Las sanciones corroen al régimen por dentro

Está confirmado por ellos mismos. Su economía se va a pique, no pueden importar y exportar libremente sus productos más básicos (exportar petróleo e importar todo el resto, típico modelo chavista), el rial se devaluó un tercio en pocas semanas y tienen la inflación más alta del mundo (que los expertos estiman en 50-70%, aunque el régimen ayatolá miente descaradamente y dice que es “solamente” de un 24% anual). Encima la pésima administración económica de Ahmadinejad empeoró las cosas. Hay caos socio-político y un espíritu rebelde entre esa población que tal vez hará parecer el levantamiento de 2009 una escaramuza insignificante. Si esto sigue así, preferible retrasar la guerra y dejar que las sanciones hagan el trabajo “ablandando” al enemigo antes de destruir militarmente sus instalaciones nucleares.

De todas formas los ayatolás son capaces de darle de comer uranio a sus hijos. Son capaces de sacrificar medio país para alcanzar la capacidad de producir armas nucleares. Según lo que admiten los propios europeos, la fecha tope para llegar a la “línea roja” es junio de 2013. Vale decir, la línea roja es cuando tendrán la capacidad de fabricar la bomba cuando quieran sin que ningún ataque militar pueda cambiar el resultado. Una vez que enriquecen uranio al 90%, después pueden ensamblar la bomba en cualquier taller del tamaño de un aula sin que la CIA, el Mossad o los cientos de satélites espía siquiera se den por enterado.

No queda mucho tiempo, pero mientras tanto hay que apostar a las sanciones, provenientes hasta ahora de EE UU y Europa. Además el próximo presidente estadounidense, sea Obama o Romney, apoyará cualquier medida que Israel decida tomar para neutralizar la amenaza iraní. En eso no hay mucha diferencia entre demócratas y republicanos. Sino miren el último debate.

Pero no es solo trabajo de ellos. Netanyahu hizo una campaña impecable de esclarecimiento y relaciones públicas a nivel internacional que alertó al mundo entero (o al menos puso el tema sobre la agenda) del peligro que constituye el programa nuclear iraní. Creo que Bibi ahora no es tan apreciado como debería, pero en unos poquitos años se le reconocerá todo lo que hizo por su nación y el mundo libre. No me quepa la menor duda que el resultado de la próxima guerra en Medio Oriente será un remake de 1967, potenciado a la centésima. El tiempo dirá.

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: