Ezequiel Eiben en A media mañana sobre los atentados en Bélgica

Feliz Jánuca! Aprendamos la lección de los Macabeos

HanukkahIzquierda: Soldado israelí rezando antes de una misión y el león de Judá. Derecha: El sacrificio supremo de Eleazar Avaran, uno de los hijos de Matityahu, quien le clavó su lanza a un elefante de guerra seléucida, matando al enemigo y muriendo aplastado en el acto.

Los Judíos y la Guerra

Los macabeos entendieron que hay momentos en los que hay que pelear.

por Rav Benjamín Blech

El milagro de Jánuca no fue realizado sólo por Dios. Los macabeos jugaron un rol crucial al derrotar a los griego-sirios en el campo de batalla. Fue una sociedad entre el coraje humano y la guía Divina. Matitiahu y sus hijos prevalecieron porque fueron lo suficientemente sabios como para reconocer que, a pesar de que los judíos adoran la paz, reconocemos que puede haber momentos en los que hay que salir a la guerra.
Y eso no es algo que a nuestro pueblo le resulte fácil admitir – ni entonces, ni ahora.
Los sicólogos nos dicen que básicamente hay dos formas en las que podemos lidiar con el mundo: luchar o escapar. Al encontrarnos con una dificultad, podemos intentar luchar con el asunto y superarlo, o podemos huir y resignarnos.
Algunos pueden racionalizar y pensar que el “escape” es la respuesta religiosa correcta. No hago nada, y si Dios desea un resultado determinado, que Él haga lo que le parezca.
Como escuché una vez de Rav Soloveichik, esta era la forma de nuestro patriarca Yaakov, desde que estaba en el útero. Yaakov fue concebido primero. Técnicamente, él era el mayor, con todos los privilegios que le correspondían a la primogenitura. Esav, su hermano, utilizó la fuerza para salir primero. “Y después vino su hermano y su mano estaba agarrada del talón de Esav, y llamó su nombre Yaakov” (Génesis 25:26). El nombre mismo, Yaakov, viene de la palabra hebrea ‘tobillo’; aferrándose al tobillo de su hermano, Yaakov fue pisoteado al comienzo de su vida, siendo privado injustamente de sus derechos por la fuerza.
La vida de Yaakov continuó desarrollándose, guiada por la tácita filosofía de que “los niños judíos buenos no pelean”. Esav, su hermano gemelo, engañó a Itzjak, su padre, haciéndolo pensar que era el hijo más piadoso y meritorio – y si no hubiese sido por la intervención de su madre, Yaakov no hubiese dicho nunca nada sobre esta injusticia.
Cuando Yaakov se enamoró de Rajel y su suegro lo engañó intercambiando las novias para que se casara con Lea, su respuesta fue aceptar pasivamente la obligación de trabajar por otros siete años para ganarse la mano de la mujer que ya era suya por derecho.
La pasividad ante el mal y la aceptación silenciosa de la injusticia definían la teología de Yaakov. Eventualmente, Yaakov se dio cuenta de su error en la dramática historia que alteró su percepción a tal punto que causó un cambio de nombre, un cambio de nombre que demostraba que esta nueva percepción literalmente lo había convertido en una nueva persona.
En soledad y siendo atacado por un misterioso asaltante que los comentaristas identifican como el malvado representante de Esav [Samael], Yaakov se da cuenta de que la única alternativa que tiene es luchar. Al final de una larga noche de lucha, Yaakov queda rengueando pero igualmente recibe una bendición. Ya no es el pisoteado Yaakov, desde ahora en adelante es Israel – “porque has luchado con Dios y con el hombre, y has prevalecido” (Génesis 32:29).
Yaakov recibió un golpe, pero ganó la batalla – la batalla sobre su previa falta de voluntad para entrar en combate. Yaakov ganó la victoria más grande – finalmente logró conquistarse a sí mismo.
Y, explican los comentaristas, si quedó rengueando, ¿qué tiene de malo? Eso sólo implicaba que nunca más podría huir de nadie ni de ningún lugar, ni siquiera de sí mismo.
Ahora bien, el cambio de nombre de Yaakov a Israel es distinto que el de Abram a Abraham. Una vez que Abram se convirtió en Abraham, nunca más fue llamado por su nombre original. Abraham identificó su nueva misión como “el padre de muchas naciones”, el primero en traer el monoteísmo a la conciencia del mundo. El cambio de nombre era absoluto.

La paz es el objetivo máximo. Pero hasta la era mesiánica, la guerra sigue siendo una desafortunada necesidad.

Sin embargo, incluso después de que Yaakov se convirtiera en Israel – cuando el pacifista se convirtió en guerrero – todavía seguimos encontrando en algunas ocasiones que es llamado por su nombre anterior. La razón es obvia. Es lo que fue declarado tan hermosamente por Salomón en el libro Eclesiastés: “Hay un momento para la paz y hay un momento para la guerra”. Ambos nombres son utilizados, ambas modalidades son empleadas.
La paz es el objetivo máximo. Pero hasta la era mesiánica, la guerra sigue siendo una desafortunada necesidad.
Nos encantaría poder imitar la manera de Yaakov, que se sentaba tranquilamente en su tienda dedicando su vida al estudio. Pero mientras haya gente como Esav, que amenaza nuestra existencia, sabemos que debemos adoptar la identidad de Israel y batallar contra nuestros enemigos.
Los macabeos entendieron esto. Mientras que seguramente hubiesen preferido llevar la pacífica vida de los sacerdotes, reconocieron la responsabilidad puesta sobre ellos por la amenaza de un ejército greco-sirio que buscaba su destrucción.
Por supuesto, los buenos niños judíos no quieren pelear. Esa no es nuestra manera. Pero el mundo necesita saber que somos la nación de Israel, defendiendo la tierra de Israel. Y, al igual que nuestro patriarca Israel, lucharemos para sobrevivir. Al igual que los macabeos, Israel irá a la guerra cuando sea necesario. Eso es porque amamos tanto la paz que estamos dispuestos a luchar por ella.
Y ese es uno de los mensajes contemporáneos de Jánuca.

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Hubieron tres períodos en los que existió un Estado judío independiente en la Tierra de Israel, donde los judíos tuvieron plena soberanía política en su patria. El primer período fue desde la época de los jueces que empezó aproximadante en el año 1350 antes de la era vulgar, pasando por la monarquía unida de Israel, la posterior división entre los reinos de Israel (Samaria) y Judá, hasta la destrucción del Templo de Salomón por los babilonios en el año 586 AEC. Luego vino el reino Jasmoneo que duró desde el año 160 hasta el 37 AEC y hasta cierto punto con los Herodianos entre el 37 AEC y el año 6. Finalmente se estableció el Estado de Israel en 1948. Para quien entienda inglés, y se interese por la historia de Jánuca y lo que sucedió durante el siglo ininterrumpido en que reinó la dinastía Jasmonea, entre aqui.

Comentario de Jabotito:

En Jánuca conmemoramos la revuelta macabea que derivó en la restauración de la independencia política y espiritual de los judíos en la Tierra de Israel. Aún si los descendientes de Matityahu HaCohen‬ y sus valientes cinco hijos no eran tzadikim como ellos, aún si el Estado judío que derivó de esta revuelta no fue el más glorioso – en algunos casos incluso estuvo caracterizado por luchas internas, tiranías, cierta dependencia del exterior, monarcas helenizados y saduceos que rechazaban la Torá en su plenitud – ningún judío hasta el día de hoy se rehúsa a rendir homenaje a los hijos de Aharón que derrotaron a los aspirantes a Amalek de ese momento (los grecoseléucidas) y fundaron la dinastía jasmonea que reestableció la independencia del Estado judío por un siglo entero. De la misma forma, cómo podemos dejar de rendir homenaje al Estado de Israel, el comienzo de nuestra redención. Un país hebreo bastante más fuerte, unido, próspero y espiritualmente sano que su contraparte jasmonea. La Torá, las yeshivot y la fe en Hashem han crecido exponencialmente desde que el moderno Israel existe. ¿Acaso no es más fácil y barato observar el Shabat y comer kasher en Israel que en cualquier otro país? ¿Acaso Benjamín Netanyahu y Moshé Ya’alón no son más fieles a la Torá y mejores líderes que Yojanan Hyrcanus o Alexander Yannai?

