Reinterpretación a favor de los judíos de una encuesta sobre antisemitismo

En el año 2011 fue publicada una encuesta sobre antisemitismo[1] realizada por el instituto Gino Germani de la Universidad de Buenos Aires, a pedido de la DAIA. 1500 argentinos en distintos puntos del país fueron interrogados, y los resultados que arrojó el informe acentuaron la preocupación en líneas generales de la comunidad judía. Arraigados prejuicios y miopes observaciones, de nacimiento en mitologías y libelos del antijudaísmo en épocas pasadas y remotas, seguían presentes en pleno siglo XXI, manteniéndose, renovándose, regenerándose.
Este artículo no tratará sobre la totalidad del contenido del informe, ni sobre todas las ya conocidas muestras de judeofobia en parte de la población argentina. El propósito del presente es tomar una porción de respuestas y reinterpretarlas a favor de los judíos mediante un nuevo enfoque. Y para esto, se requiere que el prisma esté puesto precisamente en los judíos y no en los que agitan judeofobia, reparten prejuicios y concentran ignorancia.
Los datos del informe que tomaré son los que, en primer lugar, se referían a cuál es el principal interés de los judíos: un 82% respondió que “su interés principal es hacer negocios y ganar dinero”. Los segundos datos de los que nos valdremos son los alusivos a los judíos y los negocios: un 68% se inclinó a decir que “los judíos tienen mucho poder en el mundo de los negocios” y un 65% sostuvo que los judíos tienen “mucho poder” en el mercado de finanzas[2].
Parte de estas respuestas, reitero, están basadas en los prejuicios o animadversiones de los encuestados y no tienen un significado positivo para los judíos. Pero frente a este panorama, insisto en poner el foco en los propios judíos[3]. La significación que esbozaré a continuación no surge de las intenciones de los encuestados, sino de la propuesta de cómo los judíos pueden leer beneficiosamente sus actuaciones sin estar pendientes de lo que de ellas entiendan los demás.
Para empezar, no es malo hacer negocios y ganar dinero. Sentimientos de repulsión hacia el comercio y el lucro se anclan en sectores sociales debido a malas ideas difuminadas por intelectuales, y pensamientos erróneos de quienes no teniendo tanta formación desconocen la naturaleza exacta del objeto de su odio y desprecio. Hacer negocios es realizar transacciones con el consentimiento de los intervinientes para mutuo beneficio. Es tratar con otros seres humanos en base a un acuerdo de voluntades contractual que permite el despliegue de valoraciones y decisiones de las partes sobre sus bienes y producciones. Se hace negocios actuando en el mercado, el ámbito pacífico de relaciones humanas donde se intercambian bienes y servicios de manera voluntaria. Ganar dinero es la consecuencia natural por haber realizado un buen negocio (haber ofrecido necesarios productos y demandados servicios). Es la premiación del público al propio emprendimiento que satisface las necesidades en el mercado. El dinero es el medio de intercambio por excelencia entre hombres que se tratan como hombres y se relacionan pacíficamente. ¿En qué contextos no se pueden realizar negocios y ganar dinero en condiciones de normalidad? En las dictaduras, en los Estados totalitarios, en los países que sofocan su economía y donde la proliferación intervencionista de la política todo lo alcanza. Tales escenarios no reflejan acuerdos voluntarios sino imposición de voluntad, no hay acuerdos pacíficos sino sometimiento por la fuerza. No hay trato de hombres como hombres mediante dinero, sino salvajismo mediante garrote. Los hombres de negocios son hombres de razón; los hombres dictatoriales son hombres de fuerza bruta. Los que libremente acuerdan prestaciones y cancelan sus obligaciones mediante dinero son los que se apoyan en el principio básico del obrar con consentimiento y reciprocidad; los que rechazan el mercado y optan por los mecanismos coercitivos del Estado para regular y controlar las relaciones humanas son los que se asientan en el principio del inicio de la violencia.
Tener poder en el mundo de los negocios es tener poder económico. Una persona con poder económico es un ser productivo que desarrolla bienes y servicios requeridos por los demás por su capacidad para satisfacer las demandas de la sociedad. El poder económico se va construyendo en base a la inventiva, genialidad creativa, innovación, idoneidad profesional, visión de lo que hace falta y de lo que puede hacerse. En el ámbito del mercado, la contracara es el poder político. Este es el poder que moviliza los mecanismos del Estado que redistribuyen riqueza por la fuerza,  da a unos lo que se le quita a otros, burla o ignora las preferencias de los consumidores y reparte premios y castigos de manera arbitraria. Una persona con poder político para intervenir el mercado es un burócrata improductivo que arruina economías o un empresario prebendario que destruye la competencia.
Los judíos, como hombres de negocios que ganan dinero y ostentan poder económico, tienen que estar orgullosos. Tienen que reinterpretar a su favor lo que los datos del informe señalan, y saber con alegría y sentido de eficacia que hay una sólida moralidad detrás de lo que hacen. En vez de refugiarse ante la errónea perspectiva de los encuestados, los judíos tienen que sacar a relucir sus correctos principios de acción.
Los judíos debemos saber que lo que los prejuicios y la judeofobia toman como vicios, son en realidad nuestras virtudes. Judeófobos e ignorantes consideran que son características malas, indeseables o inmorales; nosotros tenemos que saber que son características buenas, deseables y morales.
Ser hombre de negocios que gana dinero y tiene poder económico es dar una buena imagen ante ojos que sepan ver y apreciar lo que tales conceptos significan. Y sobre todo, es auto-realización. Los ojos que no quieren ver tales virtudes son los que ignoran en qué consisten, o los que sabiéndolo, prefieren lo opuesto: los vicios de la violencia, los mandatos dictatoriales y la política de la imposición. Hombres que promueven libertad y respeto por los acuerdos de voluntades, no caerán bien a quienes promueven esclavitud y desprecio por las transacciones comerciales.
Por todo esto, los judíos no tienen que aceptar culpa o tratar de desvincularse de las “acusaciones” de ser hombres de negocios. Por el contrario, tienen que asumir orgullosamente que lo son, y que lo van a seguir siendo. Que los judíos continúen con sus negocios y los amplíen; que ganen más dinero y acumulen capital; que ostenten su poder económico, el poder de la producción, de la generación de empleo, de la inversión, de la elevación de los estándares de calidad de vida. Por supuesto, no tienen que admitir que los negocios son “su único interés”, pero sí tienen que clamar que es un interés completamente legítimo.
Lo que los señalados judeófobos odian es lo que los judíos aman: la productividad, la satisfacción del propio interés, el trato pacífico, la relación entre personas como comerciantes intercambiando valor por valor. Por algo aquellos lo odian, por algo estos lo aman. Los incompetentes, envidiosos y opositores a la libertad humana van a odiar la ética de los competentes, orgullosos y promotores de la libertad humana.
Karl Marx (de origen judío) propagó el odio y desprecio a los judíos por motivos económicos. Escribió el judeófobo autor:

Consideremos al judío real, mundano (…).
¿Cuál es el fundamento secular del judaísmo? La necesidad práctica, el interés propio. ¿Cuál es la religión mundana del judío? La usura. ¿Cuál es su Dios mundano? El dinero.
¡Pues bien entonces! La emancipación de la usura y el dinero, por consiguiente, del judaísmo práctico y mundano, sería la autoemancipación de nuestra época.
Una organización de la sociedad que aboliera las precondiciones para la usura, y por lo tanto la posibilidad de practicar la usura, haría imposible al judío[4].
     

Frente a esto, resulta pertinente citar al Dr. Yaron Brook:

Cuando una cultura se va haciendo más colectivista, se va haciendo más racista. Y el antisemitismo es una forma de racismo (…). Además, la gente cuando es colectivista se vuelve más racista en tiempos de crisis, en tiempos de stress, cuando están buscando a alguien a quien culpar por algo que va mal en sus vidas y las vidas de los que están a su alrededor. Entonces cuando piensas en crisis financiera y crisis económica, y en guerras, ahí es cuando en culturas colectivistas la gente está buscando un escape y alguien a quien atacar, y los judíos son un blanco conveniente para eso (…).
(El antisemitismo también tiene que ver con el anti-capitalismo) por el hecho de que los judíos son muy exitosos, primariamente exitosos en el área de las finanzas.
Tengo un ensayo en defensa de la usura que documenta su historia, y lo interesante es que lo conecto con el antisemitismo por varias razones (…). Los judíos se convirtieron en los usureros de la Edad Media cuando a los cristianos no les estaba permitido serlo, y los judíos eran odiados por ello, porque la usura en ese tiempo era considerada un pecado moral (…). Entonces usura, préstamo de dinero, banca y lo que tiene que ver con el capitalismo lleva a decir “odiamos al capitalismo, odiamos a los judíos”.
(En su ensayo “La cuestión judía”, Karl Marx) describe por qué odia a los judíos. Era un gran antisemita. Los odia por su interés propio, porque persiguen el lucro, porque quieren ganar dinero. Habla de que son egoístas y están mejorando sus vidas. (…) Lo que realmente motivaba a Marx era su odio por el interés propio, su odio por el individualismo, y vio esas características en los judíos del Siglo XIX, y odió a los judíos por ello. Los colectivistas odian a los judíos, odian al capitalismo, porque el capitalismo es pro-individuo, pro-interés propio, pro-lucro, y los judíos se han convertido en un símbolo de estos atributos[5].      

En definitiva, los judíos deben celebrar ser un símbolo del liberalismo y del capitalismo. Es una conducta virtuosa el perseguir el interés propio, es lícito querer ser el beneficiario de las propias acciones, es correcto vivir para alcanzar los propios valores, es moral ser un egoísta con autoestima. El individualismo respeta los caminos elegidos por cada hombre, y considera a las personas fines en sí mismas. Esta posición ética es la pertinente para que se desarrolle el mercado donde se plasma el principio de intercambio voluntario que respetan los judíos como hombres de negocios.
Difundiendo las ideas correctas de libertad, lucro y egoísmo racional que modifiquen las erróneas percepciones que sectores de la sociedad tienen al respecto; y aceptando con orgullo ser lo que son, sin eludirlo por culpas creadas artificialmente debido a impertinencias conceptuales; los judíos lograrán transformar lo que es una acusación en una declaración de admiración. Hacer negocios, ganar dinero y tener poder económico ya no será visto desde el odio medievalista, marxista y judeofóbico, sino que será evaluado desde la óptica judía, liberal, capitalista: como virtud.

Ezequiel Eiben


[1] Prefiero el término “judeofobia”, pero respetaré aquí el uso de “antisemitismo” porque es el empleado por el informe.

[2] Datos extraídos de: Preocupante encuesta sobre antisemitismo, por Sergio Dattilo. Ámbito Financiero, 21/09/2011

[3] Soy un defensor del individualismo y de la consideración concreta de cada persona. No estoy a favor de colectivizaciones indebidas. En este artículo me referiré a “los judíos” de manera general, siguiendo la línea que pretende el informe de medir la judeofobia y los prejuicios contra este grupo específico. No es mi intención identificar con las características que atribuiré aquí a “los judíos” a quien no quiera ser identificado. La abstracción “judíos” es empleada con fines prácticos, haciendo esta salvedad, y sin ningún propósito inmoral oculto.

[4] Marx, Karl; La cuestión judía. Puede leerse en este link: http://www.marxists.org/archive/marx/works/1844/jewish-question/

[5] Lo presentado es un resumen con algunas modificaciones de carácter técnico que hacen a la adaptación de la forma del mensaje, sin modificar el sentido de su contenido. El comentario completo de Yaron Brook puede escucharse en: YBrook: What is the explanation for the grotesque amount of anti-Semitism today?
http://www.peikoff.com/2013/06/10/what-is-the-explanation-for-the-grotesque-amount-of-anti-semitism-today/

100 años del nacimiento de Menajem Begin Z”L

Menájem Begin (16 de agosto de 1913 – 9 de marzo de 1992) obtuvo el cargo de sexto primer ministro de Israel en mayo de 1977. Negoció y firmó los Acuerdos de paz de Camp David con el presidente egipcio Muhammad Anwar Al-Sadat, por los que recibieron conjuntamente el Premio Nobel de la Paz en 1978.

Begin nació en Brest-Litovsk (localizada en lo que de 1918 a 1939 fue parte de Polonia y hoy pertenece a Bielorrusia y es conocida como Brest). Desde su juventud fue un convencido sionista alentado por las enseñanzas de su padre. A los 16 años de edad se enroló en el movimiento juvenil Betar, creado por Zeev Jabotinsky.

