Pequeño homenaje a Martin Luther King y tantos judíos que lucharon por los derechos civiles en EE UU

MLK and rabbis
 
Frases célebres del Dr. Martin Luther King, Jr. Patriota americano, ejemplo humano:
“Veo a Israel como uno de los grandes puestos de avanzada de la democracia en el mundo y un maravilloso ejemplo de lo que puede hacerse, cómo una tierra desértica puede ser transformada en un oasis de hermandad y democracia. Paz para Israel significa seguridad, y esa seguridad debe ser una realidad.”
 
“Usted sabe que el Sionismo no es nada menos que el sueño e ideal del pueblo judío de retornar para vivir en su propia tierra. El pueblo judío, las Escrituras nos dicen, una vez disfrutó de una Comunidad floreciente en Tierra Santa. De este lugar ellos fueron expulsados por el tirano romano, los mismos romanos que cruelmente asesinaron a Nuestro Señor. Echados de su patria, su nación en cenizas, obligados a vagar por el globo, el pueblo judío una y otra vez sufrió el látigo de cualquier tirano que gobernó sobre ellos.”
 
“Usted declara, mi amigo, que usted no odia a los judíos, usted es simplemente un ‘antisionista’. Y yo digo, deje que la verdad suene desde las cumbres de las altas montañas, deje que haga eco a través de los valles de la tierra verde de Dios: Cuando la gente critica al Sionismo, se refiere a los judíos – esta es la propia verdad de Dios.”
 
“El antisemitismo, el odio al pueblo judío, ha sido y permanece como una mancha en el alma de la humanidad.”
 
“Que fácil debería ser, para cualquiera que crea en este derecho inalienable de toda la humanidad, entender y apoyar el derecho del pueblo judío a vivir en su Tierra antigua de Israel. Todos los hombres de bien se regocijan en la realización de la promesa de Dios, de que este pueblo debe retornar en alegría para reconstruir su tierra pillada. Esto es el Sionismo, nada más, nada menos.
 
“¿Y qué es ser antisionista? Es la negación al pueblo judío de un derecho fundamental que nosotros reclamamos justamente para los pueblos de África y concedemos libremente a todas las otras naciones del globo. Es discriminación contra los judíos, mi amigo, por ser judíos. En resumen, es antisemitismo.”
 
M.L. King Jr., “This I Believe: Selections from the Writings of Dr. Martin Luther King Jr.” (New York, 1971)

Carta a Página/12

“Sres/as Página 12:

Observo que en la nota Los judíos negros, el “cancer” de Israel el señor Juan Gelman confunde a los inmigrantes judíos de Etiopía (o a los judíos negros Lemba de Zimbabwe y Sudáfrica), con los inmigrantes ilegales de Sudán y Eritrea que no son judíos.

Durante la década del ’80 (Operación Moisés) y ’90 (Operación Salomón), Israel rescató miles de judíos etíopes, trayéndolos a Israel y convirtiéndolos en ciudadanos plenos. Actualmente 130.000 judíos negros de ascendencia etíope (Beta Israel) viven perfectamente integrados en la sociedad israelí.

Por otra parte, se especula con que la tribu de los Lemba (unos 70.000 en total) son descendientes de judíos, pero casi ninguno de ellos emigró a Israel.

Por último, están los inmigrantes ilegales (NO judíos) de África que residen en Israel desde 2007, llegaron de a montones escapándose de la guerra y el hambre, son principalmente sudaneses y eritreos, instalados en los barrios del sur de Tel Aviv. Son aproximadamente unos 60.000 (la cerca fronteriza con Egipto cortó el flujo hace poco) y están por ser deportados. Algo que Gelman no menciona y es lo que dio origen a la tensión reinante, es que muchos de ellos recurren a actividades delictivas, así como violaciones de niñas y ancianas, lo que dio lugar a un profundo descontento de los habitantes del sur de Tel Aviv y algunas expresiones racistas (como un político del Shas que los llamó “cáncer”). El problema de los infiltrados africanos de Eritrea y Sudán (que no existe en otros grupos extranjeros residentes en Israel, como por ejemplo los trabajadores de Filipinas y Tailandia) no es una cuestión del color de la melanina, sino un problema de inmigración ilegal. Nada más ni nada menos.

Israel otorga la ciudadanía y los permisos de residencia a aquellas personas que tienen al menos a un abuelo judío. Las personas venidas de Sudán y Eritrea no cumplen con este requisito para la ciudadanía, y han llegado ilegalmente a Israel saltando los controles de frontera, los visados, y los permisos de paso. Si bien Israel acoge a los que piden refugio, y les provee de todos los derechos de un refugiado, al igual que cualquier país del mundo, no recibe a quienes violan la ley desde el mismo ingreso.

