Ezequiel Eiben en A media mañana sobre los atentados en Bélgica

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Ley pareja

Ley pareja
Ezequiel Eiben
14/11/2015

Si aplicamos ley pareja, a Francia hay que tratarla ahora como los franceses y europeos tratan a Israel. Esto sería:
1) toda esta semana nos hacemos los tontos con los atentados. Que no salgan en ningún diario.
2) Cuando Francia responda, ahí recién empezamos a hablar. Pero a hablar mal de Francia, no de Isis.
3) Organizamos marcha contra la embajada francesa por la desproporcionalidad en su respuesta. Pancartas con leyendas “Francia imperialista”, “Fuera franceses de Francia”, son de uso obligatorio.
4) Exhortamos a Hollande a que se siente en la mesa de negociaciones con Isis inmediatamente a escuchar sus pedidos
5) Apoyamos al Consejo de DDHH de la ONU en su reunión de urgencia tras la condenable reacción francesa, cuando sancione al país europeo por no medirse.
6) Repetimos en los diarios y televisión una historia trucha de que los musulmanes vivían en Francia antes que los franceses
7) Exigimos al estado francés que cambie su bandera, himno y demás simbología nacional porque no es representativa de todas las culturas que hay en Francia y ofende a los musulmanes
8) Hacemos documentales financiados por el resto de Europa y Arabia Saudita sobre la pobre vida que llevan los jóvenes magrebíes en Francia, y los tratamos como víctimas del sistema.
9) Exigimos que Francia sea partida en dos. Una parte va para los musulmanes. “Dos estados para dos pueblos” como les gusta a los europeos pro palestinos.
10) París debe ser dividida en París occidental y en París oriental. Esta última exclusiva para musulmanes; la primera, de tinte cosmopolita.
11) Todo francés que viva en el nuevo estado, Al-FranciaYihadstan, debe ser señalado como un colono invasor y trasladado, hasta por el propio ejército francés. Los productos franceses en este lado deben ser etiquetados para que la gente sepa que está consumiendo imperialismo.
12) Todo musulmán que quiera vivir en la Francia occidental, podrá hacerlo en igualdad de condiciones.
13) Denunciamos a Francia como régimen apartheid por establecer precauciones de seguridad para evitar futuros atentados provenientes de Al-FranciaYihadstan.
14) Exigimos a Francia la apertura total de fronteras para el libre tránsito de musulmanes. Exigimos que no haya puestos de control en las fronteras.
15) Condenamos al gobierno francés si este decide demoler las casas de los terroristas.
16) Pedimos Boicot, Desinversión y Sanción contra Francia si los franceses construyen casas del lado musulmán. Los musulmanes pueden construir del lado francés sin problema.

Creo que con esto, Francia va a ser correctamente juzgada con el mismo estándar que usan para Israel, ¿no? Si se les ocurre otra, agreguen. No podemos permitir que Francia se mueva un centímetro del camino, aunque alegue autodefensa.

Judeofobia exterminadora emerge en Europa‏

Europa, el Holocausto y el antisemitismo actual

Europa, el Holocausto y el antisemitismo actual

No sorprende ver un aumento en el odio a los judíos en Europa Occidental.