“Nuestra generación tuvo el gran privilegio de ver las palabras de los profetas convertirse en realidad. Nosotros vimos el surgimiento de Sión, el retorno de la soberanía judía en la Tierra de Israel, la reunión de los exiliados y nuestro retorno a Jerusalén. Nos aseguraremos de que la luz dorada de Jerusalén brille sobre nuestro pueblo, y se difunda al mundo entero. Protegeremos Jerusalén, porque Israel sin Jerusalén es como un cuerpo sin corazón… ¡Nuestro corazón nunca será dividido de nuevo!” (Benjamin Netanyahu)

Nadie dice que Israel sea perfecto o no tenga nada para mejorar, tanto espiritual como materialmente. Ese proceso es continuo y progresivo. Pero recuerden, mis queridos hermanos haredim, observantes de los preceptos divinos, que D’s le dijo a Moshé que no golpeara a la roca, sino que le hablara, y así vería cómo sale toda el agua, ese tesoro escondido. La respuesta no es aislarse. Pues dice Elohim: “Vendré con la Jerusalem de arriba cuando construyan la Jerusalem de abajo.” No está permitido confiar en los milagros como motivo para la inacción. El mundo espiritual debe ser defendido por el brazo del hombre que debe abandonar la comodidad de su hogar, las obligaciones laborales o sus estudios, para salir a defender la nación. Nuestros sabios nos explican que en ciertas circunstancias hay que tomar la espada y nadie puede quedar exento de usarla. Pero tampoco pretendamos apropiarnos de la gloria que solo le pertenece al Eterno. No es meramente por nuestra fuerza o ingenio que triunfamos. Que el sabio no se jacte de su sabiduría, ni el rico de su riqueza, ni el fuerte de su fortaleza, ni el poderoso de su poder, porque al final solo Él decide el resultado de las batallas…

Judas dijo a sus hombres: “No teman a esa muchedumbre ni se asusten por sus ataques.
Recuerden cómo se salvaron nuestros padres en el Mar Rojo, cuando el Faraón los perseguía con un ejército. 
Invoquemos ahora al Cielo para que tenga piedad de nosotros y se acuerde de la alianza que hizo con nuestros padres, derrotando hoy a este ejército delante de nosotros. 
Así reconocerán todas las naciones que hay Alguien que libera y salva a Israel”. (Macabeos I 4:8-11)

¡Desgraciado el que se muestra compasivo con el malvado que pretende derramar sangre judía! Quien muestre piedad al que no la tiene, terminará actuando sin piedad contra hombres piadosos. Aquel será extirpado de su pueblo.

Alzará un estandarte ante las naciones,
reunirá a los desterrados de Israel,
y juntará a los dispersos de Judá
de los cuatro confines de la tierra. (Isaías 11:12)

Cuando es necesario matar, se debe hacerlo y no constituye asesinato. Cuando alcanza con hablar, se debe estar listo para el reproche verbal; cuando es necesario luchar, se debe estar preparado para luchar. Quien rechaza la opción de agresión debido a un sentido de compasión puede ser un ser humano amable, pero es un necio suicida, por no mencionar un líder totalmente inadecuado, porque la violencia resultante a largo plazo por el fracaso de combatir al mal es mucho peor que la violencia de la lucha misma.

Esfuérzate, y mostrémonos valientes por amor a nuestro pueblo y por amor a las ciudades de nuestro Dios; y que el Señor haga lo que le parezca bien. (1 Crónicas 19:13)


En términos modernos, Moshé era políticamente incorrecto. Cuando mató al capataz egipcio que estaba maltratando al judío, no le habló previamente sobre “el ciclo de la violencia” o le dio una lección de “re-direccionamiento de la ira”. Moshé sabía que cuando completara su hipotética conferencia, el hebreo puediera estar muerto. Era consciente que a veces, la violencia es una moral, aunque difícil, opción. Salva la vida del inocente. El prohibir la matanza moral, garantiza la matanza inmoral. Es la “violencia” usada por el policía que neutraliza a los delincuentes violentos antes de que asesinen y dañen a personas inocentes. Hay muchos hombres y mujeres inocentes vivos hoy simplemente porque alguien usó la violencia para salvar sus vidas. Si alguien hubiera matado a los secuestradores del 11 de septiembre antes de que tomaran a la fuerza los aviones, se habrían salvado miles de vidas. Es algo bastante obvio e incluso tonto, pero no deja de ser cierto. Europa mira a Israel con una mirada perpleja y acusadora: no pueden creer que se defienda y que luchen contra el Islam radical. ¡Qué descaro el de estos judíos!

Y esa promesa fue la que mantuvo a nuestros antepasados y a nosotros, pues no fue sólo uno quien se levantó contra nosotros para exterminarnos, sino que en cada generación se levantan contra nosotros para aniquilarnos, mas el Santo, bendito es Él, nos salva de sus manos. (Hagadá de Pesaj)


Los horrores de la Shoá, el cruel asesinato de dos tercios de la judería europea, organizado científicamente con la participación activa de los alemanes, polacos, ucranianos, húngaros, franceses, árabes, croatas, españoles, italianos, la Iglesia Católica, así como la complicidad pasiva de la mayor parte de la humanidad, nos permiten entender que ser judío en la dispersión es para la muerte violenta sin causa justificada. Estando a merced del anfitrión de turno. No se puede vivir una vida verdaderamente judía allí, cumpliendo la Torá… a veces no se puede vivir y punto. La Shoá fue únicamente la culminación de tantos siglos de persecusiones, odio y matanzas previas, solo que con mayor intensidad y en un espacio de tiempo breve.

“SERÁ EL PUEBLO DE D-OS COMO EL LEÓN, Y DOBLEGARÁ SU MANO A LOS ENEMIGOS Y TODOS SUS ADVERSARIOS SUCUMBIRÁN” RAV ABRAHAM ITZJAK HACOHEN KOOK

Recuerden cómo no fuimos defendidos de la muerte por ninguna de las potencias occidentales, no se disparó un tiro para disolver los campos de exterminio, Occidente nos abandonó (o quizás nunca estuvo con nosotros), nos consideró muertos, no valía la pena gastar una bala por los judíos. Esta escalofriante maldad nos hizo ver para siempre a los judíos honestos que las actitudes del enemigo, no tienen nada que ver con nosotros y nuestras acciones, con ser un poco mejores, agradar a quienes nos rodean, abrirse o cerrarse al ambiente externo, ser más patriotas o más cosmopolitas, más pobres o más ricos, más tacaños o más ostentosos, más religiosos o más seculares, más capitalistas o más comunistas, más fuertes o más débiles, etc. En 1933, la tasa de asimilación judía en Alemania era del 42%. Y miren lo que les sucedió. Por el contrario, todo el horror que vivió nuestro pueblo, sucedió porque el Galut (exilio) es un infierno y el enemigo es infernal. Por ende, la única solución es la que está escrita en la Torá desde hace 3.300 años: ¡Vivir libres y felices en nuestra sagrada tierra, Eretz Israel, el lugar de la redención! Y así, entendemos para siempre, que la redención, para nosotros los judíos, no es un concepto metafísico o celestial, sino político. En el Judaísmo no huimos de este mundo para alcanzar uno superior, sino para unir los dos. No estamos en la tarea de alcanzar el cielo, estamos ocupados intentando traer el cielo a la tierra. La diáspora es nuestra muerte e Israel nuestra salvación. Esto es más que claro en la actualidad cuando las negras tormentas de la judeofobia hiperbólica se ciernen sobre las comunidades hebreas indefensas en Europa y otros lugares. ¿Acaso nos olvidamos del odio, la persecusión, la muerte, los intentos de pogrom, Ilán Hamili, Tolouse, Burgas, Bruselas? Ayer eran los fascistas, hoy son los musulmanes radicales y sus amigos nazibolcheviques. El enemigo cambia continuamente.

Y en el futuro, los hijos de Ishmael [las naciones árabes] están destinados a gobernar sobre la Tierra Santa por un largo tiempo, cuando esté vacía por completo, como su circuncisión que es vacía e imperfecta. Y ellos tratarán de impedir que los hijos de Israel retornen a su lugar hasta que la recompensa por el mérito de los hijos de Ishmael alcance su plenitud. (Zohar Shemot 32A, sobre el exilio de Ishmael que es el quinto y último exilio de Israel antes de la llegada del Mesías. También Ishmael hará la guerra con Edom, que es Occidente. Eso a pesar de que una gran parte de Esav u Occidente apoya a Ishmael por su odio profundo y obsesivo contra Israel, pero Ishmael se volverá contra ellos también. Cada 5 minutos es asesinado un cristiano en Medio Oriente por islamistas, muchas veces cruelmente. Sin embargo, el estruendoso silencio de Occidente es enorme y monstruoso. En muchos países occidentales, el odio, el desprestigio, la generalización, las represalias indiscriminadas, la difamación y el ataque físico sólo se reserva para los judíos. Paradójicamente, Israel es el único sitio en todo el Cercano Oriente donde los cristianos están a salvo, dicho por el patriarca de Nazaret. Si los judíos hicieran un 5% de las barbaridades que hacen sus enemigos, las consecuencias serían inmediatas y brutales. Pero a los árabes y musulmanes se les permite lo que a nadie más. Y no estoy hablando solo de ISIS. ¿Se imaginan qué pasaría si en el Vaticano se lapidaran mujeres, ahorcaran homosexuales y se persiguiera a minorías? ¿Cuánto tardaría el mundo en reaccionar?)

