Reinterpretación a favor de los judíos de una encuesta sobre antisemitismo

En el año 2011 fue publicada una encuesta sobre antisemitismo[1] realizada por el instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires, a pedido de la DAIA. 1500 argentinos en distintos puntos del país fueron interrogados, y los resultados que arrojó el informe acentuaron la preocupación en líneas generales de la comunidad judía. Arraigados prejuicios y miopes observaciones, de nacimiento en mitologías y libelos del antijudaísmo en épocas pasadas y remotas, seguían presentes en pleno siglo XXI, manteniéndose, renovándose, regenerándose.
Este artículo no tratará sobre la totalidad del contenido del informe, ni sobre todas las ya conocidas muestras de judeofobia en parte de la población argentina. El propósito del presente es tomar una porción de respuestas y reinterpretarlas a favor de los judíos mediante un nuevo enfoque. Y para esto, se requiere que el prisma esté puesto precisamente en los judíos y no en los que agitan judeofobia, reparten prejuicios y concentran ignorancia.
Los datos del informe que tomaré son los que, en primer lugar, se referían a cuál es el principal interés de los judíos: un 82% respondió que “su interés principal es hacer negocios y ganar dinero”. Los segundos datos de los que nos valdremos son los alusivos a los judíos y los negocios: un 68% se inclinó a decir que “los judíos tienen mucho poder en el mundo de los negocios” y un 65% sostuvo que los judíos tienen “mucho poder” en el mercado de finanzas[2].
Parte de estas respuestas, reitero, están basadas en los prejuicios o animadversiones de los encuestados y no tienen un significado positivo para los judíos. Pero frente a este panorama, insisto en poner el foco en los propios judíos[3]. La significación que esbozaré a continuación no surge de las intenciones de los encuestados, sino de la propuesta de cómo los judíos pueden leer beneficiosamente sus actuaciones sin estar pendientes de lo que de ellas entiendan los demás.
Para empezar, no es malo hacer negocios y ganar dinero. Sentimientos de repulsión hacia el comercio y el lucro se anclan en sectores sociales debido a malas ideas difuminadas por intelectuales, y pensamientos erróneos de quienes no teniendo tanta formación desconocen la naturaleza exacta del objeto de su odio y desprecio. Hacer negocios es realizar transacciones con el consentimiento de los intervinientes para mutuo beneficio. Es tratar con otros seres humanos en base a un acuerdo de voluntades contractual que permite el despliegue de valoraciones y decisiones de las partes sobre sus bienes y producciones. Se hace negocios actuando en el mercado, el ámbito pacífico de relaciones humanas donde se intercambian bienes y servicios de manera voluntaria. Ganar dinero es la consecuencia natural por haber realizado un buen negocio (haber ofrecido necesarios productos y demandados servicios). Es la premiación del público al propio emprendimiento que satisface las necesidades en el mercado. El dinero es el medio de intercambio por excelencia entre hombres que se tratan como hombres y se relacionan pacíficamente. ¿En qué contextos no se pueden realizar negocios y ganar dinero en condiciones de normalidad? En las dictaduras, en los Estados totalitarios, en los países que sofocan su economía y donde la proliferación intervencionista de la política todo lo alcanza. Tales escenarios no reflejan acuerdos voluntarios sino imposición de voluntad, no hay acuerdos pacíficos sino sometimiento por la fuerza. No hay trato de hombres como hombres mediante dinero, sino salvajismo mediante garrote. Los hombres de negocios son hombres de razón; los hombres dictatoriales son hombres de fuerza bruta. Los que libremente acuerdan prestaciones y cancelan sus obligaciones mediante dinero son los que se apoyan en el principio básico del obrar con consentimiento y reciprocidad; los que rechazan el mercado y optan por los mecanismos coercitivos del Estado para regular y controlar las relaciones humanas son los que se asientan en el principio del inicio de la violencia.