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¿Por qué tantos de los nietos de los nazis y sus colaboradores que causaron el Holocausto están declarándole nuevamente la guerra a los judíos? ¿Por qué vemos semejante aumento en el antisemitismo violento y en el antisionismo en Europa Occidental?
Para responder estas preguntas debemos exponer un mito, un mito perpetrado por los franceses, los holandeses, los noruegos, los suizos, los belgas, los austriacos y los ciudadanos de muchos otros países de Europa Occidental: el Holocausto fue obra exclusiva de la Alemania nazi, con la ayuda quizás de algunos colaboradores polacos, ucranianos, letones, lituanos y estonios.
Falso.
El Holocausto fue perpetrado por los europeos: por simpatizantes y colaboradores franceses, holandeses, noruegos, suizos, belgas, austriacos y de otros países europeos, tanto de Europa Oriental como de Europa Occidental.
Si el gobierno francés no hubiese deportado a los campos de exterminio a más judíos de lo que le exigieron los nazis, si tantos ciudadanos holandeses y belgas, así como oficiales del gobierno, no hubiesen cooperado para redar a los judíos, si tantos noruegos no hubiesen apoyado a Quisling, si los oficiales gubernamentales y banqueros suizos no hubiesen explotado a los judíos, si Austria no hubiese sido más nazi que los nazis, el Holocausto no hubiese tenido tantas víctimas judías.
En luz de la amplia complicidad europea en la destrucción de la judería de ese continente, el penetrante antisemitismo y el irracional odio antisionista que ha emergido a la superficie recientemente en toda Europa Occidental hacia Israel no debería sorprender a nadie.
“No, de ninguna manera”, escuchamos de los defensores europeos. “Es distinto. Nosotros no odiamos a los judíos, sólo a su país. Más aún, los nazis eran derechistas, nosotros somos izquierdistas, por lo que no podemos ser antisemitas.
Tonterías.
La extrema izquierda tiene una historia de antisemitismo tan profunda y persistente como la extrema derecha. La línea que va desde Voltaire hasta Karl Max, Levrenti Beria, Robert Faurisson, y llega a los críticos de Israel de la extrema izquierda actual es tan recta como la línea que va desde Wilhem Mars hasta los perseguidores de Alfred Dreyfus y Hitler.
Los judíos de Europa siempre han sido aplastados por el Negro y por el Rojo; víctimas del extremismo, ya sea el ultranacionalismo de Khmelnitsky o el extremo antisemitismo de Stalin.
“Pero algunos de los antisionistas más sobresalientes son judíos, como Norman Finkelstein, o incluso israelíes como Gilad Atzmón. Con seguridad, ellos no pueden ser antisemitas”.
¿Por qué no? Gertrude Stein y Alice Toklas colaboraron con la Gestapo. Atzmón, un izquierdista extremo, se describe a sí mismo como un orgulloso aborrecedor de los judíos y admite que sus ideas derivan de un notorio antisemita.
Niega que el Holocausto esté comprobado por la historia pero cree que los judíos pueden haber matado a niños cristianos para usar su sangre para hornear matzot. Además, cree que es racional incendiar sinagogas.
¡Finkelstein cree en una conspiración internacional judía que incluye a Steven Spielberg, León Uris, Eli Wiesel y Andrew Lloyd Weber!
“Pero Israel trata mal a los palestinos”, insisten los defensores europeos, “y nosotros somos sensibles y simpatizamos con los oprimidos”.
¡No, no son sensibles! ¿En dónde están sus manifestaciones en apoyo a los tibetanos, georgianos, sirios, armenios, kurdos y ucranianos oprimidos? ¿En dónde están sus movimientos en contra de los chinos, los rusos, los cubanos, los turcos o el régimen de Assad?
¿Sólo los palestinos, sólo Israel? ¿Por qué? No porque los palestinos sean más oprimidos que esos grupos.
Sólo porque sus supuestos opresores son judíos y el estado de los judíos. ¿Habría manifestaciones y campañas en defensa de los palestinos si fueran oprimidos por Jordania o Egipto?
¡Oh, un minuto! Los palestinos fueron oprimidos por Egipto y Jordania. Entre 1948 y 1967 Gaza fue una prisión a cielo abierto, cuando Egipto era el poder dominante. ¿Recuerdan el Septiembre Negro, cuando los jordanos asesinaron a más palestinos de lo que Israel mató en un siglo? No recuerdo ninguna manifestación o campaña, porque no las hubo.
Cuando los árabes conquistaban o mataban a otros árabes, los europeos miraban hacia otro lado. Cuando Israel abre una fábrica de soda en Maalé Adumim —asentamiento que incluso el liderazgo palestino reconoce que continuará siendo parte de Israel en un eventual tratado de paz—, Oxfam se separa de Scarlett Johansson por publicitar a una compañía de soda que emplea a cientos de palestinos.
Mantén en mente que, de acuerdo al Israeli Law Group con sede en Tel Aviv, Oxfam ha provisto ayuda y apoyo material a dos grupos terroristas anti Israel.
La hipocresía de tantos izquierdistas europeos sería sorprendente si no fuera porque es tan predecible, si nos basamos en la sórdida historia del trato de Europa Occidental hacia los judíos.
Hasta Inglaterra, que estuvo del lado correcto en la guerra en contra del nazismo, tiene una larga historia de antisemitismo que comienza con la expulsión de los judíos en 1290 y llega al notorio Papel Blanco de 1939, que impidió que los judíos de Europa buscaran asilo de los nazis en Palestina, en ese momento bajo mandato británico. Irlanda, que vaciló en la guerra contra Hitler, expresa parte de la más violenta retórica en contra de Israel.
La simple realidad es que la guerra actual de la Europa Occidental en contra del estado judío no puede entenderse sin antes reconocer la guerra europea en contra del pueblo judío.

Hertzl: la única solución al problema judío de Europa era que los judíos se fueran y volvieran a su tierra patria.

Theodor Hertzl entendió la omnipresencia y la irracionalidad del antisemitismo europeo, lo que lo llevó a concluir que la única solución al problema judío de Europa era que los judíos europeos abandonaran ese bastión de odio y volvieran a su tierra patria, que ahora es el estado de Israel.

Nada de lo dicho tiene el objetivo de negar las imperfecciones de Israel ni el criticismo que merece por algunas de sus políticas. Sin embargo, esas imperfecciones y las críticas merecidas ni siquiera pueden comenzar a explicar —mucho menos justificar— el odio desproporcionado hacia la única nación del pueblo judío y el silencio desproporcionado respecto a las mucho mayores imperfecciones y merecidas críticas de otras naciones y grupos, incluyendo a los palestinos.
Lo dicho hasta ahora tampoco tiene el objetivo de negar que muchos individuos europeos y algunos países europeos se hayan rehusado a sucumbir ante el odio hacia los judíos. Se me viene a la mente la República Checa. De todos modos, demasiados países de Europa Occidental son tan irracionales en su odio hacia Israel como lo fueron sus antepasados en su odio hacia sus vecinos judíos.
Como observó perspicazmente el autor Amos Oz en una ocasión: los muros de la Europa de sus abuelos estaban cubiertos con grafitis que decían: “Judíos, váyanse a Palestina”. Hoy, dicen: “Judíos, váyanse de Palestina”, refiriéndose a Israel.
¿A quién creen que están engañando estos fanáticos europeos? Sólo a los tontos que quieren negar que estas son sólo nuevas variaciones de los prejuicios de sus abuelos.
Toda persona objetiva con una mente, con sus ojos y con su corazón abierto ve el doble estándar que se aplica al estado judío. Muchos de los que lo hacen son los nietos de quienes les aplicaron letalmente un doble estándar a los judíos de Europa en las décadas del 30 y del 40. Deberían sentir vergüenza al verse en el espejo de la moral y reconocer su propio fanatismo.
Este artículo apareció originalmente en el Jerusalem Post.