Por lo tanto, el error del señor Juan Gelman es patente, confunde a los judíos etíopes llegados hace décadas CON LA AYUDA DE ISRAEL QUE LOS QUIERE DENTRO DEL PAÍS, con los inmigrantes ilegales que vienen desde aproximadamente el 2007.

Cuando se habla de expulsión, jamás se habla de expulsión de judíos. A nadie se lo puede expulsar del propio país.

Sería bueno que el señor Gelman se informe mejor antes de escribir sus notas antiisraelíes, a efectos de atribuir a algunos sectores políticos israelíes alguna otra violación de Derechos Humanos que satisfaga al menos el requisito de ser verdadera. Como suele hacer en sus notas, él la podrá inflar a proporciones demoníacas. Pero un “errorcito” como el que leí, merecía ser contestado.

FIRMADO: XXX”.

Escuchen a Chuck Norris

¿Qué dice la Torá que se debe hacer con los enemigos de Israel?

Que el D’s de Yaakov, Elohim, Rey del Universo, recompense al pueblo de Israel por haber retornado a su tierra como dice la Torá para reestablecer su soberanía nacional, que el Eterno haga desaparecer a los ayatolás y sus aliados, como hizo con los Filisteos, Asirios, Babilonios, Amalekitas, Seléucidas, Romanos, Imperio Español, Tercer Reich, Saddam Hussein y todos aquellos malvados que intentaron exterminar a los judíos en el pasado. Que D’s destruya a los que maldicen a su pueblo. Amén.

¿Por qué la sociedad israelí vira a la derecha?

Israel's enemiesNo es un misterio ni una fuerza extraterrestre la que impulsa esta creciente tendencia. Tampoco se puede explicar un giro a la derecha cada vez que los árabes degollan bebés judíos. Es porque han habido incontables planes y resoluciones para dividir la tierra — desde el plan de partición de la ONU en 1947; pasando por el proceso de Oslo a mediados de los ’90, la oferta de Ehud Barak a Yasser Arafat en Camp David y en Taba, en 2000 y 2001 respectivamente; retirada del sur del Líbano; la retirada unilateral de Gaza durante el último período de Ariel Sharón en 2005; hasta la oferta de Ehud Olmert a Mahmud Abbas en 2007 — ¿Y cuáles fueron los resultados? Guerras, Intifadas, terrorismo, atentados suicidas, ataques con misiles, Hamás en Gaza, Hezbollah en Líbano, hostilidad en la ONU y Europa, amenazas de boicot y deslegitimación. Esto mientras los árabes y musulmanes alrededor del mundo dicen que educan a sus hijos para odiar a los judíos, que los israelíes son descendientes de cerdos y monos, que los sionistas no tienen derecho a un ápice de la tierra, que Israel debe desaparecer e incluso el Holocausto no existió.

Habrá más paz real sin tanta “paz” de Oslo, con un Israel fuerte que derrote y disuada a sus enemigos, en vez de un Israel que trate de apaciguarlos y haga concesiones. Los israelíes quieren paz, pero ya no se comen el verso hippie. Saben muy bien quiénes son sus vecinos y actuarán en consecuencia.

Palestina: una obra histórica de 1695. Sorpresa! No existía población árabe ni mucho menos un “pueblo palestino”; Gaza era 50% judío y 50% cristiano

Uno tiende a pensar que el rejunte de jordanos, saudíes, egipcios, libaneses, sirios e incluso caucásicos que actualmente se denominan “palestinos” (nombre griego con el que fue rebautizada Judea por los invasores romanos luego de la derrota de la revuelta de Bar Kojba en el siglo II, en honor a los antiguos filisteos) empezó a poblar la Tierra de Israel en el siglo 7 durante la conquista islámica de Siria a manos del califato Rashidún (al menos eso creía yo y gran parte de los historiadores). Pues esta premisa resultó ser falsa. Y no, no haré referencia al conocido texto de Mark Twain, iré mucho más atrás en el tiempo. Porque la falsedad de esta premisa, se remonta al menos para fines del siglo XVII, según demuestra un documento del viajero Raphael Aouate, donde se evidencia la falta de población árabe o islámica allí (a excepción de unas pocas tribus beduinas al sur, que en realidad no se identifican como árabes). Una posible hipótesis sobre cuándo “Palestina” empezó a ser poblada por árabes puede ser la que sitúa la fecha a principios del siglo XX o como mucho finales del XIX, cuando la prosperidad del nuevo Yishuv sionista trajo oportunidades laborales para las poblaciones vecinas de otros países. En cualquier caso, el mito de que “la identidad palestina es la única real, concreta, genuina, escencial e iherentemente característica” (según proclama la carta fundacional de la OLP) es una farsa. He aquí el registro de 1695:

GetInlineHe aquí un artículo de Raphael Aouate que hemos publicado el 20 de mayo de 2009, sobre un libro “Viaje a Palestina”, escrito por Hadrian Reland sobre la población que conformaba el país.
En momentos en que está de moda cuestionar constantemente la legitimidad judía de Israel, el descubrimiento de esta obra histórica sobre este tema, escrito en el siglo XVII, ofrece nuevas perspectivas de la más alta importancia.
“Viaje a Palestina” es el título de la obra escrita en 1695 por Hadrian Reland, cartógrafo, geógrafo, filólogo y profesor de filosofía holandesa.
El subtitulo de la obra, escrito en latín se titula: “Monumentis Veteribus Illustrata”. Editada en 1714 en las Ediciones Brodelet, esta hermosa historia comienza de una manera casi anecdótica, dentro de una biblioteca de Budapest, que encierra antigüedades literarias, incluyendo una sección sobre el judaísmo: reliquias antiguas, manuscritos, probablemente sustraídos de antiguas sinagogas. Esta pieza puede consultarse hoy en día en la Universidad de Haifa y en Google.
El autor de la obra, uno de los primeros orientalistas, conocía el hebreo, el árabe y el griego (antiguo).
En 1695, Relandi (o Reland) es enviado en un viaje de estudios a Israel, la Palestina de entonces, con un propósito muy específico: identificar más de 2500 localidades (ciudades y pueblos) que aparecen en el texto del Tanaj (Biblia) o en la Mishná, con su nombre original.
En cada caso Reland menciona el nombre hebreo tal como aparece en el texto y el verso exacto al que se refiere. Reland también escribe su equivalente en latín y griego antiguo. Además de este trabajo lingüístico, el autor desarrolla principalmente un censo de la época para cada localidad visitada: en primer lugar, una consideración general afirma que la tierra de Israel de entonces, está prácticamente desierta, muy poco poblada.
La mayoría de sus habitantes se concentra en las ciudades de Jerusalén, Acre (Akko), Tzfat (Safed), Yafo, Tveria (Tiberiades) y Aza (Gaza).
Sobre todo, la observación hecha por el geógrafo es que encuentra una presencia dominante de los judíos en esa tierra, algunos cristianos y muy pocos musulmanes, la mayoría de los cuales eran beduinos.
Algunas notas tomadas de este fascinante estudio:
Ninguna localidad de entonces lleva nombre árabe o de fuente árabe.
La gran mayoría de sus ciudades y pueblos tiene un nombre hebreo, algunas en griego o latín.
Prácticamente ninguna ciudad que ahora tiene un nombre en árabe lo poseía en ese momento, ni Haifa, ni Yafo ni Nablus (Shehem), ni Gaza o Jenin.
No hay rastro en las investigaciones de Reland de fuentes históricas o filológicas establecidas con nombres árabes, más tardías, Ramallah, Al Halil (Hebrón) o Al-Quds (Jerusalén)
En 1696, Ramallah se llamaba “Beteïlé” (el nombre hebreo “Bet El”)
Hebrón se llama… Hebrón y Mearat Hamahpéla (Cueva de los Patriarcas): Al Halil, el nombre dado a Avraham Avinu en árabe.
La mayoría de las ciudades se compone de judíos, con la excepción de Nablus (Shehem), que contaba con 120 personas de una misma familia musulmana, los “Natashe”, así como 70 samaritanos.
En Nazaret, en Galilea, una ciudad enteramente cristiana: 700 cristianos.
En Jerusalén, más de 5000 habitantes, de los cuales la gran mayoría es judía, y algunos cristianos.
Reland evoca sólo unas pocas familias aisladas de beduinos musulmanes, que constan de trabajadores temporales estacionales, dedicados a la agricultura o a la construcción.
En Gaza, cerca de 550 personas, el 50% judíos y el 50% cristianos. Los judíos estaban principalmente especializados en la agricultura: uvas, aceitunas y trigo (Gush Katif). Los cristianos más comprometidos en el comercio y el transporte de diversos productos de la región
Tiberiades y Safed eran comunidades judías.
Sabemos sobre todo que la pesca en el lago Tiberiades constituía el principal trabajo de la época.
Una ciudad como Oum El Fahem por ejemplo era completamente cristianas: 10 familias.
Una de las conclusiones de esta investigación es la contradicción final e inaceptable dada por los argumentos árabes, a saber, la afirmación de la legitimidad palestina, o incluso de un “pueblo palestino”.

