JÁNUCA CELEBRA LA VICTORIA DE LO REMOTO‏

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El Factor Divino – Primera Parte

Januca viene a enseñarnos cómo la historia puede dar los giros más inesperados y producir las victorias más improbables.

por

“Las mujeres a su edad tienen un 5% de probabilidad de quedar embarazadas utilizando Fertilización In Vitro”, me decía la Dra. C. mientras yo estaba sentada frente a ella en una clínica de F.I.V (Fertilización In Vitro) israelí de renombre. Yo tenía 45 años y, desde el nacimiento de mi primer hijo a la edad de 40, había estado tratando de concebir un segundo bebé utilizando métodos espirituales, médicos y todo tipo de método alternativo disponible. La Dra. C. continuó: “De ese 5% solamente la mitad llega a término y tiene al bebé. Por ello, usted tiene sólo 2½% de probabilidad de tener éxito”.

Miré a la buena doctora. Yo pensaba: “Dios maneja el mundo. Si Dios quiere que yo tenga un segundo hijo, lo tendré. Y si Dios no lo quiere, no lo tendré. Mi trabajo es hacer el máximo esfuerzo, mi máximo esfuerzo es hacer F.I.V. Si tengo éxito o no, eso depende de Dios”.
Le dije a la Dra. C: “De cualquier forma, me gustaría intentarlo”
La primera vez que me hice F.I.V., falló.

La clínica ofrece dos pruebas por el mismo precio. Traté nuevamente. Esto implica recibir dos inyecciones de drogas de fertilidad muy poderosas cada día durante dos semanas para generar tantos huevos como sea posible; se requiere un mínimo de tres huevos para continuar con el proceso. Entonces la doctora extrae quirúrgicamente los huevos del ovario, los fertiliza, y luego los reinserta dentro del útero.

El día anterior a mi programada extracción, me hice un ultrasonido para determinar el número de huevos. El doctor del ultrasonido tristemente me informó que yo solo tenía dos huevos, no era suficiente para siquiera molestarse con la extracción. Después de todo el esfuerzo, las drogas, el costo… Llorando le supliqué que finja el resultado escribiendo que habían tres huevos. “Si Dios quiere que yo quede embarazada”, pensé, “Él puede hacerlo con sólo dos huevos”. El doctor del ultrasonido consintió.
Cuando la Dra. C. procedió a la extracción el día siguiente, ella encontró sólo un huevo.
Mis posibilidades de éxito disminuyeron de 2½% a cero.


Como ya estaba en la mesa de operaciones, la Dra. C. hizo una humorada. Ella extrajo y fertilizó el único huevo. Dos días más tarde, cuando lo reinsertó, mí doctora no religiosa me miró directo a los ojos y me dijo una sola palabra: “Reza”.

Recé y lloré y le hice un promesa a Dios. Dos semanas más tarde, obtuve positivo en el examen de embarazo. Al día siguiente vi a la Dra. C. en la clínica. Yo estaba radiante de alegría. Ella estaba escéptica. Siendo una científica meticulosa, ella sabía que una mujer no podía quedar embarazada con F.I.V. utilizando un sólo huevo. “Creeré que usted está embarazada”, me dijo, “cuando vea un ultrasonido con los latidos del corazón”.

Tres semanas después, extasiadamente le mostré un ultrasonido con los latidos del corazón.
Al cabo de nueve meses, a la edad de 46 años, di a luz a un saludable varón, que viva largos días y que esté bien, bli ayin hará.

Expertos Y Predicciones
Desde el 11 de septiembre mi e-mail siempre está lleno de predicciones de expertos en relación a cada posible aspecto de la guerra, bio-terror, y guerra química.

  • Cuántos americanos morirían en una epidemia de viruela lanzada por bio-terroristas.
  • Qué porcentaje de israelíes sobrevivirían si Mahmud Ahmadinejad nos lanzara cabezas nucleares.
  • Por qué es imposible ganar una guerra en el terreno accidentado de Afganistán – esto, antes de que los aliados americanos expulsaran a los talibanes.

Sin embargo, todas estas predicciones, dejan fuera un pequeño factor, sin embargo, este factor es el más crucial de los factores: ¡Dios maneja el mundo!


Cualquier ecuación que no considere el factor divino está destinada a terminar en una conclusión errada.
En 1967, mientras el egipcio Gamal Abdul Nasser proclamaba la inminente destrucción del estado de Israel, todos los expertos en política y los estrategas militares predecían la derrota de Israel. Las cifras eran formidables. El estado de 19 años estaba en contra del inminente ataque combinado de Egipto, Siria, Jordania e Irak. Los cuatro ejércitos Árabes juntos ostentaban 810 aviones contra los 350 de Israel; 2.880 tanques contra los 800 de Israel; y 465.000 tropas contra 265.000 de Israel. Tan convencidos estaban los Israelíes de un inevitable baño de sangre que el rabinato oficialmente designó todos los parques de Jerusalem como cementerios.

Aparentemente, Dios tenía una idea diferente, y todos los expertos quedaron tartamudeando.

Aparentemente, Dios tenía una idea diferente. En vez de perder, Israel experimentó una victoria sorprendente. En solo seis días, Israel no sólo empujó hacia atrás a las fuerzas Árabes, sino que recapturó la mayoría de los lugares sagrados para el judaísmo, incluyendo el Templo del Monte, el Muro Occidental, la Cueva de los Patriarcas en Hebrón, y la Tumba de Rajel en Belén. Los expertos quedaron tartamudeando.


Mi sobrino Phil es un ejecutivo corporativo retirado, él es un hombre pragmático, altamente inteligente y entendido, que se mantiene bien informado y llega a claras y equilibradas conclusiones a partir de los hechos. En los años 80, él predijo que el estado de Israel iba a dejar de existir en el año 2013.


En un principio, este pronóstico fatal estaba basado en la amenaza demográfica: la taza de natalidad de los árabes en ambos lados de la ‘línea verde’ era abrumadoramente mayor que la taza de natalidad entre los judíos. Los números eran indiscutibles; para el año 2013 el estado judío tendría mayoría de habitantes árabes.


Todo esto, excluyendo el factor divino. En la Torá Dios claramente declara su intención de traer a los judíos de vuelta a Israel de los más lejanos rincones de la tierra. En 1990, la Unión Soviética colapsó, casi de la noche a la mañana, y a través de la andrajosa ‘cortina de hierro’ 450.000 judíos salieron hacia Israel. En una década, la población judía de Israel ha aumentado en una taza del 10% y toda mención acerca de la amenaza demográfica ha desaparecido de los medios de prensa.


Ahora Phil, que ama profundamente a Israel, está convencido de que va a cometer un suicidio político. Después del fracaso de Oslo y las casi fatales ofertas en Camp David, columnistas pro-Israel en los medios de comunicación Americanos advirtieron que si EE.UU. y Europa continúan presionando a Israel a hacer concesiones peligrosas, el mapa del medio oriente que aparece en los textos palestinos – con Israel totalmente ausente – puede resultar exacto. Estando de acuerdo con ellos, Phil opina que a los líderes israelíes les falta la voluntad política de tomar los pasos políticamente incorrectos necesarios para quitarle poder a la autoridad palestina. Sin esas evidentes medidas, el futuro de Israel es sombrío.


No puedo discutir con los argumentos y las cifras de Phil, pero sé que Dios no está circunscrito a ellas. La historia de Januca viene a enseñarnos cómo la historia puede tomar direcciones tan remotas y producir las victorias más improbables.


Januca


¿Qué hubiesen dicho los expertos en el año 167 A.E.C acerca de las posibilidades del viejo sacerdote Mattathias junto a su familia y amigos venciendo al grandioso ejército del imperio greco-sirio? Puedo imaginar perfectamente sus declaraciones:


“Un sacerdote ultra-ortodoxo y sus compatriotas reaccionarios levantaron la bandera de la revolución no sólo contra el prevaleciente dominio del imperio Seléucida, sino que también contra toda la cultura moderna Griega y la ilustración. Esta heterogénea banda de guerrilleros era sobrepasada en número por más de 4-1 por el ejército Seléucida, el cual ostentaba alrededor de 40.000 tropas profesionales equipadas con tecnología militar de punta, y también lo último en armas – una manada de elefantes entrenados para el combate – que ningún guerrero puede enfrentar”.


“Estos rebeldes reaccionarios, llamados macabeos, se oponen no sólo a la considerable población Griega de las llanuras costeras, sino que también a una gran proporción de los habitantes judíos que, durante el siglo y medio pasado, se adaptaron a la hegemonía mundial de la lengua griega, cultura, y religión. Así, los macabeos iniciaron una guerra civil, contra sus propios compañeros judíos progresistas, quien fueron llamados helenistas. Sin embargo, los helenistas componen los segmentos más ricos e influyentes de la sociedad judía, por lo tanto, el esfuerzo por derribarlos no es nada menos que pretencioso”.


“En breve, el intento de los macabeos de anotarse una victoria militar, derrocar la cultura progresista que dominaba al mundo entero, y reestablecer su antigua religión en el suelo de Judea será en vano”.
Los expertos hubiesen sido exactos en su análisis. Después de todo, ¿quién podría haber vaticinado que tres años después de haber proclamado su grito de adhesión, “Síganme, todos ustedes que están a favor de la ley de Dios y apoyan el pacto”, los seguidores de Mattathias reconquistarían de nuevo Jerusalem, purificando el Templo de profanaciones paganas, e instituyendo de nuevo el servicio sagrado?” Aunque la victoria final fue costosa – los enfrentamientos duraron más de veinte años y en ellos murieron cuatro de los cinco hijos de Mattathias – los macabeos finalmente triunfaron sobre los griegos.


Los rezos a Dios que agregamos durante los ocho días de Januca enfatizan la inverosimilitud de la victoria judía: “Entregaste a los fuertes en las manos de los débiles, a los muchos en las manos de los pocos…”

Januca celebra la victoria de lo remoto, lo improbable, lo virtualmente imposible.

Januca celebra la victoria de lo remoto, lo improbable, lo virtualmente imposible. Es la antítesis de la cosmovisión griega predominante que alaba y que considera a la lógica y a las leyes de la naturaleza como absolutas. Januca demuestra que en un mundo dirigido por Dios, los milagros pueden ocurrir.