Propagadores del odio

Los nuevos sacerdotes medievales

Gustavo D. Perednik

También en esta guerra en Gaza, los medios matan.

George GallowayOsama HamdanWolf Isaac Blitzer

La última operación militar en Gaza («Margen Protector») ha exacerbado la judeofobia en diversas regiones, y cada vez se hace más notable cuál es el principal canal por el que hoy fluye dicho odio. Se trata de una mortífera asociación: de un lado, el engaño de la propaganda terrorista; del otro, la complicidad que le dispensan sus agentes repetidores en los medios. Este cruce entre fundamentalistas recalcitrantes y periodistas mal predispuestos, mata.

Vayan los datos básicos, sistemáticamente ocultados por los medios. La guerra en Gaza estalló el 8 de julio con el lanzamiento de misiles por parte de Hamás contra la población israelí. La continua agresión, motor de la contienda, es perpetrada por una banda islamista que declara abiertamente su explícito objetivo de destruir Israel y asesinar judíos.

La clarísima causa del enfrentamiento (repito: los misiles sobre Israel, más de 3.500 y que al escribir estas líneas no se han detenido), no impidió a los medios europeos distorsionar los hechos e inventar que el casus belli fue el secuestro e inmediato asesinato de tres adolescentes israelíes (casi un mes antes del comienzo del ataque de los misiles). Reescrita así la historia, Israel se insinúa en los medios como vengativo y desproporcionado, imagen engendrada rutinariamente por TVE y los principales diarios de España. «Desproporcionado» es aquello que puede lograr su objetivo con menos fuerza –y los misiles no se detenían. Ergo, la respuesta israelí pareció ser más bien insuficiente.

La mentira no abarca sólo la fecha y la causa de la guerra. Mientras Hamás procede diariamente al ataque, acusa al mismo tiempo a Israel de perpetrar un genocidio. Que no hay tal cosa ni nada similar es tan conspicuo que cansa demostrarlo, pero la verdad resulta invisible para quien se esfuerza en no verla.

Un genocidio responde al intento deliberado de exterminar a una población entera. Si el poderoso ejército de Israel se lo propusiera, los palestinos morirían de a decenas de miles. En vez de ello, ellos prosperan en Israel –el único Estado de toda la región en el que los árabes gozan de derechos humanos.

No hay genocidio: hay muerte de civiles inocentes… como en toda guerra. Pero los judeófobos y sus repetidores revisan con lupa sólo las acciones bélicas del judío de los países, estampan al judío el sambenito de «genocida», y eximen de toda revisión el resto de las guerras. A apenas unos pocos kilómetros, entre otros, el régimen sirio continúa la masacre de cientos de miles, pero ello no conmueve a nadie. Israel es genocida y la mortífera tiranía siria es presentada como aliada del progreso, Chávez dixit.

Como explica una y otra vez Richard Kemp, Israel hace esfuerzos sin parangón para proteger a la población civil palestina, un dato que jamás es recogido por los demonizadores profesionales del Estado judío. Entre ellos, las cadenas de noticias como la BBC, los medios de prensa más conocidos de España, las redes sociales como Avaaz, las organizaciones de Derechos Humanos que se circunscriben a clamar por los derechos del agresor, y los criptodrinos seriales como Mario Vargas Llosa, Eduardo Galeano y Daniel Barenboim. Saltean metódicamente el dato fundamental: los civiles palestinos mueren como consecuencia directa de que Hamás los utiliza como escudos humanos, tal como confiesan sin reparos los portavoces de la banda.

El Hamás obliga a su población a permanecer entre los lanzamisiles, y a desatender la exhortación del ejército israelí de que los civiles se alejen de zonas peligrosas. El motivo es cristalino: cuando los israelíes nos vemos obligados a bombardear las bases de lanzamiento, mueren civiles (más o menos en igual número que terroristas en acción), y los medios de prensa europeos se lanzan a sus rutinarios festivales de judeofobia. Y como en general no informan sobre la agresión islamista sino sólo sobre la respuesta israelí, el espectador promedio deduce que la motivación de la acción israelí es la sed de sangre. Y esta deducción confirma el arraigado mito del judío sanguinario.

Al respecto, explica Charles Krauthamer que la intención de los cohetes del Hamás no es asesinar israelíes, porque con ello no aceleraría la destrucción del Estado hebreo. Aun cuando la meta genocida de Hamás de acabar con todos los judíos permanece explícita en su carta orgánica, la eficacia demostrada por nuestra tecnología defensiva para interceptar misiles (siempre puesta al servicio de la protección de la población civil de Israel, árabe y judía por igual) los ha convencido de que no será posible eliminar al país judío con misiles.