Tener poder en el mundo de los negocios es tener poder económico. Una persona con poder económico es un ser productivo que desarrolla bienes y servicios requeridos por los demás por su capacidad para satisfacer las demandas de la sociedad. El poder económico se va construyendo en base a la inventiva, genialidad creativa, innovación, idoneidad profesional, visión de lo que hace falta y de lo que puede hacerse. En el ámbito del mercado, la contracara es el poder político. Este es el poder que moviliza los mecanismos del Estado que redistribuyen riqueza por la fuerza,  da a unos lo que se le quita a otros, burla o ignora las preferencias de los consumidores y reparte premios y castigos de manera arbitraria. Una persona con poder político para intervenir el mercado es un burócrata improductivo que arruina economías o un empresario prebendario que destruye la competencia.
Los judíos, como hombres de negocios que ganan dinero y ostentan poder económico, tienen que estar orgullosos. Tienen que reinterpretar a su favor lo que los datos del informe señalan, y saber con alegría y sentido de eficacia que hay una sólida moralidad detrás de lo que hacen. En vez de refugiarse ante la errónea perspectiva de los encuestados, los judíos tienen que sacar a relucir sus correctos principios de acción.
Los judíos debemos saber que lo que los prejuicios y la judeofobia toman como vicios, son en realidad nuestras virtudes. Judeófobos e ignorantes consideran que son características malas, indeseables o inmorales; nosotros tenemos que saber que son características buenas, deseables y morales.
Ser hombre de negocios que gana dinero y tiene poder económico es dar una buena imagen ante ojos que sepan ver y apreciar lo que tales conceptos significan. Y sobre todo, es auto-realización. Los ojos que no quieren ver tales virtudes son los que ignoran en qué consisten, o los que sabiéndolo, prefieren lo opuesto: los vicios de la violencia, los mandatos dictatoriales y la política de la imposición. Hombres que promueven libertad y respeto por los acuerdos de voluntades, no caerán bien a quienes promueven esclavitud y desprecio por las transacciones comerciales.
Por todo esto, los judíos no tienen que aceptar culpa o tratar de desvincularse de las “acusaciones” de ser hombres de negocios. Por el contrario, tienen que asumir orgullosamente que lo son, y que lo van a seguir siendo. Que los judíos continúen con sus negocios y los amplíen; que ganen más dinero y acumulen capital; que ostenten su poder económico, el poder de la producción, de la generación de empleo, de la inversión, de la elevación de los estándares de calidad de vida. Por supuesto, no tienen que admitir que los negocios son “su único interés”, pero sí tienen que clamar que es un interés completamente legítimo.
Lo que los señalados judeófobos odian es lo que los judíos aman: la productividad, la satisfacción del propio interés, el trato pacífico, la relación entre personas como comerciantes intercambiando valor por valor. Por algo aquellos lo odian, por algo estos lo aman. Los incompetentes, envidiosos y opositores a la libertad humana van a odiar la ética de los competentes, orgullosos y promotores de la libertad humana.
Karl Marx (de origen judío) propagó el odio y desprecio a los judíos por motivos económicos. Escribió el judeófobo autor:

Consideremos al judío real, mundano (…).
¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés propio. ¿Cuál es la religión mundana del judío? La usura. ¿Cuál es su Dios mundano? El dinero.
¡Pues bien entonces! La emancipación de la usura y el dinero, por consiguiente, del judaísmo práctico y mundano, sería la autoemancipación de nuestra época.
Una organización de la sociedad que aboliera las precondiciones para la usura, y por lo tanto la posibilidad de practicar la usura, haría imposible al judío[4].
     

Frente a esto, resulta pertinente citar al Dr. Yaron Brook:

Cuando una cultura se va haciendo más colectivista, se va haciendo más racista. Y el antisemitismo es una forma de racismo (…). Además, la gente cuando es colectivista se vuelve más racista en tiempos de crisis, en tiempos de stress, cuando están buscando a alguien a quien culpar por algo que va mal en sus vidas y las vidas de los que están a su alrededor. Entonces cuando piensas en crisis financiera y crisis económica, y en guerras, ahí es cuando en culturas colectivistas la gente está buscando un escape y alguien a quien atacar, y los judíos son un blanco conveniente para eso (…).
(El antisemitismo también tiene que ver con el anti-capitalismo) por el hecho de que los judíos son muy exitosos, primariamente exitosos en el área de las finanzas.
Tengo un ensayo en defensa de la usura que documenta su historia, y lo interesante es que lo conecto con el antisemitismo por varias razones (…). Los judíos se convirtieron en los usureros de la Edad Media cuando a los cristianos no les estaba permitido serlo, y los judíos eran odiados por ello, porque la usura en ese tiempo era considerada un pecado moral (…). Entonces usura, préstamo de dinero, banca y lo que tiene que ver con el capitalismo lleva a decir “odiamos al capitalismo, odiamos a los judíos”.
(En su ensayo “La cuestión judía”, Karl Marx) describe por qué odia a los judíos. Era un gran antisemita. Los odia por su interés propio, porque persiguen el lucro, porque quieren ganar dinero. Habla de que son egoístas y están mejorando sus vidas. (…) Lo que realmente motivaba a Marx era su odio por el interés propio, su odio por el individualismo, y vio esas características en los judíos del Siglo XIX, y odió a los judíos por ello. Los colectivistas odian a los judíos, odian al capitalismo, porque el capitalismo es pro-individuo, pro-interés propio, pro-lucro, y los judíos se han convertido en un símbolo de estos atributos[5].      

En definitiva, los judíos deben celebrar ser un símbolo del liberalismo y del capitalismo. Es una conducta virtuosa el perseguir el interés propio, es lícito querer ser el beneficiario de las propias acciones, es correcto vivir para alcanzar los propios valores, es moral ser un egoísta con autoestima. El individualismo respeta los caminos elegidos por cada hombre, y considera a las personas fines en sí mismas. Esta posición ética es la pertinente para que se desarrolle el mercado donde se plasma el principio de intercambio voluntario que respetan los judíos como hombres de negocios.
Difundiendo las ideas correctas de libertad, lucro y egoísmo racional que modifiquen las erróneas percepciones que sectores de la sociedad tienen al respecto; y aceptando con orgullo ser lo que son, sin eludirlo por culpas creadas artificialmente debido a impertinencias conceptuales; los judíos lograrán transformar lo que es una acusación en una declaración de admiración. Hacer negocios, ganar dinero y tener poder económico ya no será visto desde el odio medievalista, marxista y judeofóbico, sino que será evaluado desde la óptica judía, liberal, capitalista: como virtud.

Ezequiel Eiben


[1] Prefiero el término “judeofobia”, pero respetaré aquí el uso de “antisemitismo” porque es el empleado por el informe.

[2] Datos extraídos de: Preocupante encuesta sobre antisemitismo, por Sergio Dattilo. Ámbito Financiero, 21/09/2011

[3] Soy un defensor del individualismo y de la consideración concreta de cada persona. No estoy a favor de colectivizaciones indebidas. En este artículo me referiré a “los judíos” de manera general, siguiendo la línea que pretende el informe de medir la judeofobia y los prejuicios contra este grupo específico. No es mi intención identificar con las características que atribuiré aquí a “los judíos” a quien no quiera ser identificado. La abstracción “judíos” es empleada con fines prácticos, haciendo esta salvedad, y sin ningún propósito inmoral oculto.

[4] Marx, Karl; La cuestión judía. Puede leerse en este link: http://www.marxists.org/archive/marx/works/1844/jewish-question/

[5] Lo presentado es un resumen con algunas modificaciones de carácter técnico que hacen a la adaptación de la forma del mensaje, sin modificar el sentido de su contenido. El comentario completo de Yaron Brook puede escucharse en: YBrook: What is the explanation for the grotesque amount of anti-Semitism today?
http://www.peikoff.com/2013/06/10/what-is-the-explanation-for-the-grotesque-amount-of-anti-semitism-today/

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4 comentarios

  1. El prejuicio o mito judeofóbico de la relación de los judíos con el dinero y los negocios data de la Edad Media, cuando los cristianos no les permitían a los judíos poseer tierras, de manera que la única forma que tenían los judíos para ganarse la vida era dedicarse al comercio en un mundo principalmente agrario. Un dato que Yaron Brook lamentablemente prefiere omitir. Aunque también se relaciona con el notable éxito y progreso que han tenido los judíos en general en cualquier sociedad que no los persiguió demasiado.

