Publicaciones de algunos integrantes de la Comunidad Judía de Córdoba que son una vergüenza

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Hay publicaciones de algunos integrantes de la Comunidad Judía de Córdoba, refiriéndose a los acontecimientos de la década del 70 en Argentina, que son una vergüenza. Describen como “grupos contestatarios” a los grupos terroristas como Montoneros.

Primero que nada, Montoneros operaba desde antes que ocurriera el Golpe de Estado en 1976, por lo que no era un “grupo contestatario” al régimen militar, sino el iniciador de una agresión armada contra poblacion civil argentina durante un régimen democrático (cuyo funcionamiento era un desastre, pero aún así todavía no había golpe militar al cual “contestar”).

Segundo, que digan las cosas como son: los integrantes de bandas criminales como Montoneros eran terroristas, no simples “contestatarios”. ¿Después se quejarán si la horrible prensa progresista actual describe a los terroristas palestinos como “militantes” o “luchadores por la libertad” en vez de señalarlos como verdaderos asesinos? Sepan que están haciendo lo mismo que esos progres detestables, enmascarando la esencia y encubriendo el proceder de los criminales.

Más información de yapa, porque parece que estos miembros de la Comunidad no la manejan (y si la manejan, eso no hace más que agravar su responsabilidad por la autoría de los artículos en cuestión): los terroristas de Montoneros fueron entrenados por los terroristas de la OLP de Yassir Arafat, el mayor asesino de judíos después de Hitler. Además de documentación, hay una foto (1) de Mario Firmenich y Fernando Vaca Narvaja, líderes de Montoneros, en compañía de Arafat, su colega en asesinatos. Montoneros simpatizó tanto con sus entrenadores, que a una de sus operaciones le pusieron Septiembre Negro, el nombre del comando terrorista palestino que asesinó a los atletas israelíes en las Olimpíadas de Munich (2). Hay un extra en esta indecencia de deformar la imagen de Montoneros: aplacar la veneración de sus integrantes por los asesinos de judíos e israelíes; colaborar en difuminar la judeofobia proclamada en los asesinatos.

Siendo miembro de la Comunidad Judía Argentina, defensor de los derechos individuales, y enemigo de quienes promueven la violencia terrorista, repudio estas expresiones inexactas y encubridoras de la verdad.

Fuentes:
1) http://www.seprin.com
2) Reato, Ceferino; Operación Traviata: ¿Quién mató a Rucci? La verdadera historia. Sudamericana, 2008.

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Una respuesta

  1. No me extraña ver al asesino Firmenich (que el apellido no engañe, era bien chupasirios) junto al asesino Arafat. Después de todo, como la mayoría de los Montoneros, era un nazibolchevique que se educó en Tacuara. Incluso algunos lo acusan de haber colaborado con la dictadura militar entregando nombres de sus compañeros en la clandestinidad (sí, nuevamente comprobamos que los extremos se tocan, aunque pudo haber sido simplemente por dinero).

    Personalmente no estoy de acuerdo en equiparar a los Montoneros con los terroristas palestinos (aunque los nazibolcheviques tengan como modelo a estos últimos, con quienes compartieron entrenamiento en la Libia de Gaddafi). Es decir, la gravedad de sus acciones no eran tan aberrantes como las del Hamás, Hezbollah o la OLP. Independientemente de que podamos discernir sobre la legitimidad del accionar guerrillero en los ’70, los Montoneros no degollaban bebés, no linchaban prisioneros desarmados y se comían literalmente sus órganos, no tiraban misiles contra escuelas, no se explotaban en colectivos repletos de gente, ni pretendían aniquilar un país entero. No obstante todo eso, los Montoneros – aún si les negamos el epíteto “terroristas” – cometieron muchos crímenes en democracia y su ideología extremista era detestable, además de que casi todos eran antisemitas y/o antisionistas. El jefe de inteligencia de Montoneros, responsable del asesinato de Aramburu, es el actual lobbysta de Irán en Página/12. Ahora bien, que un personaje tan oscuro como Verbitsky (debería pagar en prisión sus crímenes) se sienta orgulloso de haber formado parte de esa organización, me genera desprecio y confirma quiénes son nuestros enemigos, no deja lugar a dudas. Pero que haya judíos en Córdoba que los reivindiquen desde una institución de la comunidad, es una mancha para todos nosotros y a mí personalmente me da mucha tristeza, en vez de bronca. Encima de toda la gente que hay para exaltar y que denunció las violaciones a los derechos humanos durante aquellos años, justo se les ocurre reivindicar a los más cuestionables. No es que adhiera a la teoría de los dos demonios (como sí hace el lobbysta de Irán en la Argentina), pero de ahí a homenajear a Montoneros es demasiado… se pasaron de la raya! Y todo con el afán de ser más papistas que el papa, más argentinos que los argentinos, terminan siendo una auténtica vergüenza como judíos y como argentinos. Se juntan con lo peor de la humanidad. Estoy convencido que son una minoría entre la colectividad, pero igual agrega sal en la herida. Deplorable.

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