Y él [Ishmael] será un salvaje hombre;
su mano será contra todos,
y la mano de todos contra él,
y habitará al oriente de todos sus hermanos. (Genésis 16:12)

¿Cómo se debe tratar entonces a un salvaje con algunas características humanas? Lo peor que se puede hacer con los lobos es comportarse como corderos… eso los excita, los incita, les dá más hambre y vigor. A la locura islamista no se la puede apaciguar, se la debe derrotar por completo. Igual que a Amalek. Es desperdicio tóxico cuyos malvados deben ser acabados y su recuerdo debe ser borrado debajo de los cielos. En épocas extremistas hay que tomar soluciones extremas. Permítanme traer a colación un autor fuera del mundo judío, que hablaba desde la lógica racional moderna y secular, alguien que influenció la civilización occidental entera:

… Pues es razonable y justo que yo tenga el derecho de destruir a quien amenaza con destruirme a mí. En virtud de la ley fundamental de naturaleza, un hombre debe conservarse a sí mismo hasta donde le resulte posible; y si todos no pueden ser preservados, la salvación del inocente ha de tener preferencia. Y un hombre puede destruir a otro que le hace la guerra, o a aquél en quien ha descubierto una enemistad contra él, por las mismas razones que puede matar a un lobo o un león. Porque los hombres así no se guían por las normas de la ley común de la razón, y no tienen más regla que la fuerza y la violencia. Por consiguiente, pueden ser tratados como si fuesen bestias de presa: esas criaturas peligrosas y dañinas que destruyen a todo aquél que cae en su poder.

(Cap. III, Segundo Tratado sobre el Gobierno Civil de John Locke)

¿De qué debemos salvarnos en la actualidad? ¡Del Galut! La diáspora es nuestra muerte e Israel nuestra salvación. No hay ninguna posibilidad de sobrevivir a largo plazo en el Galut porque el Galut es el mal. A medida que va pasando el tiempo y podemos analizar más integralmente los acontecimientos, no podemos llegar a ninguna otra conclusión que sea verdadera. Podemos engañarnos, pero no por mucho tiempo. Nuestra felicidad y nuestra libertad solo es posible en Israel, por eso el sionismo es la única respuesta científica a la realidad judía padecida en la dispersión por dos mil años. Con la Shoá y la perversa cultura que revelan tener nuestros enemigos, verdaderas bestias sedientas de sangre judía, se nos hace todo claro, y entendemos hacia donde tenemos que dirigir nuestros esfuerzos. Preferible ser mendigo en Israel que rey en el exilio. Israel nació por un ideal: el ideal sionista. Volver a la Tierra de Israel era el sueño de miles de judíos diaspóricos, perseguidos y errantes. Discriminados y segregados, en cuanto se integraban a una sociedad les hacían sentir que no pertenecían a ese lugar. Por eso debemos tomar conciencia que el pueblo de Israel, la Tierra de Israel y la Torá de Israel están unidos intrínsicamente y ninguno de esos componentes puede ser separado del resto. Debemos entender que la Tierra de Israel está bendecida por nuestros padres macabeos que salieron de la pequeña aldea de Modiin para rebelarse contra el gran imperio sirio-helénico que se había jactado de que impondría a la tierra de los profetas tanto su fuerza como su espíritu. Debemos seguir su ejemplo en la actualidad como ellos siguieron el ejemplo de sus homólogos bíblicos.

“Cuando vivimos en el lugar al que pertenecemos, se habla Hebreo y no inglés, francés o hasta idish. En el centro de la cultura Hebrea se encuentra Yerushalaim, la ciudad de D-os. El gobierno es judío, el calendario es judío, los soldados son judíos también. Hasta la psicología nacional es totalmente diferente. En ISRAEL un judío puede sentirse orgulloso. Puede sentirse fuerte. Si un enemigo lo amenaza, tiene medios para defenderse. en ISRAEL, el estereotipo del judío del galut se transforma en pionero que construye la Tierra Prometida”. OROT ERETZ ISRAEL (LAS LUCES DE LA TIERRA DE ISRAEL) RAV ABRAHAM ITZJAK HACOHEN KOOK 

¿Dónde están los pueblos contemporáneos a los judíos, que nacieron y vivieron en esa época remota junto a los israelitas? ¿Dónde están los fenicios, arameos, elamitas, amonitas, moabitas, cananeos, nabateos, amorreos, filisteos, idumeos, samaritanos, midianitas, hititas, sumerios, asirios, babilonios, seléucidas, los poderosos griegos y romanos? Son polvo de la tierra y las rocas. Solo se los encuentra en museos y libros de historia. Y no me vengan a decir que los actuales italianos son hijos de los antiguos romanos. No tienen nada que ver ambos pueblos. Ni el origen, ni el idioma, ni la cultura. Los italianos nativos de ahora, como mucho descienden de los lombardos, francos, visigodos y una mezcla de otros pueblos bárbaros que invadieron la península itálica durante la alta edad media como consecuencia de la anarquía y decadencia que siguió a la caída del imperio romano. “Judea capta” decía Tito?? Jaja! Ellos son ruinas. Mientras el pueblo de Israel es eterno, como el mismísimo Amo del Universo. Como decía John Adams: “Los romanos y su imperio no fueron sino una burbuja en comparación con los judíos.” Tampoco me vengan a decir que los árabes egipcios pertenecen al mismo pueblo de los antiguos faraones. Dónde se ha visto que una nación – luego de ser exiliada de su tierra, con su soberanía política extinguida, sus ciudades devastadas, muertos sus guerreros, arrasados sus templos, llevados al cautiverio sus mejores hijos e hijas, vendidos en los mercados de esclavos, para ser posteriormente perseguidos por 1900 años como ninguna otra nación en el mundo – no solo haya sobrevivido, sino que encima haya vuelto a su tierra ancestral, transformando un desierto diminuto en un vergel, convirtiendo un país desolado en la nación más fuerte, exitosa y próspera de la región, aún teniendo enemigos cien veces más numerosos que atacaban constantemente, mediante disturbios, masacres, guerras, terrorismo, emboscadas, guerrillas, ejércitos convencionales, Intifadas bélicas y mediáticas, atentados suicidas, misiles, túneles de ataque, piedras, cuchillos, “auto-fadas”, propaganda, difamación, hostilidad europea, guerra diplomática, boicot económico, ciberguerra, y ahora posibles armas nucleares… y siempre terminan con la nariz sangrando, corriendo a la ONU para pedir a Israel que muestre autocontención, y que devuelva las ganancias de las guerras que sus enemigos iniciaron y perdieron. “Ningún arma forjada contra ti prosperará, y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos del Eterno, y su salvación de mí vendrá, dijo el Eterno.” (Isaías 54:17) 

Pero cuando Sambalat horonita [samaritano] y Tobías el siervo amonita y Guesem el árabe se enteraron de ello, se burlaron de nosotros y nos dijeron despreciativamente: “¿Qué es lo que hacéis? ¿Os rebeláis contra el rey?”. Y les contesté diciéndoles: “El Dios del cielo nos hará salir adelante. Por tanto, nosotros Sus siervos, nos levantaremos y construiremos. Pero vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni recuerdo en Jerusalén. (Nehemías 2:19-20)

Y todo eso en un corto período de medio siglo, luego del peor genocidio que la humanidad haya visto. Tuvieron todas las dificultades y desventajas habidas y por haber. Y sin embargo, los judíos siguen allí, sin haber perdido una pizca de sus tradiciones, su religión, su orgullo, su fortaleza espiritual y material, así como su lealtad e identidad (con pocas y vergonzosas excepciones) .

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Los judíos son un pueblo peculiar: las cosas permitidas a otras naciones se les prohíben a los judíos. Otras naciones han expulsado a miles, hasta millones de personas, sin embargo no hay problema de refugiados. Rusia lo hizo. Polonia y Checoslovaquia lo hicieron. Turquía expulsó un millón de Griegos y Argelia un millón de Franceses. Indonesia expulsó dios sabe a cuántos Chinos – y nadie dice una palabra de refugiados. Pero en el caso de Israel, los árabes desplazados se han convertido en eternos refugiados. Todos insisten en que Israel debe readmitir a todos y cada uno de los árabes. Arnold Toynbee califica el desplazamiento de los árabes como una atrocidad mayor que aquella cometida por los Nazis. Otras naciones cuando son victoriosas en el campo de batalla dictan los términos de la paz. Pero cuando Israel es el victorioso debe pedir por la paz. Todos esperan que los judíos sean los únicos auténticos cristianos en este mundo. (Eric Hoffer)

Yo agregaría a lo que dijo Hoffer el hecho de que la exclusividad del juicio moral se aplica solamente a Israel. Con los demás siempre hay un atenuante que viene a contarnos las circunstancias estratégicas que los motiva a una guerra o campaña de ataques.