El Máximo Esfuerzo


El judaísmo prohíbe confiar en milagros. Un judío siempre debe ejercer el máximo esfuerzo razonable para lograr el efecto deseado. Los macabeos no se recostaron a esperar que ocurriera un milagro. Pero tampoco ellos fueron intimidados por las probabilidades, ni desalentados por las perspectivas.


La regla de oro en la historia judía ha sido siempre que cuando hemos sido desafiados espiritualmente, así como fuimos desafiados por los griegos, quienes querían exterminar nuestra religión, no nuestras vidas, luchamos físicamente, así como hicieron los macabeos. Y cuando la amenaza es física, así como fuimos amenazados durante los sucesos que desencadenaron la celebración de Purim, cuando Hamán quiso exterminar a todo el pueblo judío, luchamos espiritualmente haciendo teshuvá (retorno espiritual), así como hicieron los judíos de Shushán bajo el mando de Mordejai y Ester. Y por lo tanto, como hoy estamos siendo amenazados físicamente, debemos – adicionalmente a las medidas de autodefensa del ejército israelí – luchar espiritualmente.


Las lanzas de los macabeos son las mitzvot de hoy en día. Cada momento en que un judío se compromete a respetar Shabat o entabla amistad con un judío de una estirpe diferente, se produce una fuerza espiritual que puede hacer que la bomba de un terrorista puesta en una calle de Jerusalem falle y no se detone. (La gran mayoría de las bombas terroristas en Israel milagrosamente no detonan, o simplemente estallan en avenidas públicas llenas de gente sin herir a nadie).


Mi primo Phil me acusa de ser pasiva. En verdad, soy una guerrera espiritual. Sé que Dios ayudará a Israel si me esfuerzo en cumplir las mitzvot que no son fáciles para mí, y si otros judíos también hacen lo mismo. Si supero mi deseo de vengarme de mi desagradable vecino, entonces habré lanzado un proyectil bastante capaz de rebajar los misiles más mortales de Irán. El tiempo ha llegado para emprender una guerra espiritual contra nuestros enemigos. Cada mitzvá es un arma infinitamente más potente que cualquier arma que Bin-Laden tenga en su arsenal.


De este modo, cuando enciendas las velas de Januca, en vez de pensar que estás llevando a cabo una costumbre pintoresca de la tradición judía, date cuenta de que estás realizando un mitzvá, y las mitzvot son el antídoto espiritual contra cualquier producto bioquímico que los terroristas elaboren en sus infames laboratorios. Dios, que dirige el mundo, espera que nosotros nos esforcemos al máximo en el cumplimiento de las mitzvot. La victoria en esta guerra, así como en la guerra macabea que estamos conmemorando, vendrá de Él.

Segunda parte

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Feliz Jánuca! Aprendamos la lección de los Macabeos

HanukkahIzquierda: Soldado israelí rezando antes de una misión y el león de Judá. Derecha: El sacrificio supremo de Eleazar Avaran, uno de los hijos de Matityahu, quien le clavó su lanza a un elefante de guerra seléucida, matando al enemigo y muriendo aplastado en el acto.

Los Judíos y la Guerra

Los macabeos entendieron que hay momentos en los que hay que pelear.

por Rav Benjamín Blech

El milagro de Jánuca no fue realizado sólo por Dios. Los macabeos jugaron un rol crucial al derrotar a los griego-sirios en el campo de batalla. Fue una sociedad entre el coraje humano y la guía Divina. Matitiahu y sus hijos prevalecieron porque fueron lo suficientemente sabios como para reconocer que, a pesar de que los judíos adoran la paz, reconocemos que puede haber momentos en los que hay que salir a la guerra.
Y eso no es algo que a nuestro pueblo le resulte fácil admitir – ni entonces, ni ahora.
Los sicólogos nos dicen que básicamente hay dos formas en las que podemos lidiar con el mundo: luchar o escapar. Al encontrarnos con una dificultad, podemos intentar luchar con el asunto y superarlo, o podemos huir y resignarnos.
Algunos pueden racionalizar y pensar que el “escape” es la respuesta religiosa correcta. No hago nada, y si Dios desea un resultado determinado, que Él haga lo que le parezca.
Como escuché una vez de Rav Soloveichik, esta era la forma de nuestro patriarca Yaakov, desde que estaba en el útero. Yaakov fue concebido primero. Técnicamente, él era el mayor, con todos los privilegios que le correspondían a la primogenitura. Esav, su hermano, utilizó la fuerza para salir primero. “Y después vino su hermano y su mano estaba agarrada del talón de Esav, y llamó su nombre Yaakov” (Génesis 25:26). El nombre mismo, Yaakov, viene de la palabra hebrea ‘tobillo’; aferrándose al tobillo de su hermano, Yaakov fue pisoteado al comienzo de su vida, siendo privado injustamente de sus derechos por la fuerza.
La vida de Yaakov continuó desarrollándose, guiada por la tácita filosofía de que “los niños judíos buenos no pelean”. Esav, su hermano gemelo, engañó a Itzjak, su padre, haciéndolo pensar que era el hijo más piadoso y meritorio – y si no hubiese sido por la intervención de su madre, Yaakov no hubiese dicho nunca nada sobre esta injusticia.
Cuando Yaakov se enamoró de Rajel y su suegro lo engañó intercambiando las novias para que se casara con Lea, su respuesta fue aceptar pasivamente la obligación de trabajar por otros siete años para ganarse la mano de la mujer que ya era suya por derecho.
La pasividad ante el mal y la aceptación silenciosa de la injusticia definían la teología de Yaakov. Eventualmente, Yaakov se dio cuenta de su error en la dramática historia que alteró su percepción a tal punto que causó un cambio de nombre, un cambio de nombre que demostraba que esta nueva percepción literalmente lo había convertido en una nueva persona.
En soledad y siendo atacado por un misterioso asaltante que los comentaristas identifican como el malvado representante de Esav [Samael], Yaakov se da cuenta de que la única alternativa que tiene es luchar. Al final de una larga noche de lucha, Yaakov queda rengueando pero igualmente recibe una bendición. Ya no es el pisoteado Yaakov, desde ahora en adelante es Israel – “porque has luchado con Dios y con el hombre, y has prevalecido” (Génesis 32:29).
Yaakov recibió un golpe, pero ganó la batalla – la batalla sobre su previa falta de voluntad para entrar en combate. Yaakov ganó la victoria más grande – finalmente logró conquistarse a sí mismo.
Y, explican los comentaristas, si quedó rengueando, ¿qué tiene de malo? Eso sólo implicaba que nunca más podría huir de nadie ni de ningún lugar, ni siquiera de sí mismo.
Ahora bien, el cambio de nombre de Yaakov a Israel es distinto que el de Abram a Abraham. Una vez que Abram se convirtió en Abraham, nunca más fue llamado por su nombre original. Abraham identificó su nueva misión como “el padre de muchas naciones”, el primero en traer el monoteísmo a la conciencia del mundo. El cambio de nombre era absoluto.

La paz es el objetivo máximo. Pero hasta la era mesiánica, la guerra sigue siendo una desafortunada necesidad.

Sin embargo, incluso después de que Yaakov se convirtiera en Israel – cuando el pacifista se convirtió en guerrero – todavía seguimos encontrando en algunas ocasiones que es llamado por su nombre anterior. La razón es obvia. Es lo que fue declarado tan hermosamente por Salomón en el libro Eclesiastés: “Hay un momento para la paz y hay un momento para la guerra”. Ambos nombres son utilizados, ambas modalidades son empleadas.
La paz es el objetivo máximo. Pero hasta la era mesiánica, la guerra sigue siendo una desafortunada necesidad.
Nos encantaría poder imitar la manera de Yaakov, que se sentaba tranquilamente en su tienda dedicando su vida al estudio. Pero mientras haya gente como Esav, que amenaza nuestra existencia, sabemos que debemos adoptar la identidad de Israel y batallar contra nuestros enemigos.
Los macabeos entendieron esto. Mientras que seguramente hubiesen preferido llevar la pacífica vida de los sacerdotes, reconocieron la responsabilidad puesta sobre ellos por la amenaza de un ejército greco-sirio que buscaba su destrucción.
Por supuesto, los buenos niños judíos no quieren pelear. Esa no es nuestra manera. Pero el mundo necesita saber que somos la nación de Israel, defendiendo la tierra de Israel. Y, al igual que nuestro patriarca Israel, lucharemos para sobrevivir. Al igual que los macabeos, Israel irá a la guerra cuando sea necesario. Eso es porque amamos tanto la paz que estamos dispuestos a luchar por ella.
Y ese es uno de los mensajes contemporáneos de Jánuca.

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Hubieron tres períodos en los que existió un Estado judío independiente en la Tierra de Israel, donde los judíos tuvieron plena soberanía política en su patria. El primer período fue desde la época de los jueces que empezó aproximadante en el año 1350 antes de la era vulgar, pasando por la monarquía unida de Israel, la posterior división entre los reinos de Israel (Samaria) y Judá, hasta la destrucción del Templo de Salomón por los babilonios en el año 586 AEC. Luego vino el reino Jasmoneo que duró desde el año 160 hasta el 37 AEC y hasta cierto punto con los Herodianos entre el 37 AEC y el año 6. Finalmente se estableció el Estado de Israel en 1948. Para quien entienda inglés, y se interese por la historia de Jánuca y lo que sucedió durante el siglo ininterrumpido en que reinó la dinastía Jasmonea, entre aqui.

Comentario de Jabotito:

En Jánuca conmemoramos la revuelta macabea que derivó en la restauración de la independencia política y espiritual de los judíos en la Tierra de Israel. Aún si los descendientes de Matityahu HaCohen‬ y sus valientes cinco hijos no eran tzadikim como ellos, aún si el Estado judío que derivó de esta revuelta no fue el más glorioso – en algunos casos incluso estuvo caracterizado por luchas internas, tiranías, cierta dependencia del exterior, monarcas helenizados y saduceos que rechazaban la Torá en su plenitud – ningún judío hasta el día de hoy se rehúsa a rendir homenaje a los hijos de Aharón que derrotaron a los aspirantes a Amalek de ese momento (los grecoseléucidas) y fundaron la dinastía jasmonea que reestableció la independencia del Estado judío por un siglo entero. De la misma forma, cómo podemos dejar de rendir homenaje al Estado de Israel, el comienzo de nuestra redención. Un país hebreo bastante más fuerte, unido, próspero y espiritualmente sano que su contraparte jasmonea. La Torá, las yeshivot y la fe en Hashem han crecido exponencialmente desde que el moderno Israel existe. ¿Acaso no es más fácil y barato observar el Shabat y comer kasher en Israel que en cualquier otro país? ¿Acaso Benjamín Netanyahu y Moshé Ya’alón no son más fieles a la Torá y mejores líderes que Yojanan Hyrcanus o Alexander Yannai?

