Feliz Purim!

En una época en la que todos los judíos del mundo vivían dentro de los dominios del Imperio Persa, que se extendía desde India hasta Etiopía, el decreto de Hamán hubiera borrado al pueblo judío de la faz de la tierra. Pero las almas reencarnadas del profeta Samuel (en Mordejai) y el rey Saúl (en Hadasa) bajaron a la Tierra para reparar su Tikún, revertir el decreto, destruir a sus enemigos y terminar el trabajo inconcluso ejecutando al verdugo agaguita en la misma horca que había preparado para su víctima.

Todo es Para Bien

Entendiendo la razón por la cual nos emborrachamos en Purim.

por Rav Mark Spiro

En el año 370 AEC, los judíos del imperio persa fueron salvados de la aniquilación a manos de Hamán, el malvado consejero del rey Ajashverosh. Cada año celebramos en Purim nuestra salvación leyendo el Libro de Ester, enviando regalos a nuestros amigos y a los pobres, disfrutando una comida festiva y, por supuesto, emborrachándonos “hasta que no sepamos diferenciar entre ‘bendito es Mordejai’ y ‘maldito es Hamán’” (Talmud Meguilá 7b).
Espera un minuto. ¿Emborracharse? ¿Por qué? ¿Es acaso Purim la versión judía de una fiesta juvenil? ¿Cuál podría ser la razón detrás de una obligación tan extraña – beber hasta no distinguir entre el recto líder de los judíos y su malvado adversario?
En realidad, Purim es mucho más que una historia sobre el triunfo del bien sobre el mal; es la historia de la supervivencia del pueblo judío en lo que para ellos era un mundo completamente nuevo. Exiliados por primera vez en su historia, los judíos del imperio persa estaban cautivos en una tierra extraña, sin soberanía, Templo, profecía, sacerdotes, ejército ni rey – y, como corolario, enfrentaban una amenaza mortal a su existencia. De hecho, parecía que habían sido completamente abandonados por Dios (lo cual, de acuerdo a nuestra tradición, es la razón por la que en todo el Libro de Ester no es mencionado ni una vez el nombre de Dios).
Entonces, ¿cómo respondieron los judíos ante esta difícil situación? No podríamos culparlos por sentirse abandonados o por preguntarse “¿Dónde está Dios?”. Pero, sin embargo, su respuesta fue completamente diferente. En lugar de dudar, eligieron entender su situación como una respuesta a sus propios errores y, como resultado, ayunaron y se arrepintieron. En lugar de perder la esperanza, eligieron ver los eventos como parte de un plan superior y, para el final de la historia, ese plan superior fue revelado en un irónico giro de la narrativa, demostrando claramente que lejos de estar ausente, Dios estuvo en control todo el tiempo, orquestando cada movida hasta tal punto que Hamán y sus diez hijos terminaron siendo colgados en las mismas horcas que ellos habían preparado para Mordejai.
Purim demuestra que la realidad no es lo que aparenta ser. Hay alguien dirigiendo el show, sólo que se está escondiendo. Nada es aleatorio; incluso el mayor mal o sufrimiento, más allá de lo difícil que pueda ser de comprender, es al final de cuentas parte de un plan superior.
Pero la pregunta más grande sigue presente: ¿Por qué Dios esconde Su rostro mientras lleva a cabo Su plan?
Quizás la respuesta yace en lo que podría considerarse el clímax de la historia de Purim, cuando Mordejai, el líder de la comunidad judía, le dice a su sobrina, la Reina Ester, que debe revelarle al rey su identidad verdadera e implorarle que salve a su pueblo del decreto de Hamán. Cuando Ester le recuerda que si se acerca al Rey sin una invitación puede ser ejecutada, Mordejai le responde de una manera sorprendente. En lugar de pedirle que utilice su poder e influencia, como hubiésemos esperado, le dice con calma:
“No creas que podrás escapar, en el palacio del rey, más que cualquier otro judío. Porque si te mantienes en silencio en un momento como este, el alivio y la salvación vendrán a los judíos desde otro lugar, mientras que tú y la casa de tu padre perecerán. ¡Y quién sabe si fue sólo para este momento que alcanzaste la posición real!” (Ester 4:13-14).
En otras palabras: No te necesitamos Ester, ¡tú nos necesitas a nosotros! Porque cuando Dios se oculta, por así decir, y permite que el mal asome su asquerosa cabeza, no es porque haya perdido el control de Su mundo y necesite nuestra ayuda; sino porque quiere crear una oportunidad para que demos un paso adelante y llenemos el vacío. Los desafíos e imperfecciones que experimentamos en la vida son precisamente las cosas que nos incitan a materializar nuestro potencial, lo que significa que incluso lo “malo” en nuestro mundo es, en realidad, lo mejor para nosotros.