Mucho antes de que Britania estuviera ocupada por los celtas que cantaban las prosas de Mabinogión, mucho antes de que los aborígenes australianos descubrieran el Emú del firmamento, mucho antes de que los vikingos se hicieran famosos por su brutalidad, mucho antes de que los incas construyeran su gran imperio, mucho antes de que los árabes fueran algo más que paganos insignificantes al margen de la historia que adoraban a la luna en la única tierra que verdaderamente les pertenece (la península arábiga, NO el Levante, Egipto, el Magreb o Mesopotamia), Jerusalem sirvió como la capital del pueblo judío y nuestros ancestros caminaron por las mismas calles en las que los niños israelíes juegan actualmente, hablaron la misma lengua que los israelíes hablan hoy en día, y rezaron en el mismo Monte del Templo en el que los judíos rezan todos los días. El pueblo de Israel los sobrevivió a todos. Los vio a todos ellos, los derrotó a todos y es ahora lo que siempre fue, sin exhibir ninguna decadencia, sin achaques de edad, ni debilitamiento de sus partes, sin disminución de sus energías, sin que se apague su alerta y agresiva mente. Otras naciones aparecen sobre el escenario de la historia mundial, brillan y pronto desaparecen. Israel permanece y crece más fortalecida. Su llama nunca se apaga. Su luz ilumina las profundidades de la existencia judía. A la larga, pasó todas las pruebas a las que fue sometido. Nadie podrá con Israel. Esta vez nos quedaremos en nuestra tierra para siempre. Es más fácil derribar el sol a pedradas que destruir a Israel.

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Así dice Dios el Eterno: Cuando haya recogido a la casa de Israel de entre los pueblos donde están dispersos y los haya santificado a la vista de las naciones, morarán en su propia tierra que le di a Mi siervo Yaacob. Allí vivirán seguros, construirán casas y plantarán viñedos; sí, vivirán allí en seguridad cuando Yo ejecute Mis designios sobre todos los que los desprecian en derredor y sabrán que Yo soy el eterno su Dios. (Ezequiel 28:25-26)

Y encima en lo que en ese momento eran chozas y tiendas de chapa para albergar a la enorme cantidad de refugiados judíos que se escapaban de Europa y el mundo árabe hacia Israel, sin ninguna otra posesión más que las ropas que llevaban consigo – arribando a un diminuto país desértico rodeado por enemigos mucho más numerosos, por el que la gente no apostaba ni una moneda partida al medio que sobreviviría por más de un lustro – hoy son rascacielos, satélites que se envían al espacio y centros de innovación exportando alta tecnología al mundo entero. Un yermo con arenas, desiertos y zonas pantanosas con mosquitos y malaria, se transformó en valles fértiles y poblados llenos de vida. Después de todo, está escrito que a través de las épocas, la Tierra de Israel no recibirá a sus enemigos, no recibirá a nadie más que a sus legítimos dueños, solo florecerá para los hijos de Israel (de lo contrario será una tierra desolada, como atestiguó Mark Twain). Desde el último retorno de los judíos, una tierra renació. Resurgieron ciudades antiguas y se construyeron nuevas. Renació la música, los teatros, las universidades. Se desarrollaron los medios de difusión —radios, periódicos, televisión—, los kibutzim o granjas colectivas, la Histadrut (central obrera), los hospitales y un sistema de salud que hoy es un ejemplo para el mundo. Es simplemente impactante. A mi corta edad he perdido la capacidad de sorprenderme… o mejor dicho, ya no me sorprendo de sorprenderme. Cuando Dios devuelve el cautiverio de Sión, ¡debemos vivir como soñadores! Israel es la mayor afirmación colectiva de vida en toda la historia del pueblo judío. El Judaísmo es haber vencido las posibilidades por el poder de las posibilidades. Y en ningún lugar verán el poder de lo posible más que en el Estado de Israel hoy.

Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades desoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho el Eterno Dios tuyo. (Amos 9:14-15)

Israel ha tomado una tierra vacía y la ha hecho florecer, Israel ha tomado una lengua antigua, la lengua de la Biblia, para hacerla hablar nuevamente, Israel ha tomado la fe occidental más antigua y la ha hecho joven de nuevo, Israel ha tomado una nación en pedazos y la dignificó nuevamente. Israel es un milagro viviente y cotidiano que desafía cualquier lógica racional. Como decía David Ben Gurión, padre fundador del Estado judío moderno: “En Israel, para ser realista, uno debe creer en milagros.” Desde pequeño siempre me intrigó el mismo misterio: ¿Cuál es el secreto de la inmortalidad judía? Y de grande me pregunto: ¿Cómo seguir siendo ateo después de ver y comprender esto? Podré estar enojado con Él, pero jamás negarlo. Precisamente es la creación, prosperidad, triunfo, gloria y continua existencia del Estado de Israel lo que liberó mi amor por el Santo Bendito Sea. Israel devolvió nuestra capacidad de amar al Creador. Ahora es tiempo de escuchar lo que Él tiene para decirnos.

Y todas las [ovejas] que habían sido destruidas o dispersadas por las bestias del campo y las aves del cielo, se congregaron en esta casa y el Señor de las ovejas se regocijó con gran alegría porque todas eran buenas y porque ellas habían regresado a su casa. (Janoj 90:33)

Es un orgullo ser parte de esta aventura y este pueblo. Una gran responsabilidad. A veces no es fácil, pero vale la pena.

¿Qué es ser judío? Qué clase de única criatura es ésta que los gobernantes de todas las naciones del mundo han deshonrado y aplastado y expulsado y destruido; perseguido, quemado y ahogado y que, a pesar de su odio y su furia, sigue viviendo y floreciendo. ¿Qué es este Judío que nunca han tenido éxito en tentar con todas las tentaciones del mundo, cuyos opresores y perseguidores solo sugerían que ellos negaran (y deshonraran) su religión y dejaran de largo la fidelidad a sus antepasados? El judío – es el símbolo de la eternidad… Él es el que durante tanto tiempo ha cuidado el mensaje profético y lo ha transmitido a toda la humanidad. Un pueblo como éste nunca puede desaparecer. El judío es eterno. Es la encarnación de la eternidad. (Leon Tolstoy)


Si hacemos lo que debemos, los enemigos no serán un problema. Pues aquellos que intentaron exterminarnos en el pasado – llámese Filisteos, Asirios, Babilonios, Seléucidas, Romanos, Reinos Cruzados, Imperio Español, Imperio Zarista, Tercer Reich, Unión Soviética o Saddam Hussein – hoy no existen más. Ellos desaparecieron de la historia, nosotros la estamos haciendo. El mismo destino les espera a los ayatolás, como a todos los enemigos de Israel. Aman-Din-Ejad. Meterse con Israel es perjudicial para la salud. “Todo es mortal excepto el judío” decía Mark Twain, uno de los justos entre las naciones gentiles.

Consúmelos en Tu ira, consúmelos para que no estén más, y sepan ellos que D’s gobierna en Yaakov hasta los confines de la tierra. Selá. (Salmos 59:14)

Porque se acerca el día del Eterno sobre todas las naciones. Como tú has hecho [a Israel], te será hecho; tus acciones recaerán sobre tu cabeza. (Abdías 1:15)

Un D’s severo y un hombre libre preparan un orden humano mejor que una Bondad infinita para un hombre malvado. Pero no se equivoquen. En el Judaísmo es inherente una actitud profundamente negativa hacia la guerra y la violencia. Los judíos anhelaban la paz ya desde la época en la que todas las otras naciones creían que hacer festines, orgías y hazañas heroicas en el campo de batalla era lo único que importaba. La Torá fue la primer filosofía de vida que trajo el deseo de una paz auténtica como un valor positivo. La guerra significa desastre. No puede haber guerra sin sufrimiento. Por lo tanto si uno debe pelear, debe pelear bien, tan eficientemente como sea posible, pero incluso entonces no deberá gozar con la guerra, no atribuirle jamás un significado más excelso o una dimensión espiritual que la embellezca, sino únicamente resaltarla como un medio por la imperiosa necesidad de defender la existencia, supervivencia y seguridad de la nación en caso de ser necesario. La guerra no es enaltecedora, la guerra no es un ideal y nosotros no debemos idealizarla. En la historia del pueblo judío a lo largo de los milenios, tanto en la victoria como en la derrota, nuestros héroes permanecen sensibles al sufrimiento. “No te regocijes cuando veas caer a tu enemigo”, exclamó el rey Salomón, el hombre más sabio de la tierra. Durante la guerra no hay lugar para celebraciones. ¿Guerra? Sí, de no haber mejor alternativa. ¿Pero alabar la guerra por la guerra en sí misma? ¡Nunca! No obstante ello, tampoco es sano el otro extremo.