“Nuestra generación tuvo el gran privilegio de ver las palabras de los profetas convertirse en realidad. Nosotros vimos el surgimiento de Sión, el retorno de la soberanía judía en la Tierra de Israel, la reunión de los exiliados y nuestro retorno a Jerusalén. Nos aseguraremos de que la luz dorada de Jerusalén brille sobre nuestro pueblo, y se difunda al mundo entero. Protegeremos Jerusalén, porque Israel sin Jerusalén es como un cuerpo sin corazón… ¡Nuestro corazón nunca será dividido de nuevo!” (Benjamin Netanyahu)

Nadie dice que Israel sea perfecto o no tenga nada para mejorar, tanto espiritual como materialmente. Ese proceso es continuo y progresivo. Pero recuerden, mis queridos hermanos haredim, observantes de los preceptos divinos, que D’s le dijo a Moshé que no golpeara a la roca, sino que le hablara, y así vería cómo sale toda el agua, ese tesoro escondido. La respuesta no es aislarse. Pues dice Elohim: “Vendré con la Jerusalem de arriba cuando construyan la Jerusalem de abajo.” No está permitido confiar en los milagros como motivo para la inacción. El mundo espiritual debe ser defendido por el brazo del hombre que debe abandonar la comodidad de su hogar, las obligaciones laborales o sus estudios, para salir a defender la nación. Nuestros sabios nos explican que en ciertas circunstancias hay que tomar la espada y nadie puede quedar exento de usarla. Pero tampoco pretendamos apropiarnos de la gloria que solo le pertenece al Eterno. No es meramente por nuestra fuerza o ingenio que triunfamos. Que el sabio no se jacte de su sabiduría, ni el rico de su riqueza, ni el fuerte de su fortaleza, ni el poderoso de su poder, porque al final solo Él decide el resultado de las batallas…

Judas dijo a sus hombres: “No teman a esa muchedumbre ni se asusten por sus ataques.
Recuerden cómo se salvaron nuestros padres en el Mar Rojo, cuando el Faraón los perseguía con un ejército. 
Invoquemos ahora al Cielo para que tenga piedad de nosotros y se acuerde de la alianza que hizo con nuestros padres, derrotando hoy a este ejército delante de nosotros. 
Así reconocerán todas las naciones que hay Alguien que libera y salva a Israel”. (Macabeos I 4:8-11)

¡Desgraciado el que se muestra compasivo con el malvado que pretende derramar sangre judía! Quien muestre piedad al que no la tiene, terminará actuando sin piedad contra hombres piadosos. Aquel será extirpado de su pueblo.

Alzará un estandarte ante las naciones,
reunirá a los desterrados de Israel,
y juntará a los dispersos de Judá
de los cuatro confines de la tierra. (Isaías 11:12)

Cuando es necesario matar, se debe hacerlo y no constituye asesinato. Cuando alcanza con hablar, se debe estar listo para el reproche verbal; cuando es necesario luchar, se debe estar preparado para luchar. Quien rechaza la opción de agresión debido a un sentido de compasión puede ser un ser humano amable, pero es un necio suicida, por no mencionar un líder totalmente inadecuado, porque la violencia resultante a largo plazo por el fracaso de combatir al mal es mucho peor que la violencia de la lucha misma.

Esfuérzate, y mostrémonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios; y que el Señor haga lo que le parezca bien. (1 Crónicas 19:13)


En términos modernos, Moshé era políticamente incorrecto. Cuando mató al capataz egipcio que estaba maltratando al judío, no le habló previamente sobre “el ciclo de la violencia” o le dio una lección de “re-direccionamiento de la ira”. Moshé sabía que cuando completara su hipotética conferencia, el hebreo puediera estar muerto. Era consciente que a veces, la violencia es una moral, aunque difícil, opción. Salva la vida del inocente. El prohibir la matanza moral, garantiza la matanza inmoral. Es la “violencia” usada por el policía que neutraliza a los delincuentes violentos antes de que asesinen y dañen a personas inocentes. Hay muchos hombres y mujeres inocentes vivos hoy simplemente porque alguien usó la violencia para salvar sus vidas. Si alguien hubiera matado a los secuestradores del 11 de septiembre antes de que tomaran a la fuerza los aviones, se habrían salvado miles de vidas. Es algo bastante obvio e incluso tonto, pero no deja de ser cierto. Europa mira a Israel con una mirada perpleja y acusadora: no pueden creer que se defienda y que luchen contra el Islam radical. ¡Qué descaro el de estos judíos!

Y esa promesa fue la que mantuvo a nuestros antepasados y a nosotros, pues no fue sólo uno quien se levantó contra nosotros para exterminarnos, sino que en cada generación se levantan contra nosotros para aniquilarnos, mas el Santo, bendito es Él, nos salva de sus manos. (Hagadá de Pesaj)


Los horrores de la Shoá, el cruel asesinato de dos tercios de la judería europea, organizado científicamente con la participación activa de los alemanes, polacos, ucranianos, húngaros, franceses, árabes, croatas, españoles, italianos, la Iglesia Católica, así como la complicidad pasiva de la mayor parte de la humanidad, nos permiten entender que ser judío en la dispersión es para la muerte violenta sin causa justificada. Estando a merced del anfitrión de turno. No se puede vivir una vida verdaderamente judía allí, cumpliendo la Torá… a veces no se puede vivir y punto. La Shoá fue únicamente la culminación de tantos siglos de persecusiones, odio y matanzas previas, solo que con mayor intensidad y en un espacio de tiempo breve.

“SERÁ EL PUEBLO DE D-OS COMO EL LEÓN, Y DOBLEGARÁ SU MANO A LOS ENEMIGOS Y TODOS SUS ADVERSARIOS SUCUMBIRÁN” RAV ABRAHAM ITZJAK HACOHEN KOOK

Recuerden cómo no fuimos defendidos de la muerte por ninguna de las potencias occidentales, no se disparó un tiro para disolver los campos de exterminio, Occidente nos abandonó (o quizás nunca estuvo con nosotros), nos consideró muertos, no valía la pena gastar una bala por los judíos. Esta escalofriante maldad nos hizo ver para siempre a los judíos honestos que las actitudes del enemigo, no tienen nada que ver con nosotros y nuestras acciones, con ser un poco mejores, agradar a quienes nos rodean, abrirse o cerrarse al ambiente externo, ser más patriotas o más cosmopolitas, más pobres o más ricos, más tacaños o más ostentosos, más religiosos o más seculares, más capitalistas o más comunistas, más fuertes o más débiles, etc. En 1933, la tasa de asimilación judía en Alemania era del 42%. Y miren lo que les sucedió. Por el contrario, todo el horror que vivió nuestro pueblo, sucedió porque el Galut (exilio) es un infierno y el enemigo es infernal. Por ende, la única solución es la que está escrita en la Torá desde hace 3.300 años: ¡Vivir libres y felices en nuestra sagrada tierra, Eretz Israel, el lugar de la redención! Y así, entendemos para siempre, que la redención, para nosotros los judíos, no es un concepto metafísico o celestial, sino político. En el Judaísmo no huimos de este mundo para alcanzar uno superior, sino para unir los dos. No estamos en la tarea de alcanzar el cielo, estamos ocupados intentando traer el cielo a la tierra. La diáspora es nuestra muerte e Israel nuestra salvación. Esto es más que claro en la actualidad cuando las negras tormentas de la judeofobia hiperbólica se ciernen sobre las comunidades hebreas indefensas en Europa y otros lugares. ¿Acaso nos olvidamos del odio, la persecusión, la muerte, los intentos de pogrom, Ilán Hamili, Tolouse, Burgas, Bruselas? Ayer eran los fascistas, hoy son los musulmanes radicales y sus amigos nazibolcheviques. El enemigo cambia continuamente.

Y en el futuro, los hijos de Ishmael [las naciones árabes] están destinados a gobernar sobre la Tierra Santa por un largo tiempo, cuando esté vacía por completo, como su circuncisión que es vacía e imperfecta. Y ellos tratarán de impedir que los hijos de Israel retornen a su lugar hasta que la recompensa por el mérito de los hijos de Ishmael alcance su plenitud. (Zohar Shemot 32A, sobre el exilio de Ishmael que es el quinto y último exilio de Israel antes de la llegada del Mesías. También Ishmael hará la guerra con Edom, que es Occidente. Eso a pesar de que una gran parte de Esav u Occidente apoya a Ishmael por su odio profundo y obsesivo contra Israel, pero Ishmael se volverá contra ellos también. Cada 5 minutos es asesinado un cristiano en Medio Oriente por islamistas, muchas veces cruelmente. Sin embargo, el estruendoso silencio de Occidente es enorme y monstruoso. En muchos países occidentales, el odio, el desprestigio, la generalización, las represalias indiscriminadas, la difamación y el ataque físico sólo se reserva para los judíos. Paradójicamente, Israel es el único sitio en todo el Cercano Oriente donde los cristianos están a salvo, dicho por el patriarca de Nazaret. Si los judíos hicieran un 5% de las barbaridades que hacen sus enemigos, las consecuencias serían inmediatas y brutales. Pero a los árabes y musulmanes se les permite lo que a nadie más. Y no estoy hablando solo de ISIS. ¿Se imaginan qué pasaría si en el Vaticano se lapidaran mujeres, ahorcaran homosexuales y se persiguiera a minorías? ¿Cuánto tardaría el mundo en reaccionar?)

