Al final, no hace ninguna diferencia el qué dirán

Si bien nuestra prioridad es proteger a los ciudadanos israelíes, el gobierno israelí tampoco se puede dejar llevar por la opinión pública dentro del país, porque esta última no cuenta con la información, inteligencia y pragmatismo necesario para saber cuándo es el momento de lanzar la ofensiva final contra Hamás. El gobierno israelí tiene la responsabilidad primordial de servir al pueblo de Israel, pero no seguir sus dictados como si fuera una democracia delegativa. Por el simple hecho de que el pueblo se puede equivocar, no todos están capacitados para tomar decisiones al margen de su sentimiento nacionalista o deseos impulsivos. Todos querían destruir al Hamás ahora y para siempre, pero seguramente no era lo más conveniente, porque todavía no se dio la orden (repito: todavía). Yo confío plenamente en Bibi y sus asesores. Les recuerdo las sabias palabras de Ben Gurión: “No hay que hacer lo que el pueblo quiere, sino lo que el pueblo necesita”. Por el simple hecho de que a veces el pueblo se puede equivocar o no contar con la información necesaria para tomar decisiones trascendentales, sea por temeridad o cobardía. Por ende, el verdadero estadista que trasciende la historia no sigue al electorado ciegamente, sino que guía y toma decisiones, pues está más allá del cortoplacismo y la limitada comprensión del público, en completo contraste con lo que decía Arafat: “Porque soy un líder me dejo arrastrar por los caprichos de la masa”.

Con respecto a lo que piense el resto del mundo… A pesar de que el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, el gobierno israelí y activistas individuales pro-israelíes en el mundo entero, durante los últimos días llevaron a cabo una campaña de relaciones públicas impecable en los programas de noticias y opinión, diarios, televisión, páginas web, foros de Internet, Twitter, Facebook, Youtube, Flickr, Wikipedia, cadenas de email y blogs… al final, lo que piense la opinión pública mundial no importa. Solo importa que Israel haga lo correcto, lo conveniente para sus intereses básicos de seguridad.

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2 comentarios

  1. Un artículo muy interesante que me hace reflexionar.

    “el gobierno israelí tampoco se puede dejar llevar por la opinión pública dentro del país, porque esta última no cuenta con la información, inteligencia…” Parcialmente de acuerdo, pero especialmente porque no confío en la opinión pública, que creo es una opinión publicada en los medios; la gente se deja llevar con un espíritu bastante gregario leyendo sólo los titulares sin entrar a detalle en nada. Pero cuidado con la información y la inteligencia a secas: si están dirigidas con unos valores adecuados, bien; si no… ni los nazis ni los comunistas eran idiotas ni les faltaba información.

    “…Ben Gurión: ‘No hay que hacer lo que el pueblo quiere, sino lo que el pueblo necesita’. Por el simple hecho de que a veces el pueblo se puede equivocar o no contar con la información necesaria para tomar decisiones trascendentales, sea por temeridad o cobardía (…) Parcialmente de acuerdo. Me gustaría saber lo que diría Ben Gurión si hubiera nacido en mitad de s.XX y no a finales del XIX, pero acepto que fue un gran estadista de una inteligencia fuera de lo común. No obstante, no todos son como él: hay tipos gobernando que si bien tienen lógicamente más información que yo, también se puede equivocar y, sobre todo, tienen unas motivaciones que les llevan a decidir no siempre a favor del pueblo, sino a favor de su partido político, o a medias, o a favor de una clase social determinada.

    “…al final, lo que piense la opinión pública mundial no importa. Solo importa que Israel haga lo correcto, lo conveniente para sus intereses básicos de seguridad”. La opinión pública mundial no debe teledirigir la política de Israel ni la de ningún otro gobierno; pero de ahí a que no importe…

    A.

    • Tienes razón. La opinión pública es importante (de lo contrario el ejército israelí no se molestaría en tener espacio en todas las redes sociales), pero hasta cierto punto.

      Con respecto a los gobernantes que se pueden equivocar… por supuesto que sí. Ocurre en todos los países e Israel no es la excepción. Pero tengo la certeza de que, al menos cuando se trata de la seguridad nacional, los Primeros Ministros de Israel suelen tomar decisiones acertadas, la ideología o partido no es tan determinante cuando se tratan esos temas (porque además están los servicios de inteligencia que dan su opinión). Yo personalmente confío plenamente en Bibi. Y los ciudadanos israelíes decidirán en enero si le permiten que sigamos confiando en él para ser el Primer Ministro y enfrentar los importantes retos que vendrán en un futuro cercano. Es un hombre con experiencia, conocimiento, mucha inteligencia, pragmatismo y patriotismo. Yo creo y quiero que ese hombre seguirá manejando los destinos de Israel por un buen tiempo. Hay Bibi para rato.

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