 

Artículo completo de Arnoldo Szwarcberg

Necesitamos la radicalización del discurso de los dirigentes comunitarios judíos

Necesitamos la radicalización del discurso de los dirigentes comunitarios judíos
Ezequiel Eiben
15/8/2013
9 de Elul 5773

El “punto medio” es un síntoma de lo que Ayn Rand llamó “el culto a la moral gris”. Esa práctica tan en boga en nuestros días de rechazar ver las cosas en términos de blanco o negro, y preferir la actitud mediadora entre extremos opuestos, el espíritu de conciliación ante lo que se muestra como irreconciliable, y la transigencia con lo que se sabe injusto o falso. Como se ve, esta mala costumbre lleva a hacer retroceder a la justicia frente a la injusticia, y traicionar el campo de lo bueno cediéndole espacio a lo malo. Los resultados no pueden ser óptimos.
El punto medio, o matices de grises, es lo que lamentablemente escuchamos en los discursos de muchos representantes de la dirigencia comunitaria judía en lo que a Israel y la guerra en su contra concierne. Hay una desagradable corrección política en la forma de presentación de ideas, y en el contenido puntual de las mismas. Así, la causa de Israel es expuesta de manera tergiversada, o bien liviana, sin dar a entender su verdadero y legítimo alcance. Y por esa pasividad o negligencia, el enemigo de Israel gana el terreno cedido (metafórica y literalmente).
Escuchamos de parte de nuestra dirigencia que “hay que firmar la paz en Medio Oriente y acordar la creación de un Estado palestino”, como si bastara una mera expresión de deseos para justificar el punto; y no hiciera falta un análisis de la realidad para contemplar las oportunidades de lograrlo, y más aún, verificar la justicia (si la hubiera) en tal posición. La fórmula “dos Estados para dos pueblos” que está detrás de toda campaña por la paz, se ha insertado con éxito en las mentes de la dirigencia. Y a decir verdad, esto último no es peculiar de ellos, ya que es una política que el propio Estado de Israel a nivel oficial ha aceptado y asumido.
Ahora bien, están aquellos que quieren la paz inmediata, a toda costa, con la consiguiente creación del Estado palestino; y aquellos que no la quieren de manera inmediata sino tras un sincero proceso de acuerdos bilaterales, sin renunciar a posiciones fundamentales de Israel, pero en definitiva conduciendo al mencionado Estado palestino. Entre ambas posiciones, hay una diferencia: la segunda proclama exigencias como reconocimiento de derechos básicos, que a la primera le resultan banales o por lo menos no prioritarios frente a la urgente necesidad de paz. Sin embargo, las dos comparten en el fondo un punto: el camino conduce hacia la creación del Estado palestino, tarde o temprano, de una forma u otra.
En la inmensa mayoría de los casos, ya no se discute la justicia en la creación o no creación del Estado palestino; solo se discuten los medios para implementar una decisión que ya parece tomada definitivamente.
Y aquí es donde la moral gris del punto medio causa su daño. Están quienes creen que la paz se puede firmar con asesinos sin que estos renuncien a serlo, porque satisfaciendo unos mínimos reclamos el panorama cambiará. Están quienes establecen equivalencias entre las pretensiones justas de autodefensa de Israel y las pretensiones injustas de las políticas de sus enemigos. Y están quienes saben que no hay condiciones propicias para la paz y el surgimiento del Estado palestino porque no puede existir negociación sensata teniendo a terroristas, tiranos que han jurado asesinarnos o representantes que no nos reconocen como contraparte, y aún así maquillan la situación haciéndole creer a su público que del otro lado hay un verdadero socio dispuesto a tendernos la mano en un acuerdo honesto sin sospechas. Es más, están quienes no quieren saber nada con la creación del Estado palestino, pero que dejándose llevar por la corriente del momento no alzan su voz y se pierden río abajo confluyendo con los demás.
Por supuesto, hay dirigentes que cumplen papeles oficiales en instituciones sionistas financiadas con dinero de Israel, los cuales tienen que mantener en cumplimiento de su deber una determinada línea discursiva que sea igual o afín a la que se maneja en la política pública israelí. No necesariamente porque Israel baje línea (de hecho es sabido que la dirigencia sionista en la diáspora por más que reciba material didáctico trabaja con libertad de contenidos), sino por el propio respeto del dirigente hacia las ideas que transmite la institución y le interesan a los financistas de la misma en la cual asume el cargo. Si Israel ya ha aceptado oficialmente la futura creación de un Estado palestino en el marco de un tratado de paz, el dirigente en cuestión no podrá cómodamente salir a hablar del rechazo a esta posición precisamente en representación de Israel a través de una institución que mantiene la línea oficial. Pero el resto de la dirigencia, que no tiene compromiso alguno con el mantenimiento por decisión propia de una línea oficial; si considera improbable, o más profundamente una injusticia, la creación del Estado palestino ¿por qué no lo dice? ¿Se está cuidando de algo (como se cuidan los políticos a la hora de medir qué revelaran y qué ocultarán)? ¿Tiene miedo de no “pertenecer” al club de la corrección política que trae popularidad?
El punto medio se da por dos razones principales, la primera siendo reflejo de la segunda: por la conveniencia política de mantener una posición conciliadora que procure no dejar afuera a los diversos intereses en juego (aunque estos sean espurios); y porque es una visión del mundo instalada y acentuada en la cultura actual donde se cree que lo correcto está en el medio y que solo así se consigue la honradez y el apropiado desempeño moral, lejos de los extremos que son malos por definición.
Los dirigentes que quieran salir de la pegajosa corrección política y actuar acorde a lo que indica la realidad, deben superar esto. Hay un problema si se está quedando bien con los buenos y con los malos por igual; y hay un problema si se piensa que los buenos tienen ciertas razones legítimas al igual que los malos. En un choque de posiciones entre el bien y el mal, la única opción moral correcta es ponerse completamente, sin transigencias, y en modo extremo, del lado del bien. Por lo tanto, aquellos que estén en contra de la creación de un Estado palestino en términos morales, deben decirlo. Su voz necesita ser escuchada, y hacer las veces de un rayo de nueva luz blanca que ilumine lo que por mucho tiempo ha estado en la penumbra gris y que nos aleje definitivamente de la negra oscuridad.
Ciertos dirigentes musulmanes y simpatizantes judeofóbicos entienden lo que es afirmar una posición y situarse en un extremo para defender sus reclamos. En la última celebración del Día Internacional de Al-Quds en solidaridad con la causa palestina, el Sheik Abdul Karim Paz de la mezquita At-Tahuid en Buenos Aires, dijo en relación a Israel: “queremos que ese Estado desaparezca, sin que caiga la gota [de sangre] de ningún judío; sí queremos que este Estado desaparezca”[1]. Agregó sobre las futuras realizaciones de esta celebración, en alusión a su militancia anti-Israel: “Estaremos frente a la embajada de Israel, mientras exista ese Estado opresor”[2]. La difusión del evento, se hizo con un flyer donde figuraba la imagen del ayatollah Ruholla Khomeini, líder de la revolución islámica de Irán, asesino, tirano, y promotor de la destrucción de Israel.
Como se observa, Karim Paz hace un llamamiento explícito en sus discursos a la destrucción de Israel. No hay medias tintas. No hay un gris. Sostiene una posición, y lo hace de manera extrema. Frente a esto, nuestros dirigentes no deben transigir; no hay punto medio posible con quien quiere nuestra destrucción, no hay beneficio que podamos obtener de tal estrategia, sino solo una rendición que puede parecer parcial en un principio pero que indefectiblemente será total en el final. ¿Qué queda para nuestros dirigentes? Adoptar una posición extrema: la existencia de Israel no es negociable, acuerdos con asesinos no son posibles, creación de un Estado palestino en manos de judeófobos promotores de la destrucción de Israel no es viable. Y todavía más: la mismísima creación de un Estado palestino es una injusticia, un robo y un daño contra la integridad de Israel. ¿Qué hace el punto medio en una situación como esta? Le concede un poco de razón a cada parte; tal vez Israel debería ser mínimamente destruido, o arrodillarse levemente a las pretensiones rivales y permitirles construir un Estado (desde el cual en el futuro lo atacarán mejor). ¿Qué permite nuestro extremismo? Defender nuestra posición como debe ser defendida, en su totalidad y sin permitir que el mal avance sobre lo que nos pertenece por derecho. ¿Cuál es la diferencia si hay extremismo de Karim Paz, y hay un extremismo que puede ser nuestro? La diferencia no viene dada por la coherencia para defender algo, sino por el contenido de las causas que se defienden. La dirigencia musulmana que adopte la posición de Karim Paz está defendiendo una causa injusta y no tienen razón; en cambio, los dirigentes judíos que defienden la integridad de Israel sostienen una causa justa y tienen razón.
Necesitamos la radicalización del discurso de los dirigentes comunitarios judíos. Hay que establecer puntos de los cuales no nos moveremos y líneas que no permitiremos atravesar, que se correspondan con una defensa íntegra de la causa de Israel. Y si esto implica la no creación de un Estado palestino, tema que está de moda en el ambiente de la corrección política, pues hay que expresarlo con la seguridad de quien manifiesta algo a sabiendas de que la razón está de su parte. Aún a riesgo de no “pertenecer” al club. Es difícil que Israel, siendo el judío entre las naciones, llegue a pertenecer a un club de nenes buenos aún satisfaciendo todos los requisitos de entrada.
Dirigentes, no acallen en sus discursos las razones de Israel. No caigan en el punto medio que termina haciendo que gane el enemigo. No rindan culto a la moral gris que beneficia a los peores. Radicalicen su discurso de defensa de Israel. Si piensan que Israel lo merece, eso es lo que tienen que hacer por el.       

Agresión o amenaza de agresión de Irán contra Israel: Cuándo se justifica el derecho a la autodefensa

Agresión o amenaza de agresión de Irán contra Israel: Cuándo se justifica el derecho a la autodefensa
Ezequiel Eiben
8/8/2013
2 Elul 5773