Y él [Ishmael] será un salvaje hombre;
su mano será contra todos,
y la mano de todos contra él,
y habitará al oriente de todos sus hermanos. (Genésis 16:12)

¿Cómo se debe tratar entonces a un salvaje con algunas características humanas? Lo peor que se puede hacer con los lobos es comportarse como corderos… eso los excita, los incita, les dá más hambre y vigor. A la locura islamista no se la puede apaciguar, se la debe derrotar por completo. Igual que a Amalek. Es desperdicio tóxico cuyos malvados deben ser acabados y su recuerdo debe ser borrado debajo de los cielos. En épocas extremistas hay que tomar soluciones extremas. Permítanme traer a colación un autor fuera del mundo judío, que hablaba desde la lógica racional moderna y secular, alguien que influenció la civilización occidental entera:

… Pues es razonable y justo que yo tenga el derecho de destruir a quien amenaza con destruirme a mí. En virtud de la ley fundamental de naturaleza, un hombre debe conservarse a sí mismo hasta donde le resulte posible; y si todos no pueden ser preservados, la salvación del inocente ha de tener preferencia. Y un hombre puede destruir a otro que le hace la guerra, o a aquél en quien ha descubierto una enemistad contra él, por las mismas razones que puede matar a un lobo o un león. Porque los hombres así no se guían por las normas de la ley común de la razón, y no tienen más regla que la fuerza y la violencia. Por consiguiente, pueden ser tratados como si fuesen bestias de presa: esas criaturas peligrosas y dañinas que destruyen a todo aquél que cae en su poder.

(Cap. III, Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil de John Locke)

¿De qué debemos salvarnos en la actualidad? ¡Del Galut! La diáspora es nuestra muerte e Israel nuestra salvación. No hay ninguna posibilidad de sobrevivir a largo plazo en el Galut porque el Galut es el mal. A medida que va pasando el tiempo y podemos analizar más integralmente los acontecimientos, no podemos llegar a ninguna otra conclusión que sea verdadera. Podemos engañarnos, pero no por mucho tiempo. Nuestra felicidad y nuestra libertad solo es posible en Israel, por eso el sionismo es la única respuesta científica a la realidad judía padecida en la dispersión por dos mil años. Con la Shoá y la perversa cultura que revelan tener nuestros enemigos, verdaderas bestias sedientas de sangre judía, se nos hace todo claro, y entendemos hacia donde tenemos que dirigir nuestros esfuerzos. Preferible ser mendigo en Israel que rey en el exilio. Israel nació por un ideal: el ideal sionista. Volver a la Tierra de Israel era el sueño de miles de judíos diaspóricos, perseguidos y errantes. Discriminados y segregados, en cuanto se integraban a una sociedad les hacían sentir que no pertenecían a ese lugar. Por eso debemos tomar conciencia que el pueblo de Israel, la Tierra de Israel y la Torá de Israel están unidos intrínsicamente y ninguno de esos componentes puede ser separado del resto. Debemos entender que la Tierra de Israel está bendecida por nuestros padres macabeos que salieron de la pequeña aldea de Modiin para rebelarse contra el gran imperio sirio-helénico que se había jactado de que impondría a la tierra de los profetas tanto su fuerza como su espíritu. Debemos seguir su ejemplo en la actualidad como ellos siguieron el ejemplo de sus homólogos bíblicos.

“Cuando vivimos en el lugar al que pertenecemos, se habla Hebreo y no inglés, francés o hasta idish. En el centro de la cultura Hebrea se encuentra Yerushalaim, la ciudad de D-os. El gobierno es judío, el calendario es judío, los soldados son judíos también. Hasta la psicología nacional es totalmente diferente. En ISRAEL un judío puede sentirse orgulloso. Puede sentirse fuerte. Si un enemigo lo amenaza, tiene medios para defenderse. en ISRAEL, el estereotipo del judío del galut se transforma en pionero que construye la Tierra Prometida”. OROT ERETZ ISRAEL (LAS LUCES DE LA TIERRA DE ISRAEL) RAV ABRAHAM ITZJAK HACOHEN KOOK 

¿Dónde están los pueblos contemporáneos a los judíos, que nacieron y vivieron en esa época remota junto a los israelitas? ¿Dónde están los fenicios, arameos, elamitas, amonitas, moabitas, cananeos, nabateos, amorreos, filisteos, idumeos, samaritanos, midianitas, hititas, sumerios, asirios, babilonios, seléucidas, los poderosos griegos y romanos? Son polvo de la tierra y las rocas. Solo se los encuentra en museos y libros de historia. Y no me vengan a decir que los actuales italianos son hijos de los antiguos romanos. No tienen nada que ver ambos pueblos. Ni el origen, ni el idioma, ni la cultura. Los italianos nativos de ahora, como mucho descienden de los lombardos, francos, visigodos y una mezcla de otros pueblos bárbaros que invadieron la península itálica durante la alta edad media como consecuencia de la anarquía y decadencia que siguió a la caída del imperio romano. “Judea capta” decía Tito?? Jaja! Ellos son ruinas. Mientras el pueblo de Israel es eterno, como el mismísimo Amo del Universo. Como decía John Adams: “Los romanos y su imperio no fueron sino una burbuja en comparación con los judíos.” Tampoco me vengan a decir que los árabes egipcios pertenecen al mismo pueblo de los antiguos faraones. Dónde se ha visto que una nación – luego de ser exiliada de su tierra, con su soberanía política extinguida, sus ciudades devastadas, muertos sus guerreros, arrasados sus templos, llevados al cautiverio sus mejores hijos e hijas, vendidos en los mercados de esclavos, para ser posteriormente perseguidos por 1900 años como ninguna otra nación en el mundo – no solo haya sobrevivido, sino que encima haya vuelto a su tierra ancestral, transformando un desierto diminuto en un vergel, convirtiendo un país desolado en la nación más fuerte, exitosa y próspera de la región, aún teniendo enemigos cien veces más numerosos que atacaban constantemente, mediante disturbios, masacres, guerras, terrorismo, emboscadas, guerrillas, ejércitos convencionales, Intifadas bélicas y mediáticas, atentados suicidas, misiles, túneles de ataque, piedras, cuchillos, “auto-fadas”, propaganda, difamación, hostilidad europea, guerra diplomática, boicot económico, ciberguerra, y ahora posibles armas nucleares… y siempre terminan con la nariz sangrando, corriendo a la ONU para pedir a Israel que muestre autocontención, y que devuelva las ganancias de las guerras que sus enemigos iniciaron y perdieron. “Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Eterno, y su salvación de mí vendrá, dijo el Eterno.” (Isaías 54:17) 

Pero cuando Sambalat horonita [samaritano] y Tobías el siervo amonita y Guesem el árabe se enteraron de ello, se burlaron de nosotros y nos dijeron despreciativamente: “¿Qué es lo que hacéis? ¿Os rebeláis contra el rey?”. Y les contesté diciéndoles: “El Dios del cielo nos hará salir adelante. Por tanto, nosotros Sus siervos, nos levantaremos y construiremos. Pero vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni recuerdo en Jerusalén. (Nehemías 2:19-20)

Y todo eso en un corto período de medio siglo, luego del peor genocidio que la humanidad haya visto. Tuvieron todas las dificultades y desventajas habidas y por haber. Y sin embargo, los judíos siguen allí, sin haber perdido una pizca de sus tradiciones, su religión, su orgullo, su fortaleza espiritual y material, así como su lealtad e identidad (con pocas y vergonzosas excepciones) .

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Los judíos son un pueblo peculiar: las cosas permitidas a otras naciones se les prohíben a los judíos. Otras naciones han expulsado a miles, hasta millones de personas, sin embargo no hay problema de refugiados. Rusia lo hizo. Polonia y Checoslovaquia lo hicieron. Turquía expulsó un millón de Griegos y Argelia un millón de Franceses. Indonesia expulsó dios sabe a cuántos Chinos – y nadie dice una palabra de refugiados. Pero en el caso de Israel, los árabes desplazados se han convertido en eternos refugiados. Todos insisten en que Israel debe readmitir a todos y cada uno de los árabes. Arnold Toynbee califica el desplazamiento de los árabes como una atrocidad mayor que aquella cometida por los Nazis. Otras naciones cuando son victoriosas en el campo de batalla dictan los términos de la paz. Pero cuando Israel es el victorioso debe pedir por la paz. Todos esperan que los judíos sean los únicos auténticos cristianos en este mundo. (Eric Hoffer)

Yo agregaría a lo que dijo Hoffer el hecho de que la exclusividad del juicio moral se aplica solamente a Israel. Con los demás siempre hay un atenuante que viene a contarnos las circunstancias estratégicas que los motiva a una guerra o campaña de ataques.

Mucho antes de que Britania estuviera ocupada por los celtas que cantaban las prosas de Mabinogión, mucho antes de que los aborígenes australianos descubrieran el Emú del firmamento, mucho antes de que los vikingos se hicieran famosos por su brutalidad, mucho antes de que los incas construyeran su gran imperio, mucho antes de que los árabes fueran algo más que paganos insignificantes al margen de la historia que adoraban a la luna en la única tierra que verdaderamente les pertenece (la península arábiga, NO el Levante, Egipto, el Magreb o Mesopotamia), Jerusalem sirvió como la capital del pueblo judío y nuestros ancestros caminaron por las mismas calles en las que los niños israelíes juegan actualmente, hablaron la misma lengua que los israelíes hablan hoy en día, y rezaron en el mismo Monte del Templo en el que los judíos rezan todos los días. El pueblo de Israel los sobrevivió a todos. Los vio a todos ellos, los derrotó a todos y es ahora lo que siempre fue, sin exhibir ninguna decadencia, sin achaques de edad, ni debilitamiento de sus partes, sin disminución de sus energías, sin que se apague su alerta y agresiva mente. Otras naciones aparecen sobre el escenario de la historia mundial, brillan y pronto desaparecen. Israel permanece y crece más fortalecida. Su llama nunca se apaga. Su luz ilumina las profundidades de la existencia judía. A la larga, pasó todas las pruebas a las que fue sometido. Nadie podrá con Israel. Esta vez nos quedaremos en nuestra tierra para siempre. Es más fácil derribar el sol a pedradas que destruir a Israel.