¡Ay de mí, que peregrino en Meshek, y habito junto a las tiendas de Kedar! [uno de los hijos de Ishmael, ancestro de la tribu árabe de Quraysh, de donde proviene Muhammad, padre del Islam]. Mucho ha que mora mi alma con quien aborrece la paz. Yo soy pacífico pero cuando hablo, ellos preparan la guerra. (Salmo 120:5-7)

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Me explico… En el deseo de ser buenos, inclusive podemos tratar de ser “mejores que Dios”. Inventamos nuestros propios estándares de bien y mal, en lugar de seguir las instrucciones de la Torá. Un ejemplo clásico de esto es el Rey Saúl, quien fue instruido por Dios a destruir a toda la nación de Amalek. En su deseo de ser “demasiado bueno” Saúl escogió tener piedad y permitir al rey Agag, el rey de Amalek, vivir. ¿La consecuencia? Agag perpetuó la nación de Amalek, quien continúa afligiendo al pueblo judío hasta el día de hoy. El profeta dice, Al titzdak harbeh – “no seas demasiado bueno”. Lo que sea que Dios diga, esa es la definición de bien. No dejes que tu “ietzer hatov” (inclinación al bien) te desvíe haciéndote pensar que tus propias ideas son mejores que las del Todopoderoso. Esa puede ser una trampa del “ietzer hará” para conducirte a hacer el mal. Aunque cueste entenderlo, a veces la guerra es necesaria y la crueldad contra el cruel es una obligación. Ni belicistas ni pacifistas. “Ofrecer la otra mejilla” es una enseñanza contraria a los valores de la Torá. Aunque Freud decía que los judíos no son odiados porque mataron a Jesús, sino porque lo generaron. No te desvíes de lo que dice la Torá, ni a la derecha ni a la izquierda. Porque la divina Torá se mantuvo firme contra numerosas filosofías y paradigmas que la desafiaron a lo largo del tiempo, incluyendo idólatras, helenistas, cristianos, secularistas, “pluralistas”, cosmopolitas y posmodernistas. Los valores y el compromiso que han mantenido y nutrido a nuestros ancestros a lo largo de los 3.000 años de nuestra travesía son tan relevantes hoy en día como lo han sido siempre. Para elevar en lo alto la antorcha de la supervivencia judía en el siglo 21, con orgullo por su heredad, la educación de la póxima generación debe incluir dos aseveraciones: aquella de Am Israel Jai, la supervivencia física del pueblo de Israel, y Od Avinu Jai, los eternos valores judíos que nos dio el Altísimo mediante su Torá.

Perseguí a mis enemigos y los alcancé;
Y no me volví hasta acabarlos.
Los destrocé y no pudieron levantarse;
Cayeron debajo de mis pies.
Pues Tú me has ceñido con fuerza para la batalla;
Has subyugado debajo de mí a los que contra mí se levantaron.
También has hecho que mis enemigos me vuelvan las espaldas,
Y destruí a los que me odiaban.
Clamaron, pero no hubo quién los salvara;
Aun al Señor clamaron, pero no les respondió.
Entonces los desmenucé como polvo. (Salmos 18:37-42)

Para hacer la paz se necesitan dos o más. Para hacer la guerra se necesita solo uno. El Shalom (LA PAZ) es el logro de la perfección, el funcionamiento armónico del mundo, la meta a la que finalmente está destinado el hombre. No me refiero a las concesiones y la ideología pacifista que lo único que trajo a este mundo fueron guerras (si Alemania hubiera sido atacada en 1933, se hubieran salvado 50 millones de europeos). Mientras la maldad y los malvados destruyan esta armonía, no puede existir shalom. No hay shalom dice Hashem, para los malvados – ISHAIAHU (ISAÍAS) 57:21. Por eso, el verdadero shalom es condicional a la destrucción del mal. Reza por la paz, prepárate para la guerra. Aquellos que no lucharon en Auschwitz es porque se rehusaron a creer en la realidad del mal. No debemos convertirnos en víctimas pasivas del mal, sino desafiarlo, luchar contra él, apelar al cielo y rezar al Santo Bendito Sea para que nos conceda la victoria. Israel será victorioso por la gracia de El Shaddai. Hay un tiempo para la paz y un tiempo para la guerra. No es suficiente condenar el mal; debe ser confrontado y conquistado. “Cuando los malvados perecen, hay alegría.” (Proverbios 11:10)

Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque el Eterno tu Dios está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto. (Deuteronomio 20:1)

Oh Dios, no guardes silencio;
No calles, oh Dios, ni te estés quieto.
Porque he aquí que rugen tus enemigos,
Y los que te aborrecen alzan cabeza.
Contra tu pueblo han consultado astuta y secretamente,
Y han entrado en consejo contra tus protegidos.
Han dicho: Venid, y destruyámoslos para que no sean nación,
Y no haya más memoria del nombre de Israel.
Porque se confabulan de corazón a una,
Contra ti han hecho alianza
Las tiendas de los edomitas y de los ismaelitas,
Moab y los agarenos;
Gebal, Amón y Amalec,
Los filisteos y los habitantes de Tiro.
También el asirio se ha juntado con ellos;
Sirven de brazo a los hijos de Lot. Selah
Hazles como a Madián,
Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;
Que perecieron en Endor,
Fueron hechos como estiércol para la tierra.
Pon a sus capitanes como a Oreb y a Zeeb;
Como a Zeba y a Zalmuna a todos sus príncipes,
Que han dicho: Heredemos para nosotros
Las moradas de Dios.
Dios mío, ponlos como torbellinos,
Como hojarascas delante del viento,
Como fuego que quema el monte,
Como llama que abrasa el bosque.
Persíguelos así con tu tempestad,
Y atérralos con tu torbellino.
Llena sus rostros de vergüenza,
Y busquen tu nombre, oh Eterno.
Sean afrentados y turbados para siempre;
Sean deshonrados, y perezcan.
Y conozcan que tu nombre es Eterno;
Tú solo Altísimo sobre toda la tierra. (Salmo 83)

Quiera el pastor proteger a su oveja de los setenta lobos. Quiera D’s que Israel pueda destruir a sus enemigos prontamente y en nuestros días para traer la redención de su pueblo y todo el género humano. Quiera el Todopoderoso que podamos ser testigos de la era mesiánica para que se hagan realidad las palabras exclamadas por el profeta Zacarías: “Aquel día el Eterno defenderá a los habitantes de Jerusalén, e incluso el más débil entre ellos será como David, y la casa de David será como Dios, como el ángel del Señor delante de ellos.” (Zacarías 12:8)

Entonces el Señor tu Dios restaurará tu buena fortuna y se compadecerá de ti. ¡Volverá a reunirte de todas las naciones por donde te haya dispersado! Aunque te encuentres desterrado en el lugar más distante de la tierra, desde allá el Señor tu Dios te traerá de vuelta, y volverá a reunirte. Te hará volver a la tierra que perteneció a tus antepasados, y tomarás posesión de ella. Te hará prosperar, y tendrás más descendientes que los que tuvieron tus antepasados. (Deuteronomio 30:3-5)


Pues eso. Que se levanten nuestros amados líderes Jasmoneos, los hijos de Sansón, Yeoshua, Débora, Barak, Guedeón, David, Mordejai, Nehemías, Bar Kojba, el Palmaj, Yitzhak Rabin, Yair Stern, Moshe Dayan, Arik Sharon, Zvi Ofer, Yonatán Netanyahu, Rafael Eitan, Roi Klein, Benny Gantz (nuestros gloriosos hermanos los guerreros Macabeos de nuestro tiempo). Que se preparen para el retorno de nuestro rey hijo de David. Que se haga la voluntad del Rey del Universo, Señor de los Ejércitos, Redentor de Israel, por los siglos de los siglos y toda la eternidad, amén ve amén.