Con motivo de la celebración de la jornada de Al Quds[1], organizada por el gobierno de Irán en forma anual a partir de la Revolución Islámica de 1979 en un despliegue demagógico a favor de la “causa palestina”, el presidente saliente Mahmoud Ahmadinejad dijo en la edición de este año: “Les informo, con Dios como testigo, que una tormenta devastadora está en camino para eliminar las bases del sionismo”[2]. Ahmadinejad es un fiel representante del islamismo, movimiento político asentado sobre las bases del fanatismo religioso, el estatismo totalitario y la exportación del terrorismo hacia el resto del mundo.
Su sucesor en la presidencia, Hassan Rohani, previo a asumir el cargo para el cual fue elegido por una gran mayoría, esbozó en la misma línea: “El régimen sionista es una herida infligida hace años al cuerpo del mundo islámico que hay que curar”[3]. Como vemos, el blanco predilecto de las amenazas, hostilidades y canalización de odio sigue siendo Israel, no importa que cambie el gobernante. Para Irán, la destrucción de Israel es una política de Estado.
La primera ironía es que muchos en el ambiente progresista perciban a Rohani como opuesto políticamente a Ahmadinejad. La segunda, es que llamen al nuevo presidente “moderado”, queriendo efectuar una contraposición frente al fanatismo del viejo. Si bien se ha hablado superficialmente de una mayor apertura en el tratamiento del plan nuclear de Irán, lo cierto es que cobijar el adjetivo “moderado” en el sentido político imperante en la actual cultura, no solo es apresurarse sino ignorar (o no querer ver) que hay un deseo que comparten las dos figuras políticas: ganas insaciables de borrar del mapa al país que les molesta. Y esto se afinca en un principio básico, también compartido: el inicio de la violencia contra inocentes como método para alcanzar metas políticas.
Frente a semejante panorama, nada alentador para los que desean un futuro de paz en la región (futuro de paz que incluya la existencia de Israel; no la “paz” que muchos quisieran excluyendo al Estado Judío), vienen unas palabras nada alentadoras para los que se preocupan por las aspiraciones genocidas del gobierno iraní. El Ministro de Relaciones Exteriores de Alemania, Guido Westerwelle, afirmó en relación a lo dicho por Rohani: “Lo juzgaremos por sus actos y no por sus palabras”. Es decir, que no se puede emitir un juicio de valor ante un comentario que desconoce el derecho a existir de Israel, obvia mencionar su nombre cambiándolo por la inadecuada expresión “régimen sionista”[4] en otra muestra de la intención de no reconocerlo, lo trata peyorativamente como una “herida”, y emplea el descarado eufemismo de la “curación” del mundo islámico para referirse a la destrucción del país judío y al genocidio de sus habitantes. Si no se puede juzgar, ni hablemos de efectivamente actuar. Es más, acorde a esta postura, proferir una amenaza siguiendo una larga cadena de amenazas de antecesores, en el marco del desarrollo de un programa nuclear, son solamente “palabras”, no actos.
Westerwelle debería pensar que esas palabras del presidente electo de Irán son efectivamente un “acto”: un acto de amenaza contra la existencia de un país y la integridad de sus millones de habitantes; una amenaza real en un contexto de desarrollo nuclear del amenazador. ¿A qué me refiero con lo real de la amenaza? A que esta es creíble y posible[5], acorde a lo exigido por las teorías del Derecho Penal. Hay un régimen teocrático, totalitario, fanático, terrorista, en busca de armamento nuclear, que anuncia un futuro mal ilícito a Israel para aterrarlo e incomodarlo. ¿Esta amenaza no es un “acto” que requiera ser “juzgado”? acorde a los estándares del ministro alemán, no.
Otra cosa que se desprende de tan desafortunado comentario es el planteamiento del punto de partida y los límites de la autodefensa. Llevando hasta las últimas consecuencias el razonamiento de Westerwelle, frente a estas simples palabras no cabe aún actuar. Hay que esperar a los actos de verdad. ¿Qué será para Westerwelle un acto, a partir del cual se justifica la reacción del amenazado? Si “acto” fuera que Irán obtuviera un arsenal masivo de armamento nuclear, la reacción de Israel ya sería la de combatir en una guerra a gran escala lanzada en su contra. Si “acto” fuera que Irán tomara completamente la iniciativa y lanzara una bomba nuclear contra Jerusalén, Israel ya no tendría respuesta. Su espera pasiva sería lo último decidido antes de perecer. En ambos casos, el beneficiado es el amenazador, y el perjudicado es el amenazado. En el primer supuesto, porque se le da rienda suelta al enemigo para armarse y ponerse a la altura del enfrentamiento cuando podría haberse aplacado su ambición con anterioridad. En el segundo supuesto, porque la víctima ya no tiene capacidad de reacción, se deja atacar y no se defiende preventivamente, y eso significa su desaparición.
Israel hará bien en desoír a Westerwelle y a todos aquellos intenten maniatarlo reduciendo su margen de acción hasta que la tormenta esté encima. Debe adoptar la posición liberal de autodefensa: la fuerza física se justifica como respuesta ante una agresión o amenaza de agresión contra la vida y propiedad. Esto es el ejercicio eficaz del sagrado derecho a la autodefensa, en un delineamiento adecuado y reconociendo con buen criterio el punto de partida para ponerlo en marcha. No hay que esperar a la agresión física, porque puede ser demasiado tarde y no haber posibilidad de contraataque. La amenaza creíble y posible del enemigo ya es justificativo suficiente para defenderse actuando en consecuencia. Y por supuesto, Israel tiene el derecho (y sus representantes políticos el deber) de elegir los mejores medios disponibles para defenderse de la mejor manera. Por lo que no debe sentirse desubicado si lleva adelante una operación militar para destruir las instalaciones nucleares iraníes y acabar con la amenaza. No debe sentirse en falta si se propone reducir a cenizas todo lo que tenga que ver con el militarismo iraní. No debe darse vuelta a ver quien está mirando si se plantea soplar esas cenizas para que no quede ni el menor vestigio de amenaza ni la menor señal de reconstrucción del enemigo.
En 2011, Westerwelle dijo sobre el plan nuclear de Irán: “No participamos en el debate sobre una intervención militar. Creemos que esas discusiones son contraproducentes”[6]. Mientras el ministro habla desde la comodidad en Alemania porque no es él quien está amenazado y continúa su derrape en las evaluaciones de lo que es contraproducente, Israel hace bien en no renunciar a un operativo militar. Hace bien en estar preparado. El verdadero ejercicio del derecho a la autodefensa se lo exige.       


[1] Nombre que los musulmanes le dan a Jerusalén

[2] Para el nuevo presidente iraní, “Israel es una herida que hay que eliminar”
http://america.infobae.com/notas/75684-Para-el-nuevo-presidente-irani-Israel-es-una-herida-que-hay-que-eliminar

[4] La primera inexactitud viene dada por el hecho de considerar a Israel simplemente como un “régimen” cuando es en su amplitud un país con millones de habitantes, dentro del cual se desarrollan sistemas políticos, proyectos sociales, emprendimientos tecnológicos, competencias deportivas, exposiciones artísticas, y todo lo que hace a la vida de un país. Con la palabra “régimen” opera una reducción del desarrollo pujante de todo Israel, a un mero orden político. La manipulación lingüística sirve para ocultar que “borrar al régimen sionista del mapa” implica destruir la totalidad del país y armar un genocidio contra sus habitantes; y hacer pasar tal expresión como una lucha solamente dirigida a una entidad política. La segunda inexactitud se encuentra en el calificativo de “sionista”, puesto que en Israel, un lugar donde hay libertades impensadas para el resto de los países de Medio Oriente, viven tanto sionistas como anti-sionistas.

[5] Una “amenaza” no creíble ni posible sería el caso de un niño que enojado porque un adulto le quitó un caramelo, le grita en un arrebato algo que podría interpretarse como una promesa de infligirle una grave herida física. Allí el hecho no reuniría las características para configurar la tipicidad de la amenaza como delito en un sistema de derecho penal serio.

Flashvals de Tchaicovsky en el Hospital Hadassah

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=tzwWskM4hN8

40 estudiantes de la Academia de Música y Danza de Jerusalén hacen un flashvals de Tchaicovsky en el Hospital Hadassah.

Una muestra a pleno de la creatividad y del talento de invidivuos en  la sociedad israelí.

La “injusta ocupación israelí” de tierra musulmana

israeli occupation

Aquí podemos apreciar el tamaño de ese “malvado proyecto expansionista, imperialista, colonialista, ladrón y expropiador” que es Israel. Un país que  utiliza el 1/500 del espacio del “vecindario”.

De cualquier manera, y aparte de la ironía de la imagen, la causa de Israel no es cuestión de tamaño. Es cuestión de Justicia. Israel no está “ocupando tierras ajenas” en su establecimiento como país. Israel está donde está por derecho propio. Se encuentra en su propia tierra.

Uprising – Rebelión en Polonia

Uprising – Rebelión en Polonia
Película del Levantamiento del Ghetto de Varsovia, uno de los episodios más heroicos que he conocido en mi vida.
Honor Judío. Impresionante.


We are better than you

Israelíes que desenmascaran a quienes operando bajo el nombre de Anonymus prometieron “borrar a Israel del ciberespacio”.

“We are better than you”. Suscribo.

Conocer y reconocer como enemigo al islamismo de Irán

Conocer y reconocer como enemigo al islamismo de Irán
Ezequiel Eiben
16/05/2013
7 de Sivan 5773

¿Qué le sugiere la siguiente declaración?: “Repudiamos el campo de concentración, y exhortamos a que se averigüe y se condene a los responsables locales de el”[1]. ¿Puede identificar concretamente al victimario en el asunto? ¿Puede conocerlo en su totalidad? Piense por un momento qué hubiera dicho usted si viviendo en la época de la Shoa o en los inmediatos tiempos post Shoa, escuchaba a algún dirigente comunitario judío hablar en esos términos. Seguramente usted como mandante le hubiese requerido al mandatario que dijera toda la verdad, o por lo menos, algo más concreto, más tangible, que permitiera saber y entender específicamente de quienes se hablaba. Un reclamo justo al dirigente hubiese sido que mencionara en su repudio a los nazis como victimarios en vez de limitarse a describir la metodología del agresor (en este caso el campo de concentración), y que pidiera condena a todos ellos (cúpula máxima incluida), no solo a los nazis o colaboracionistas locales que trabajaban en el campo de concentración.

Lamentablemente expresiones ambiguas, ambivalencias, comunicados poco claros y frases envueltas en nebulosa como la arriba mencionada, han sido moneda corriente en nuestra realidad, por parte de la dirigencia judía de Argentina en lo concerniente al atentado terrorista a la AMIA. Hemos escuchado hasta el hartazgo pedidos de justicia insuficientes e ineficientes, que pecan por vacuidad, ocultamiento y/o desconocimiento de la información relevante disponible. De esta forma, por más que el dictamen elaborado por el fiscal de la causa Alberto Nisman, producto de una exhaustiva investigación sobre los hechos y protagonistas, arrojara los datos necesarios para saber quién cometió el atentado, trabajando para quién, y en nombre de qué lo cometió; y estuviera ahí a disposición para aprovecharlo y difundir su contenido; durante años tuvimos que escuchar declaraciones oficiales de parte de la dirigencia judía tales como: “Repudiamos el atentado terrorista, y exhortamos a que después de tantos años sin justicia y sin conocer los culpables se condene a los responsables de la conexión local”[2]. Esta parte de la dirigencia condenaba la metodología del crimen (el atentado terrorista) sin condenar explícitamente, ni siquiera mencionar por su nombre, al agresor: el islamismo de la teocracia de Irán. Esta parte de la dirigencia seguía hablando de años sin justicia como si se estuviera en la misma situación que en los comienzos de la causa (cuando hubo encubrimientos, engaños y sobornos), sin dar cuenta de la corrección y avance en la causa que significó el trabajo de Nisman y la UFI (Unidad Fiscal de Investigación del caso AMIA, compuesta por 40 profesionales), gracias al cual podemos conocer los culpables del atentado. Esta parte de la dirigencia seguía concentrada en la conexión local del atentado como si fuese la clave del asunto, o como si arrastrara la responsabilidad exclusiva del crimen, dejando de lado al agresor principal sin el cual no podría existir siquiera una “conexión”. Con las cosas dadas de ese modo (corrupción en los funcionarios públicos, y negligencia acompañada de inoperancia en los dirigentes comunitarios), eran de esperar ocultamientos y trabas a la salida a la luz de la verdad.

Hay que conocer y reconocer al enemigo. Conocer para saber quién es; reconocer para aceptar el hecho de que se enfrenta a nosotros y actuar en consecuencia[3]. El enemigo aquí, responsable del atentado terrorista a la AMIA, es el Irán dominado por el islamismo. Irán es un Estado terrorista, hay que decirlo. Irán está dominado por el islamismo que es violencia al por mayor, hay que decirlo.

Los argentinos en general deben saber que fueron agredidos por Irán, cuyo gobierno difunde el terrorismo islamista internacional. Los judíos en especial deben saber que Irán los quiere muertos, encuéntrense donde se encuentren. Pruebas: En Israel viven más de 6 millones de judíos, y el presidente de Irán Mahmoud Ahmadinejad manifiesta que quiere borrar a Israel del mapa. Irán quiere finalizar la construcción de una bomba nuclear, y tener así la capacidad de desplegar un genocidio rápido y eficaz. Irán equipa y da asistencia económica a Hamas y Hizbollah, bandas terroristas con presencia en la franja de Gaza y el Líbano respectivamente, que buscan la destrucción de Israel. Irán es responsable a través de Hizballah del atentado a la AMIA, es decir, una agresión perpetuada contra una institución judía (no israelí) en Argentina (no en Medio Oriente). Está claro que Irán no solamente quiere atacar desde su territorio, sino también desde otros lugares donde tiene colaboradores y sicarios; no solamente a través de sus propias fuerzas militares y terroristas, sino también a través del financiamiento del terrorismo internacional; no solamente a Israel, sino también en otras latitudes donde se encuentren judíos.

En definitiva, si hay algo que los argentinos deben saber, es que Irán cometió el atentado en su país en desprecio a los derechos individuales de todos sus ciudadanos, no solamente de las víctimas del mismo (para el terrorismo mientras más víctimas haya, mejor). Si hay algo que las comunidades judías deben exigirle a sus dirigencias, es claridad, precisión, honestidad y transparencia, no solo en lo discursivo, sino en las acciones concretas. Si las dirigencias pretenden ser servidoras de las comunidades y asumir funciones de liderazgo y representación, deben estar a la altura de las circunstancias, y conocer y reconocer cuando hay un enemigo que pretende aniquilar a los representados (sin olvidar que ellas están incluidas también entre las potenciales víctimas). Y si hay algo para lo cual los judíos deben estar preparados, es el momento en el cual el enemigo feroz y brutal desate finalmente  su violencia definitiva a gran escala en una contienda de vida o muerte. Cada uno podrá aportar desde su lugar y en la medida de sus posibilidades. El primer paso es hacer lo contrario a la parte de la dirigencia comunitaria que incurrió en prácticas lamentables de mirar hacia otro lado; es decir, hay que focalizarse y empezar por conocer y reconocer al enemigo: el islamismo de Irán. A partir de eso, se puede actuar con contundencia.


[1] La declaración es ficticia, y es puesta únicamente a modo de ejemplo ilustrativo del punto tratado.

[2] Ídem

[3] No queremos emplear aquí la palabra “reconocer” en el sentido de brindar legitimidad a la otra parte. El islamismo es ilegítimo, y solo lleva a la repugnancia moral. El empleo del vocablo va dirigido en sentido de reconocimiento del hecho de la existencia de un enemigo.

