Preocupante

Londres está mediando en conversaciones indirectas entre EE UU y Hezbollah, principalmente para cooperar en la lucha contra Al-Qaeda, en favor de la estabilidad regional y otros asuntos de la política libanesa e internacional… ¿Qué demonios está planeando Obama?

Obsesión anti-israelí de la ONU desenmascarada nuevamente

El Primer Ministro israelí le ofreció trabajo si resulta despedida

Gantz: “Nunca estaremos indefensos frente a nuestros enemigos”

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Teniente General Benny Gantz, estuvo en Berlín con motivo de la conmemoración del aniversario de la Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos).

Hablando en el monumento de la estación Grunewald, utilizada por los nazis como sitio de deportación para enviar a los judíos a los campos de concentración durante el Holocausto, Gantz dijo:

El Estado de Israel en 2013 es fuerte. El estado-nación judío es un país democrático y avanzado con un poderoso ejército que disuade a sus enemigos. Hoy también, tenemos que tratar con Estados y organizaciones hostiles que buscan hacernos daño, pero a diferencia del pasado, enfrentamos a nuestros enemigos desde una posición de fuerza – más fuertes que nunca.

No permitiremos que los horrores del pasado retornen, no permitiremos que aquellos que buscan hacernos daño levanten sus cabezas. No estaremos indefensos al enfrentar a nuestros enemigos. La nación de Israel siempre tendrá la fuerza más competente para protegerse. Contra cualquier amenaza, desde cualquier distancia, seremos poderosos e independientes en nuestras habilidades para defendernos a nosotros mismos. No inclinaremos la cabeza ante ningún peligro que amenace al pueblo judío en su tierra. Las FDI son la respuesta del pueblo judío a los hornos crematorios, las cámaras de gas, las fosas comunes y los asesinatos. Las FDI son el renacimiento del pueblo judío.

Fuente: Jerusalem Post

Sobre la liberación de terroristas asesinos

PROCESO DE PAZ coexisthahvi-vi

En lo personal, me enfurece mucho que Bibi justamente haya accedido a la más horripilante, inmoral, injusta e inconveniente de las tres precondiciones palestinas para retomar el diálogo de “paz”. Aceptar un congelamiento de la construcción en los asentamientos hubiera sido una opción temporal, reversible y mucho más aceptable (tanto interna como externamente) antes que liberar asesinos convictos. Bennett acaba de afirmar que nunca se le presentó la oportunidad a su partido de aceptar entre un congelamiento o la liberación de prisioneros, sino que se le comunicó la decisión del gobierno a último momento. A lo mejor fue un acuerdo entre Netanyahu y Kerry. De cualquier forma, Abbas sigue difamando a Israel a los cuatro vientos y pidiendo un boicot ante cualquier gobierno que visita. La violencia en los territorios sigue en alza, incluyendo tres israelíes muertos y otros heridos desde que se reiniciaron las conversaciones. Ante este panorama, uno se pregunta qué gana Israel con la reanudación de las conversaciones de “paz” con la Autoridad Palestina.

Este es el peligro que conlleva dejar vivos a los asesinos de israelíes (en cambio si se tratara de negociar con los cadáveres de esos repugnantes asesinos, no me molestaría demasiado). Y no es un error solo de este gobierno, sino de los anteriores y el sistema judicial israelí. Deberían condenar a la pena capital a cualquier terrorista que tenga las manos manchadas de sangre. La cárcel debe ser para delitos menores, no asesinos de gente inocente. Y si no se puede hacer por las vías legales, que se tome la decisión militar de llevar a cabo eliminaciones selectivas contra cualquier persona (aunque sea un simple “perejil”) que haya asesinado, no solo contra jerarcas terroristas del nivel de Yassin o Jabari. Incluso la Corte Suprema israelí determinó en diciembre del 2006 que son legales las eliminaciones selectivas.

Un resumen de la clase de gentuza que Israel está por liberar y los palestinos veneran como “héroes”.

Sobre el lobo iraní mal vestido de cordero

El extraño caso del Dr. Jeckyll y el Sr. Hyde en Irán

Por Julián Schvindlerman
Comunidades

Rouhani wolf in sheep's clothing
Uno puede sonreír, y sonreír, y ser un villano — Hamlet

A fines de septiembre una epidemia de optimismo se esparció en Nueva York ante la presencia del flamante y presuntamente moderado presidente iraní. En una visible campaña de relaciones públicas diseñada para alterar la imagen de Irán ante la opinión pública occidental, Hassan Rohani aterrizó en los Estados Unidos donde disertó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, publicó una nota de opinión en el Washington Post, concedió entrevistas televisivas a CNN y NBC en las que mostró un rostro conciliador, disertó ante un influyente think-tank e instruyó a su canciller a que se reuniera con su contraparte norteamericano. Aquellos que han estado buscando un líder moderado en la república islámica durante las últimas tres décadas, instantáneamente abrazaron con entusiasmo las palabras y gestos del iraní. Aquellos que miramos con sospecha la repentina retórica pacifista de un régimen teocrático preservamos nuestro tradicional escepticismo.

La desconfianza se sustenta en un hecho simple: hay un nuevo presidente en Irán pero el régimen es el mismo de siempre y al que Rohani ha estado sirviendo desde 1979 en distintos cargos de la estructura gubernamental.