Antisemitismo y el Islam radical (video)

http://vimeo.com/106359236

“EN SU ESENCIA MÁS PROFUNDA, UN JUDÍO ES SIEMPRE PURO Y SAGRADO. COMO DECIMOS AL DESPERTAR POR LAS MAÑANAS: MI D-OS, EL ALMA QUE ME DISTE ES PURA… EN LAS CÁMARAS INTERIORES DE NUESTRA ALMA, ARDE UNA LLAMA QUE NO PUEDE SER EXTINGUIDA. EL ALMA ISRAELÍ (JUDÍO) ES KADOSH (SAGRADO). NADA EN EL MUNDO PUEDE CONTAMINAR EL ACEITE DIVINO QUE MUEVE SU ENGRANAJE. LA LLAMA ES ETERNA… LA LLAMA INTERIOR DE LA NACIÓN JUDÍA ES EL SECRETO DE LA SUPERVIVENCIA JUDÍA. SU FUENTE ES DIVINA. OTRAS NACIONES APARECEN SOBRE EL ESCENARIO DE LA HISTORIA MUNDIAL, BRILLAN Y PRONTO DESAPARECEN. ISRAEL PERMANECE Y CRECE MÁS FORTALECIDA. SU LLAMA NUNCA SE APAGA. SU LUZ ILUMINA LAS PROFUNDIDADES DE LA EXISTENCIA JUDÍA, ACOMPAÑANDO A AM ISRAEL (EL PUEBLO DE ISRAEL) A LO LARGO DE TODA LA HISTORIA, DESDE LA ZARZA ARDIENTE EN EL DESIERTO (NÚMEROS 3:2), HASTA LA TEMEROSA APARICIÓN EN EL MONTE SINAÍ (NÚMEROS 19:18), HASTA LOS PILARES DE FUEGO QUE ILUMINAN EL CAMINO DE BNEI ISRAEL (LOS HIJOS DE ISRAEL) (NÚMEROS 40:38)… OROT ERETZ ISRAEL (LAS LUCES DE LA TIERRA DE ISRAEL) RAV ABRAHAM ITZJAK HACOHEN KOOK

Discurso de Netanyahu en la ONU

Un poco de humor

Vean esto

VIDEO

Cúpula de Gaza

Siempre creí que la “Cúpula de Hierro” del Hamás era la población civil de Gaza, pero me pareció gracioso el video.

¡Ay de mí, que peregrino en Meshek, y habito junto a las tiendas de Kedar! [uno de los hijos de Ishmael]. Mucho ha que mora mi alma con quien aborrece la paz. Yo soy pacífico pero cuando hablo, preparan la guerra. (Salmo 120:5-7)

Esto no terminó

Hamás y la Jihad Islámica anunciaron que renovarán sus ataques el viernes a las 8:00 hs. Israel no debe ceder al chantaje terrorista. Espero que las FDI estén preparadas para una guerra que derrocará al Hamás y terminará con esta malvada organización para siempre. ¡¡Que el Eterno de Yaakov esté con nosotros!!

Pero cuando Sambalat horonita y Tobías el siervo amonita y Guesem el árabe se enteraron de ello, se burlaron de nosotros y nos dijeron despreciativamente: “¿Qué es lo que hacéis? ¿Os rebeláis contra el rey?”. Y les contesté diciéndoles: “El Dios del cielo nos hará salir adelante. Por tanto, nosotros Sus siervos, nos levantaremos y construiremos. Pero vosotros no tenéis parte, ni derecho, ni recuerdo en Jerusalén. (Nehemías 2:19-20)

שְׁמַע יִשְׂרָאֵל יהוה אֱלֹהֵינוּ יהוה אֶחָד

Israel podía haber desaparecido en 2014. Gracias a Eyal, Naftali y Guilad, se salvó. BARUJ HASHEM

Durante doce años el Hamás estuvo construyendo una red subterránea que sería utilizada para transportar a sus tropas desde Gaza y conquistar Israel. Lo hicieron a costa de mucho dinero, tiempo, toneladas de cemento que pudo haber sido utilizado para construir escuelas, mezquitas y hospitales, además de vidas humanas (160 niños palestinos murieron solamente en la construcción de los túneles). Pero por una jugada del destino, nada salió como se esperaba y el plan les falló. En unos pocos días los túneles del terror que quedan en la frontera serán destruidos. Ahora Israel debe su existencia a tres adolescentes.

Traducción del hebreo…

Publicado por Avri Gilad
Análisis de la situación: El estado de Israel se vio frente al primer peligro de
existencia después de la guerra de independencia.
Los tres jóvenes secuestrados, con su muerte, salvaron al Estado de Israel.
Decenas de cuevas de ataque que terminan dentro de los montes del sur no
son cuevas de “terror”, son la red para la conquista terrestre de Israel.
Si no nos hubiésemos sorprendido con una respuesta fuerte al secuestro de
los jóvenes, el Hamas con la sincronización que le hubiese convenido, habría
enviado miles de terroristas por medio de esos túneles hacia la conquista de
los montes y las bases militares del sur. Muchos miles de “soldados”
disfrazados de Tzhal (soldados de Israel), matan, conquista y secuestran
mientas que el Ejército de Israel no da a tiempo para responder. En paralelo
tiran centenas de miles de misiles al centro del país y acallan el poder de
organización de un contraataque Israelí
A que esperaron?
Tal vez a un día lluvioso, o tal vez, a que el Hizbolla se recupere para
coordinar con ellos un ataque en conjunto con misiles del norte y cuevas
cavadas también desde el norte.
En Israel, con una situación como la descripta, se producirían decenas de
miles de muertes y la construcción de una defensa precaria, a nivel de
barrios y calles. Todo esto suponiendo que los árabes de Judea y Samaria y
parte de los árabes israelíes, no se unan a éste ataque de conquista.
Queda claro que ataques de respuesta de la aviación israelí no servirían de
nada cuando todos están escondidos bajo tierra riéndose todo el camino a
Jerusalem. En el mejor de los casos entrarían las fuerzas de la paz de las
naciones unidas a desmilitarizar a Israel, las armas atómicas y todo sueño
de un estado judío se hubiese deshecho por unos miles de años mas.
Nos salvamos por dos cosas que ellos no esperaban porque tampoco
nosotros las esperábamos:
No esperaban que el secuestro de los tres chicos, una al pueblo judío,
de manera lleve a una acción militar que devuelva a los terroristas liberados a
la cárcel, y prepare al país para una entrada terrestre a Gaza. Y no creyeron
que la “cúpula de hierro” funcionase.
En otras palabras, todos, tanto de la derecha como de la izquierda,
despreciamos a la retórica islamo-psicológica que llama a conquistar
Jerusalem, pasamos por alto la determinación de los psicópatas de Siria e
Irak, y no quisimos entender que ellos construyeron un sistema militar
inteligente, fuerte y en la practica perfecto y casi sin errores para aplastar al
estado de Israel.
Vimos todos como salían diez combatientes de una cueva en el sur. Que
evita que doscientos de esos salgan bajo la misma orden de una misma
cueva y de otros miles de otras cuevas? a la vez, decenas de grupos
comando entrando por el mar y misiles aterrizando en el centro del país?
La verdad es que si no hubiesen en este momento decenas de miles de
soldados en el sur, ninguna cosa hubiese evitado el próximo paso para
completar el sueño islámico para destruir la entidad sionista y marchar a
Jerusalem.
Eyal, Naftali y Guilad, con su muerte salvaron al estado de Israel, su libertad
y nuestras vidas.
Dani Gold, desarrollador de la Cúpula de Hierro, que sea bendecido con larga
vida.
Y a todos los soldados: los queremos y los abrazamos sin fin. Junten fuerza
y valentía: todo el pueblo judío, todo el mundo, y todo el mundo Islámico
sano, reza por el aplastamiento de los locos; si! también Abu Mazen.
Por el mérito de los jóvenes secuestrados los agarramos con los pantalones
bajos, en el momento y en la situación menos esperado por ellos. El Estado
se salvó y ahora es momento de que los asesinos paguen la cuenta, hasta el
último de ellos.
Una palabra mas para los civiles de Israel, ustedes cuando escuchen una
sirena de alarma, entren al refugio y sonrían. Escuchan un “bum” (de la
cúpula de hierro derribando misiles) y rían a carcajadas. Estos sonidos con
los alaridos de la frustración de los psicópatas de Gaza por el fracaso de su
plan maestro para la destrucción de Israel, que fue revelado en estos días.
Cada daño que nos ocurre en estos momentos, es como si nada comparado con lo que hubiese podido ocurrir.

 

Sobre la desproporción: No existe “conflicto en Medio Oriente”

 

funny refeeriÁrbitro cobrando la “desproporción israelí”… ¿Por qué demonios no hay más sangre judía?

En esta ocasión no me dedicaré a profundizar sobre la guerra entre Israel y Hamás, cómo ella unió a toda la sociedad israelí, ni hablaré de las múltiples tergiversaciones, mentiras, omisiones de información o campañas de propaganda que ocurren en los diversos medios de comunicación de todo el mundo empeñados en negar los hechos, rechazar un mínimo de imparcialidad y ser incapaces de entender el simple derecho a la autodefensa de un país democrático salvajemente atacado por una organización terrorista y fundamentalista. Una organización fanática que busca muertos civiles entre el enemigo y su propia población. Eso lo dejo para mis buenos colaboradores y pido disculpas porque desde que estalló todo esto no tuve tiempo de dedicarle ninguna atención por motivos personales. En este caso quiero hablar de la aberración lingüística de la mayor parte de los medios gráficos y audiovisuales de Argentina y posiblemente otros países cuando hablan del “conflicto en Medio Oriente” para referirse al conflicto que enfrenta a palestinos e israelíes por el mismo pedazo de tierra. Desconozco si el caso se repite en otros países latinoamericanos o medios angloparlantes, por eso me limitaré a los numerosos medios argentinos que cometen esta burrada. No considero necesario nombrarlos específicamente porque son la mayoría de ellos y también incluye a los medios que no tienen necesariamente una agenda antiisraelí particular, pero aún así cometen el error una y otra vez.