Conoce a tu enemigo: quiénes son los que buscan la destrucción de Israel.

Conoce a tu enemigo: quiénes son los que buscan la destrucción de Israel.
Ezequiel Eiben
8/5/2013
28 Iyyar 5773

Por medio de su obra máxima “El arte de la guerra”, aprendemos del estratega militar chino Sun Tzu que debemos conocer al enemigo y conocernos a nosotros mismos, en orden a ser exitosos en la guerra. Como en otros artículos ya hemos desarrollado los pertinentes análisis sobre lo que Israel es y representa, y la ética basada en principios racionales y coherentes que debe seguir para alcanzar el triunfo, es decir, ya hablamos sobre el conocimiento de nosotros mismos; nos concentraremos ahora específicamente en el tema de conocer al enemigo, aquél que pretende dañar, deteriorar, destruir a Israel.
“Conoce a tu enemigo” es una premisa básica que debemos sostener a la hora de un enfrentamiento. ¿Qué implica esto? Que reconocemos la naturaleza de aquello que se nos opone, somos capaces de identificarlo y definirlo, y entendemos sus características y finalidades. Conociendo al enemigo desarrollamos una clara visión sobre qué es precisamente lo que nos separa de él, lo hace distinto y encuadra como un rival. Integrando y relacionando el conocimiento que tenemos sobre Israel con el conocimiento que podemos adquirir sobre sus enemigos, clarificamos la línea divisoria que hay entre las correspondientes causas. Notamos qué bandos hay, y quién y por qué está en cada lado.
Hay una importancia capital en este tema, ya que la claridad en las ideas es un valor indispensable y un requisito ineludible para que Israel triunfe. La munición intelectual permite a los defensores de Israel teorizar sobre el objeto de estudio y comprenderlo, y desde el plano de las ideas explícitas derivar un plan de acción consecuente, la construcción de un modus operandi que refleje en la práctica lo sostenido en principios abstractos. Las ventajas que reportan la explicitud y la coherencia se traducen en mayores oportunidades para Israel en la guerra que los enemigos han iniciado en su contra y que mantienen durante ya largas décadas, poniendo a prueba integridad y resistencia. En este punto conviene citar nuevamente a Sun Tzu (1):

Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.

Valiéndonos de la enseñanza para el caso que nos compete, decimos que Israel debe conocerse y conocer a sus enemigos, ya que de lo contrario se estará arriesgando a perder batallas; situación que el Estado Judío debe evitar a toda costa, ya que cada batalla puede ser definitiva, terminante, como veremos a continuación.
Entonces, ¿quiénes son los enemigos de Israel? Se pueden reunir en dos grupos, y un tercero que según el caso se relaciona con uno o con otro. En el primero se alinean quienes están enfrentados de manera más directa, abierta y explícita al Estado Judío y su sociedad. En el segundo, aquellos que lo hacen de manera indirecta, solapada, implícita. En el tercero, quienes se van acomodando por conveniencia o afinidad ideológica. Pasemos a revisar esta clasificación.
Respecto del primer grupo, hemos escuchado decir que la guerra de Israel, como en el caso de Estados Unidos, es contra el terrorismo. Ahora bien, ¿decir esto es realizar una correcta y suficiente identificación del enemigo? ¿Es el terrorismo en sí el rostro del enemigo, o debemos escavar más para llegar a la base, a lo que sirve como soporte de la práctica terrorista, siendo esta última una manifestación de eso que se encuentra allí abajo? Quien nos provee una respuesta es el Dr. Yaron Brook (2):

¿Con quién estamos en guerra? (…) El presidente Bush nos ha dicho que estamos en guerra con terroristas. Yo igualo eso con decir que después de Pearl Harbour, cuando Japón atacó Estados Unidos, estábamos en guerra con luchadores kamikazes. Tú no peleas contra una táctica, no estás en guerra con una táctica. El terrorismo es una táctica. Las fuerzas contra las que estamos en guerra, algún día pueden tener tanques (…). En el futuro cercano pueden tener una bomba nuclear. ¿Eso todavía los hace terroristas? ¿Eso hace que la guerra sea diferente porque ahora luchamos contra un ejército? Entonces, yo no creo que estemos en guerra contra el terrorismo. (…) Tenemos que buscar la fuente ideológica del terrorismo para identificar al verdadero enemigo. (…) Estados Unidos estaba en guerra, en la Segunda Guerra Mundial, con el imperialismo japonés que motivaba y dirigía los luchadores kamikazes, y con el nazismo. Estábamos en guerra con una ideología, con gente que creía en esa ideología y aun no creyendo en ella luchaba por esa ideología. (…) La guerra en la que estamos hoy (…) es contra una ideología similar. La similitud es que es una ideología totalitaria. Es una ideología que cree en la conquista, no solo en la conquista territorial sino también en la conquista del alma humana. Es una ideología que quiere dictar cada aspecto de la vida humana. Es una ideología a la que yo llamo totalitarismo islámico, porque el islam es la forma que este totalitarismo adopta. (…) Ellos creen que el islam debe gobernar todos los aspectos de la vida, no debe haber separación entre Estado y religión, y aquellos que no adhieren son ciudadanos de segunda clase o merecen la muerte. (…) Y ellos creen en la expansión de esta ideología. No solo quieren un pequeño pedazo de tierra. Una primera meta es establecer un imperio en el Medio Oriente, hasta que se liberen todas las tierras que una vez pertenecieron a un imperio islámico, y al final el objetivo es la dominación del mundo. (…) Esto ha sido siempre un objetivo del totalitarismo. Ellos nunca se satisfacen con oprimir a la propia población o solo con oprimir a la población a su alrededor; ellos quieren la dominación mundial.    

No es la táctica terrorista contra lo que Israel está en guerra. El terrorismo es el medio de expresión de una ideología subyacente a la aplicación de tan horrorosas prácticas. El enemigo fundamental de Israel es el islamismo, la doctrina política totalitaria basada en el islam que pretende la desaparición del Estado Judío, el exterminio de los judíos, y en última instancia el establecimiento de un gobierno (chiita) o califato (sunita) mundial bajo el imperio de la Sharia, la ley religiosa islámica.
La naturaleza de este enemigo es la ideología totalitaria con fundamentos religiosos islámicos implementada en un programa político para el sometimiento de todo el orbe, mostrando especial ahínco en un primer momento por la destrucción de Israel. La concreta identificación de este enemigo la vemos en esta ideología encarnada en los gobiernos, bandas terroristas y demás grupos afines, compuestos por fanáticos y fundamentalistas criminales, que implementan sus recursos en la difusión e imposición del islamismo. Pasemos ahora a un pormenorizado recuento de las características y finalidades de este enemigo de Israel:
A) Colectivismo: No hay consideración del individuo como un fin en sí mismo, sino como un medio para los fines de los demás. Lo primordial no es la libertad de cada persona para vivir su vida acorde a sus proyectos personales; en vez de eso, se busca que estas sean sujetos subyugados bajo el islam (literalmente, “sumisión”), cumplidoras de los dictámenes de origen supremo y preceptos religiosos inexcusables. El proyecto del islam y la realización solamente a través del islam, “la verdadera fe”, es lo que cuenta. También, hay una notoria agresividad en la consideración colectiva a grupos no islámicos, a modo de discriminación general, como reglas sin excepciones. Transcribimos una prédica colectivista de un imán como ejemplo sustentador (3):

Los Sionistas (Judíos) y Cruzados (Cristianos)…los enemigos de Alá, los descendientes de monos y puercos… son la escoria de la raza humana, las ratas del mundo, los violadores de los pactos y acuerdos, los asesinos de los profetas, y sí, ¡son descendientes de puercos y monos!
(…) Lean la historia, y entenderán que los judíos de ayer son los padres malvados de los judíos de hoy, quienes son una descendencia maldita, infieles, distorsionadores de las palabras de los demás, idólatras de becerros, negadores de los profetas y sus profecías, a quienes Alá ha maldecido y los ha vuelto puercos y monos… Esos son los judíos, hacedores de mentiras, obstinados, amadores de lascivias, del mal y de la corrupción.

B) Altruismo: Se exige el sacrificio de todas las personas subyugadas. Los musulmanes deben obedecer su religión, específicamente la interpretación que de ella haga la corriente política dominante, para contribuir al sostenimiento de la sociedad islamista. Los no musulmanes deben renunciar a sus valores, creencias y tradiciones en beneficio del islam y convertirse al culto de Muhammad, que debe marcar la tendencia de la cultura e imponer modo de vida; los dhimmi (judíos y cristianos que pueden ser minorías toleradas) deben resignarse a vivir como ciudadanos de segunda clase satisfaciendo las necesidades de los de primera clase con impuestos especiales y trabajos esclavos; o bien estos pertenecientes a otros credos deben soportar el sacrificio máximo que es perder la vida, en este caso por la pureza del islam y la prolijidad de la sociedad islámica. En los discursos del ayatollah Alí Khameneí de Irán se puede escuchar la apelación al altruismo y al sacrificio del pueblo para el sostenimiento de los logros de la Revolución Islámica en el país persa. Ejemplo de lo señalado es la apertura de su mensaje por un aniversario de la guerra Irán-Irák (4):

(…) Tengo en alta estima el nombre y recuerdo de los honorables mártires quienes gozan de una elevada posición, por lo que le pido a Dios, el Altísimo, que les otorgue e lugar que se merecen en el Paraíso. Asimismo, envío mis saludos, mis respetos y sincero aprecio a los nobles familiares y altruistas que con su paciencia y resistencia sin igual, hicieron brillar el rostro de Irán en la historia. Hoy, con el desarrollo y el esplendor del país y su profunda influencia en el despertar del Mundo Islámico, se ha manifestado nuevamente el valor de la lucha y el sacrificio de nuestros queridos mártires. Agradecemos a Dios Prudente y Poderoso, que nuestra sangre no fue derramada en vano pues dichos sacrificios le dieron una vida nueva a la nación islámica.

C) Totalitarismo: Las sociedades gobernadas por el islamismo deben tener un sistema jurídico basado en la Sharia. Todos los aspectos de la vida del hombre, desde lo público hasta lo privado, desde las relaciones sociales hasta el fuero íntimo, tienen que estar regulados a través del derecho impuesto por la autoridad. La Sharia conlleva la legalización de penas salvajes como amputación de manos y lapidación, entre otros castigos; y la injustificable sanción de delitos sin víctimas como la ingesta de bebidas alcohólicas, con sus correspondientes sanciones. Todo esto está montado a través del establecimiento de un Estado totalitario represor de la disidencia. Tras varios años de registros de asesinatos a civiles vehiculizados por medio del brutal aparato burocrático de Irán, que se especializa en el terrorismo de Estado, resultan irónicas y de mal gusto las palabras esbozadas por el asesino ayatollah Ruhollah Khomeini acerca del liderazgo islámico (5):

No le teman a walayat al-faqih (gobierno del jurista). Un jurista no quiere oprimir al pueblo. Si un jurista quiere oprimir al pueblo, ya no tiene más el poder de gobernar. Es el islam y el islam brinda las reglas de gobierno. (…) Walayat al-faqih es un gobierno sobre asuntos asegurando que estos no se salgan de lugar. El jurista observa al parlamento y al presidente para asegurar que ellos no tomen un paso equivocado. Observa al primer ministro para asegurar que no realice una acción incorrecta. Observa todos los órganos de gobierno. Observa al ejército para asegurar que no actúen en oposición. Queremos prevenir que se levanten dictadores; nosotros no queremos convertirnos en dictadores. Somos anti-dictadores. Walayat al-faqih está en contra de las dictaduras; no es una dictadura.             

D) Misticismo: El origen del gobierno islamista no está asentado en una racional declaración de principios. La ideología no se fundamenta en un estudio científico abarcador de la naturaleza humana. Los islamistas explican su poder alegando que el Corán contiene la verdad de Allah, y que ellos son los portadores de esta verdad religiosa islámica; por lo cual tienen el derecho de imponer el credo de Muhammad, sus irracionalidades, arbitrariedades y delirios, a lo cual le suman sus propias irracionalidades, arbitrariedades y delirios. La concreción de un gobierno tirano basado en la fe religiosa, en vez de una sociedad con principios filosóficos racionales de libertad para los individuos, encuentra su punto culminante en el levantamiento de una teocracia islámica. Se gobierna en nombre de Allah, y se vive para Allah. Para ilustrar este punto, citamos el artículo 1 de la Carta Fundacional de Hamas, grupo terrorista que quiere establecer un gobierno teocrático en lo que considera la Palestina histórica perteneciente al islam (6):

El programa del Movimiento es el islam. De él extrae sus ideas, sus maneras de pensar y su comprensión del universo, de la vida y del hombre. A él remite el juicio en toda su conducta, y en él se inspira como guía de sus pasos.       

