajada se perpetró una fanática agresión terrorista. La excusa fue la globalización de un conflicto lejano a nuestras fronteras, problemáticas e intereses, lo que no quita el inalterable compromiso nacional de cooperar en pos de una solución pacífica y que sea justa, tanto para palestinos como israelíes.

Meses después fue la voladura de una organización comunitaria de argentinos que reconocen lazos comunes -de religión, tradición e historia- en su judaísmo.

El ataque a estos compatriotas fue un agravio a todo el país.

Nuestra justicia ha exigido la comparecencia de altos funcionarios iraníes, entre ellos un ex presidente y un actual ministro, fuertemente sospechados de participar en el atentado.

Irán ha sido en todos estos largos años totalmente renuente a colaborar.

Por primera vez, en la Asamblea de Naciones Unidas del año pasado, el embajador Jorge Argüello fue una solitaria presencia nacional, en medio del retiro masivo de países que se negaban a escuchar a Ahmadinejad amenazar con borrar a Israel del mapa y negaba el Holocausto. Este año hubo un upgrade  en la presencia argentina.

Ya no fue el embajador ante la ONU sino el vicecanciller quien testimonió la congratulación del líder iraní por la creación de misteriosos “grupos de trabajo” y “expandir la relación”.

La actitud argentina, en el marco del diálogo y la negociación que implica la actividad diplomática, debió haber exigido un prerrequisito a cualquier avance en las conversaciones. Que los iraníes expresasen su compromiso irrevocable de poner, ¡luego de veinte años!, a los sospechados a disposición de la justicia argentina.

¿Qué se obtuvo? Nueva agresión a los argentinos y pura ganancia para la contraparte.

Para los iraníes está en juego romper su aislamiento internacional, Siria, la influencia sobre el futuro asiento argentino en el Consejo de Seguridad y su política (capitaneada regionalmente por Chávez) de hacer pie en América Latina como desafío a los EE.UU. y demás países que se oponen a su pretensión de poseer armamento nuclear.

Semejante escasez de resultados para Argentina lleva a la sospecha de que “algo está podrido en Dinamarca”o a la corroboración de la incapacidad en la gestión de los asuntos internacionales .

Pero esta nueva relación “especial” con Irán excede lo meramente puntual. Es quizás la cuenta más refulgente de un rosario que va marcando una tendencia en CFK: su cada día mayor asimilación al sistema de toma de decisiones del chavismo . Sería más que ingenuo no ver la larga mano del presidente venezolano detrás del nuevo relacionamiento argentino-iraní.

La agudización de las divisiones dentro de la sociedad; los ataques contra los que piensan distinto; la política para acallar a medios de comunicación críticos (RTV/TN, Canal 13); los avances (o amenazas) confiscatorios sobre el sector privado; el aumento de los controles estatales sobre la libertad de los individuos para decidir sobre el destino de su patrimonio; una política exterior que lleva al país a un aislamiento internacional desconocido en tiempos de democracia …¿vale la pena seguir con la enumeración?

A los entusiastas lectores que en los 70 (y pareciera que hoy también) se abandonaron a las facilidades de Marta Harnecker, les recomendamos que se sumerjan en la profundidad de los cuadernos carcelarios de Antonio Gramsci y se pregunten: ¿es la decadencia argentina tan pronunciada que han cedido la “conducción moral e intelectual” de este pretendido modelo a un personaje como Hugo Chávez?

Los acuerdos u opinión que yo personalmente pueda tener con el gobierno argentino por cuestiones domésticas e internas, de ninguna manera me impedirán criticarlo cuando perciba que su política exterior es contraria a los valores ideológicos que dice sostener respecto a los derechos humanos, y lo más importante que es la búsqueda incondicional de justicia por los muertos de la AMIA y el castigo a los culpables. En ese sentido comparto plenamente las palabras de Julián. Espero que los familiares de las víctimas argentinas del régimen iraní no se dejen engañar.

¿Cómo puede ser que el comercio con Irán haya pasado de 1 a 400 millones de dólares en el último lustro cuando un dictamen de la justicia argentina, avalado por Interpol, prueba que estos funcionarios orquestaron la peor masacre terrorista de la historia argentina? Me refiero a un dictamen de 800 páginas del fiscal Alberto Nismann donde detalla a la perfección cómo se ordenó y planificó el atentado en la ciudad iraní de Mashad, cómo operó la conexión local dirigida por Mohsen Rabbani, cómo se efectuaron los pagos correspondientes, cómo se trajo al inmolado Hussein Berro, qué llamadas se hicieron desde cada teléfono, cómo la banda de Galeano ocultó pruebas, y quiénes fueron los encubridores. El que afirma que no existen pruebas fehacientes de la participación iraní, es que no leyó ni la primer carilla.