Esto se demuestra en el hecho de que un nombre en latín, el de “Palestina” fue adquirido por los árabes.

Sobre las elecciones en Israel

Antes que nada escuchen a Donald Trump, él nunca se equivoca y modula muy bien al hablar:

He aquí la razón principal por la que también es importante que Naftali Bennett, líder del partido nacionalista La Casa Judía, forme parte de la próxima coalición de gobierno, liderada por Bibi. En una entrevista dijo lo siguiente:

El conflicto con los palestinos no tiene solución y a la mayoría de los israelíes no le podría importar menos.


No pienso perder los próximos cuatro años balbuceando sobre Israel y los palestinos. Defiendo mi plan para anexar gran parte de Judea y Samaria a pesar de la oposición internacional, que es resultado de la ignorancia.


No habrá un Estado palestino en la pequeña tierra de Israel. Simplemente no sucederá. Un Estado palestino sería un desastre por los próximos 200 años.


Reconozco que Netanyahu casi con certeza seguirá siendo el Primer Ministro luego de la elección, pero la gran pregunta, el quid de la cuestión, es el poder. Si tenemos suficientes escaños en el próximo parlamento, seremos el socio más grande e influyente del gobierno.


Si hay una cosa que quisiera lograr en los cuatro años siguientes, es romper los monopolios aquí y romper el dominio que los grandes sindicatos tienen sobre la economía israelí. Creo que es un pecado que la mayoría de los israelíes apenas pueden permitirse soportar para vivir.


Mis prioridades son restaurar los valores en la política israelí, disminuir el costo de vida y abogar por un acercamiento más realista al conflicto con los palestinos. Si entregamos Judea y Samaria a los árabes, la vida aquí será miserable y en constante conflicto por los próximos 200 años. Quiero que el mundo entienda que un Estado palestino significa ningún Estado israelí. Esa es la ecuación.


En vez de una solución de dos Estados, propongo una anexión unilateral del área C, el 60% de Judea y Samaria, que contiene todos los asentamientos y se encuentra actualmente bajo control civil y militar israelí. Los palestinos que vivan en el área C [comparativamente son pocos] podrán optar por adquirir la ciudadanía israelí o bien relocalizarse dentro del 40% de la Ribera Occidental que está gobernada por los palestinos.


No acepto que sea ilegal bajo la ley internacional, pero entiendo que el mundo no reconocería la anexión. El mundo no ha reconocido a nuestra capital Jerusalem, o el Muro Occidental [Muro de los Lamentos en vocablo gentil] como parte de Israel, de manera que esta sería otra área que el mundo no reconoce.


Las críticas europeas a la expansión de asentamientos son una preocupación genuina, pero engañada. Es el resultado de la ignorancia y la falta de conocimiento de nuestros amigos europeos. Es también el resultado de una política confusa de nuestro propio gobierno, que envía señales confusas. Uno puede estar de acuerdo o no con mi visión, pero yo soy muy claro: un Estado palestino sería un desastre por los próximos 200 años y asegurará una lucha continua. Lo que estamos enfrentando es una decidida entidad islámica que quiere destruir a Israel.


Orit [Orit Struck, uno de los primeros individuos en la lista de su partido] vive lado a lado con los árabes en Hebrón. Cada partido tiene un espectro de candidatos y yo defiendo totalmente mi lista.


Mi propósito en la coalición de Netanyahu será impedir que vire a la izquierda.


El tema palestino-israelí es algo por lo que podemos hablar eternamente, pero no va a ningún lado. No puedo perder los próximos cuatro años balbuceando sobre Israel y los palestinos. La alternativa es decir que es un tema insoluble, así que desarrollemos un modus vivendi con nuestros vecinos de la mejor manera que podamos. Por demasiados años, Israel ha sido tomado como rehén en este conflicto.

Naftali Bennett tiene 40 años, vive en Ra’anana, una afluente ciudad al norte de Tel Aviv, con su esposa secular, un antiguo jefe de cocina y cuatro hijos menores de 7 años. Luego de servir en la unidad comando de élite Sayeret Matkal del ejército, desarrolló un software anti-fraude para compañías, que fue vendido hace siete años por 145 millones de dólares.

Cuando le preguntaron en qué gasta su dinero, dijo: “Comprando libros – son grandes gastos, mayormente biografías.” Sirvió como jefe de personal de Netanyahu entre 2006 y 2008, cuando Bibi estaba en la oposición.