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Así dice Dios el Eterno: Cuando haya recogido a la casa de Israel de entre los pueblos donde están dispersos y los haya santificado a la vista de las naciones, morarán en su propia tierra que le di a Mi siervo Yaacob. Allí vivirán seguros, construirán casas y plantarán viñedos; sí, vivirán allí en seguridad cuando Yo ejecute Mis designios sobre todos los que los desprecian en derredor y sabrán que Yo soy el eterno su Dios. (Ezequiel 28:25-26)

Y encima en lo que en ese momento eran chozas y tiendas de chapa para albergar a la enorme cantidad de refugiados judíos que se escapaban de Europa y el mundo árabe hacia Israel, sin ninguna otra posesión más que las ropas que llevaban consigo – arribando a un diminuto país desértico rodeado por enemigos mucho más numerosos, por el que la gente no apostaba ni una moneda partida al medio que sobreviviría por más de un lustro – hoy son rascacielos, satélites que se envían al espacio y centros de innovación exportando alta tecnología al mundo entero. Un yermo con arenas, desiertos y zonas pantanosas con mosquitos y malaria, se transformó en valles fértiles y poblados llenos de vida. Después de todo, está escrito que a través de las épocas, la Tierra de Israel no recibirá a sus enemigos, no recibirá a nadie más que a sus legítimos dueños, solo florecerá para los hijos de Israel (de lo contrario será una tierra desolada, como atestiguó Mark Twain). Desde el último retorno de los judíos, una tierra renació. Resurgieron ciudades antiguas y se construyeron nuevas. Renació la música, los teatros, las universidades. Se desarrollaron los medios de difusión —radios, periódicos, televisión—, los kibutzim o granjas colectivas, la Histadrut (central obrera), los hospitales y un sistema de salud que hoy es un ejemplo para el mundo. Es simplemente impactante. A mi corta edad he perdido la capacidad de sorprenderme… o mejor dicho, ya no me sorprendo de sorprenderme. Cuando Dios devuelve el cautiverio de Sión, ¡debemos vivir como soñadores! Israel es la mayor afirmación colectiva de vida en toda la historia del pueblo judío. El Judaísmo es haber vencido las posibilidades por el poder de las posibilidades. Y en ningún lugar verán el poder de lo posible más que en el Estado de Israel hoy.

Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades desoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho el Eterno Dios tuyo. (Amos 9:14-15)

Israel ha tomado una tierra vacía y la ha hecho florecer, Israel ha tomado una lengua antigua, la lengua de la Biblia, para hacerla hablar nuevamente, Israel ha tomado la fe occidental más antigua y la ha hecho joven de nuevo, Israel ha tomado una nación en pedazos y la dignificó nuevamente. Israel es un milagro viviente y cotidiano que desafía cualquier lógica racional. Como decía David Ben Gurión, padre fundador del Estado judío moderno: “En Israel, para ser realista, uno debe creer en milagros.” Desde pequeño siempre me intrigó el mismo misterio: ¿Cuál es el secreto de la inmortalidad judía? Y de grande me pregunto: ¿Cómo seguir siendo ateo después de ver y comprender esto? Podré estar enojado con Él, pero jamás negarlo. Precisamente es la creación, prosperidad, triunfo, gloria y continua existencia del Estado de Israel lo que liberó mi amor por el Santo Bendito Sea. Israel devolvió nuestra capacidad de amar al Creador. Ahora es tiempo de escuchar lo que Él tiene para decirnos.

Y todas las [ovejas] que habían sido destruidas o dispersadas por las bestias del campo y las aves del cielo, se congregaron en esta casa y el Señor de las ovejas se regocijó con gran alegría porque todas eran buenas y porque ellas habían regresado a su casa. (Janoj 90:33)

Es un orgullo ser parte de esta aventura y este pueblo. Una gran responsabilidad. A veces no es fácil, pero vale la pena.

¿Qué es ser judío? Qué clase de única criatura es ésta que los gobernantes de todas las naciones del mundo han deshonrado y aplastado y expulsado y destruido; perseguido, quemado y ahogado y que, a pesar de su odio y su furia, sigue viviendo y floreciendo. ¿Qué es este Judío que nunca han tenido éxito en tentar con todas las tentaciones del mundo, cuyos opresores y perseguidores solo sugerían que ellos negaran (y deshonraran) su religión y dejaran de largo la fidelidad a sus antepasados? El judío – es el símbolo de la eternidad… Él es el que durante tanto tiempo ha cuidado el mensaje profético y lo ha transmitido a toda la humanidad. Un pueblo como éste nunca puede desaparecer. El judío es eterno. Es la encarnación de la eternidad. (Leon Tolstoy)


Si hacemos lo que debemos, los enemigos no serán un problema. Pues aquellos que intentaron exterminarnos en el pasado – llámese Filisteos, Asirios, Babilonios, Seléucidas, Romanos, Reinos Cruzados, Imperio Español, Imperio Zarista, Tercer Reich, Unión Soviética o Saddam Hussein – hoy no existen más. Ellos desaparecieron de la historia, nosotros la estamos haciendo. El mismo destino les espera a los ayatolás, como a todos los enemigos de Israel. Aman-Din-Ejad. Meterse con Israel es perjudicial para la salud. “Todo es mortal excepto el judío” decía Mark Twain, uno de los justos entre las naciones gentiles.

Consúmelos en Tu ira, consúmelos para que no estén más, y sepan ellos que D’s gobierna en Yaakov hasta los confines de la tierra. Selá. (Salmos 59:14)

Porque se acerca el día del Eterno sobre todas las naciones. Como tú has hecho [a Israel], te será hecho; tus acciones recaerán sobre tu cabeza. (Abdías 1:15)

Un D’s severo y un hombre libre preparan un orden humano mejor que una Bondad infinita para un hombre malvado. Pero no se equivoquen. En el Judaísmo es inherente una actitud profundamente negativa hacia la guerra y la violencia. Los judíos anhelaban la paz ya desde la época en la que todas las otras naciones creían que hacer festines, orgías y hazañas heroicas en el campo de batalla era lo único que importaba. La Torá fue la primer filosofía de vida que trajo el deseo de una paz auténtica como un valor positivo. La guerra significa desastre. No puede haber guerra sin sufrimiento. Por lo tanto si uno debe pelear, debe pelear bien, tan eficientemente como sea posible, pero incluso entonces no deberá gozar con la guerra, no atribuirle jamás un significado más excelso o una dimensión espiritual que la embellezca, sino únicamente resaltarla como un medio por la imperiosa necesidad de defender la existencia, supervivencia y seguridad de la nación en caso de ser necesario. La guerra no es enaltecedora, la guerra no es un ideal y nosotros no debemos idealizarla. En la historia del pueblo judío a lo largo de los milenios, tanto en la victoria como en la derrota, nuestros héroes permanecen sensibles al sufrimiento. “No te regocijes cuando veas caer a tu enemigo”, exclamó el rey Salomón, el hombre más sabio de la tierra. Durante la guerra no hay lugar para celebraciones. ¿Guerra? Sí, de no haber mejor alternativa. ¿Pero alabar la guerra por la guerra en sí misma? ¡Nunca! No obstante ello, tampoco es sano el otro extremo.

¡Ay de mí, que peregrino en Meshek, y habito junto a las tiendas de Kedar! [uno de los hijos de Ishmael, ancestro de la tribu árabe de Quraysh, de donde proviene Muhammad, padre del Islam]. Mucho ha que mora mi alma con quien aborrece la paz. Yo soy pacífico pero cuando hablo, ellos preparan la guerra. (Salmo 120:5-7)

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Me explico… En el deseo de ser buenos, inclusive podemos tratar de ser “mejores que Dios”. Inventamos nuestros propios estándares de bien y mal, en lugar de seguir las instrucciones de la Torá. Un ejemplo clásico de esto es el Rey Saúl, quien fue instruido por Dios a destruir a toda la nación de Amalek. En su deseo de ser “demasiado bueno” Saúl escogió tener piedad y permitir al rey Agag, el rey de Amalek, vivir. ¿La consecuencia? Agag perpetuó la nación de Amalek, quien continúa afligiendo al pueblo judío hasta el día de hoy. El profeta dice, Al titzdak harbeh – “no seas demasiado bueno”. Lo que sea que Dios diga, esa es la definición de bien. No dejes que tu “ietzer hatov” (inclinación al bien) te desvíe haciéndote pensar que tus propias ideas son mejores que las del Todopoderoso. Esa puede ser una trampa del “ietzer hará” para conducirte a hacer el mal. Aunque cueste entenderlo, a veces la guerra es necesaria y la crueldad contra el cruel es una obligación. Ni belicistas ni pacifistas. “Ofrecer la otra mejilla” es una enseñanza contraria a los valores de la Torá. Aunque Freud decía que los judíos no son odiados porque mataron a Jesús, sino porque lo generaron. No te desvíes de lo que dice la Torá, ni a la derecha ni a la izquierda. Porque la divina Torá se mantuvo firme contra numerosas filosofías y paradigmas que la desafiaron a lo largo del tiempo, incluyendo idólatras, helenistas, cristianos, secularistas, “pluralistas”, cosmopolitas y posmodernistas. Los valores y el compromiso que han mantenido y nutrido a nuestros ancestros a lo largo de los 3.000 años de nuestra travesía son tan relevantes hoy en día como lo han sido siempre. Para elevar en lo alto la antorcha de la supervivencia judía en el siglo 21, con orgullo por su heredad, la educación de la póxima generación debe incluir dos aseveraciones: aquella de Am Israel Jai, la supervivencia física del pueblo de Israel, y Od Avinu Jai, los eternos valores judíos que nos dio el Altísimo mediante su Torá.