    También estoy de acuerdo en que prosperar en negocios honestos y legales debería ser un valor positivo, igual que trabajar decentemente. Los negocios en esas condiciones son un interés legítimo y válido, aunque no es lo más importante en la vida. Los burócratas corruptos no son los únicos que pueden tener dinero. De todas formas tengo una sola crítica al post. No todo poder político deriva en la fuerza bruta. Un poder político surgido legítimamente en el marco de elecciones libres y que respete la ley y las garantías individuales, también es algo necesario y positivo para el desarrollo de una sociedad, incluyendo la fuerza que debe tener únicamente para cumplir la ley y proteger a la nación de amenazas externas. Y la intervención estatal en la economía no es siempre negativa, ya que algunas veces pueden estimular los negocios, el desarrollo de una nación y la satisfacción de necesidades humanas. Vos tenes una visión del Estado como si fuera el que siempre pone obstáculos en la ruta del progreso, cuando en ocasiones puede ser el que contruya las carreteras que facilite y encamine el progreso. De todas formas yo entiendo muchísimo menos de economía que Eze (estudié únicamente economía básica), pero opino de esto porque me parece que se trata de algo ideológico principalmente.

    Para terminar, no creo que los judíos deban celebrar ser supuestamente un “símbolo” del liberalismo, que es una corriente de pensamiento mundial (originalmente europea) independiente del tema judío. Los judíos deben estar orgullosos de la Torá (donde están plasmadas las ideas de libertad individual, así como justicia social, mucho antes de que Adam Smith publicara “La riqueza de las naciones” y de que el judeófobo Marx escribiera el Manifiesto Comunista). La Torá es algo verdaderamente nuestro y de creación propia (y eso lo digo yo que soy un secular de toda la vida), así como Medinat Israel, un país ejemplar y símbolo del pueblo judío, que prosperó entre otras cosas por las iniciativas personales de pequeños emprendedores y el boom de las start up. Porque la única virtud a presente es la lealtad, la tzedaká (que no tiene nada que ver con caridad) y la solidaridad al interior de la nación.

    • Jabotito, no es un dato que Yaron Brook “prefiere omitir”; de hecho menciona el contexto medieval: “Los judíos se convirtieron en los usureros de la Edad Media cuando a los cristianos no les estaba permitido serlo, y los judíos eran odiados por ello, porque la usura en ese tiempo era considerada un pecado moral (…). Entonces usura, préstamo de dinero, banca y lo que tiene que ver con el capitalismo lleva a decir “odiamos al capitalismo, odiamos a los judíos”.
      Hay que tener en cuenta que su cita es de un breve comnentario respondiendo una inquietud; para más información hay que leer todo su ensayo sobre la usura, que se llama precisamente algo así como “en defensa de la usura”.

      Respecto de tu visión económica, no estoy de acuerdo (como ya sabés) y junto a zionist se discutió en otros posteos, por lo que no vale la pena reiterar ahora las respectivas argumentaciones.

      Por último, decir que los judíos sean un símbolo del liberalismo apunta a que peleen por sociedades libres que defiendan los derechos individuales. No es casualidad que grandes pensadores liberales sean judíos (Rand, Friedman, Mises, Nozick, etc)

      • Es cierto, porque el liberalismo fue el movimiento que permitió a los judíos prosperar como ciudadanos de primera en los países de Europa Occidental (salir del gueto), aunque al final la asimilación demostró ser falsa y un completo fracaso. A los judíos nunca se les permitió integrarse verdaderamente en la sociedad europea, al menos hasta después del Holocausto. Tampoco es casualidad que grandes pensadores marxistas sean judíos (en Rusia y otros lugares de Europa era el único movimiento político que no los perseguía demasiado durante la primera mitad del siglo XX porque proponía “liberarlos”, aunque al padre de mi abuela no lo aceptaron ni los comunistas ni socialistas polacos por ser judío). Eso no convierte a los judíos en un pueblo bolchevique, así como tampoco en creadores del liberalismo o el capitalismo. Los judíos destacan en todos lados (no solo la política, también la ciencia y la cultura), más aún cuando no los persiguen. Incluso en Italia existieron algunos judíos fascistas cuando empezó ese movimiento. No creo que los judíos deban cargar con la “responsabilidad” como colectivo de ningún movimiento político internacional. Lo que sí debemos hacer como pueblo es brindar todo nuestro conocimiento, capacidad, energía e ideas a un solo país: Israel, el único Estado judío.