Por ello, los misiles del Hamás consiguen «apenas» que millones de israelíes debamos correr a guarecernos una y otra vez en los refugios, pero cumplen con su otra meta: que durante la reacción defensiva israelí mueran civiles palestinos. Ello sí socava a Israel moralmente, ergo justificaría su destrucción. Si Israel fuera, como lo denominó el presidente de Bolivia, «un Estado terrorista», pues debería ser eliminado. Y de este modo los morteros de Hamás satisfacen su objetivo sin la necesidad de que los judíos muramos de inmediato.

Para que esta enfermiza aspiración se concrete es indispensable la connivencia de los medios en pergeñar la gran mentira de un Estado violento, que vendría a ser el más inmoral e indeseable de todos. La tarea no es difícil si se cuenta con una mitología milenaria sobre el judío que se ve «confirmada» y con el hecho de que diversos corresponsales repetirán la mentira oficial del Hamás: Israel mata porque es malo. No hay recursos naturales en Gaza ni intención israelí de gobernarla. Si atacamos, es de pura maldad.

El síndrome reitera la distorsión de Hannah Arendt en 1961 cuando tomaba al pie de la letra las mentiras de Adolf Eichmann en su juicio, y deducía de ellas que el genocida había sido sólo un burócrata que cumplía órdenes. Después de todo, era lo que el reo declaraba. Y su patraña era repetida por escritores y periodistas, como hoy en día.

Ejemplos de la complicidad

El portavoz del Hamás, Osama Hamdan, fue en varias ocasiones entrevistado por CNN, en donde repitió una y otra vez la jaculatoria no cuestionada de un Israel ocupador y genocida, y de la «resistencia» de su banda. Que en 2005 Israel se retiró completamente de la franja de Gaza, y ergo no habría ninguna ocupación para resistir; que Israel se convirtió a la sazón en la única democracia de la historia que en aras de «la paz» expulsó a su propia población, éstas son de las verdades prohibidas entre los políticamente correctos. Divulgarlas en TVE haría que el espectador sospechara que la guerra no tiene nada que ver con ocupaciones sino con el brutal odio de los integristas.

Cabe suponer que después de varias entrevistas a Hamdan, los periodistas ya saben de quién se trata. Su prontuario es accesible a quien quiera informarse, algo recomendable a quienes le permiten sus burdas apologías del asesinato. Hace unos días, en una entrevista en un canal árabe, Hamdan sostiene como «evidencia histórica» el mito medieval de que los judíos usamos sangre infantil para fabricar pan ázimo durante la Pascua.

El periodista Wolf Blitzer recogió el guante de la judeofobia de Hamdan y le preguntó por CNN (4-8-14) si él efectivamente creía semejante dislate. Hamdan ¡eludió la pregunta! y siguió demonizando a los «genocidas» durante varios minutos. Sólo después de la diatriba el entrevistador se atrevió a agregar respetuosamente que «habría esperado otra respuesta».

Pero no la obtuvo, y sin embargo condonó las declaraciones del Hamás y dio una muestra más de la repelente obsecuencia de la mayor parte de los medios cuando deben vérselas con los enemigos de Israel. Contrástese ello con la hostilidad que habitualmente le propinan a los entrevistados pro-israelíes, y quedará claro el mito de la objetividad de los medios al referirse al Estado judío. Que después de escuchar «información» de esta calaña, las audiencias odien a Israel, es sólo el efecto natural.

Los periodistas de hoy son muchas veces un remedo de los sacerdotes medievales que difundían los mitos del deicidio y del libelo de sangre, y luego se distanciaban de las matanzas de judíos engendradas por la mitología. Incluso a veces protestaban por la violencia que ellos mismos habían provocado al esparcir el odio. Paralelamente, los medios de hoy demonizan a Israel, y luego se presentan como objetivos y ecuánimes entre «el monstruo sionista» y sus enemigos.

La semana pasada el Times de Londres se negó a publicar un aviso pago, en el que el Premio Nobel de la Paz Elie Wiesel pide que el Hamás proteja a los niños palestinos y no los use como escudos humanos. El Times explicó que el aviso de Wiesel (que ya había sido publicado en varios diarios norteamericanos) no fue rechazado porque fuera falso, sino para evitar «inquietud entre sus lectores». Es decir que no publican la verdad aun cuando se les pagaría por ello. Será pues muy improbable que publiquen la verdad pura y gratuita.

El ejemplo del Times es elocuente: uno de los más importantes medios europeos admite sacrificar la verdad aun si le cuesta dinero, todo ello a fin de no perturbar que los ingleses sigan demonizando a Israel. Un síndrome que se repite en casi toda Europa.

De Inglaterra, uno de los políticos más conocidos, George Galloway, declaró a su ciudad, Bradford, «libre de israelíes». «No los queremos ni siquiera como turistas», explicó. Y a nadie le sonó parecido a las ciudades «Judenrein» del Tercer Reich, porque casi les parece que un mundo «Israel-rein» es aceptable debido, claro, a nuestra incorregible criminalidad.