Perseguí a mis enemigos y los alcancé;
Y no me volví hasta acabarlos.
Los destrocé y no pudieron levantarse;
Cayeron debajo de mis pies.
Pues Tú me has ceñido con fuerza para la batalla;
Has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron.
También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Y destruí a los que me odiaban.
Clamaron, pero no hubo quién los salvara;
Aun al Señor clamaron, pero no les respondió.
Entonces los desmenucé como polvo. (Salmos 18:37-42)

Para hacer la paz se necesitan dos o más. Para hacer la guerra se necesita solo uno. El Shalom (LA PAZ) es el logro de la perfección, el funcionamiento armónico del mundo, la meta a la que finalmente está destinado el hombre. No me refiero a las concesiones y la ideología pacifista que lo único que trajo a este mundo fueron guerras (si Alemania hubiera sido atacada en 1933, se hubieran salvado 50 millones de europeos). Mientras la maldad y los malvados destruyan esta armonía, no puede existir shalom. No hay shalom dice Hashem, para los malvados – ISHAIAHU (ISAÍAS) 57:21. Por eso, el verdadero shalom es condicional a la destrucción del mal. Reza por la paz, prepárate para la guerra. Aquellos que no lucharon en Auschwitz es porque se rehusaron a creer en la realidad del mal. No debemos convertirnos en víctimas pasivas del mal, sino desafiarlo, luchar contra él, apelar al cielo y rezar al Santo Bendito Sea para que nos conceda la victoria. Israel será victorioso por la gracia de El Shaddai. Hay un tiempo para la paz y un tiempo para la guerra. No es suficiente condenar el mal; debe ser confrontado y conquistado. “Cuando los malvados perecen, hay alegría.” (Proverbios 11:10)

Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque el Eterno tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. (Deuteronomio 20:1)

Oh Dios, no guardes silencio;
No calles, oh Dios, ni te estés quieto.
Porque he aquí que rugen tus enemigos,
Y los que te aborrecen alzan cabeza.
Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente,
Y han entrado en consejo contra tus protegidos.
Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación,
Y no haya más memoria del nombre de Israel.
Porque se confabulan de corazón a una,
Contra ti han hecho alianza
Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas,
Moab y los agarenos;
Gebal, Amón y Amalec,
Los filisteos y los habitantes de Tiro.
También el asirio se ha juntado con ellos;
Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah
Hazles como a Madián,
Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;
Que perecieron en Endor,
Fueron hechos como estiércol para la tierra.
Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb;
Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes,
Que han dicho: Heredemos para nosotros
Las moradas de Dios.
Dios mío, ponlos como torbellinos,
Como hojarascas delante del viento,
Como fuego que quema el monte,
Como llama que abrasa el bosque.
Persíguelos así con tu tempestad,
Y atérralos con tu torbellino.
Llena sus rostros de vergüenza,
Y busquen tu nombre, oh Eterno.
Sean afrentados y turbados para siempre;
Sean deshonrados, y perezcan.
Y conozcan que tu nombre es Eterno;
Tú solo Altísimo sobre toda la tierra. (Salmo 83)

Quiera el pastor proteger a su oveja de los setenta lobos. Quiera D’s que Israel pueda destruir a sus enemigos prontamente y en nuestros días para traer la redención de su pueblo y todo el género humano. Quiera el Todopoderoso que podamos ser testigos de la era mesiánica para que se hagan realidad las palabras exclamadas por el profeta Zacarías: “Aquel día el Eterno defenderá a los habitantes de Jerusalén, e incluso el más débil entre ellos será como David, y la casa de David será como Dios, como el ángel del Señor delante de ellos.” (Zacarías 12:8)

Entonces el Señor tu Dios restaurará tu buena fortuna y se compadecerá de ti. ¡Volverá a reunirte de todas las naciones por donde te haya dispersado! Aunque te encuentres desterrado en el lugar más distante de la tierra, desde allá el Señor tu Dios te traerá de vuelta, y volverá a reunirte. Te hará volver a la tierra que perteneció a tus antepasados, y tomarás posesión de ella. Te hará prosperar, y tendrás más descendientes que los que tuvieron tus antepasados. (Deuteronomio 30:3-5)


Pues eso. Que se levanten nuestros amados líderes Jasmoneos, los hijos de Sansón, Yeoshua, Débora, Barak, Guedeón, David, Mordejai, Nehemías, Bar Kojba, el Palmaj, Yitzhak Rabin, Yair Stern, Moshe Dayan, Arik Sharon, Zvi Ofer, Yonatán Netanyahu, Rafael Eitan, Roi Klein, Benny Gantz (nuestros gloriosos hermanos los guerreros Macabeos de nuestro tiempo). Que se preparen para el retorno de nuestro rey hijo de David. Que se haga la voluntad del Rey del Universo, Señor de los Ejércitos, Redentor de Israel, por los siglos de los siglos y toda la eternidad, amén ve amén.

Si Pesaj ocurriera hoy

Purim y la masacre de Itamar

Purim y Reaccionando ante la Masacre de Itamar

Purim y Reaccionando ante la Masacre de Itamar

Lo ilógico del antisemitismo.

por Sara Yoheved Rigler

La yuxtaposición de los dos eventos fue escalofriante.
El viernes a la mañana, como siempre, fui a comprar flores para mi mesa de Shabat. Zusha, el vendedor de flores, que se mudó a Israel desde California hace treinta años, estaba notoriamente alterado. Mientras yo seleccionaba un colorido ramo de anémonas, él estaba ansioso por contarme lo que había ocurrido. Un amigo suyo de Facebook, Kenny, había subido un video a su página de Facebook. Cuando Zusha lo vio, quedó pasmado al percatarse que era claramente un video antisemita. Posteó un comentario: “Estoy ofendido por este video”.
En respuesta, Greg de Inglaterra, un amigo de Kenny, envió a la página de Zusha un mensaje que lo dejó espantado. Zusha, un ex-hippie que siempre buscó la paz y el amor, insistió en que yo lo leyera por mí misma. Con las manos temblando, puso el mensaje en su celular y me lo pasó. En la pantalla decía:
“ZUSHA – ESTOY TOTALMENTE OFENDIDO POR EL USO DE FÓSFORO BLANCO POR PARTE DE LOS JUDÍOS PARA ASESINAR MUJERES Y NIÑOS PALESTINOS EN CISJORDANIA. Haces que yo y una gran parte del mundo nos sintamos enfermos con sólo mirarte. Renacuajo repulsivo asesino buscador de dinero. Hay una muy buena razón por la cual los judíos han sido odiados por todas las naciones a través de toda la historia”.“¿Judíos asesinando mujeres y niños palestinos en Cisjordania?”. Preguntó Zusha. “¿De qué está hablando?”.
Mi mente corrió a toda prisa tratando de entender las acusaciones de Greg. ¿Acaso se refiere a Gaza, no a Cisjordania? ¿Acaso se refiere a las represalias en Gaza hace dos años, después de que Gaza disparó miles de cohetes y misiles a civiles israelíes? Pero ninguna mujer o niño en Gaza murió como resultado de aquella sustancia.

El odio a los judíos es la causa, y los resultados son las acusaciones absurdas de que los judíos son culpables de tal o cual crimen.

De pronto, mi mente se detuvo bruscamente. Me di cuenta de que todos los esfuerzos por entender estas farsas llenas de odio carecían de sentido: Las causas A, B y C no resultan en el odio a los judíos. En cambio, el odio a los judíos es la causa, y el resultado son las acusaciones distorsionadas, a menudo sin fundamentos, e incluso absurdas, de que los judíos son culpables de tal o cual crimen.
Creer que los israelíes asesinan niños árabes deliberadamente es tan absurdo como la acusación centenaria de que los judíos matan niños cristianos para escurrir su sangre para hornear matzá. Cualquier persona pensante que se moleste en investigar la verdad entendería que la Torá prohíbe comer sangre, y que toda la carne casher debe pasar por un proceso de remojado y de salado para quitar la sangre. ¿Acaso creían realmente los cristianos y musulmanes desde la Edad Media hasta el siglo XX en los libelos de sangre, o los utilizaban meramente como una excusa para incitar alborotos y asesinar a los judíos locales?
“¿Cómo debería responderle?”. Me preguntó Zusha con tristeza.
Yo miré la pantalla con la mente en blanco. ¿Cómo deberíamos responder al antisemitismo? Si alguien alegara que los judíos le han robado la tierra de Israel a los árabes, yo podría refutarlo con datos históricos. ¿Pero cómo refutas las mentiras ante personas que perciben las pruebas como “barricadas inconvenientes en sus avenidas de odio”?
¿Quién Mata Niños?
Esa misma noche de Shabat, terroristas árabes entraron a la casa de la familia Fogel en Itamar y asesinaron salvajemente a Udi, el padre de la familia, a Rut, la madre, a Yoav de 11 años, a Elad de cuatro años, y a la pequeña Hadas de tan solo tres meses. Las víctimas fueron acuchilladas en el corazón y sus gargantas cortadas, casi decapitadas.
La noticia de la masacre fue celebrada en Gaza con alegría y distribución de dulces.
Si bien el judaísmo valora el principio de “honrar a los muertos”, y normalmente se descartaría la posibilidad de exhibir las espeluznantes fotografías de los niños asesinados, los abuelos de las víctimas dieron permiso para poner en circulación las fotos como evidencia del asesinato brutal y deliberado de niños judíos por terroristas árabes. Este no es un caso de daño colateral durante una operación militar. Tampoco es un caso de un niño atrapado en la línea de fuego. Tampoco es un caso de un bombardeo de una escuela de la ONU que ha sido tomada por terroristas de Hamás. Este es un caso de un hombre árabe hundiendo su cuchillo en el pecho de un niño de cuatro años y cortando la garganta de un bebé llorando. Y las fotografías muestran la evidencia.
El gobierno israelí puso en circulación las fotografías el sábado a la noche. El Primer Ministro Benjamín Netanyahu demandó que las naciones del mundo condenaran el asesinato de niños judíos con tanto entusiasmo como condenan cada casa que es construida en los territorios en disputa.
Después de todo, el Primer Ministro es un hombre racional. Cuando Israel abrió un túnel a lo largo del Muro Occidental en el Monte del Templo como un sitio arqueológico revelando que la presencia judía se remonta a 2500 años, los árabes causaron disturbios acusando a Israel de cavar túneles bajo la montaña. Durante una conferencia de prensa en la cual el Primer Ministro Benjamín Netanyahu explicó la logística del túnel, un periodista extranjero desafió: “Los árabes afirman que el túnel atraviesa el Monte”. Netanyahu, molesto, contestó: “Los árabes afirman… este no es un tema subjetivo sobre el cual los árabes pueden afirmar lo que quieran. Ven y camina por el túnel. Cualquier persona puede ver que el túnel va por la periferia y no atraviesa el Monte”.
El Primer Ministro y la mayoría de nosotros los judíos no nos damos cuenta que el antisemitismo y su reencarnación moderna, el anti-sionismo, no tienen nada que ver con la lógica, ni con la evidencia, ni con pruebas verificadoras.
Pero nosotros continuamos tercamente respondiendo a las acusaciones en nuestra contra con evidencia y pruebas:

  • Los “territorios ocupados” no son la raíz de la hostilidad árabe, porque la OLP, con su carta llamando a la destrucción del Estado de Israel, fue establecida en 1964, tres años antes de que Israel entrara a los territorios.
  • Los “asentamientos” no son un obstáculo para la paz, porque cuando Israel desplazó los asentamientos de la Franja de Gaza en 2005, el resultado, en lugar de la paz, fue una toma de poder por parte de la organización terrorista Hamás que procedió a utilizar Gaza como una base de lanzamiento de misiles en contra de Israel.
  • El “problema de los refugiados árabes”, en el que árabes fueron desposeídos de sus casas y de sus tierras por el establecimiento del Estado de Israel en 1948, fue paralelo a la expulsión de un igual número de judíos de los países árabes en los que habían vivido por siglos. Mientras que el incipiente Estado de Israel absorbió a esos cientos de miles de refugiados judíos, los refugiados árabes fueron mantenidos por los gobiernos árabes en miserables campos de refugiados, la única “población de refugiados” del mundo que ha mantenido su estatus de refugiados por tres generaciones.