E) Expansionismo: El islamismo no se conforma con el gobierno sobre la actual cantidad de tierras que posee, ni con la destrucción de Israel y el establecimiento allí del dominio islámico. La conquista del mundo entero es su objetivo máximo y final, y prometen no detenerse hasta conseguirlo. Sus planes son continuar la dominación por medio de la violencia de las tierras que poseen, seguir esclavizando inocentes, ampliar los territorios conquistados a través de la jihad (guerra santa), proliferar las acciones terroristas, y afianzarse como potencias nucleares. El plan de expansionismo violento en cumplimiento del deber religioso de la jihad se evidencia en declaraciones como la de Ahmed al-Ja’abari, líder del ala militar de Hamas (7):

Valientes luchadores jihadistas, ustedes sacrifican sus almas por el bien de Allah, hasta que las ratas (por los israelíes) regresen a sus hoyos. Hoy Gaza, y mañana, por la voluntad de Allah, Jerusalén, y mañana el West Bank, y después Haifa, Jaffa, y Tel Aviv. Hasta la liberación de la patria, de toda Palestina.

Respecto del segundo grupo de enemigos de Israel, es menester decir que en verdad también son rivales de cualquier sociedad que pretenda ser libre y estar edificada en el principio de no agresión. El detalle es que a su modo de pensar (o no pensar, como es mejor decir en algunos casos) le agregan un contenido judeofóbico que se ahínca en un particular ensañamiento contra el judío de los países. Es por esto que califican como especiales enemigos de este último. Entonces, ¿qué corrientes de pensamiento, ideologías, doctrinas y dogmas encierran literalmente este odio a la existencia, a la libertad, a la razón humana y a Israel?
A) Relativismo posmoderno: En primer lugar, vamos a la base filosófica que provee el pan para sus derivados. Académicamente aceptado en nuestros días, absorbido por millones de estudiantes occidentales alrededor del mundo, pregonado hasta por las más conocidas universidades y facultades de filosofía, el relativismo posmoderno niega los absolutos y la realidad objetiva. Como su nombre lo indica, intenta ser una vanguardia intelectual en contra de viejos órdenes tomando como un pilar fundamental que todo es relativo (contradicción en términos aparte). Como “todo es relativo”, “depende de donde se mire”, “no existe la objetividad”, y “nadie puede hablar con la verdad”, los fundamentos racionales que uno puede tener para criticar al islamismo por su totalitarismo y a su táctica terrorista por violenta e inhumana, quedan destruidos, o perdidos en el mar confluyente de visiones parciales igualmente valederas. El desarme metafísico-epistemológico al que es sometido el hombre por el relativismo posmoderno lleva a la impotencia, al error y a la arbitrariedad. Si no podemos conocer la realidad, si nuestra mente es una farsa y la moral es mera subjetividad imposible de tener raíz universal o soporte en la naturaleza humana, ¿quiénes somos nosotros para juzgar la forma de vida de los demás? Por consiguiente ¿quiénes somos nosotros para juzgar cuando esa forma de vida nos perjudica? Y más aún ¿quiénes seríamos nosotros para juzgar que esa forma de vida es mala llegado el punto en que nos la quieran imponer? De tal modo, algunos pensadores alineados a estas ideas, y militantes del socialismo y de la progresía, sostienen que el terrorismo contra Israel puede ser legítimo, que el islamismo es simplemente otra cultura a la que no podemos cuestionar con pretensiones de superioridad moral, y que Israel es culpable por no poder convivir con lo distinto. Y por supuesto, no hay que olvidarse de los que utilizan la máscara de amigo de los judíos para deslizar con sutileza su judeofobia en las aguas turbulentas de lo posmoderno pretendiendo que pase desapercibida. Elocuente muestra de esta bajeza la brinda el filósofo Salvador Pániker en su artículo “Israel, un error ya consumado” (8):

Algunos amamos tanto a los judíos que preferiríamos tenerlos entre nosotros, diseminados, diluidos, enriquecedores, fértiles, cruzados con los gentiles, en vez de tenerlos aislados en un Estado nación artificial que sólo ha generado desgracias desde su nacimiento. Porque nos reconocemos en los grandes -y pequeños- nombres de la diáspora. Porque somos herederos de Newton, Einstein, Freud, Marx, Spinoza, Proust, Kafka, Wittgenstein, Lévi-Strauss, Mendelssohn, Mahler, Schönberg, Gershwin, Chagall, Modigliani. Y de Woody Allen, Billy Wilder, Noam Chomsky. Y porque al menos 170 premios Nobel son judíos. Y etcétera, etcétera.
Quiere decirse que muchos pensamos que la creación, en 1947, de un Estado de Israel fue un error histórico, acaso inevitable, pero un error al fin. Un error que, entre otros males, ha generado el de la perpetua humillación del pueblo árabe. El propio Arthur Koestler, que era judío, consideraba que “la resurrección, al cabo de dos mil años, de Israel como nación es un fenómeno aberrante de la historia”. Y lo mismo pensaban muchos otros intelectuales judíos de la época, entre ellos Hanna Arendt. Y hasta el propio Primo Levi, el judío italiano que sobrevivió a Auschwitz, declaró una vez que la creación del Estado de Israel era “un error en términos históricos”.
Cabía pensar, por consiguiente, que una vez consumada la intrusión, por lo menos Israel se comportaría con humildad y moderación. Cabía esperar que, siguiendo el consejo de Yehudi Menuhin, israelíes y palestinos lo compartirían todo. Pero, en vez de ello, a la menor provocación, Israel ha respondido con criminal brutalidad (…).

B) Progresía internacional: El liderazgo político occidental a gran escala ha sido seducido por la corriente del progresismo. Para auspiciar sus programas políticos deben remitirse a que son la “opción progresista”, es decir, los que conducen al progreso de la sociedad. Ahora bien, más que conseguir progreso sus sistemas desembocan en crisis como las que azotan a zonas de Europa y Latinoamérica. Resulta adecuada la frase que dice “progresista es a progreso lo que carterista es a cartera”. Como dijimos anteriormente, a estos representantes políticos no les agrada la libertad individual. Sus sistemas son violadores de los derechos individuales, y en sus opiniones demuestran que no quieren que en Israel se ejerza un derecho básico que es el de autodefensa. ¿Qué resulta de esto? Se callan la boca cuando Israel está bajo fuego, y ponen el grito en el cielo cuando Israel se defiende de los ataques que recibe. Los Estados con gobiernos progresistas que tienen muchos lugares en la ONU, aplican un doble standard para evaluar a Israel, a quien constantemente ponen bajo la lupa. Por un lado, con una vara estricta juzgan al Estado Judío y con una vara permisiva juzgan a sus enemigos, en un juego de doble moralidad perverso y asqueroso que solo macabros personajes pueden desarrollar. Por otro lado le hacen exigencias, reclamos y demandas a Israel para que tenga un standard moral en la guerra que ni ellos mismos podrían alcanzar o siquiera llegarían a molestarse en intentarlo. Relativismo posmoderno presente en varias de estas posiciones no objetivas. Ejemplos de países, como España, han tenido largos años de política exterior con tintes judeofóbicos, actuando en contra de Israel en la ONU y financiando a algunos de sus enemigos. Agrupaciones se suman a la judeofobia y al doble standard progresista, y organizan campañas como la llamada “Semana contra el apartheid israelí”, donde dejando convenientemente de lado los ataques que sufre Israel por parte de asesinos, se dedican a calumniarlo y difamarlo. Una muestra extraída de su presentación en su página web (9):

La Semana contra el Apartheid Israelí (ScAI) consiste en una serie de eventos anuales de carácter internacional (incluyendo reuniones, charlas, actos culturales, exhibición de películas, exposiciones online y acciones de boicot a Israel) que se llevan a cabo en ciudades y campus de todo el mundo. El año pasado la ScAI fue increíblemente exitosa con más de 215 ciudades participantes a nivel global. La ScAI busca aumentar la concienciación sobre las políticas de apartheid en Israel hacia los palestinos y construir apoyos para la creciente campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel.

Respecto del tercer grupo, reiteramos que pueden desdoblarse en alianzas, apoyos e identificaciones con cualquiera de los dos grupos anteriores. Sus manifestaciones actuales en referencia al tema son, antes que nada, anti-israelíes y judeofóbicas; a partir de eso viene el encuadramiento en uno u otro foco de pertenencia. Pueden llamar a la destrucción de Israel y colaborar con quienes lo amenazan, o pueden adoptar una postura progresista con apariencia de relajación en el camino a dañar al Estado Judío. Pueden darse arengas expresas para la desaparición de Israel; o bien manifestaciones que, bajo el disfraz de la corrección política (el cual no resiste indagación seria), pueden catapultar a su vocero al grupo de los enfrentados directamente contra Israel. También los de este grupo desprecian la libertad y los derechos individuales, y enconan su visión cuando se trata de Israel. Así, mientras que no cuestionarían la existencia de las otras sociedades, solamente el grado de libertad de las mismas; el cuestionamiento hacia la sociedad israelí es existencial: no es que debería existir con menos libertad, sino que no debería existir en absoluto. ¿Quiénes son los que integran esta sección?
A) Socialismos: Estos colectivismos, coincidentes en el fondo en su vocación de dominación sobre las personas, también están hermanados en su desprecio por Israel. Lo que puede variar es el nivel al que lo expresen, la graduación en que lo sientan. Esto los lleva a afiliarse al primer o segundo grupo. Así, relacionado con el primer grupo tenemos por ejemplo al socialismo gobernante en Venezuela que es colaborador directo de Irán, Estado cuyo gobierno quiere borrar a Israel del mapa. Además de prestar sus servicios a quienes organizan un genocidio contra los judíos, este socialismo se ha dedicado a desacreditar a Israel y propagar mentiras sobre su proceder en cada oportunidad que ha tenido. Famosas fueron las palabras maliciosas del ya fallecido tirano Hugo Chávez en ocasión de la acción defensiva israelí sobre la flotilla financiada y abordada por terroristas en el año 2010 (10):

Ustedes no ven la masacre que el Estado genocida de Israel cometió contra un grupo de pacifistas que iban llevando una carga humanitaria al pueblo palestino que está en Gaza rodeado por todos lados por Israel. No les permiten ni agua. (…) Como es Israel se le permite de todo. (…) Aprovecho para condenar de nuevo, desde el fondo de mi alma y de mis vísceras, al Estado de Israel. ¡Maldito seas Estado de Israel!, maldito seas. Terrorista y asesino. ¡Y viva el pueblo palestino! Pueblo heroico y pueblo bueno.      

Como socialismo vinculado al segundo grupo, tenemos el ejemplo del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Su líder que fue presidente de España, José Luis Rodríguez Zapatero, criticó durante todo su mandato a Israel, acusándolo injustificadamente, llevando adelante una política exterior favorable a la Autoridad Palestina, y estableciendo equivalencias morales entre la autodefensa israelí y la agresión violenta del grupo terrorista Hamas que gobierna en Gaza. Citamos aquí sus palabras durante la Operación Plomo Fundido, con la cual Israel se defendió de los ataques terroristas de Hamas (11):

La operación del ejército israelí ha causado ya más de 500 muertos y miles de heridos, muchos de ellos entre la población civil palestina. También israelíes han muerto bajo el fuego de los cohetes que se siguen disparando desde Gaza (…). El gobierno español ha sido tajante en su condena, y hoy quiero reiterar mi enérgico rechazo tanto de unas conductas irresponsables y provocadoras de ruptura de la tregua (por Hamas) como de las reacciones absolutamente desproporcionadas y contrarias al derecho internacional humanitario (por Israel). Unas y otras, solo conseguirán sumir a la región y a los pueblos que la habitan, de nuevo en la desesperanza y en la frustración. (…) No hay una solución militar a la crisis. Y desde la amistad con el gobierno de Israel, tengo que decir a sus responsables que este no será el camino que lleve a la paz y a la seguridad de su pueblo (…).