Los morteros caían en Israel, y casi setenta de nuestros soldados fueron abatidos en la campaña para destruir los lanzamisiles. Asimismo, más de ochenta mil reservistas fueron movilizados (incluido el hijo de quien escribe estas líneas). Nadie nos sugiere modos alternativos de detener el lanzamiento de misiles, por lo que es posible que osemos seguir defendiéndonos. En estos casos, intuyo que es mejor vivir odiados por Europa que morir compadecidos.

Financiamiento europeo a terroristas palestinos

Eurodiputado polaco cuestiona a Ashton, de la UE, sobre el dinero de los contribuyentes de la UE ‘ayudando a financiar a terroristas palestinos’

El eurodiputado polaco Michal Kaminski dijo que estaba “impactado” por las revelaciones hechas por el escritor Edwin Black de EE.UU. en su último libro ”Financiando las Llamas”, acerca de cómo el dinero de EE.UU. y Europa que ingresa en la Autoridad Palestina está financiando el terrorismo.

por: Yossi Lempkowicz

Fuente: ejpress.org

Michal-Kaminski

BRUSELAS (EJP) — Un miembro polaco del Parlamento Europeo dijo que tiene la intención de cuestionar a la jefa de política exterior de la UE, Catherine Ashton, sobre la noticia de que los contribuyentes de la UE están ayudando a financiar a terroristas palestinos.

Michal Kaminski, un miembro del grupo de Conservadores y Reformistas Europeos (ERCR), dijo que estaba “impactado” por las revelaciones hechas por el escritor de investigación estadounidense, Edwin Black en su último libro “Financiando las Llamas” acerca de cómo el dinero de EE.UU. y Europa que ingresa en la Autoridad Palestina (AP) financia un específico programa de terrorismo administrado por el ”Ministerio de Prisioneros” de la Autoridad Palestina, de conformidad con una ley denominada ‘ley del prisionero’, que crea sueldos mensuales para terroristas convictos, que se incrementan según la cantidad de personas que son asesinadas .

“Si un terrorista en Israel comete un acto de terrorismo, si hace estallar un autobús o apuñala a un hombre en un centro de turismo, recibe inmediatamente un sueldo oficial de la Autoridad Palestina. Estos sueldos representan el 6 por ciento de todo el presupuesto de la AP”, dijo Edwin Black, quien presentó su libro a los miembros del Parlamento de la UE en Bruselas esta semana, dijo European Jewish Press.

“Esto es abierto, no es negado y obtienen cientos de millones de dólares de la UE y de contribuyentes de Estados Unidos. Estoy instando a la UE a detener inmediatamente todos los pagos a la AP hasta que rescinda este programa”, agregó.

”Mi libro trata sobre el fuerte uso de dinero exento de impuestos, tanto de caridad como público, para promover una cultura de confrontación e incluso de terrorismo en Israel. El público que quiere que sus dineros provenientes de impuestos sean utilizados para promover la paz y la reconciliación está, en realidad, haciendo exactamente lo contrario, están pagando por actos específicos de terrorismo y están pagando a organizaciones para promover el odio”, dijo Black, que citó en particular a organizaciones exentas de impuestos como el New Israel Fund, la Fundación Ford y la George Soros Open Socitey.

“Le formularé a la señora Ashton una cuestión parlamentaria preguntando acerca de la reacción de la Unión Europea acerca de los hechos que fueron expuestos en este libro. Porque los hechos son realmente impactantes”, dijo el eurodiputado Michal Kaminski.

“Por desgracia, hay mucha gente en el Parlamento Europeo que no ve la verdad. La verdad es que el único aliado confiable de Europa en Medio Oriente es Israel”, agregó.

La semana pasada, la Autoridad Palestina anunció que asignará $46 millones adicionales (33,6 millones de euros) al año a los prisioneros liberados, incluyendo cientos de asesinos de civiles, según un informe de Palestinian Media Watch (PMW).

El anuncio oficial fue efectuado por el Ministro de Prisioneros de la AP, Issa Karake, quien dijo que el gobierno de la AP ha aprobado una regulación de la Ley de Prisioneros que “tiene que ver con la mejora de las condiciones de los prisioneros liberados”.

“La mayoría de los países occidentales tienen leyes y reglamentos que prohíben el apoyo a terroristas o ex terroristas. A pesar del hecho que EE.UU., Gran Bretaña, Holanda, Noruega, Suecia y otros han debatido, propuesto, estos países, a pesar de sus leyes y su oposición, siguen financiando el presupuesto general de la AP, pagando así a terroristas decenas de millones de dólares en concepto de sueldos y otros pagos.

http://www.ejpress.org/index.php?option=com_content&view=article&id=48094&catid=12

Traducido para porisrael.org por José Blumenfeld

Munich y Ginebra

Aclaración: Este artículo fue publicado poco antes del acuerdo firmado en Ginebra entre Irán y el grupo P5+1, pero claramente mantiene su vigencia

Por Jaime Einstein

Chamberlain Kerry Zarif Hitler 611

En septiembre de 1938, las grandes potencias mundiales se reunieron en Múnich para discutir una crisis fomentada por Adolfo Hitler con la única democracia existente en el centro de Europa, Checoeslovaquia.