Hablar de “conflicto en Medio Oriente” para referirse a lo que sucede en Gaza no solo constituye una ridiculez semántica, sino un insulto a la inteligencia y las víctimas de conflictos mucho más sangrientos y duraderos en esa región. Conflictos (con “s” final) en Oriente Próximo hay muchos y el conflicto palestino-israelí es uno de los menores a juzgar por su implicancia y número de víctimas. Hablar de “conflicto en Medio Oriente” para referirse a lo que sucede en la Franja de Gaza es desconocer que actualmente en Siria hay una guerra que en tres años y medio se cobró más de 200.000 muertos, donde varios países de la región y fuera de ella están implicados, se utilizaron armas químicas directamente contra una población civil y las consecuencias geopolíticas exceden al propio país en cuestión, ya que desató conflictos sectarios, y se cobró muchas víctimas en Líbano y otros lugares. Hablar de “conflicto en Medio Oriente” para referirse a Gaza es negar que hay una guerra civil en Irak donde los fundamentalistas del ISIS – más que una organización poderosa son un Estado en formación – están ganando peligrosamente cada vez más terreno. Y por cierto los muertos que se cobró el último conflicto interno en Irak superan por lejos al de los palestinos e israelíes. Hablar de “conflicto en Medio Oriente” para referirse a Gaza es ignorar lo que sucede en Libia donde los extremistas islámicos, el residuo de viejos partidarios de Gadaffi y el gobierno central aprenden a “dialogar” con bombas, tiroteos, atentados suicidas y secuestros. También es ser cómplice por omisión de la verdadera limpieza étnica que enfrentan los cristianos en toda esa región, donde son brutalmente perseguidos en todos y cada uno de los países árabes. También es mirar para otro lado cuando se trata de la insurgencia islamista en Egipto con su cuota de miles de muertos, el terrorismo permanente en Pakistán, la guerra todavía presente en Afganistán o el viejo conflicto de Turquía con los kurdos, por nombrar algunos. Hablar de “conflicto en Medio Oriente” cuando se trata de Gaza es olvidar que hay otro conflicto que probablemente desembocará en una guerra futura y se trata de las ambiciones nucleares del régimen iraní, algo independiente de los palestinos. Pero no se trata únicamente de los otros conflictos en Medio Oriente que existen actualmente, también resulta impreciso y erróneo hablar de “conflicto en Medio Oriente” para Gaza porque excluye otros conflictos del pasado que no se relacionan con Israel, como fueron las terribles guerras civiles en Yemen (cientos de miles de muertos), la guerra de ocho años entre Irán e Irak, la Guerra del Golfo y la guerra de Irak del 2003, entre otros.

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Parece ridículo referirse al conflicto en Ucrania como “conflicto en Europa del Este”, aunque todos sabrían de qué país se está hablando. Después de todo, actualmente no hay otro conflicto bélico en Europa más que Ucrania. Por ende sería más ridículo hablar de un único “conflicto” en una zona plagada de ellos como Oriente Medio, más aún cuando ni siquiera es utilizado para referirse al conflicto más grave de la zona.

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Pienso que hay dos factores que pueden explicar esta terminología errónea. El primero es la ignorancia, que aparece luego de repetir como un loro lo que escriben los propios colegas y terminar incorporando al vocabulario una mentira desopilante. Aunque la función de los medios debería ser informar, los mismos están compuestos por periodistas que pueden ser igual de ignorantes que cualquier otra persona, más aún cuando reportan sucesos a miles de kilómetros de distancia, sin preocuparse por investigar, influenciados por falsos paradigmas y terminología incorrecta.

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El segundo factor es la desactualizada “teoría del dominó” donde, para referirse al conflicto palestino-israelí, se utiliza el desproporcionado término “conflicto en Medio Oriente” con una clara intencionalidad política. Hace pocos años atrás existía una falsa impresión entre muchos analistas de que la raíz o el corazón de todos los conflictos en Medio Oriente era el conflicto palestino-israelí. Por lo tanto, decían, si se resolvía este conflicto y se creaba un Estado palestino (aunque esto último no garantiza el fin de este conflicto agrego yo), entonces todos los otros conflictos de la región se resolverían y caerían como una ficha de dominó, debido a que esto es el combustible que alimenta el radicalismo islámico y todas las otras luchas. Desde que estallaron las revueltas árabes en 2011, lo único que cayó como ficha de dominó fue esta farsa y ya nadie sostiene públicamente que la resolución del conflicto palestino-israelí y/o la creación de un Estado palestino terminará con la violencia entre sunitas y chiítas en Irak o Bahrein, el conflicto entre el ejército y los Hermanos Musulmanes en Egipto, o la guerra entre los partidarios y opositores de Assad en Siria, por nombrar unos pocos. Por el simple hecho de que el conflicto palestino-israelí nunca fue el único ni el principal conflicto en esa región. De hecho, ningún otro conflicto está relacionado significativamente con Israel o los palestinos, a excepción del conflicto árabe-israelí. No obstante, parece ser tan pobre la información sobre la región que tienen los periodistas argentinos que ni siquiera se molestan en ver los sucesos internacionales que ocurren delante de sus ojos.

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La atención desproporcionada que algunos le prestan a los sucesos que involucran a Israel ni siquiera tiene que ver con un apoyo sincero a los palestinos. Nadie se manifestó, nadie protestó, nadie organizó flotillas, nadie movió un dedo por los palestinos que literalmente se morían de hambre en el campo de refugiados de Yarmouk en Siria, por el simple hecho de que eran asediados por Assad y acribillados por el FPLP. Israel no estaba involucrado. En otras palabras… no Jews, no news.

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Aunque me puede parecer terriblemente inmoral, entiendo a los musulmanes que se manifiestan contra Israel en sus países, aunque rara vez hacen algo más que cacarear. Por un extraño sentido del “honor” que ellos tienen, resulta común y aceptable ver a musulmanes matando a cientos de miles de musulmanes en un país cercano o ver musulmanes secuestrando niñas no musulmanes en Nigeria, algo que no despierta su indignación. Pero si un occidental se atreve a dibujar caricaturas de Mahoma o una docena de palestinos son abatidos en enfrentamientos con los judíos… la ira estalla. Su aparente dignidad ha sido ofendida y humillada en esta derrota. Aunque no comparto su lógica, la entiendo. Es una cuestión de identidad y orgullo, no amor a los palestinos. Un no musulmán matando a un musulmán es mucho más grave que un musulmán matando a un musulmán. Ahora bien, aquellos que no son musulmanes y viven a miles de kilómetros de distancia del área de conflicto… ¿Qué pretexto tienen? ¿Cómo puede ser que hagan la vista gorda cuando niños son gaseados en Siria, cristianos son mutilados en Irak o kurdos asesinados en Turquía, pero le prestan una desproporcionada atención cada vez que le pueden echar la culpa a Israel de algo? Creo que la respuesta es que Israel es un Estado judío y hay un antisemitismo intrínseco en muchas personas. Como dice Pat Condell, si Israel fuera cristiano o budista (por no mencionar musulmán), nadie le dedicaría una décima parte de la atención que le prestan los diarios. ¡Señor réferi, cobre la desproporción!

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Para hablar de “desproporción” como les gusta a los enemigos de Israel, primero habría que explicar lo ridículamente desproporcionado que es dedicarle tantas páginas de diario (en papel o digitales) para denostar a Israel cada vez que muere una docena de palestinos (no esperan a que mueran cientos para llenar tapas de diarios) cuando unos pocos kilómetros más al norte existe un país llamado Siria (¿se acuerdan?) donde en tres años de conflicto murió más gente que todos los judíos y árabes juntos que murieron en el lapso de un siglo entero como consecuencia, ya no solo del conflicto palestino-israelí, sino directamente de todo el conflicto árabe-israelí, con grandes guerras incluidas. El Consejo de Seguridad de la ONU recién intentó intervenir en Siria cuando la cifra de muertos llegó a los 100.000, con nulos resultados por supuesto. Por cierto, las bajas de los soldados israelíes y de los países árabes en las distintas guerras que los enfrentaron superan por lejos las muertes del conflicto exclusivo entre palestinos e israelíes con todos sus atentados, operaciones militares, Intifadas y mini-guerras como la actual. Aunque por supuesto el conflicto palestino-israelí está incluido en el árabe-israelí (los palestinos son árabes), en rigor sería incorrecto y anacrónico hablar del conflicto árabe-israelí para referirse a Gaza. Por el contrario, se puede hablar del conflicto palestino-israelí o, si se busca mayor precisión, del conflicto israelo-gazatí, dado que el territorio de la Ribera Occidental o Judea y Samaria no está directamente involucrado en los combates de ahora, aunque sí bastante relacionado. Recordemos que en Gaza gobierna el Hamás, que sigue con una agenda que es inversa a la del Fatah, partido laico nacionalista que controla la Autoridad Palestina en la Ribera Occidental: mientras que este partido apoya supuestamente la fórmula de “dos estados para dos pueblos”, también aceptada por Israel, y la confrontación no violenta y diplomática, Hamás se empecina en un solo estado, que sea de corte islámico radical en toda la llamada “Palestina” (comprendiendo el territorio del viejo Mandato Británico), destrucción de Israel mediante. También apoya el mantenimiento de la “lucha armada” y se opone a todo diálogo con Israel.