Y el mundo todavía ignora los hechos y defiende mitos como el “apartheid israelí”.
Purim
Lo ilógico del antisemitismo se revela claramente en la historia de Purim. Hamán, el virrey del Rey Ajashverosh, estaba enfurecido por la negativa de un judío –Mordejai– de prosternarse ante él. En lugar de ejecutar a ese judío, Hamán le pidió al rey (y le fue concedido) permiso para “destruir, matar y exterminar a todos los judíos, jóvenes y viejos, niños y mujeres” en un día. Dado que el imperio de Ajashverosh se extendía desde India hasta Etiopía y abarcaba a todo judío vivo en ese momento, el decreto de genocidio hubiese aniquilado a toda la nación judía.
Hasta el día en el que el edicto del genocidio fue hecho público, los otros judíos castigaban a Mordejai por su obstinada negativa a prosternarse ante Hamán. Los judíos de Shushán, la capital, se suscribían a la aparente realidad de causa y efecto: la negativa de Mordejai a prosternarse les podría causar problemas. Este es el clásico paradigma del antisemitismo, que el crimen/negativa por parte de los judíos de amoldarse a las normas sociales/comportamientos erróneos es “la causa”, y el odio a los judíos es “el efecto”.

Purim es el paradigma de cómo responder a los designios homicidas en nuestra contra – acercarnos a Dios y a nuestros hermanos firmemente.

Pero una vez que fue anunciado que todos los judíos del mundo estaban destinados a ser asesinados, ocurrió un cambio paradigmático. Los judíos entendieron que su aniquilación total estaba fuera de proporción en relación a la simple negativa de Mordejai a prosternarse ante Hamán. El odio desatado en contra de ellos no tenía lógica ni sentido, era irracional. En cambio, había algo más profundo y cósmico en juego. Presas del miedo, los judíos de todo el imperio ayunaron, vistieron arpilleras, y clamaron a Dios.

De acuerdo a los sabios, el pueblo judío aceptó la Torá sobre sí mismo dos veces en la historia. La primera vez fue en el Monte Sinaí después del Éxodo de Egipto. La segunda vez fue en la historia de Purim. En el judaísmo es indiscutible que Dios dirige el mundo. Nuestro miedo no debería llevarnos a acceder cobardemente a las demandas de las naciones que nos odian, sino a la reconciliación con Dios y con nuestros compañeros judíos.
Todas las mitzvot de Purim (enviar alimentos a un vecino, darle caridad al pobre, congregarse para escuchar la Meguilat Ester, y reunirnos para la comida festiva) involucran hacer lazos con otros judíos. Esta es la clave de la salvación de Purim.
Tras la masacre de Itamar y el perverso fracaso por parte de los gobiernos y los medios de comunicación del mundo en condenar semejante brutalidad en contra de los judíos, puede sentirse una ola de miedo aquí en Israel. Admito que leyendo la pantalla del teléfono celular de Zusha sentí que me invadía la oscuridad. El 2011 se parece cada vez más a 1939. Purim es nuestro paradigma de cómo responder a los designios homicidas en nuestra contra – debemos acercarnos a Dios y a nuestros hermanos firmemente.

Fuente: Aish Latino

Feliz Purim!

En una época en la que todos los judíos del mundo vivían dentro de los dominios del Imperio Persa, que se extendía desde India hasta Etiopía, el decreto de Hamán hubiera borrado al pueblo judío de la faz de la tierra. Pero las almas reencarnadas del profeta Samuel (en Mordejai) y el rey Saúl (en Hadasa) bajaron a la Tierra para reparar su Tikún, revertir el decreto, destruir a sus enemigos y terminar el trabajo inconcluso ejecutando al verdugo agaguita en la misma horca que había preparado para su víctima.

Todo es Para Bien

Entendiendo la razón por la cual nos emborrachamos en Purim.

por Rav Mark Spiro

En el año 370 AEC, los judíos del imperio persa fueron salvados de la aniquilación a manos de Hamán, el malvado consejero del rey Ajashverosh. Cada año celebramos en Purim nuestra salvación leyendo el Libro de Ester, enviando regalos a nuestros amigos y a los pobres, disfrutando una comida festiva y, por supuesto, emborrachándonos “hasta que no sepamos diferenciar entre ‘bendito es Mordejai’ y ‘maldito es Hamán’” (Talmud Meguilá 7b).
Espera un minuto. ¿Emborracharse? ¿Por qué? ¿Es acaso Purim la versión judía de una fiesta juvenil? ¿Cuál podría ser la razón detrás de una obligación tan extraña – beber hasta no distinguir entre el recto líder de los judíos y su malvado adversario?
En realidad, Purim es mucho más que una historia sobre el triunfo del bien sobre el mal; es la historia de la supervivencia del pueblo judío en lo que para ellos era un mundo completamente nuevo. Exiliados por primera vez en su historia, los judíos del imperio persa estaban cautivos en una tierra extraña, sin soberanía, Templo, profecía, sacerdotes, ejército ni rey – y, como corolario, enfrentaban una amenaza mortal a su existencia. De hecho, parecía que habían sido completamente abandonados por Dios (lo cual, de acuerdo a nuestra tradición, es la razón por la que en todo el Libro de Ester no es mencionado ni una vez el nombre de Dios).
Entonces, ¿cómo respondieron los judíos ante esta difícil situación? No podríamos culparlos por sentirse abandonados o por preguntarse “¿Dónde está Dios?”. Pero, sin embargo, su respuesta fue completamente diferente. En lugar de dudar, eligieron entender su situación como una respuesta a sus propios errores y, como resultado, ayunaron y se arrepintieron. En lugar de perder la esperanza, eligieron ver los eventos como parte de un plan superior y, para el final de la historia, ese plan superior fue revelado en un irónico giro de la narrativa, demostrando claramente que lejos de estar ausente, Dios estuvo en control todo el tiempo, orquestando cada movida hasta tal punto que Hamán y sus diez hijos terminaron siendo colgados en las mismas horcas que ellos habían preparado para Mordejai.
Purim demuestra que la realidad no es lo que aparenta ser. Hay alguien dirigiendo el show, sólo que se está escondiendo. Nada es aleatorio; incluso el mayor mal o sufrimiento, más allá de lo difícil que pueda ser de comprender, es al final de cuentas parte de un plan superior.
Pero la pregunta más grande sigue presente: ¿Por qué Dios esconde Su rostro mientras lleva a cabo Su plan?
Quizás la respuesta yace en lo que podría considerarse el clímax de la historia de Purim, cuando Mordejai, el líder de la comunidad judía, le dice a su sobrina, la Reina Ester, que debe revelarle al rey su identidad verdadera e implorarle que salve a su pueblo del decreto de Hamán. Cuando Ester le recuerda que si se acerca al Rey sin una invitación puede ser ejecutada, Mordejai le responde de una manera sorprendente. En lugar de pedirle que utilice su poder e influencia, como hubiésemos esperado, le dice con calma:
“No creas que podrás escapar, en el palacio del rey, más que cualquier otro judío. Porque si te mantienes en silencio en un momento como este, el alivio y la salvación vendrán a los judíos desde otro lugar, mientras que tú y la casa de tu padre perecerán. ¡Y quién sabe si fue sólo para este momento que alcanzaste la posición real!” (Ester 4:13-14).
En otras palabras: No te necesitamos Ester, ¡tú nos necesitas a nosotros! Porque cuando Dios se oculta, por así decir, y permite que el mal asome su asquerosa cabeza, no es porque haya perdido el control de Su mundo y necesite nuestra ayuda; sino porque quiere crear una oportunidad para que demos un paso adelante y llenemos el vacío. Los desafíos e imperfecciones que experimentamos en la vida son precisamente las cosas que nos incitan a materializar nuestro potencial, lo que significa que incluso lo “malo” en nuestro mundo es, en realidad, lo mejor para nosotros.

