Los Hijos de Hitler

Interesante documental sobre los descendientes de algunos de los peores genocidas de la historia humana. Siempre me llamó la atención esta gente, puesto que si bién són individuos que no deben ser juzgados por el accionar de sus parientes, ya que esto es completamente irracional, la atrocidad brutal de las acciones de estos últimos es una marca tan profunda que los ha afectado por toda la vida haciendolos sentir parte de dichas atrocidades. Y los seguirá afectando.

“Nacieron en familias acomodadas, muy cercanas al núcleo más poderoso del III Reich. Heredaron apellidos como Himmler, Goering, Goeth…Crecieron arropados por el silencio de sus familias, quienes les negaron todo lo ocurrido, pero no pueden evitar sentirse culpables…

“Es difícil explicar la culpa” dice en el documental el nieto de Rudolf Hoess, a quien se le atribuye la muerte de dos millones de judíos en Auchswitz. “Pero cargo con esa culpa, no puedo evitar sentirme culpable”.Como él, otros de los protagonistas de “los hijos de Hitler” no pudieron imaginar que su padre o su abuelo hubieran dirigido las “SS”, o que abrieran campos de concentración como el de Auschwitz, donde supervisaron el exterminio de millones de personas en las cámaras de gas. En sus familias, como explica Niklas Frank, el hijo de uno de los colaboradores más próximos de Hitler y gobernador de la Polonia ocupada, “todo terminó el 8 de mayo e 1945”.

Algunos de estos descendientes de los criminales del nacionalsocialismo se han enfrentado a su infierno privado y han querido redimir sus culpas, pidiendo perdón por los horrores que cometieron sus familiares, a los parientes de las víctimas del Holocausto.

 

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2 comentarios

  1. Y algunos nietos de esos monstruos incluso se convirtieron al Judaísmo. Obviamente la maldad no se transmite en el ADN. Ni tampoco existe algo especial en la sangre mas que glóbulos rojos, mal que le pese a la ideología racial nazi.

    Aunque en otros casos, por cuestiones culturales y educativas, la manzana no cae muy lejos del árbol.

  2. Me molesta terriblemente pensar que la tercera o cuarta generación de alemanes después del Holocausto sienten culpa por lo que hicieron sus antepasados cercanos, pero los únicos que realmente deberían sentir culpa – los asesinos de ese entonces y los antisemitas de hoy – son precisamente los que no sienten remordimiento alguno. El mundo al revés.

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