Checoeslovaquia, creada después del colapso del Imperio Austro-Húngaro al terminar la Primera Guerra Mundial, era un estado plurinacional y democrático. Dentro de sus fronteras vivían unos 3 millones de alemanes étnicos, que gozaban de ciudadanía checoeslovaca y de representación en el Parlamento de Praga. Todos los vecinos de Checoeslovaquia eran dictaduras de derecha, simpatizantes ideológicamente con la Italia fascista y la Alemania nazi. Varios de estos vecinos tenían reclamaciones territoriales y étnicas contra la democracia en Praga, pero estaban disuadidos a hacerlas valer debido a que los checoeslovacos poseían uno de los ejércitos más eficientes y bien armados del área centro-europea. Además, los checoeslovacos tenían un acuerdo de alianza con Francia, que a su vez era aliada del Reino Unido.

Hitler organizó a los alemanes dentro de Checoeslovaquia en un fuerte partido nazi local… se inventó una entidad étnica ficticia, los “Sudetes” Alemanes (hasta que los nazis crearon esta categoría, los habitantes de las zonas fronterizas entre Bohemia, hoy República Checa, Austria y Alemania, eran simplemente “alemanes ciudadanos checoeslovacos”). Estos “Sudetes” comenzaron una campaña a favor de “reunificarse” con sus hermanos germanos en Alemania y Austria (esta última ya había sido anexionada al Reich Nazi).

Checoeslovaquia y su presidente, Edvard Beneš, amparados en sus fuerzas armadas y su alianza occidental, rehusaron ceder ante las presiones germanas. No iban a conceder un ápice de su territorio o soberanía nacional. La defensa de todo el país dependía de las fortificaciones fronterizas con los nazis, ceder esos territorios dejaría al país inerme y causaría su desmembramiento.

Las fuerzas de seguridad de Praga se movilizaron contra los agitadores “sudetes”, encarcelando a muchos de ellos. Hitler amenazó con invadir Checoeslovaquia para “proteger los legítimos intereses de los oprimidos alemanes sudetes”.

Los generales alemanes estaban consternados con estas amenazas, sabían que Alemania todavía no estaba lista para una guerra mundial, ya que la alianza entre Praga y París hubiera provocado una conflagración global. Es más, las propias fuerzas armadas checoeslovacas hubieran representado un fuerte desafío a Alemania. No hay duda de que los nazis, eventualmente, habrían triunfado si invadían a su vecino democrático, pero no hubiera sido un paseo. Los tanques checoeslovacos eran mejores que los alemanes, y la fuerza aérea de Praga era eficiente y moderna.

Las potencias occidentales, el Reino Unido y Francia, aunque más fuertes que el estado nazi, estaban aterrorizados ante la idea de ser arrastrados a otra guerra mundial. Las horripilantes pérdidas causadas por la Primera Guerra Mundial y la aún imperante crisis económica mundial, servían de motivación para tratar de apaciguar al dinámico y resurgente gigante teutón. Hitler era un excelente jugador de póker político y un matón por excelencia. Nadie hacía mejores faroles que el Führer.

Amedrentado, Neville Chamberlain, premier británico, se reunió con su colega galo, Daladier, y acordaron en reunirse con Alemania nazi y la Italia de Mussolini en Múnich. Checoeslovaquia ni siquiera fue invitada a esta cumbre en la que su futuro sería decidido por las potencias, incluyendo a sus “aliados”.

Checoeslovaquia fue vilmente traicionada en Múnich. Sus “aliados” anglo-franceses cedieron ante todas las demandas de Hitler y acordaron en que las zonas “sudetes” fronterizas entre Bohemia, Alemania y Austria deberían ser cedidas a los nazis, en nombre del “derecho a la autodeterminación” de sus habitantes germanos. Chamberlain regresó a Londres, con su paraguas en una mano y en la otra el papelillo firmado por Hitler, que prometía que ya no tenía más ambiciones expansionistas. El apaciguador británico declaró “peace in our time” (“paz en nuestro tiempo”).

Las intenciones “pacíficas” de Alemania e Italia se lucían en España. La Guerra Civil española todavía seguía derramando sangre por toda la Península. La Legión Cóndor nazi y el ejército italiano de Mussolini continuaban sus operaciones militares contra una República española que colapsaba, sin ayuda de las democracias.

La República checoeslovaca tenía dos opciones, ambas terribles. Podían negarse a aceptar el dictado de Múnich y resistir por las armas contra una segura invasión nazi o claudicar ante la presión internacional, y contemplar la destrucción del país. El traicionado presidente Edvard Beneš sabía perfectamente que su país tendría que luchar solo, sin aliados. Hitler usó sus conexiones con el partido nacionalista eslovaco en Bratislava, a la sazón dirigido por un cura clérigo-fascista, el monseñor Tiso, para provocar la secesión de Eslovaquia, como “estado independiente”, aliado a Alemania. Polonia y Hungría se disponían a cortar jugosas lascas de su desafortunado vecino.

Beneš renunció y se marchó al exilio. Checoeslovaquia cesó de existir. Menos de un año más tarde, Hitler se olvidó del papelito firmado con Chamberlain, invadió a Polonia y comenzó la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué tiene que ver el malhadado acuerdo de Múnich de 1938 con la reunión de cumbre en Ginebra, entre Irán, los EEUU, el Reino Unido, Francia, Rusia, la Unión Europea y Alemania? Pues mucho más de lo que parece a simple vista.