Y esto nos devuelve al tema de emborracharnos hasta no poder distinguir entre “bendito es Mordejai” y “maldito es Hamán”. El hecho de beber en Purim no tiene el objetivo de nublar nuestra percepción, sino de profundizarla. Porque en realidad, tanto Mordejai como Hamán – el bien y el mal – son parte de un plan superior; ambos son componentes esenciales del mejor mundo posible.
Purim nos recuerda que nosotros somos quienes determinamos la calidad de nuestras vidas, y que cada uno de nosotros es capaz de ser feliz más allá de lo difícil que parezcan las cosas a primera vista. Nos inspira a mirar la vida con más profundidad y verla como realmente es: un increíble regalo y oportunidad. Pero quizás, por sobre todas las cosas, nos desafía a mirar muy adentro nuestro y reconocer que nuestros desafíos más grandes son oportunidades hechas a medida para que salgamos al ruedo y descubramos de qué estamos hechos realmente, y que entonces podamos brillar.
Les deseo un Purim alegre y significativo.
Y, por favor, ¡beban con responsabilidad!
Fuente: Aish Latino
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Reflexión personal de Jabotito:
ÉSTO NOS ENSEÑA QUE ESTAMOS EN ÉSTE MUNDO, LOS JUDÍOS, PARA SER ABSOLUTAMENTE RESPONSABLES, CADA JUDÍO, POR TODO EL PUEBLO JUDÍO. EL BIEN ES SER ABSOLUTAMENTE LEALES A NUESTRO PUEBLO, ESO ES LO QUE LA TORÁ ESPERA DE CADA JUDÍO, Y A LA VEZ ÉSTO ES LO QUE NOS ENSEÑA. ¡¡SER JUDÍO ES SER PARTE DE UN TODO MARAVILLOSO, SUBLIME, EL CUAL DEBEMOS DEFENDER Y AGRANDECER, CON TODA NUESTRA FUERZA, CON TODA NUESTRA CAPACIDAD, CON TODA NUESTRA INTELIGENCIA, CON TODO NUESTRO AMOR!!. ¡¡Y ÉSE ES EL ÚNICO CAMINO A LA FELICIDAD, ELEGIR DARLO TODO POR NUESTRO AMADO PUEBLO Y NUESTRA AMADA TIERRA, ERETZ ISRAEL, ENTREGADA POR D-OS A NOSOTROS EN UN PACTO ETERNO!!
La reina Ester nos regaló otro Purim hace poco más de 67 años. Lea aquí. A mí también me explicaron hace mucho tiempo que los nombres de los hijos de Hamán leídos en diagonal dan los nombres de los jerarcas nazis que fueron ahorcados en los juicios de Nuremberg por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. D’s quiera que tengamos un remake de Purim con los Aman-Din-Ejad de nuestro tiempo y así manifestar a todas las naciones la gloria del Eterno, Rey del Universo, Señor de los Ejércitos y Redentor de Israel, Beezrat Hashem! Amén ve amén
El Rey de los Cielos castigó a Israel por sus iniquidades, pero el cuchillo que nos azotó desapareció de la historia. Pues aquellos que intentaron exterminarnos en el pasado – llámese Filisteos, Asirios, Babilonios, Amalekitas, Seléucidas, Romanos, Reinos Cruzados, Imperio Español, Imperio Zarista, Tercer Reich o Saddam Hussein – hoy no existen más. El mismo destino les espera a los ayatolás. “Todo es mortal excepto el judío” decía Mark Twain. Los sabios del Talmud predijeron hace 2.000 años (como aparece registrado en el Yalkut Shimoni, Sefer Yeshayahu, capítulo 499): En el futuro, Persia hará la guerra con Arabia, y Arabia irá y pedirá ayuda de Edom (Occidente). Persia destruirá el mundo, y el mundo estará en caos. La nación de Israel también estará confundida. Pero entonces Dios le dirá al pueblo judío: “No se preocupen. El tiempo para su redención ha llegado. Y esta redención no será como la redención de Egipto (la cual fue seguida de una difícil historia). Esta redención será una redención total”. Desconozco si esta profecía se cumplirá de ese modo, pero si nos mantenemos fieles al pueblo de Israel en la Tierra de Israel con la Torá de Israel, el Santo Bendito Sea no entregará a nuestros enemigos en nuestra mano. Y más también. De todas formas no está permitido confiar en los milagros como motivo para la inacción. El mundo espiritual debe ser defendido por el brazo del hombre que debe abandonar la comodidad de su hogar, las obligaciones laborales o sus estudios, para salir a defender la nación. Nuestros sabios nos explican que en ciertas circunstancias hay que tomar la espada y nadie puede quedar exento de usarla. Pero tampoco pretendamos apropiarnos de la gloria que solo le pertenece al Eterno. No es meramente por nuestra fuerza o ingenio que triunfamos. Al final solo Él decide el resultado de las batallas… ¡Desgraciado el que se muestra compasivo con el malvado que pretende derramar sangre judía! Quien muestre piedad al que no la tiene, terminará actuando sin piedad contra hombres piadosos. Aquel será extirpado de su pueblo.
Irán tiene los días contados.
Ezequiel 28:25:
Así dice Dios el Eterno: Cuando haya recogido a la casa de Israel de entre los pueblos donde están dispersos y los haya santificado a la vista de las naciones, morarán en su propia tierra que le di a Mi siervo Yaacob. Allí vivirán seguros, construirán casas y plantarán viñedos; sí, vivirán allí en seguridad cuando Yo ejecute Mis designios sobre todos los que los desprecian en derredor y sabrán que Yo soy el eterno su Dios.
Por cierto, Shabat shalom:
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