En conclusión, Israel debe conocer concretamente a sus enemigos para poder derrotarlos de manera definitiva y obtener el triunfo en esta guerra que han iniciado en su contra. No se deben confundir las tácticas empleadas con las ideologías que las implementan y que dan sustento a la agresión. Israel tiene que concentrarse en las causas y destruir los cimientos de sus enemigos.
Estos rivales actuales podrán tener diversas manifestaciones de forma, pero tienen coincidencias de fondo. Son colectivismos dispuestos a someter vidas humanas, y portadores de una arraigada judeofobia que se manifiesta en ataques físicos y/o calumnias contra los judíos y contra el Estado Judío.
En un punto también coinciden los enemigos, y esto constituye una demostración más de por qué Israel no debe transigir con ellos (pertenezcan al grupo que pertenezcan) y por qué debe imponerse con contundencia y no ceder espacio a la maldad: todos los aquí mencionados odian a Israel, no a pesar de sus virtudes, sino precisamente por sus virtudes. Les molesta Israel, por ser Israel y existir, y por ser de la manera en que lo es. Los islamistas no pueden soportar un país con personas racionales, desarrollo científico y tecnológico en pos del progreso humano en amplios sectores, medidas de libertad individual en la esfera civil y política, y felicidad sin culpa en los hogares; en vez de obedientes sumisos al misticismo religioso islámico. Los posmodernos no pueden soportar que el triunfo de Israel contra el desierto y contra sus enemigos armados represente un indudable triunfo de la razón y la justicia objetiva; en vez de que haya una demostración que la racionalidad, la moral y la industria son un fracaso. Los progresistas no pueden soportar el orgullo, el heroísmo, y la independencia israelíes; en vez de ver un sometimiento completo a la corriente masificada de la corrección política. Los socialistas no pueden soportar la iniciativa individual y la férrea defensa propia en Israel; en vez de un rendimiento a lo colectivo y una renuncia a quienes pretenden dominar a los pueblos.
Te odian, Israel. Te quieren destruir. Conoce quiénes son. Tienes todo para ganar.    

Bibliografía:
1) Sun Tzu; El arte de la guerra
2) Dr. Yaron Brook – Israel and the West’s War against Islamic Totalitarianism
http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=wZVNYH5aR9E
3) Corán: ¡Muerte a los infieles! – Dawlin A. Ureña
http://www.antesdelfin.com/coranfuentedeodio.html
4) Mensaje del Líder Supremo en Ocasión del Aniversario del Inicio de la Guerra Impuesta
http://www.tercercamino.com/index.php/mundo-islamico/item/1819-mensaje-del-l%C3%ADder-supremo-en-ocasi%C3%B3n-del-aniversario-del-inicio-de-la-guerra-impuesta
5) A role-model of leadership – Imam Khomeini
http://www.islamtimes.org/vdcj.hetfuqeyx29zu.html
6) Carta fundacional de Hamás
http://www.mexicodiplomatico.org/lecturas/carta_fundacional_hamas.pdf
7) Head of Hamas’ military wing Al-Ja’abari: Liberate all of “Palestine” from “the rats” (Israelis)
http://www.palwatch.org/main.aspx?fi=450&fld_id=450&doc_id=1145
8) Israel, un error ya consumado – Salvador Paniker
http://elpais.com/diario/2010/04/21/opinion/1271800812_850215.html
9) La Semana contra el Apartheid Israelí 2013
http://apartheidweek.org/es/frontpage
10) Chávez maldice a los judíos de Israel
http://www.youtube.com/watch?v=dkEUPDd6C8Y
11) Mensaje institucional de Zapatero sobre la masacre en Gaza
http://www.youtube.com/watch?v=mglC38Qv6HU

 

Sin concesiones

Les dejo un fragmento de mi ensayo “sin concesiones” en el cual trato el modo en que debe proceder Israel actuando por principios. Para leerlo completo, click aquí.

Sin concesiones
Ezequiel Eiben
24/4/2013
14 de Iyyar 5773

Así debe actuar Israel: a través de una política sin concesiones a sus enemigos, que los tiene, y son muchos. El país judío está del lado de la justicia, sus enemigos están del lado de la injusticia. Por lo tanto, cada concesión que Israel haga a quienes desean su obliteración, es un espacio que gana la injusticia, y un retroceso de la justicia.
Israel debe actuar por principios, consistentemente, aferrado a ellos. De tal forma, no le dará lugar a este mal (impotente en sí mismo) que busca extenderse como una plaga anidándose en los resquicios que deja la falta de coherencia y consistencia. Tomando como base primordial el reconocimiento del enemigo (directriz fundamental), veamos a continuación los principios que le servirán a Israel para lograr sus objetivos y defender con éxito su causa ante las amenazantes fuerzas que lo enfrentan.

A) No hay que realizar concesiones a los enemigos:
La renuncia al derecho propio en favor de la sinrazón del contrincante es un acto de autoflagelo y de fortalecimiento al otro. Israel no debe ceder frente a las demandas infundadas y las amenazas de muerte de la Autoridad Palestina y Hamas. La causa de Israel es primordialmente moral; los judíos que allí viven están moralmente legitimados a ejercer sus derechos individuales y practicar la autodefensa. A Israel no le hace falta tener al derecho positivo internacional de su lado, y aun así lo tiene. Los llamados “territorios en disputa” no son territorios “ocupados”, ni son territorios palestinos “confiscados”. Los asentamientos allí ubicados no son “ilegales” ni muestras de “colonización imperial”. El Vice-Ministro de Relaciones Exteriores Danny Ayalon, realiza una muy pertinente explicación: “¿A quién, los israelíes, capturaron la Banda Occidental? ¿A los palestinos? No. En 1967 no había ninguna nación árabe o Estado con el nombre de Palestina. En realidad, nunca lo hubo. Israel tomó la Banda Occidental de manos jordanas en un acto de autodefensa, después que Jordania se uniera a una guerra iniciada por Egipto y Siria con el fin de destruir a Israel. Y a propósito, destruir países, sí es ilegal. (…) La resolución 242 del Consejo de Seguridad (de la ONU) no demandaba un retiro unilateral por parte de Israel, sino que Naciones Unidas llamó a la negociación de la solución (…) Jordania, ¿saben qué?, no tenía ninguna justificación legal para estar allí (en la Banda Occidental). Jordania simplemente ocupó la Banda durante los intentos previos de destruir el joven Estado de Israel en 1948, cambiando el nombre comúnmente aceptado de Judea y Samaria por el de “Banda Occidental del Río Jordán”[1]. (…) Entonces, si Jordania no tenía reclamo legal sobre este territorio y Palestina no existía, ¿de quién es este territorio? (…)” (1).
Debemos recordar a su vez, varios puntos: 1) Gran Bretaña tomó el control de la zona llamada Palestina tras la Primer Guerra Mundial; 2) La posterior presentación del documento de Arthur James Balfour[2], mientras se desempeñaba como Ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña, en el cual se reconocía el derecho del pueblo judío de levantar su Hogar Nacional en Palestina; 3) El mandato recibido por los británicos de parte de la Liga de las Naciones (antecesora de la ONU) para promover el establecimiento del Hogar Nacional Judío; 4) El mandato recaía sobre todo el territorio de Palestina, es decir, incluía la parte hoy conocida como Banda Occidental y lo que hoy constituye Jordania; 5) La entrega de los británicos de ¾ partes de todo el territorio que se suponía destinado al Hogar Nacional Judío, a manos árabes para que levantaran el Reino Hashemita de Jordania; 6) En conclusión, la pérdida de los judíos de la mayor parte de las tierras donde se iba a levantar su Hogar, actuando los británicos en flagrante contradicción con el mandato entregado por la Liga de las Naciones y en desconocimiento del alcance territorial al que se refería originariamente la mentada Declaración Balfour.
Por todo lo mencionado, es clara la legalidad y afianzada la legitimidad moral en el obrar de Israel. Respecto de la ley, hubo un mandato expreso de la Liga de las Naciones, una declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores británico, y resoluciones de la ONU, que avalan la posición israelí sobre los territorios. A esto le sumamos el derecho internacional en lo concerniente a la guerra, para apoyar la acción defensiva israelí en la “Guerra de los 6 días”[3], acontecimiento en el cual Israel toma control de los territorios en cuestión. Y en lo concerniente a los asentamientos, vemos que los ciudadanos israelíes han edificado sobre tierras que forman parte del país al cual ellos pertenecen. No hay ley externa que deba imponérseles para impedir que continúen su desarrollo y expansión. Es más, en las negociaciones de Oslo[4] se previó que el tema de los asentamientos sería tratado en el status final, y que hasta llegar a un arreglo definitivo no debía modificarse la situación de la Banda Occidental, por lo tanto es un enorme incumplimiento que los dirigentes palestinos reclamen y presionen por el congelamiento en la construcción de asentamientos por un lado, y pretendan la declaración unilateral de su Estado y auspicio de la ONU en su traición por el otro.
Respecto de la moralidad, no caeremos en un tratamiento inútil sobre abstracciones, inexistencias y conceptos colectivistas falaces. Por encima de soberanías nacionales, derechos de países y expresiones colectivistas que impregnan la política internacional en la actualidad, se encuentra en el ámbito moral la consideración del individuo. Y aquí hay que defender los derechos individuales de los hombres, en este caso de los hombres judíos, más precisamente los asentadores (mal llamados colonos): han ejercido su legítimo derecho de propiedad para construir sus hogares y sus ciudades, y ninguna invocación mística estatista por parte del gobierno palestino debe prevalecer sobre los auténticos derechos individuales. La abstracción de una soberanía palestina inexistente sobre la tierra no puede ir por encima de derechos de propiedad concretizados en la realidad. Los asentadores habrán elegido una bandera, un himno a cantar, una pertenencia nacional con la cual identificarse; pero la base de su derecho moral a las tierras en las que se encuentran es el principio de los derechos individuales, la propiedad que ejercen sobre el terreno.         

B) No hay que negociar con los enemigos en sus términos sin estar forzados a hacerlo: La letal falacia que guió en gran parte y por mucho tiempo a la política israelí en lo que a la guerra en su contra incumbe, se manifestó con nitidez en la declaración de Itzjak Rabin cuando era Primer Ministro de Israel: “Yo quisiera hacer un tratado de paz con el Príncipe de Mónaco, pero mi enemigo es Arafat y con él hay que hacerlo”. Este razonamiento erróneo ha sido bien llamado por un colega “silogismo de la muerte”:
“1-La paz se hace con el enemigo.
2-Mi enemigo es el terrorismo palestino.
Conclusión: La paz la tengo que hacer con el terrorismo palestino.
Esto es una reductio ad absurdum” (2).
Si la conclusión es hacer la paz con quien pretende asesinarme, entonces debo rebajarme al nivel de mi verdugo, transigir con él, darle mi consideración y permitir que avance en su camino sin exigir que cambie su cometido. Negociar con el enemigo en sus términos (sin que estemos forzados a hacerlo) es negociar con terroristas sin exigir que estos dejen de ser terroristas, es negociar con quien quiere asesinarme sin que el asesino modifique su objetivo. Yo consigo algo inútil (quizás solamente hacer tiempo), y él consigue una transacción de la cual sale victorioso. El terrorista quiere mi vida, y negociando con él yo renuncio al principio de mi derecho a la vida. No se negocia con el enemigo; se negocia con quien no es o ha renunciado a ser nuestro enemigo. Nuestras acciones deben ser pro-vida, y no pro-muerte. Buscar hacer la paz con el enemigo es negociar con él en sus términos (sin estar forzados a hacerlo), es hacerle una concesión sin intimarlo a renunciar a sus aspiraciones a la par que nosotros renunciamos a nuestros fundamentos. La política israelí no debe estar direccionada a la realización de un acuerdo de paz con terroristas, sino a combatirlos para lograr la supervivencia.
Palabras de Leonard Peikoff: ““En cualquier concesión entre comida y veneno”, dice Ayn Rand, “es sólo la muerte la que puede ganar. En cualquier concesión entre el bien y el mal, es sólo el mal el que puede beneficiarse”. La razón de esto no es que el mal sea más potente que el bien. Al contrario, la razón es que el mal es impotente y que, por lo tanto, sólo puede existir como un parásito del bien. Lo bueno es lo racional; es lo que se adhiere a las demandas de la realidad y de esa forma promueve y beneficia la vida del hombre, junto con todos los valores que la vida requiere. Tal política no obtiene ninguna ventaja de su antítesis. (…) Por su propia naturaleza, el bien sólo tiene algo que perder si negocia con el mal. El mal está exactamente en la posición contraria. El mal es lo irracional, es lo que contradice los hechos de la realidad y por lo tanto amenaza la vida del hombre. Tal política no puede ser mantenida como un absoluto o practicada de forma consistente – no, si uno quiere evitar su destrucción inmediata. El mal tiene que contar con algún elemento del bien; el mal puede existir sólo como un parásito, sólo como una excepción a las virtudes con las que está contando” (3).
Querer vivir es bueno, es racional. Querer asesinar es malo, es irracional. En cualquier concesión entre la defensa de la vida y el terrorismo asesino, solo este último se beneficia. El terrorista le arranca algo a la víctima, la víctima no obtiene nada del terrorista. Si Israel quiere evitar la destrucción inmediata, no debe negociar con terroristas islamistas. Israel no tiene nada que ganar del islamismo; este último tiene mucho que ganar de Israel.

