“OH, ISRAEL, AL QUE TE BENDIJERE, BENDECIRÉ, Y AL QUE TE MALDIJERE, MALDECIRÉ” (Génesis 12:3a)

MUY INTERESANTE LEER ESTOS 3 CUENTOS REALES – Traducido del ruso por Jaim Zahavi, del hebreo por Rubén Segal.

Estas historias se entretejen en hilos de mística compartida. Todos los eventos ciertamente historias reales.


Primer cuento:
Al comenzar la Segunda Guerra Mundial, cuando se fue haciendo evidente el trágico destino de los judíos europeos sin que hubiera ninguna forma posible de influir en su rescate, unos cientos de Judíos ricos compraron un barco grande con la intensión de cargar a su familia y huir a América.
Pero necesitaban los visados, y por lo tanto se dirigieron con la peticion al embajador de EE.UU. en el Reino Unido.
En realidad, no existía ninguna dificultad para su obtención, pero el embajador se negó a concederlas. A pesar de todo, estos hombres valientes, que estaban decididos a salvar a sus familias, partieron para Estados Unidos sin visado.
Cuando el embajador de EE.UU en Gran Bretaña se entero de que estaban en camino, se apresuró a informar a las autoridades en Washington sobre el buque que se aproximaba a las costas de América repleto de inmigrantes ilegales Judíos, escapados de la guerra y llegaba con el propósito de infiltrase en sus costas.
Las autoridades americanas no les permitieron bajar a tierra y los desgraciados refugiados tuvieron que regresar a Europa en llamas, donde todos finalizaron su vida en los crematorios de los campos de concentración.
Cuando la tragedia trascendió, el Rabino de Londres furioso y acongojado se presentó en la embajada de EE.UU. en Gran Bretaña, y ya frente al diplomático dijo :
“Señor embajador, sus acciones no son comprensible ni perdonables en especial para una persona que ocupa un alto rango como el suyo y desde cualquier punto de vista lo incapacita para ser considerado un ser humano. Debido a su nefasta intervención, cientos de personas perdieron la vida inocentemente y por ese crimen, usted y su familia serán ¡ malditos por generaciones!”
El nombre del embajador de EE.UU. era Joseph Patrick Kennedy (el padre de JFK)


Segundo cuento:
Una vez más el inicio de la II Guerra Mundial en Lita. El embajador de Japón, que era un compasivo y noble, no estuvo de acuerdo con los crímenes del nazismo, se apiadó de los judíos europeos y utilizó su nombramiento e influencia para la expedición de visados de Judíos a Japón, desde donde los Judíos luego emigraban a Estados Unidos. Así salvó dos mil Judíos.
Cuando los alemanes tuvieron conocimiento de su actividad, exigieron a Japón retirar a su embajador y estos siendo como eran lacayos de los nazis, se apresuraron a atender la demanda de Alemania, y el embajador fue llamado a Japón. Pero hasta que se fue, todavía faltaban dos semanas, durante todos esos días y noches siguió trabajando, redoblando su esfuerzo y contrató equipos adicionales para emitir más visas para Judíos. Eso salvó la vida de muchas personas más. Fue una persona admirable, audaz y muy arriesgada. Antes de la partida del ex embajador, una delegación de los judíos de la sinagoga de Vilna, le fue a agradecer.
“¿Has hecho con los judíos un acto de humanidad sin precedentes, no lo olvidaremos jamás y vamos a orar para que Dios te bendiga, te proteja y te recompense a ti y a todos tus descendientes”.
Una vez en Japón, no se le infligió castigo. Después de la destitución de su cargo, y la cancelación de todas sus pensiones y entradas gubernamentales por orden del estado, optó por dedicarse a su propia manutención y la de su familia, abriendo un pequeño taller de nombre El Garaje de Mitsubishi…


Tercera historia:

En el centro de Kiev existe un monumento al Líder Nacional de Ucrania, el Todopoderoso Bogdan Khmelnitsky, sentado sobre un hermoso caballo, agitando su mano derecha en la que sostiene el cetro, símbolo de control irrestricto y la independencia de Ucrania.
Khmelnitsky es el orgullo de los ucranianos, y los visitantes admiran la belleza del monumento de Kiev a un gran líder.
Sin embargo, no muchos saben que Khmelnytsky fue en vida uno de los peores antisemita que han existido. A su cargo se suman muchísimos pogromos contra los Judíos, quemó ciudades enteras e hizo correr mucha sangre de pacíficos Judíos inocentes. Cientos de miles de Judíos fueron asesinados por sus hordas de cosacos.
Muchos futuros genios que podrían embellecer el mundo, murieron inutilmente! Sus matones no perdonaron tampoco a las mujeres y los niños. Estos son hechos históricos. Mucho fue el dolor que Bodgn Khmelnytsky sembró con sus actos de maldad satánica sobre el territorio de Ucrania.
Pero fue en una ciudad en especial, que Khmelnytsky organizó un pogrom ebrio de sangre judía y fue particularmente cruel.
Bogdan y sus secuaces robaron y destruyeron todas las casas, mataron a todos los judíos y sus hijos, los reunió en la sinagoga principal y fueron quemados sin piedad. En la ciudad no quedó ningún judío con vida.
Pero, después de cien años, los crímenes cometidos en la ciudad, clamaron por venganza!
El nombre de la ciudad es Chernóbil, y en el lugar donde estuvo la sinagoga, era la planta eléctrica N º 4, el sitio de la famosa tragedia de la central nuclear…

Comentario personal de Jabotito:

La estatua del genocida Khmelnitsky tendría que ser destruida o profanada como hicieron los indígenas con la estatua de Roca. Disfruté mucho esta lectura. Sin embargo, la primera historia me pareció un poco perturbadora. Por supuesto que Joseph Patrick Kennedy siempre fue un cruel antisemita que simpatizó con las fuerzas del Eje (por eso era uno de los promotores del ‘aislacionismo’ junto con otros antisemitas americanos como Henry Ford). Pero sus dos hijos casualmente eran grandes amigos de Israel y el pueblo judío. Robert Kennedy realizó una cobertura emocionante cuando fue enviado como reportero a informar sobre la Guerra de Independencia de Israel, también vendió jets de combate al Estado hebreo (por eso lo asesinó un palestino). Por su parte, John Fitzgerald Kennedy fue el primer Presidente estadounidense que realmente admiraba a Israel desde lo más profundo de su corazón. Le proporcionó armas, dinero y apoyo político. Pero no era algo nuevo. John Kennedy nunca fue como su padre, él siempre condenó el antisemitismo y apoyó a las democracias aliadas durante la Segunda Guerra Mundial. Esto es lo que dijo JFK al poco tiempo de asumir la Presidencia:

“Israel no fue creado para desaparecer. Israel sobrevivirá y florecerá. Es hijo de la esperanza y hogar de valientes. No podrá ser destruido por la adversidad ni desmoralizado por el éxito. Lleva el escudo de la democracia y honra la espada de la libertad.”

Seguramente el malvado Joseph Patrick Kennedy sufrió mucho por haber visto morir a sus hijos, y me alegro. Pero dado que sus hijos eran amigos de Israel y el pueblo judío, El Santo bendito Sea tendría que haber buscado otra forma de aplicarle un castigo a ese hombre. Pero quién soy yo para decirle al Rey del Universo lo que tiene que hacer…

Aquellos que intentaron exterminarnos en el pasado – llámese Filisteos, Asirios, Babilonios, Amalekitas, Seléucidas, Romanos, Reinos Cruzados, Imperio Español, Imperio Zarista, Tercer Reich o Saddam Hussein – hoy no existen más. El mismo destino les espera a los ayatolás. Aman-Din-Ejad. בעזרת השם

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3 comentarios

  1. “B.H”…desde Chile ….así sea!!

  2. Me interesa el primer cuento. Podrian publicar las fechas de lo ocurrido y los nombres del rabino y el del embajador de Gran Bretaña? Quisiera corroborar esos datos con los que logre recolectar.

    Gracias

  3. El nombre del barco era “San Luis”

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