Yo me pregunto qué maldita autoridad tiene el poder ejecutivo para encajonar una causa de la justicia por cuestiones políticas o monetarias de un gobierno de turno. Así tal vez funcionarán las cosas en Irán, donde el ayatolá solo rinde cuentas a su “sabiduría” y todo se reduce a una cuestión de “negocios entre mandatarios”; pero en una democracia como la argentina las cosas funcionan de otra manera (división de poderes se llama, Mahmud). ¿Qué tipo de “lazos culturales y de amistad” puede existir entre esos dos países? Dos gobiernos con posiciones y valores diametralmente opuestos en asuntos tan básicos ligados a la defensa de los derechos humanos y civiles. Argentina ha consagrado la Ley de Matrimonio Igualitario, en Irán la homosexualidad es considerada una aberración punible con la muerte que debe ser reprimida desde el Estado sin piedad ni misericordia (más información aquí… vean lo que apoya la izquierda latinoamericana). El gobierno argentino está promoviendo una reforma del Código Civil que excluye de la normativa el “deber de fidelidad” entre cónyuges, y el régimen de Teheran considera que las mujeres adúlteras merecen ser lapidadas. Son dos naciones que van por caminos – ya no distintos – sino completamente opuestos. Argentina está años luz por encima de Irán, por más que yo sea el primero en reconocer que acá hay muchas cosas mal. Y no hay “equivalencia cultural o de costumbres”. La cultura argentina no es compatible con la iraní porque esta primera consagra el derecho a la vida, la libertad de pensar distinto, la libertad sexual, las libertades civiles e individuales (como cualquier sociedad occidental medianamente civilizada y democrática)… en Irán esas cosas no existen, no porque sea innato de la cultura persa destruir aquello que permite al hombre ser feliz, sino porque el régimen fundamentalista, teocrático e islamofascista que ha secuestrado a esa gran nación desde 1979 así lo dicta.

Si Canadá rompió relaciones diplomáticas con Irán por mucho menos que eso, Argentina con 85 muertos encima hace rato debería haberlo hecho.

Desafortunadamente hay demasiados kirchneristas entre la sociedad civil que apoyan a Irán y perdieron la vergüenza a la hora de admitirlo… muchos más de lo que me gustaría. Es un hecho innegable después de escuchar tanto el Canal 7, Radio Nacional, Página/12, el programa radial de Víctor Hugo Morales y sus oyentes (el otro “monopolio”). Y el que calla otorga, Víctor Hugo. Me temo que todo el movimiento político pagará caro haberse posicionado del lado equivocado de la historia, los valores y la civilización humana. Porque desde el momento en que son cómplices del peor régimen antisemita y asesino del presente siglo, todo lo bueno que pudieron haber hecho se va por la cloaca a ojos de mucha gente buena y decente en el mundo… Fui ingenuo al haber apoyado el modelo en tantas oportunidades? Puede ser. Me equivoco? A veces. Pero traicionar a mi pueblo para apoyar un gobierno en la diáspora? Jamás! ¿Entienden esa diferencia los señores Wainfeld, Brieguer, Granovksy (se nota que no tenés ni la menor idea, está probado, los acusados tienen pedido de captura internacional y son siete los funcionarios iraníes acusados, no tres, es información pública que la encontrás en Google pedazo de salame devenido en periodista “mi-amigo-moishe-progre”) y compañía? Conmigo perdieron.

Y si no se detiene cuanto antes a los ayatolás, la penetración iraní en Latinoamérica será cada vez mayor y más peligrosa. Lo siento, pero el tiempo se agota demasiado rápido como para andar ocultando la verdad porque es molesta para algunos.


UPDATE:

Confieso que hoy estaba un poco indeciso respecto a la conveniencia de publicar esta entrada, tan crítica con la política exterior de un país que no es abiertamente hostil a Israel, pero ahora que acabo de leer este comunicado en respuesta a la última cumbre de los países árabes con el Mercosur, me siento realizado y en paz conmigo mismo.

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Una respuesta

  1. Otra diferencia… el cepo al dólar en Argentina es una broma al lado de Irán, cuya economía se está cayendo a pedazos por las sanciones.

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