Carta abierta a los dirigentes de Intermón-Oxfan

De Compostela a Ierushalaim

Por Pablo Veiga

Me pemito dirigirme a usredes en referencia al abandono por parte de la actriz Scarlet Johanson de su colaboración con Intermón-Oxfan, motivada esa decisión por el contrato con la empresa israelí Soda Stream, poseedora de un fábrica situada en Maale Adumim, a pocos kilómetros de Jerusalén, territorio disputado por las dos partes en este enquistado conflicto Israel-Palestina -más bien, Israel-Mundo árabe musulmán-.

El comunicado emitido por la organización aceptando esa dimisión resulta vago e inexacto, al criminalizar una iniciativa empresarial por –supuestamente- hallarse en un área geográfica usurpada por el Estado Hebreo a los palestinos y, por consiguiente, declarada ilegal a los ojos de ustedes y de muchos otros (todo hay que decirlo).

Por si no lo saben, esa marca que publicita la artista americana, de ascendencia judía por vía materna, genera en la mencionada factoría más de un millar de puestos de trabajo, de los cuales 450 son de árabes con pasaporte israelí y 500 árabes dentro de lo que se entiende por territorio ocupado, es decir, palestinos. Todos ellos con su correspondiente contrato y remuneración en igualdad de condiciones. El producto en ella desarrollado se exporta al resto del mundo, con una aceptación increíble por su innovación y resultado. ¿Les han preguntado a esos trabajadores qué piensan?

Pena que ese celo mostrado por ustedes no se haga ostensivo a otros países de Oriente Medio. Ejemplo, Irán, donde se contempla la pena de muerte por lapidación a personas inculpadas de delitos tales como el adulterio o la homosexualidad. O esos Estados emergentes como Qatar o Emiratos Árabes, donde miles de trabajadores del sudeste asiático se hallan en un régimen de cuasi esclavitud.

No estaría de más que Intermón-Oxfan y otras ONGs se movilizaran a favor de estos colectivos para mejorar su precaria y lamentable situación. O preguntarse qué ha hecho la Autoridad Nacional Palestina con los miles de millones de euros y dólares enviados desde Occidente. Sería interesante conocer la respuesta. Ojalá lo hubieran usado para generar empleo como Soda Stream.

A la hora de realizar campañas de boicot, deberían pensar con qué tecnología se desarrollan muchos de los avances en comunicaciones, sanidad, agricultura y otros. Porque si son coherentes, deberían prescindir de sus teléfonos móviles o del correo electrónico, cuyo germen se halla -¿dónde?- en Israel.

Porque aludir a los asentamientos israelíes como razón de la pobreza y miseria de los palestinos es reduccionista y equivocado. Así como hablar de racismo y apartheid. Desde el nacimiento de Israel en 1948 hasta la Guerra de los Seis Días en 1967 no existía ningún asentamiento, ni en Gaza ni Cisjordania. Y no hubo paz, si no todo lo contrario.

Los países árabes mantenían esa idea peregrina de aniquilar a los judíos y echarlos al mar. De Gaza se desmantelaron todos los asentamientos; ocho mil colonos fueron desalojados. Miles de cohetes han sido lanzados por Hamás a territorio israelí desde entonces. La noticia es cuando el ejército de Israel contesta a esas agresiones.

El famoso muro surgió tras campañas sangrientas de atentados terroristas indiscriminados. Tras su construcción, cesaron.

En fin, prescinden de Scarlet Johanson. A partir de ahora, mi humilde colaboración con Intermón-Oxfan es historia. Bien que lo lamento. Con su actuación poco ayudan a solucionar un conflicto que solamente desde el diálogo entre las dos partes se podría resolver y no con absurdos boicots.

* El autor es socio de AGAI (Asociación Galega de Amizade con Israel)

FUENTE – AURORA-VEIGA-CARTA ABIERTA-12/02/14

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