Considere el caso de Saeed Abedini y pregúntese honestamente donde está la moderación de los ayatollahs, es decir, los jefes de Rouhani y quienes en última instancia son los hacedores de la política persa. El señor Abedini es un pastor cristiano nacido en Irán. Por practicar su fe pacíficamente él fue arrestado y sometido a palizas brutales. Abandonó el país y retornó años después con la autorización de las autoridades para construir un orfanato para los niños de Irán. El año pasado fue nuevamente encarcelado, juzgado por “crímenes contra la seguridad nacional” y condenado a ocho años de cárcel. Abedini envió una carta al gobierno en la que marcó la ironía de su situación: por asistir a niños huérfanos en Irán, sus propios hijos quedaron privados de su compañía. La semana previa al arribo del presidente Rouhani a las Naciones Unidas, el régimen liberó a ochenta prisioneros políticos en una maniobra cínica calculada sólo para mejorar la imagen presidencial. El pastor Abedini no estuvo entre ellos. Hoy continúa internado en la notoria prisión Evin.

Luego está la ambigüedad declarativa de la presidencia de Irán. En sus pronunciamientos Rohani habló de paz y diálogo, pero rehusó reunirse con el presidente Obama aun cuando éste se mostró dispuesto a ello; incluso rechazó coordinar un fugaz apretón de manos con el presidente estadounidense en los pasillos de la ONU. A último minuto -cuando estaba viajando hacia el aeropuerto- Rohani mantuvo una conversación desde su celular con Obama en lo que fue descrito como un llamado histórico.

Pero ha sido en sus pronunciamientos en torno a los judíos donde más puede verse la ambivalencia del liderazgo persa. Entre los integrantes de la delegación oficial se contaba al único miembro judío del parlamento iraní… y a la vez un gran antisionista. En ocasión del año nuevo judío, a comienzos de septiembre, Rohani envió un twitter de salutación a la comunidad judía mundial. Ante la sorpresa internacional, el gobierno iraní zigzagueó para confirmar si la cuenta de twitter era del presidente. Luego el saludo fue reiterado desde la cuenta oficial del canciller. Anteriormente, cuando se conmemoró el Día Al-Quds en Teherán en agosto, se atribuyó a Rohani haber comparado a Israel con “una herida” que debía “ser erradicada”. El régimen ayatollah posteriormente negó que el presidente hubiera afirmado tal cosa.  Es asimismo interesante leer el modo en que Rohani respondió a una pregunta de la CNN sobre el genocidio judío: “Yo no soy un estudioso de la historia… los aspectos de los que usted habla, la clarificación de estos aspectos es el deber de los historiadores e investigadores”. Esto mismo dijo a la NBC cuando le preguntaron si el Holocausto era un mito: “No soy un historiador, soy un político”. Esta postura es la que suelen adoptar los revisionistas al reconocer que un crimen fue cometido contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial pero relativizan la magnitud del mismo.

Ahora que Teherán y Washington parecen próximos a iniciar algún tipo de diálogo, prepárese a encontrar otros muchos ejemplos de esta típica duplicidad iraní.

Mientras tanto, funcionarios israelíes advierten que “ningún acuerdo es mejor a un mal acuerdo” con Irán. El mensaje pronto será transmitido públicamente en Europa. En otras palabras, un acuerdo parcial que no contemple las cuatro condiciones que Netanyahu expuso para desmantelar el programa de armas nucleares de Irán, es peor que directamente no llegar a pactar acuerdo alguno. Por ejemplo, si desmantelan la instalación de Qom pero conservan el uranio enriquecido, la planta de agua pesada en Arak y 20.000 centrifugadoras para enriquecer uranio cuando les plazca, no tiene sentido levantar las sanciones, ya que es otra forma de los ayatolás para ganar tiempo mientras avanzan en su programa nuclear. Quiera el Rey del Universo que la intransigencia de nuestros enemigos nos salve nuevamente.

Irán está reclutando latinoamericanos

Israel como Estado judío y democrático: El fin de la amenaza demográfica

El promedio de natalidad entre la población judía israelí como conjunto sigue siendo levemente inferior a la árabe-islámica (aunque mayor que la cristiana y drusa). Pero según las estimaciones del Centro de Estadísticas de Israel, para el año 2035 (cuando los judíos sean un 73% de la población israelí, a diferencia del 75% actual) la tendencia se invertirá y serán los judíos los que superen el promedio de natalidad de los árabes e incluso de sus países vecinos (2,70 será la tasa de natalidad entre mujeres musulmanas en comparación con 3,04 entre judías). Además según esta otra proyección, habrán más religiosos que seculares.

Respecto a los Haredim (ortodoxos no-sionistas), cada vez más se parecen a los Datim Leumim (religiosos sionistas, que por cierto también tienen muchos hijos). Hay unidades enteras en el ejército compuesta por Haredim.
Actualmente un 17% de los judíos israelíes se define como “sionista religioso”, mientras que un 8% como Haredí (el resto se divide entre tradicionalistas y seculares). Ver aqui. Pero en un futuro, la mayoría de los haredim serán patriotas, sionistas, estudiarán, trabajarán y harán el ejército como los otros judíos, haciendo prácticamente imperceptible la diferencia con los Datim Leumim.

Hasta ahora la Oficina Central de Estadísticas de Israel ha probado estar en lo cierto en cada una de sus estadísticas y proyecciones a futuro. Esperemos que tampoco se equivoquen en esta ocasión.

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