Y esto nos devuelve al tema de emborracharnos hasta no poder distinguir entre “bendito es Mordejai” y “maldito es Hamán”. El hecho de beber en Purim no tiene el objetivo de nublar nuestra percepción, sino de profundizarla. Porque en realidad, tanto Mordejai como Hamán – el bien y el mal – son parte de un plan superior; ambos son componentes esenciales del mejor mundo posible.
Purim nos recuerda que nosotros somos quienes determinamos la calidad de nuestras vidas, y que cada uno de nosotros es capaz de ser feliz más allá de lo difícil que parezcan las cosas a primera vista. Nos inspira a mirar la vida con más profundidad y verla como realmente es: un increíble regalo y oportunidad. Pero quizás, por sobre todas las cosas, nos desafía a mirar muy adentro nuestro y reconocer que nuestros desafíos más grandes son oportunidades hechas a medida para que salgamos al ruedo y descubramos de qué estamos hechos realmente, y que entonces podamos brillar.
Les deseo un Purim alegre y significativo.
Y, por favor, ¡beban con responsabilidad!
Fuente: Aish Latino
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Reflexión personal de Jabotito:
ÉSTO NOS ENSEÑA QUE ESTAMOS EN ÉSTE MUNDO, LOS JUDÍOS, PARA SER ABSOLUTAMENTE RESPONSABLES, CADA JUDÍO, POR TODO EL PUEBLO JUDÍO. EL BIEN ES SER ABSOLUTAMENTE LEALES A NUESTRO PUEBLO, ESO ES LO QUE LA TORÁ ESPERA DE CADA JUDÍO, Y A LA VEZ ÉSTO ES LO QUE NOS ENSEÑA. ¡¡SER JUDÍO ES SER PARTE DE UN TODO MARAVILLOSO, SUBLIME, EL CUAL DEBEMOS DEFENDER Y AGRANDECER, CON TODA NUESTRA FUERZA, CON TODA NUESTRA CAPACIDAD, CON TODA NUESTRA INTELIGENCIA, CON TODO NUESTRO AMOR!!. ¡¡Y ÉSE ES EL ÚNICO CAMINO A LA FELICIDAD, ELEGIR DARLO TODO POR NUESTRO AMADO PUEBLO Y NUESTRA AMADA TIERRA, ERETZ ISRAEL, ENTREGADA POR D-OS A NOSOTROS EN UN PACTO ETERNO!!
La reina Ester nos regaló otro Purim hace poco más de 67 años. Lea aquí. A mí también me explicaron hace mucho tiempo que los nombres de los hijos de Hamán leídos en diagonal dan los nombres de los jerarcas nazis que fueron ahorcados en los juicios de Nuremberg por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. D’s quiera que tengamos un remake de Purim con los Aman-Din-Ejad de nuestro tiempo y así manifestar a todas las naciones la gloria del Eterno, Rey del Universo, Señor de los Ejércitos y Redentor de Israel, Beezrat Hashem! Amén ve amén
El Rey de los Cielos castigó a Israel por sus iniquidades, pero el cuchillo que nos azotó desapareció de la historia. Pues aquellos que intentaron exterminarnos en el pasado – llámese Filisteos, Asirios, Babilonios, Amalekitas, Seléucidas, Romanos, Reinos Cruzados, Imperio Español, Imperio Zarista, Tercer Reich o Saddam Hussein – hoy no existen más. El mismo destino les espera a los ayatolás. “Todo es mortal excepto el judío” decía Mark Twain. Los sabios del Talmud predijeron hace 2.000 años (como aparece registrado en el Yalkut Shimoni, Sefer Yeshayahu, capítulo 499): En el futuro, Persia hará la guerra con Arabia, y Arabia irá y pedirá ayuda de Edom (Occidente). Persia destruirá el mundo, y el mundo estará en caos. La nación de Israel también estará confundida. Pero entonces Dios le dirá al pueblo judío: “No se preocupen. El tiempo para su redención ha llegado. Y esta redención no será como la redención de Egipto (la cual fue seguida de una difícil historia). Esta redención será una redención total”. Desconozco si esta profecía se cumplirá de ese modo, pero si nos mantenemos fieles al pueblo de Israel en la Tierra de Israel con la Torá de Israel, el Santo Bendito Sea no entregará a nuestros enemigos en nuestra mano. Y más también. De todas formas no está permitido confiar en los milagros como motivo para la inacción. El mundo espiritual debe ser defendido por el brazo del hombre que debe abandonar la comodidad de su hogar, las obligaciones laborales o sus estudios, para salir a defender la nación. Nuestros sabios nos explican que en ciertas circunstancias hay que tomar la espada y nadie puede quedar exento de usarla. Pero tampoco pretendamos apropiarnos de la gloria que solo le pertenece al Eterno. No es meramente por nuestra fuerza o ingenio que triunfamos. Al final solo Él decide el resultado de las batallas… ¡Desgraciado el que se muestra compasivo con el malvado que pretende derramar sangre judía! Quien muestre piedad al que no la tiene, terminará actuando sin piedad contra hombres piadosos. Aquel será extirpado de su pueblo.
Irán tiene los días contados.
Ezequiel 28:25:
Así dice Dios el Eterno: Cuando haya recogido a la casa de Israel de entre los pueblos donde están dispersos y los haya santificado a la vista de las naciones, morarán en su propia tierra que le di a Mi siervo Yaacob. Allí vivirán seguros, construirán casas y plantarán viñedos; sí, vivirán allí en seguridad cuando Yo ejecute Mis designios sobre todos los que los desprecian en derredor y sabrán que Yo soy el eterno su Dios.
Por cierto, Shabat shalom:

Los judíos y la guerra

Los Judíos y la Guerra

Los Judíos y la Guerra

Los macabeos entendieron que hay momentos en los que hay que pelear.

por Rav Benjamín Blech

El milagro de Januca no fue realizado sólo por Dios. Los macabeos jugaron un rol crucial al derrotar a los griego-sirios en el campo de batalla. Fue una sociedad entre el coraje humano y la guía Divina. Matitiahu y sus hijos prevalecieron porque fueron lo suficientemente sabios como para reconocer que, a pesar de que los judíos adoran la paz, reconocemos que puede haber momentos en los que hay que salir a la guerra.
Y eso no es algo que a nuestro pueblo le resulte fácil admitir – ni entonces, ni ahora.
Los sicólogos nos dicen que básicamente hay dos formas en las que podemos lidiar con el mundo: luchar o escapar. Al encontrarnos con una dificultad, podemos intentar luchar con el asunto y superarlo, o podemos huir y resignarnos.
Algunos pueden racionalizar y pensar que el “escape” es la respuesta religiosa correcta. No hago nada, y si Dios desea un resultado determinado, que Él haga lo que le parezca.
Como escuché una vez de Rav Soloveichik, esta era la forma de nuestro patriarca Yaakov, desde que estaba en el útero. Yaakov fue concebido primero. Técnicamente, él era el mayor, con todos los privilegios que le correspondían a la primogenitura. Esav, su hermano, utilizó la fuerza para salir primero. “Y después vino su hermano y su mano estaba agarrada del talón de Esav, y llamó su nombre Yaakov” (Génesis 25:26). El nombre mismo, Yaakov, viene de la palabra hebrea ‘tobillo’; aferrándose al tobillo de su hermano, Yaakov fue pisoteado al comienzo de su vida, siendo privado injustamente de sus derechos por la fuerza.
La vida de Yaakov continuó desarrollándose, guiada por la tácita filosofía de que “los niños judíos buenos no pelean”. Esav, su hermano gemelo, engañó a Itzjak, su padre, haciéndolo pensar que era el hijo más piadoso y meritorio – y si no hubiese sido por la intervención de su madre, Yaakov no hubiese dicho nunca nada sobre esta injusticia.
Cuando Yaakov se enamoró de Rajel y su suegro lo engañó intercambiando las novias para que se casara con Lea, su respuesta fue aceptar pasivamente la obligación de trabajar por otros siete años para ganarse la mano de la mujer que ya era suya por derecho.
La pasividad ante el mal y la aceptación silenciosa de la injusticia definían la teología de Yaakov. Eventualmente, Yaakov se dio cuenta de su error en la dramática historia que alteró su percepción a tal punto que causó un cambio de nombre, un cambio de nombre que demostraba que esta nueva percepción literalmente lo había convertido en una nueva persona.
En soledad y siendo atacado por un misterioso asaltante que los comentaristas identifican como el malvado representante de Esav, Yaakov se da cuenta de que la única alternativa que tiene es luchar. Al final de una larga noche de lucha, Yaakov queda rengueando pero igualmente recibe una bendición. Ya no es el pisoteado Yaakov, desde ahora en adelante es Israel – “porque has luchado con Dios y con el hombre, y has prevalecido” (Génesis 32:29).
Yaakov recibió un golpe, pero ganó la batalla – la batalla sobre su previa falta de voluntad para entrar en combate. Yaakov ganó la victoria más grande – finalmente logró conquistarse a sí mismo.
Y, explican los comentaristas, si quedó rengueando, ¿qué tiene de malo? Eso sólo implicaba que nunca más podría huir de nadie ni de ningún lugar, ni siquiera de sí mismo.
Ahora bien, el cambio de nombre de Yaakov a Israel es distinto que el de Abram a Abraham. Una vez que Abram se convirtió en Abraham, nunca más fue llamado por su nombre original. Abraham identificó su nueva misión como “el padre de muchas naciones”, el primero en traer el monoteísmo a la conciencia del mundo. El cambio de nombre era absoluto.

La paz es el objetivo máximo. Pero hasta la era mesiánica, la guerra sigue siendo una desafortunada necesidad.

Sin embargo, incluso después de que Yaakov se convirtiera en Israel – cuando el pacifista se convirtió en guerrero – todavía seguimos encontrando en algunas ocasiones que es llamado por su nombre anterior. La razón es obvia. Es lo que fue declarado tan hermosamente por Salomón en el libro Eclesiastés: “Hay un momento para la paz y hay un momento para la guerra”. Ambos nombres son utilizados, ambas modalidades son empleadas.
La paz es el objetivo máximo. Pero hasta la era mesiánica, la guerra sigue siendo una desafortunada necesidad.
Nos encantaría poder imitar la manera de Yaakov, que se sentaba tranquilamente en su tienda dedicando su vida al estudio. Pero mientras haya gente como Esav, que amenaza nuestra existencia, sabemos que debemos adoptar la identidad de Israel y batallar contra nuestros enemigos.
Los macabeos entendieron esto. Mientras que seguramente hubiesen preferido llevar la pacífica vida de los sacerdotes, reconocieron la responsabilidad puesta sobre ellos por la amenaza de un ejército greco-sirio que buscaba su destrucción.
Por supuesto, los buenos niños judíos no quieren pelear. Esa no es nuestra manera. Pero el mundo necesita saber que somos la nación de Israel, defendiendo la tierra de Israel. Y, al igual que nuestro patriarca Israel, lucharemos para sobrevivir. Al igual que los macabeos, Israel irá a la guerra cuando sea necesario. Eso es porque amamos tanto la paz que estamos dispuestos a luchar por ella.
Y ese es uno de los mensajes contemporáneos de Januca.

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Simjat Torá, la alegría de la Torá

Hoy que el pueblo de Israel se regocija con Simjat Torá, les dejo el link a un artículo de mi autoría sobre el tema, y una cita del mismo.

Alegría por estudiar y hacernos mejores y más completos individuos, es una recompensa bien ganada por el esfuerzo invertido y el tiempo dedicado. El estudio no debe ser visto como un peso no deseado sobre nuestros hombros o un sacrificio que hay que pasar, sino como la chance para ampliar el conocimiento útil para la existencia y la bendición de construirnos a nosotros mismos en búsqueda de los valores más preciados. En este sentido podemos tomar la frase atribuida a Albert Einstein: “Nunca consideres el estudio como una obligación sino como una oportunidad para penetrar en el bello y maravilloso mundo del saber”

Artículo completo aquí.

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