Terrorismo: el deber criminológico contra este flagelo

Les dejo un  fragmento de mi ensayo “Terrorismo: el deber criminológico contra este flagelo”. Contiene conceptualizaciones y distinciones del terrorismo; referencias al atentando a la AMIA y a la ideología política islamista; citas de Biniamin Netanyahu, Gustavo Perednik y Julián Schvindlerman, entre otras. Para leerlo completo, click aquí.

Terrorismo: el deber criminológico contra este flagelo
Ezequiel Eiben
2011
Introducción
El terrorismo es una problemática a nivel mundial que ha tenido particular relevancia en Argentina, principalmente desde la década de 1970 en adelante. Este accionar terrible que demuestra desprecio por la vida humana y es flagrante violación a cualquier instrumento de Derechos Humanos (sin descontar otros cuerpos legales), presenta ciertos inconvenientes en su tratamiento que generan disquisiciones aún entre expertos y estudiosos del tema. Esto parte muchas veces de que su manipulación conceptual y el relativismo ético con el que se lo maneja han impedido abordar seriamente intentos para conseguir una definición objetiva de terrorismo a los fines de poder brindar consecuentemente una inequívoca tipificación legal. En la ONU se impulsaron intentos de establecer la necesaria y por mucho tiempo demorada definición objetiva, pero varios de sus Estados Miembro no solo dejan mucho que desear en la prevención y lucha contra este fenómeno, sino que contribuyen a su consecución, fomento y auspicio, por lo que no debería sorprender demasiado que no resultara fácil llegar a una postura unánime. Los desacuerdos y boicots diplomáticos de países terroristas lo han tornado harto difícil en aras de conservar las perversas estructuras que detentan.
El punto de partida para una eficiente lucha contra el método del terror es comprender acabadamente lo que implica y representa. Es así que debe ser primordial en la agenda de Naciones Unidas y sus Estados integrantes lograr consagrar la definición objetiva (que ya existe conceptualmente en base a estudios políticos, legales, epistemológicos y filosóficos, pero falta su aprobación mundial).
En esta monografía veremos el delineamiento conceptual del terrorismo y los distintos tipos existentes, y lo abordaremos desde la criminología analizando distintos aportes de corrientes criminológicas para: comprobar si es posible un efectivo tratamiento del tema en base a esas perspectivas, elaborar una explicación criminológica tomando diversidad de elementos, constatar cómo es la legislación nacional argentina acerca de la materia y proponer un esbozo de solución en la prevención y lucha contra sus exponentes que considero es un deber de cumplimiento impostergable para la criminología.
Conceptualización
Como una suerte de afrenta contra concepciones epistemológicas y filosóficas desde clásicas hasta modernas, en la actualidad se encuentra en auge un movimiento difundido principalmente por intelectuales de izquierda llamado posmodernismo. Sus ideas consisten básicamente en afirmar: no hay absolutos, el relativismo es lo que impera; no hay verdades universales, ergo no existe la objetividad. Es el subjetivismo llevado a su máxima expresión. Este tipo de posiciones tienden a justificar, con asiento en el relativismo ético y cultural, las peores atrocidades que se puedan imaginar con principios de no intervención moral en tradiciones ajenas violentas y visiones de humanización a sus comitentes. Por lo tanto, esta concepción es la que nos vemos obligados a descartar desde el inicio si pretendemos utilizar parámetros objetivos (y no distorsionados por preconceptos ideológicos) para lograr una definición certera de la cuestión en estudio. La despreciable visión relativista que indica la frase “donde algunos ven un terrorista otros ven un luchador por la libertad” es muestra de los intentos por confundir y distorsionar la realidad para que nadie pueda ser catalogado como terrorista (por más que sea un asesino despiadado de miles de civiles) sin que se acuse al catalogador como un tendencioso que “opina” desde una marcada postura ideológica. Me voy a situar en la filosofía objetivista enunciada por la filósofa ruso-estadounidense Ayn Rand (1962), para afirmar que la realidad es absoluta y objetiva; y desde ahí se deriva que el terrorismo, como es una manifestación de violencia dentro de la realidad, es susceptible de ser identificado. Por lo tanto, sostengo la tesis de que el terrorismo puede ser definido, y perfectamente puede diferenciarse de otros tipos de agresiones y manifestaciones referidas a violencia. La definición es la siguiente: Terrorismo es el ataque deliberado a población civil con fines políticos. La violencia va dirigida contra un sector desarmado, inocente, no involucrado en combate, y salvaguardado por las leyes de guerra. Por lo tanto, en repudio al posmodernismo y demás ideas que pretendan relativizar o justificar al terror, afirmo que el terrorismo puede ser explicado (desde enfoques científicos, políticos y sociales) pero nunca justificado.
Elementos, diferenciación y tipos de terrorismo    
En primer lugar abordaremos elementos característicos del terrorismo; diferenciaremos en segundo lugar terrorismo de guerra y guerrilla, y en tercer lugar lo clasificaremos. Siguiendo el acertado criterio del analista internacional Julián Schvindlerman (2011), los elementos del terrorismo son:
1) Objetivo de ataque: civiles, sobre los cuales se lanza el ataque deliberado. Ejemplo: atacar intencionalmente zonas residenciales para asesinar a población civil.
2) Factor elevado de atrocidad: alto nivel de violencia, que a veces asume grados de perversa espectacularidad. Ejemplo: explosión de bombas en autos y aviones.
3) Finalidad última: siempre el fin último del terrorismo es político (se trate de derechos, territorios, reclamos religiosos o diversas clases de reivindicaciones). Ejemplo: concesión de status político a un determinado grupo nacional o religioso.
4) Mensaje psicológico mayor: el mensaje trasciende al atentado específico, es más amplio y no se circunscribe al daño causado. Ejemplo: un terrorista que se inmola en un boliche bailable, más que el daño provocado a las instalaciones y a las personas concretas, busca sembrar pánico en toda la población y preocupación en el gobierno.

Publicaciones de algunos integrantes de la Comunidad Judía de Córdoba que son una vergüenza

firmenich-arafat-vacanarvaja

Hay publicaciones de algunos integrantes de la Comunidad Judía de Córdoba, refiriéndose a los acontecimientos de la década del 70 en Argentina, que son una vergüenza. Describen como “grupos contestatarios” a los grupos terroristas como Montoneros.

Primero que nada, Montoneros operaba desde antes que ocurriera el Golpe de Estado en 1976, por lo que no era un “grupo contestatario” al régimen militar, sino el iniciador de una agresión armada contra poblacion civil argentina durante un régimen democrático (cuyo funcionamiento era un desastre, pero aún así todavía no había golpe militar al cual “contestar”).

Segundo, que digan las cosas como son: los integrantes de bandas criminales como Montoneros eran terroristas, no simples “contestatarios”. ¿Después se quejarán si la horrible prensa progresista actual describe a los terroristas palestinos como “militantes” o “luchadores por la libertad” en vez de señalarlos como verdaderos asesinos? Sepan que están haciendo lo mismo que esos progres detestables, enmascarando la esencia y encubriendo el proceder de los criminales.

Más información de yapa, porque parece que estos miembros de la Comunidad no la manejan (y si la manejan, eso no hace más que agravar su responsabilidad por la autoría de los artículos en cuestión): los terroristas de Montoneros fueron entrenados por los terroristas de la OLP de Yassir Arafat, el mayor asesino de judíos después de Hitler. Además de documentación, hay una foto (1) de Mario Firmenich y Fernando Vaca Narvaja, líderes de Montoneros, en compañía de Arafat, su colega en asesinatos. Montoneros simpatizó tanto con sus entrenadores, que a una de sus operaciones le pusieron Septiembre Negro, el nombre del comando terrorista palestino que asesinó a los atletas israelíes en las Olimpíadas de Munich (2). Hay un extra en esta indecencia de deformar la imagen de Montoneros: aplacar la veneración de sus integrantes por los asesinos de judíos e israelíes; colaborar en difuminar la judeofobia proclamada en los asesinatos.

Siendo miembro de la Comunidad Judía Argentina, defensor de los derechos individuales, y enemigo de quienes promueven la violencia terrorista, repudio estas expresiones inexactas y encubridoras de la verdad.

Fuentes:
1) http://www.seprin.com
2) Reato, Ceferino; Operación Traviata: ¿Quién mató a Rucci? La verdadera historia. Sudamericana, 2008.

Marta Troche quiere que los judíos sean asesinados y ve esto como un deber patriótico

Marta Troche quiere que los judíos sean asesinados y ve esto como un deber patriótico
Ezequiel Eiben
20/3/2013
9 de Nisan 5773

En Entre Ríos, Argentina, se dio esta semana un caso de judeofobia proveniente del aparato oficial. La jefa de Rentas de la municipalidad de General Campos, Marta Troche, es la responsable por haber puesto la leyenda “Haga patria, mate un judío”[1] en la boleta de impuestos municipales. Es decir, Marta Troche quiere que los judíos sean asesinados y ve esto como un deber patriótico. Pablo Martínez, intendente de la localidad, comunicó que Troche reconoció su acción ante el asesor legal del municipio y presentó su renuncia. Martínez también afirmó que la señora será expulsada del municipio (1).

Cabe preguntarle a las autoridades pertinentes que deban encargarse de este lamentable episodio de judeofobia: ¿Se van a conformar con removerla del cargo e imponerle sanciones administrativas? La señora realizó una incitación a la violencia y una amenaza de muerte contra los judíos a través de mecanismos estatales por medios oficiales.

¿Qué pasa con el judío que se siente amenazado de muerte, quiere actuar en legítima defensa frente a esta declaración, y procede a matar a la señora antes que ella haga efectivos sus planes? ¿A este judío solo lo van a remover de su trabajo y le van a imponer una sanción laboral? ¿O iría preso?

No hay igualdad ante la ley si los civiles comunes tenemos menos derechos a la vez que los políticos de sangre azul tienen privilegios.
A ver qué dirían los burócratas si un civil amenazara de muerte a uno de los suyos dentro de su corporación política, o si el civil procediera a defenderse como imperativo moral frente a una arenga de un político para asesinarlo y lo matara primero antes de que este pudiera cumplir con lo deseado. Y luego de decir lo que dirían, ¿qué harían?

Fuentes:
1- Funcionaria expulsada por ser la autora de leyendas antisemitas en boletas de impuestos
http://www.ellitoral.com/index.php/id_um/87137-funcionaria-expulsada-por-ser-la-autora-de-leyendas-antisemitas-en-boletas-de-impuestos

 


[1] Consigna conocida utilizada desde hace décadas por grupos nacionalistas argentinos para promover su judeofobia.

Mi artículo sobre la muerte de Chávez

Les dejo el link a mi artículo No hay que tenerle respeto a Chávez.

Direcciono directamente a mi blog ya que no hablo específicamente de la judeofobia que mostró Chávez a lo largo de su horroroso gobierno, sino de su tiranía en genera y su comportamiento anti-humanol. De cualquier modo, aporta a las críticas contra este enemigo de Israel y de los judíos (en este video demostrando su judeofobia a viva voz).
De más está decir que las opiniones vertidas son mías y no envuelven a mis colegas de El Rejunte.

Día nefasto para la justicia. Día de celebración para el kirchnerismo.

El memorandum de entendimiento entre el gobierno terrorista de Irán y el gobierno corrupto y encubridor de Argentina ha sido aprobado y es ley.
Día nefasto para la justicia, las víctimas, sus familiares, y quienes se opusieron a esta maniobra oscura de negociar los muertos.
Día de celebración para el kirchnerismo y el terrorismo internacional, porque han logrado su cometido.
La presidente Cristina Fernandez de Kirchner, el canciller Héctor Timerman, sus secuaces, y los diputados que votaron a favor de este acuerdo, son oficialmente para mi colaboracionistas del terrorismo internacional, y espero que adecuados organismos antiterroristas los consideren como tales y obren en consecuencia.