Mi opinión:

Entiendo que muchos cuadros del Likud están molestos porque el carismático Bennett les quitó muchos votos, pero una coalición donde participe La Casa Judía (inevitable si Bibi quiere formar un gobierno que no esté subordinado a la izquierda, además esta última ya rechazó formar gobierno con él) obligará al futuro gobierno a no desviarse del camino correcto ni ceder a las presiones extranjeras en lo tocante a los asentamientos. Y créanme una cosa, cuando estuve en Israel me percaté de que la gente está podrida del legado nefasto de los Acuerdos de Oslo y vivir escuchando a líderes árabes que amenazan a su país y su misma existencia (cuando los árabes poseen vastos territorios miles de veces más grande), que dicen una y otra vez que “los sionistas” son un cáncer maligno destinado a desaparecer de la faz de la tierra. Lo cierto es que a la sociedad israelí ya no le interesa una paz ideal con el enemigo que los quiere destruir, simplemente quiere que no mueran los suyos. Es decir, no supuestas negociaciones de paz al precio de la sangre israelí, sino paz fáctica y real, es decir, seguridad, pocos o ningún muerto israelí (exactamente lo que viene pasando consistentemente en estos últimos siete años). La paz se hace con el enemigo cuando el mismo renuncia a seguir siendo tu enemigo. Y no se preocupen que no estallará una nueva Intifada, porque a diferencia de la Segunda, esta vez no tomarán a Israel por sopresa, porque está un paso adelante de sus enemigos, abortando conspiraciones y arrestando terroristas antes de hacer estallar la situación. No podrán golpear los centros poblados de Israel y por supuesto no podrán recurrir a los atentados suicidas. Lo dice el propio coronel encargado de esa zona central.


No me malinterpreten, yo estoy a favor de la solución de dos Estados para dos pueblos si eso pone fin al conflicto y los reclamos. Pero mientras Abbas imponga precondiciones para sentarse a negociar, se abrace con los asesinos del Hamás, no condene los ataques con misiles desde Gaza contra civiles israelíes, siga ocultando sus verdaderas intenciones (como el “derecho al retorno” de los árabes que huyeron en 1948 al no poder arrojarnos al mar, junto con sus descendientes, que destruiría demográficamente al Estado hebreo), siga negándose a aceptar que los grandes bloques como Ma’ale Adumim permanecerán bajo soberanía israelí en cualquier acuerdo de paz, prefiera las medidas unilaterales sin sentido en foros internacionales en vez de las conversaciones directas con Israel, y se niegue a hablar de un Estado nacional judío que necesita garantías de seguridad para convivir con un futuro Estado palestino, entonces me inclino por la idea de Bennett. Un intento de manejar el conflicto, en vez de solucionarlo. Prefiero la actual situación, con ningún o casi ningún muerto israelí por año, en vez de arriesgarse a una retirada de la Ribera Occidental que ocasione una lluvia de misiles palestinos desde las colinas de Judea y Samaria contra la Universidad Hebrea, el Aeropuerto Ben Gurión y el centro más poblado de Israel en la llanura costera. Además los servicios de inteligencia y seguridad israelíes ya alertaron que, en caso de una retirada de Cisjordania, Hamás tomará el poder a la fuerza como hizo en Gaza. Y sin presencia militar y de inteligencia israelí en el terreno, será muchísimo más difícil abortar los ataques palestinos. Abbas es demasiado viejo e inútil para impedir que Hamás tome el poder. Tampoco podemos saber hasta qué punto representa los deseos palestinos ya que no hay elecciones de ningún tipo desde hace ocho años. Los israelíes no pueden arriesgarse a tener otra base iraní a un kilómetro de su corazón más poblado. Para que haya una paz ideal entre israelíes y palestinos, se necesita primero una educación para la paz en las escuelas de la Autoridad Palestina, algo que sin duda no existe actualmente. Y en caso de que tal cosa existiera, tardaría muchos años para que surjan efectos. Pero hasta la fecha el deseo palestino es degollar bebés judíos, no convivir con ellos (miren las encuestas, no estoy inventando nada). Tampoco parece ser el deseo palestino tener una economía autosuficiente que pueda hacer funcionar un Estado soberano e independiente sin tantas donaciones multimillonarias para seguir viviendo del cuento bajo el amparo de la cosmovisión racista occidental.

Por otra parte, Medio Oriente está demasiado convulsionado, islamizado e inestable como para tomar medidas arriesgadas. Si algo debería enseñarnos la Guerra de Oslo y la desastroza retirada de Gaza, es que el status quo es mejor a las concesiones suicidas.


Por si fuera poco, tenemos el problema de Irán y su programa nuclear asomando cabeza. Esa debería ser nuestra única preocupación por el momento.

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