Piensa el ladrón que todos son de su condición (sobre payasos, hipócritas y la obsesión zurda con Israel)

El orgullo de ser «genocida»

genocidas

por Alberto Mazor

Cinco líderes del Mercosur, Cristina, Dilma, Pepe, Evo y Nicolás, acusaron a Israel en Caracas de llevar adelante «una política genocida contra el pueblo palestino» sin siquiera mencionar a Hamás.

Confieso que estos cinco mandatarios plenamente identificados con los valores de la «revolución bolivariana» (a Pepe lo conocí personalmente y lo admiro), hicieron que yo, nieto, sobrino y primo de una gran cantidad de víctimas del Holocausto nazi – nunca pude saber cuántas -, por primera vez, me sienta orgulloso de ser «genocida».

Hacen ya varias decenas de años que escribo sobre el conflicto entre israelíes y palestinos sin miedo de ahorrar críticas hacia unos y otros. Pero en esta oportunidad, ¿cómo explicarán estos señores y señoras que por primera vez en todo el mundo árabe nadie sale a las calles para protestar contra Israel?

¿Cómo explicarán que hace un mes atrás, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbás, condenó abiertamente a Hamás y lo acusó de traidor a la causa en un foro económico en Arabia Saudita?

¿Cómo explicarán que la Liga Árabe acusó a Hamás – no a Israel – de cometer crímenes de guerra?.

¿Cómo explicarán que ni Egipto ni Jordania llamaron a sus embajadores para «consultas», tal como lo hicieron Ecuador, Perú, Nicaragua y Chile?

¿Cómo explicarán que Egipto declaró a Hamás, brazo de los Hermanos Musulmanes, «organización terrorista»?.

¿Cómo explicarán Cristina Fernández y Héctor Timerman que alertaron a Israel de «tener cuidado» con los 5 o 10 argentinos que prestan servicios humanitarios en Gaza, pero se «olvidaron» de advertir a Hamás, que lanzó casi 3.000 misiles en tres semanas sobre todo Israel, de «tener cuidado» con los más 100.000 argentinos que viven en el Estado judío, de los cuales cientos de ellos son eximios médicos que no dudan en tratar durante años a miles de palestinos de Gaza, Cisjordania (terroristas incluidos) y sirios, heridos por las guerras interminables contra nosotros o contra ellos mismos, o simplemente enfermos graves, como lo hicieron recientemente con la esposa del propio Abbás en el centro médico más moderno del país?.

¿Cómo explicarán que mientras en cuatro semanas del conflicto «Margen Protector» murieron en un «genocidio» (desgraciada y lamentablemente),1.400 palestinos, sólo en esta semana perdieron la vida 1.700 sirios, que cinco de los líderes de Mercosur ni siquiera nombraron en su «declaración», mientras el venezolano Maduro, corre ve y dile de Chávez, elogiaba a Hamás y volvía a manifestar su «apoyo total» a Assad, responsable directo por la muerte de casi 200.000 personas (25.000 niños), cientos de ellas por el uso de armas químicas?.

¿Cómo explicarán el «éxito» del memorándum firmado entre Argentina e Irán, del cual surgió la notable «Comisión de la Verdad» que debe investigar y llevar a la Justicia a los sospechosos del atentado a la AMIA, del cual, después de 20 años, todavía no hay nadie encarcelado?

¿Cómo explicarán que el escritor «genocida» israelí, Amós Oz, haya afirmado que «en vista de los continuos ataques con cohetes de Hamás contra civiles israelíes, no hay otra alternativa que una operación militar en Gaza».

¿Y cómo explicarán que en un momento de suma inspiración bolivariana, el Comandante Chávez le regaló al «libertador» Muammar Gaddafi, nada más y nada menos que el sable de Simón Bolivar, mientras éste, seguramente, se revolvía en su tumba y volvía a exclamar: «¡Aré en el mar!».

Pero como siempre, en Sudamérica, hay una luz. Paraguay, mientras lo dejaron, así lo fue. Y también en esta oportunidad no pudo levantar su mano a favor de semejante barbaridad. Aunque deberá cuidarse y mucho. A este paso, Cristina, Pepe y Dilma, inspirados por la sabiduría histórica y los intereses económicos de personajes siniestros como Bartolomé Mitre, Venancio Flores y Luís Alves de Lima e Silva (Duque de Caxías), podrían organizar la segunda versión de la «Guerra de la Triple Alianza».

Fuente: Israel en línea

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