En ambos casos, en la Europa Central de los 1930 y en el Oriente Medio de nuestros días, sólo existía una entidad democrática: Checoeslovaquia en Europa central, Israel en el Levante. Ambos países han compartido la desdicha de estar rodeados de dictaduras hambrientas de poder y expansión. Ambas naciones han tenido que enfrentar el reto de convivir con ideologías totalitarias, opresoras y asesinas: el nazismo alemán y el islamismo. En ambos casos el mundo estaba sumido en una depresión económica y las democracias dirigidas por líderes claudicantes y apaciguadores.

Nadie estaba dispuesto a llamar al pan, pan, y al vino, vino. Hitler y Mussolini eran ampliamente admirados por numerosos intelectuales y movimientos populistas en casi todo el “mundo civilizado”. Los que no admiraban a los dictadores de la derecha, admiraban al igualmente asesino y sangriento Stalin, que mataba a sus millones de conciudadanos en el “paraíso del proletariado” que era la U.R.S.S. Muy pocos europeos sentían afinidad por la aislada democracia checoeslovaca. El totalitarismo era visto como “la ola del futuro”. La democracia era considerada caduca y aberrante. Cualquier parecido con la simpatía de la “progresía” occidental de hoy día por los movimientos islamistas no es pura coincidencia. El paralelo entre el crecimiento masivo de los grupos “populistas” en Europa y los EEUU hoy día con los pujantes partidos fascistas en la década de los 30 del siglo pasado tampoco son casualidades.

Motivado por su hambre expansionista, Hitler creó una etnia inexistente… los “alemanes sudetes”. Esta creación ficticia tenía un propósito, liquidar a la democracia checoeslovaca. Cualquier parecido entre este engendro hitleriano, y la súbita apariencia de un “pueblo árabe palestino” después de la Guerra de los Seis Días en 1967 tampoco es una coincidencia… ya lo decía el sabio Salomón, no hay nada nuevo bajo el sol.

En nuestro flamante siglo, el tristemente recordado Mr. Chamberlain se ha reencarnado en el Secretario de Estado de los EEUU, John Kerry (sin el paraguas, que sepamos). Este acaudalado caballero de Massachusetts aparentemente considera que ha llegado el momento de forzar al muy molesto estado de Israel a llegar a “un acuerdo de paz” con los sudetes de hoy día, los árabes “palestinos”. En su afán de liquidar este “gravísimo problema”, el señor Kerry hace la vista gorda a las masacres de la guerra civil en Siria, que en sólo 2 años han causado más muertes y destrucción que todas las guerras árabe-israelíes desde 1948. El arrogante patricio de Nueva Inglaterra también decide ignorar al crecimiento del islamismo asesino y fanático que está afectando a todos los continentes, salvo Antártida… al menos hasta ahora.

En su búsqueda ciega de un premio Nóbel de la Paz (para empatarse con el que recibió su jefe por ¿??¿??), Kerry está dispuesto a sacrificar todos los legítimos intereses de seguridad de su supuesto aliado democrático.

En la visión mundial de Kerry existe un “insignificante” problema adicional en el Medio Oriente, aparte de la existencia de una democracia judía, que tanto incomoda a sus pacíficos vecinos árabes: la marcha galopante del Imperio Persa de los ayatolas hacia la adquisición de un arsenal nuclear. Recordemos que los ayatolas han dicho, sin pelos en la lengua, que la misión de la República Islámica de Irán es liquidar al cáncer sionista (léase, Estado de Israel). Recordemos también que Irán, uno de los grandes productores de petróleo del mundo, necesita energía nuclear para producir electricidad, como yo necesito seis dedos de los pies o tres fosas nasales. En fin, igual que Hitler anunció claramente en su Mein Kampf que su movimiento liquidaría a los judíos y avanzaría Alemania a ocupar todo el este europeo, los ayatolas (y todos los islamistas, seamos justos con ellos) nunca han ocultado su deseo de liquidar al estado y pueblo judío y establecer el califato universal.

Después de largas e infructíferas guerras en Irak y Afganistán, el occidente está cansado de enfrentamientos con los islamistas. Llegó la hora de probar la fórmula Chamberlain… apaciguamiento. Irán tiene un nuevo presidente… y el tipo hasta sabe sonreírse (como un Hitler, sin el bigotito), hagamos las paces con los ayatolas. En el occipucio de Kerry debe existir la certeza que los misiles iraníes no tienen el alcance suficiente para desarreglar a cualquiera de sus mansiones en Massachusetts, o su “town-house” en Boston, así que, ¿Hay algo que perder?

En vez de Múnich, la reunión de nuestro siglo se lleva a cabo en Ginebra. Igual que la de 1938, se excluye al principal afectado. Checoeslovaquia quedaba marginada de discusiones donde se decidiría su destino e Israel se excluye de las conferencias en Ginebra.

Todos los participantes de esta conferencia internacional parecen encantados con las sonrisas iraníes. Lady Ashton de la Unión Europea está tan enamorada de su colega iraní, que hasta está dispuesta a ponerse un chador de lujo. ¿Cuántas concesiones estamos dispuestos a darles a los buenazos de Teherán, para que en vez de hacer las bombas mañana, las hagan de aquí a dos días?