Izquierdistas vergonzosos hablaron en la protesta contra el Memorándum entre Argentina e Irán

Ayer se desarrolló frente al Congreso de la Nación el acto de protesta contra el Memorándum de Entendimiento firmado por los gobiernos de Argentina e Irán.
Una desagradable constatación fue ver que acudieron representantes de la extrema izquierda argentina, como la gente del Partido Obrero, y dieron sus típicos discursos de bizarra fantasía.
Los izquierdistas vergonzosos que hablaron también son, a su nivel y desde su posición (sin entrar a encuadrarlos en consideraciones jurídicas), encubridores. Hicieron el mismo juego que llevó adelante el judeófobo Pino Solanas en el Congreso: intentaron desviar la atención de Irán difundiendo el mito de que “la pista iraní” es un invento israelí y norteamericano, y volvieron a concentrarse y a poner acento en la “conexión local”. Su intención con esto es que la causa no avance nunca en contra del responsable gobierno iraní (esto sin perjuicio de que responsables de la conexión local deban ser castigados) y así los izquierdistas pueden mantener limpio el nombre de su admirado gobierno tiránico islamista.
La izquierda sabe lo que es el islamismo, y precisamente por eso lo admira: los totalitarismos se parecen y se gustan. Por ende, podemos esperar más gestos como este tendientes a limpiar el nombre del terrorismo iraní y exigir con exclusividad (e hipocresía) que se investigue la “conexión local”.
Nótese el juego de estos impresentables: actúan queriendo encubrir a los terroristas iraníes acusados desviando de ellos la atención, y vuelven a hablar de la conexión local para que se le pierda el rastro a los culpables internacionales (porque ellos simpatizan con la política iraní). Así, menosprecian la investigación llevada adelante por el fiscal Alberto Nisman, sugiriendo que no hay pruebas que lleven al señalamiento de los iraníes responsables; y avalan las clásicas teorías conspirativas que hacen famosa a la extrema izquierda, como que el atentado lo hizo Israel, Estados Unidos, o que solo por arbitrariedad de Estados Unidos hay una pista iraní y no por la pericia de Nisman en su labor. Más que interesarse por esclarecer el atentado, usan a la conexión local como excusa para que no se hable sobre Irán y como escudo protector para los acusados provenientes de aquel país.
En definitiva, usted no crea que a personas como estas les interesa la imparcial, objetiva y transparente Justicia.

Preguntas a Pichetto

Señor senador y militante kirchnerista Miguel Ángel Pichetto, quiero decirle algo. Me da miedo que me paren en la calle y me pidan documentación, porque mi DNI está incompleto. Usted realizó una distinción en el congreso (durante el debate por el acuerdo de Argentina e Irán con motivo de la causa AMIA) entre argentinos de religión judía y argentinos argentinos; esta precisión no figura en mi documento y creo que la falta de información quizás me perjudique por no tener los papeles en orden.
Le pregunto desde el lado de los que no somos argentinos argentinos: en mi DNI, ¿tiene que decir que soy argentino judío? ¿Cómo solucionamos esto los que no somos argentinos argentinos?
Gracias.

PD:
Bien retrata Orwell a los villanos en Rebelión en la Granja que escriben “Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros”. Como apuntó con criterio una persona, su versión señor Pichetto podría ser “Todos los argentinos son iguales, pero algunos argentinos son más iguales que otros”.

Demostración de Krav Maga

Aquí les dejamos una demostración de Krav Maga (combate de contacto), el sistema oficial de defensa propia utilizado en las FDI

Limpieza étnica en Medio Oriente

limpieza étnica

ADAM LANZA, ADMIRADOR DE RAFAEL POCH

 

ADAM LANZA, ADMIRADOR DE RAFAEL POCH

Adam Lanza fue el asesino de Connecticut; Poch es un judeófobo español

Artículo sobre Rafael Poch

 lanza

Una lucha desigual – Rabbi Gustavo Surazski

Una breve reflexión de un rabino, entrando a Shabat, sobre lo acontecido durante la operación Pilar Defensivo:

UNA LUCHA DESIGUAL

Mi hija de nueve años –con la inocencia que sólo un niño puede tener- me preguntó hace unos días por qué Israel fue creada en este punto del planeta.
Me vino en mente aquella vieja historia de los ángeles quejándose ante Dios. Dios repartía las tierras a los diferentes pueblos del planeta y los ángeles observaron a la Tierra de Israel. “¡No es justo!”, dijeron al Soberano del mundo. “¿Por qué razón al pueblo judío le has asignado una tierra tan bella?”. “No preocuparse”, dijo Dios. “¡Ya van a ver los vecinos que les voy a dar…!”.
Sin embargo, nada en el Medio Oriente es tan simple y esquemático como en esta historia. Se sabe que la tierra de Israel tiene mucha más historia que geografía.
La inocente pregunta de mi hija no es más que otra expresión de sus miedos.
Crecí escuchando historias de mi abuela Rebeca, de bendita memoria, acerca de su infancia durante la Primera Guerra Mundial. La escuché hablar de sus miedos, del frío y sobre todo del hambre. “Era un poco más grande de lo que sos ahora”, me decía a mis nueve años.
Hoy es mi hija quien tiene esa edad. Y si bien las diferencias entre aquel conflicto europeo y el conflicto del Medio Oriente son enormes, en lo más profundo del alma de un niño las pesadillas se parecen. El miedo a morir atraviesa tiempos y edades. Hoy, el frío del que hablaba mi abuela, se convierte en sirenas; su hambre se convierte en misiles. Pero el miedo las iguala.
En el mundo se le pide a Israel prudencia. Se le pide darle una oportunidad a Abu Mazen y fortalecer a la Autoridad Palestina. Se le pide, en definitiva, sufrir sin hacer escándalos. Terminar con el Hamas sin disparar balas. Llevar adelante una represalia proporcional para que el conflicto sea perfectamente simétrico.
Y lógicamente, como ocurre en todos estos últimos años, la reacción de Israel no es proporcional. El Estado judío, nuevamente, lleva adelante una represalia asimétrica.
Para que la campaña israelí sea simétrica, pues debieran haber caído indiscriminadamente centenas de mísiles sobre la población civil de Gaza.
Para que dicha lucha sea simétrica, nadie en Gaza debiera sentirse seguro, siquiera en un hospital. Israel sabe que es allí –en los sótanos del Hospital Shifa en la franja de Gaza- donde se esconden los popes del Hamas. Y éstos saben que Israel, quien siempre lleva adelante una lucha “desigual”, jamás haría sentir su poder de fuego allí. Mientras tanto, los cohetes de Hamas siguen impactando a pocos metros de la Maternidad de Ashkelon.
Ciertamente esta lucha es desigual.
Para volverla simétrica, Israel debiera dejar desamparada a su población civil…como lo hace Hamas.
¿Para qué hacer sonar sirenas para anticipar los cohetes? ¡Que los israelíes los huelan venir!
¿Para qué construir en calles y casas refugios antimisiles? ¡Que se escondan como ratas en las alcantarillas!
¿Para qué desarrollar un complejo sistema como la “Cúpula de Hierro”? ¡Que atajen los cohetes con sus cabezas!
El mundo debiera ser más cuidadoso al exigirle a Israel una respuesta “proporcional” a los ataques del Hamas.
Todo país, a través de su política exterior y de sus fuerzas de seguridad, aspira a defender sus propios intereses nacionales. Sin embargo, en el caso de Israel, esta premisa es sólo teórica. El interés nacional primordial de Israel es que su gente pueda dormir a la noche sin miedo a ser perforado por una lluvia de cohetes qassam.
Israel lleva adelante su lucha dentro de sus propias fronteras; no maneja esta campaña a control remoto. No aprieta un botón en Tel Aviv para hacer detonar un explosivo en una inhóspita cordillera de Afganistán. Las detonaciones se escuchan por la ventana, unos pocos metros por encima de nuestras cabezas.
….
La Torá nos cuenta que –al salir de Egipto- los hijos de Israel marchaban por el desierto guiados por un pilar de nubes. Sin embargo, no era una única nube; los hijos de Israel marchaban por el desierto acompañados por un “ejército” de nubes que los rodeaba a cada costado.
De acuerdo al Talmud, estas nubes tenían un efecto disuasivo. Pero al morir Aharón se retiraron e Israel quedó expuesto a los embates de sus enemigos. Esto resulta más que evidente por la forma en que se desarrollan los acontecimientos en el libro de BeMidvar. Nos dice la Torá: “Y vio toda la comunidad que murió Aharón” (BeMidvar 20, 29) e, inmediatamente después, “Y oyó el cananeo…morador del sur… y peleó con Israel” (BeMidvar 21, 1).
No es casual que Israel haya llamado a esta campaña “Pilar de Nube”.
De haber existido la Liga Árabe en tiempos bíblicos ya habría elevado el caso ante el Concejo de Seguridad de la ONU y sentaría a Dios ante el banquillo de los acusados en una Corte de La Haya…

¿A quién se le ocurre llevar adelante una lucha tan desigual?

Rabbi Gustavo Surazski
Kehillat Netzach Israel
Ashkelon

Fuente: Centro Unión Israelita

Cuatro “terroristas top” más eliminados – por David Lev

IDF planes on Monday targeted and eliminated another four senior Hamas and Islamic Jihad terrorists. The four were eliminated as part of the IDF’s efforts to dismantle the Hamas terror infrastructure in Gaza, and to restore calm and quiet to southern Israel, the army said in a statement.

The four were eliminated in a joint operation of the IDF and the Shabak, the General Security Service, the report said.

They were in a multi-storied apartment building, but were killed in a pinpointed “surgical” attack that did not hit any of the international media representatives whose offices are in the builidng.

That the loss of the four was significant to Gaza Arab terrorists was evident from the fact that Hamas denied that the IDF had eliminated the four. In a statement, Hamas said that it could not confirm that the four had been killed by the IDF, and said that they were “out of communication range.”

Among the four was Abu al-Attah, a member of the Hamas senior military council. Al-Attah directed hundreds of rocket attacks against Israel, including long-range attacks. He was also a senior figure in the manufacture of rockets in Gaza. Although a Hamas member, he collaborated with Islamic Jihad on their rocket attacks on Israel. He was also involved in planning several terror attacks against Israel.

Also eliminated was Tisar Mahmoud Mahmad Jabbari, also a member of the council and a senior Hamas member, responsible for organizing numerous terror attacks against Israelis. The other two terrorists – Khalil Bahatini and Ramez Harb – were both senior members of Islamic Jihad who had themselves participated in numerous rocket and terror attacks against Israelis.

Missile strike on Gaza terrorists

Missile strike on Gaza terrorists
Flash 90

Fuente: Israel National News

 

Con Israel y por el triunfo

“Con Israel y por la paz” es el típico slogan que difunden muchos judíos cada vez que Israel se encuentra bajo ataque y reacciona ejerciendo su legítimo derecho a la autodefensa.
Intento reconocer buenas intenciones en algunas personas detrás del uso constante de esas palabras. Más allá de eso, sugiero ponerse a pensar en el mensaje que manifiestan.
“Por la paz”… ¿Con quién? ¿Con Hamas? En este momento, Hamas es nuestro agresor. ¿Con ellos queremos paz? Hamas es un grupo terrorista que quiere borrar a Israel del mapa y asesinar a los judíos. Rechaza explícitamente una paz duradera, sincera y seria con Israel, y no deja de intentar eliminar a sus ciudadanos.
¿Piden por la paz con Hamas? Si es así, están sumamente equivocados, puesto que Hamas de entrada ya rechazó su pedido. Si es un pedido por la paz con el pueblo palestino en general, deberían rechazar a Hamas y anhelar su desaparición puesto que somete a la población de Gaza bajo un régimen de terror. Si es un pedido por la paz en Medio Oriente en general, es una falta de reconocimiento de la situación en la cual está Israel y una ignorancia acerca de la naturaleza del enemigo islamista.
Hay que dejar de utilizar estos slogans trillados y empleados en más de una ocasión como palabras vacías de contenido, y sentar de manera firme nuestra posición: “Con Israel y por el triunfo”.
Con el enemigo no puede haber paz (sobre todo porque ellos mismos no quieren), con la nada y la no-existencia no se hace la paz, y no se arriesga la propia vida y seguridad por buscar una mentirosa paz.
Lo que debe hacer Israel es eliminar a Hamas, liquidar a sus terroristas, destruir sus instalaciones, y asestarles un golpe definitivo a esos asesinos después del cual no vuelvan a levantarse.
Si decimos “Con Israel y por la paz” estamos expresando que apoyamos a Israel, pero que nos mostramos a favor de una opción imposible o suicida, que termina jugando en contra de los intereses que alegamos defender. Si decimos “Con Israel y por el triunfo”, dejamos en claro que apoyamos verdaderamente a Israel y a sus intereses, que queremos que gane su batalla, derrote a sus enemigos declarados y asegure su existencia y la seguridad de los ciudadanos.
La paz no puede imponerse como una consigna irresponsable y desubicada a cualquier costo; tiene que ser la consecuencia y el objetivo de un acuerdo voluntario en el cual las partes intervinientes se respeten mutuamente, y esto no pasa cuando una parte (Hamas) quiere exterminar a la otra (Israel). Hamas no es una parte posible en un eventual acuerdo de paz.
Aportar desde nuestro lugar para que Israel resulte triunfador, en vez de expresar deseos de transigencia con el enemigo, es lo que realmente constituye un apoyo a la causa.

Operación Pilar Defensivo: Noticias.

 

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