        En cuanto a la usura, en realidad tanto en el Cristianismo como el Judaísmo está prohibida al interior de sus miembros. Un judío no puede practicar la usura con otro judío, está prohibido por la Torá (si los bancos en Israel pueden o de hecho hacen esto, es toda una discusión halájica que no viene al caso). Lo mismo entre cristianos. Pero un judío puede practicar la usura con un cristiano y visceversa. Aunque de todas formas en la Edad Media los reyes también tenían prestamistas cristianos. Lo que sucede es que los judíos practicaban la usura en ese tiempo en mayor proporción que los cristianos, precisamente porque a los primeros les estaba vedado poseer o trabajar tierras (acaso escuchaste hablar de campesinos o nobles judíos en Europa?), por lo que la usura y otras prácticas comerciales eran las pocas tareas lucrativas que podían realizar para sobrevivir. No podían cultivar su propio alimento. De todas formas hay un mito muy extendido de que los usureros siempre fueron ricos, cuando lo cierto es que la inmensa mayoría de los judíos en Europa siempre fueron muy pobres. Toda mi familia es testigo de ello. De todas formas no lo digo porque me parece que ser rico sea una vergüenza. De hecho, poder hacer mucho dinero, siempre que sea en buena ley, es motivo de orgullo. En eso difieren los protestantes y católicos. Desconozco qué dice la Torá al respecto, pero te puedo asegurar que en el Judaísmo, a diferencia del Catolicismo, el placer material no es un pecado (siempre que venga acompañado de placer espiritual). Te recomiendo leer esto para comprender una de las tantísimas razones de por qué el Catolicismo es tan diferente al Judaísmo, donde no importa “el más allá”, sino también “el más acá”.

  2. La critica medieval a la usura principió como una crítica a la percepción de cualquier interés fuese elevado o reducido por un préstamo y se hacía principalmente por dos estamentos absolutamente improductivos: la nobleza y el clero. Si se tiene en cuenta que ambos sectores se embarcaban en gastos suntuarios excesivos, para costearlos contraían préstamos cuyo pago intentaban eludir tanto en cuanto al principal como a los intereses etc la fundamentación moral o religiosa de esa critica parece poco consistente.

    Como señala Jabotito, a pesar de esa prohibición, no fueron los judíos los únicos que practicaron el préstamo con intereses, tanto en la Edad Media como en el Renacimiento los lombardos compitieron intensamente con ellos. Por no hablar de banqueros de otras nacionalidades, como los Fugger que no solo cobraban intereses sino que ante la falta de liquidez del emperador, para asegurar el pago de los préstamos para obtuvieron diversos monopolios especiamente en minería, tanto en Europa como en América. Sin embargo a ninguno de estos -especialmente a los últimos- se estigmatiza.

    El artículo de Ezequiel es muy bueno, pero tiene un defecto: es racional, es lógico. (¡A lo que se considera defecto!) lo que limita su validez a las personas afines No tiene en cuenta que en la actualidad la mayor parte de los antisemitas (disculpa E.E.) lo son como seña de identidad, como muestra de pertenencia al grupo. El mahometano que vocifera pidiendo la destrucción de Israel, el occidental no mahometano que lo secunda carecen de una fundamentación lógica y unos conocimientos que respalden su actitud, han adoptado una actitud visceral y responden como el perro de Pavlov a los estímulos de una manera refleja sin saber realmente que és lo que están haciendo. Una argumentación racional les resbala.

    Esa tal vez sea otra de las cosas que nos diferencia. Nosotros, aunque actuemos por motivos idelaistas lo hacemos racionalmente.

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