Por suerte, Monsieur Daladier no parece haberse reencarnado en el representante francés en Ginebra. Aparentemente, los franceses han redescubierto su espina dorsal, y Francia ha bloqueado el acuerdo tan ansiado por Mr. Kerry. ¡Vive la France!

Como epílogo a esta triste historia recordemos que:

1. Kerry no se ha dado por vencido, las conversaciones de Ginebra se reanudarán a finales de este mes;
2. Bibi Netanyahu y Edvard Beneš no se parecen en nada. Bibi no es santo de mi devoción, pero no tengo la menor duda de que él sabrá que la defensa de Israel es responsabilidad de nuestras propias fuerzas, y no de nuestros “aliados”. Ya lo dijo Ariel Sharón en su momento, Israel no es Checoeslovaquia.
3. Cuando Checoeslovaquia fue liberada de los nazis in 1945, el gobierno checo expulsó por la fuerza a los 3 millones de “sudetes alemanes” de su territorio. La regla general en el mundo siempre ha sido: “si empiezas una guerra y tienes el mal tino de perderla, te jodes como Herodes”. No se ha vuelto a hablar del problema de los refugiados “sudetes alemanes”, pero todavía se habla del supuesto “Nakba” de los “palestinos”.

Comentario de Jabotito:

Mi abuela materna, cuya madre murió durante el bombardeo alemán de Rovno y sus hermanas fueron asesinadas por los nazis y antisemitas ucranianos en los bosques de la muerte, detesta a las naciones europeas en general, por obvias razones. Pero del único pueblo que habla con cariño es el checo, especialmente cuando me cuenta cómo los checos tiraban pan a los vagones repletos de judíos que eran conducidos a los campos de concentración durante el Holocausto. También fueron los chechos los únicos que les dieron armas a Israel durante la Guerra de Independencia de 1948, en el momento que más necesitaba poder defenderse. El propio Isaac Rabín dijo en su momento: “Si no fuera por las armas de Checoslovaquia, dudo que hubiéramos podido ganar la guerra en el ’48”. Cualquier semejanza con la actualidad es pura coincidencia.

El enemigo es la izquierda (en todo Occidente)

Ex canciller británico: El dinero judío “infinito” impide la paz en el Oriente Medio

Ex canciller británico: El dinero judío infinito impide la paz en el Oriente MedioEl ex secretario de Exteriores británico y diputado laborista, Jack Straw, efectuó declaraciones absolutamente antisemitas durante un debate parlamentario en el Reino Unido. Al señalar su opinión sobre los obstáculos para conseguir la paz en el Oriente Medio, Straw manifestó que los “ilimitados” fondos que disponen las organizaciones judías y AIPAC (el lobby norteamericano pro-israelí) en los Estados Unidos son empleados para controlar y desviar la política norteamericana en la región.

Straw, quien se desempeño como ministros de Exteriores durante el gobierno de Tony Blair entre 2001 y 2006, añadió que la “obsesión” de Alemania en defender a Israel también contribuye al fracaso en conseguir la paz.

El ex funcionario británico realizó estos comentarios durante una Mesa Redonda del Foro sobre Diplomacia Internacional en la Cámara de los Comunes. Durante el debate, como era previsible el embajador de la Autoridad Palestina en Londres se sumó a la orgía difamatoria y acusó a Israel de “genocidio cultural” y de “limpieza étnica”.

La ex diputada del laborismo israelí (y luego del partido Atzmaut), doctora Einat Wilf, que participó en el foro expresó

en su página de Facebook que “fue horrible escuchar al ex secretario británico”. “Sus comentarios reflejan un prejuicio de la peor calaña. Nosotros estamos acostumbrados a escuchar acusaciones sin fundamentos de los representantes palestinos pero yo pensé que los diplomáticos británicos, inclusive los anteriores, tenían aún la capacidad de articular algo de pensamiento racional”.”Durante el debate reiteré que el origen del conflicto yace en la negativa de los árabes y los palestinos a aceptar los legítimos derechos del pueblo judío a un estado propio; y mientras esa disposición siga ausente no habrá una verdadera solución”.La ex diputada destacó de que “al menos con el representante palestino podía acordar que ambos queremos un divorcio rápido”.

Mientras tanto, se ha reportado que Straw declinará como miembro del parlamento en las elecciones generales de 2015. Algunos observadores sostienen que tal vez por eso está exteriorizando ahora lo que siempre pensó.

Straw ha recientemente expresado su visión favorable sobre el nuevo presidente iraní, Hassan Rohani, indicando a la cadena de noticias CNN que “se puede hacer tratos con él; y hemos podido hacer tratos con él”. El veterano líder del laborismo, partido que en Reino Unido se encuentra en la oposición, indicó sobre el liderazgo de Teherán que “creo profundamente que esta es una nueva oportunidad para negociaciones adecuadas”.

Fuente: AURORA

El dinero judío “infinito” impide la destruccion de Israel. Eso debería haber dicho el repugnante nazibolchevique inglés, en vez de hablar de “paz en Oriente Medio”.

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