Muy indignante y escandaloso resulta escuchar insultos contra Israel de parte de los autodenominados “intelectuales” y propagandistas que se callaron y miraron para otro lado o incluso apoyaron a un dictador brutal, un sádico carnicero, un tirano que tortura y masacra a su propio pueblo para mantenerse en el poder unos pocos años más, gaseando niños hasta la muerte, arrojando bombas termobáricas en el medio de áreas residenciales, arrasando con barrios enteros por la sospecha de pertenecer al grupo étnico equivocado (que son la mayoría de la población siria, por cierto), tirando al azar barriles explosivos contra las casas (se parecen a los terroristas del Hamás que bombardean al azar las ciudades israelíes con sus misiles, que por supuesto no tienen un objetivo militar específico), violando mujeres, torturando salvajemente prisioneros y asesinando miles de civiles inocentes. De hecho, si este video fuera el de un niño palestino, las condenas mundiales no se harían esperar (me refiero si existiera un video auténtico, no otro montaje de Pallywood). Los comentarios antisemitas llamando al genocidio serían moneda corriente. Pero como se trata de otra víctima de Assad, a nadie le importa un bledo, nadie organiza pogromos contra musulmanes o partidarios de Assad, e incluso la izquierda canalla lo justifica o minimiza (vamos hermano Assad! Siga matando valientemente a los bebés). Nadie habla de “masacre”, “genocidio” o “barbarie” en ese caso, a excepción de los sirios que lo padecen directamente. Mejor dicho, los “pacifistas” de salón salen a protestar recién cuando una potencia extranjera amenaza con intervenir para detener esa verdadera masacre.

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Otra sobre desproporción, aún antes de que comenzaran los primeros enfrentamientos entre Hamás e Israel. El año pasado la Asamblea General de la ONU emitió tres veces más resoluciones contra Israel que sobre Siria, Irán, Sudán y Corea del Norte COMBINADOS. ¿Alguien puede creer seriamente que Israel, con todas sus virtudes y defectos, es más digno de atención y condena que el régimen de Assad, Irán con su ahorcamiento de homosexuales, disidentes y minorías (por no hablar de su terrorismo global en cinco continentes), Corea del Norte con sus campos de concentración, o los sudaneses con su genocidio en Darfur? ¡Todo eso junto! Ni ellos se lo creen. Menos mal que la Asamblea General solo puede emitir resoluciones no-vinculantes de carácter recomendativo. Ahora el autodenominado Consejo de “Derechos Humanos” de la ONU quiere juzgar por crímenes de guerra a los israelíes (da lo mismo que sea Olmert, Netanyahu, Rabin, Lapid, Livni o el Meretz, para ellos cualquier gobierno israelí que se ve obligado a defender a sus ciudadanos merece un trato similar a los genocidas de Ruanda). Déjenme ser claro: si una ambulancia, una escuela de la UNRWA, una casa o un hospital son utilizados para almacenar armas o transportar terroristas, automáticamente se convierten en objetivos militares legítimos, porque son utilizados para fines militares. Como tal pueden ser destruidos. No hay escudos humanos que valgan.

El Consejo de “Derechos Humanos” está totalmente desprestigiado. El escándalo era tal que tuvo que ser suspendido y rearmado por Kofi Annan en 2006, sin mejores resultados. Este consejo no tiene autoridad legal o moral alguna para juzgar a nadie (sería una aberración jurídica y una afrenta a la soberanía de las democracias). Este Consejo resulta insólito y tragicómico si tenemos en cuenta que está compuesto por los peores violadores de los derechos humanos en el mundo. Nadie puede creer honestamente que Irak, Libia, Siria, Irán, Venezuela, Cuba, Corea del Norte, Bangladesh o los personajes que presiden el organismo (entre los que se encuentra la esposa del conspiranoico antisemita pro-terrorista Richard Falk) tiene alguna autoridad para juzgar a la democracia israelí. Estoy hablando de países que tienen mucho menos que un historial medianamente limpio acerca del tratamiento a sus propias poblaciones. Son dictaduras, regímenes autoritarios y violadores sistemáticos de los derechos civiles más básicos. Israel no solo debería boicotear a este jurado de bandidos (se retiró del organismo pero lamentablemente había vuelto a ingresar), sino también denegar la entrada a su territorio de aquellos representantes de este organismo anti-israelí. Los derechos humanos no deben ser una broma ni un instrumento político al servicio de las tiranías. No creo en dejar a los terroristas usar nuestro sistema de derechos humanos occidental contra nosotros demandando que sean tratados respetuosamente mientras ellos degüellan a bebés durmiendo en sus cunas y lanzan misiles con la intención de destruir un país entero sin el menor reparo ético. Y esto no empezó hace poco. Recuerden que fue en la misma ONU que se catalogó al sionismo como “racismo”, se condenó la operación de Entebbe y se denunció el tratado de paz entre Israel y Egipto.

Déjenme darles un ejemplo ilustrativo. Era una semana normal del 2013, no había guerra ni escalada del conflicto en Israel… en un fin de semana, este Consejo de “Derechos Humanos” condenó a Israel cinco veces, al tiempo que la matanza en Siria continuaba, gente inocente era asesinada a lo largo y ancho de Oriente Próximo y los derechos humanos de numerosas poblaciones eran violados sistemáticamente. En muchos de esos países la libertad de expresión era suprimida y dicho Consejo decidió enfocar su atención en Israel por haber clausurado un balcón en un barrio árabe de Jerusalén Oriental que no contaba con el permiso municipal necesario. Como pueden ver, este absurdo no empieza solamente cuando Israel se ve envuelto en una guerra que ni siquiera eligió empezar. Es algo de todos los días, con o sin guerra. Cualquier excusa les viene bien.

Assad no le pide permiso a la ONU para asesinar cientos de miles de hombres, mujeres y niños. Irán enriquece uranio a pesar de que el Consejo de Seguridad (que teóricamente emite resoluciones obligatorias) se lo prohíbe. No resulta sorprendente que nadie tome enserio a la ONU ni sus resoluciones. Recuerden que en el pasado este organismo designó a Pakistán, la Libia de Gadaffi, el Irak de Saddam Hussein, el Irán de los ayatolás o la Siria de Assad en comités para la protección de la mujer, la democracia, los derechos humanos, el desarmamiento, etc. Yo me pregunto, ya que estamos, por qué no designan a un jefe narcotraficante al frente de una compañía farmacéutica o un organismo de lucha antidroga. O por qué no llaman a un pedófilo para enseñar en un jardín de infantes o le piden a un líder de la mafia que presida un programa policial para la protección de testigos.

Imaginen si la señora Roosevelt hubiera sabido que los judíos serían vistos nuevamente como los más grandes villanos del mundo en el organismo internacional que ayudó a crear luego de los horrores de Auschwitz. Ella estaría avergonzada de encontrar que la ONU se ha convertido en una fuerza de liderazgo global detrás de una nueva cultura de “derechos humanos” que tiende a ver racismo en cualquier parte, pero antisemitismo en ningún lado (tal vez con la excepción de los cabezas rapadas, que ni siquiera son significativos dentro del antisemitismo contemporáneo).

Hablando de comparaciones desproporcionadas, me pregunto si Eleanor Roosevelt podía llegar a imaginar que una democracia hebrea sería vapuleada por defenderse de islamofascistas que matan a cualquiera que no piense como ellos, se felicitan con el saludo nazi y pretenden exterminar a todo un pueblo. Me pregunto qué diría ella al escuchar que un conflicto militar que se cobró unas mil vidas es comparado con el exterminio planificado, masivo y sistemático de una población entera (por el solo hecho de pertenecer a una minoría étnica) mediante el trabajo esclavo, el hambre, los experimentos médicos, los crematorios, las fosas masivas, las marchas de la muerte, los campos de concentración, las cámaras de gas, los millones de cuerpos apilados, las cenizas de los muertos cubriendo un continente entero, bebés estrellados contra la pared, los escuadrones de la muerte merodeando el área para disparar a miles de personas a la vez o quemarlos hasta la muerte. En otras palabras, el peor genocidio conocido por el hombre, donde dos tercios de la judería europea fue aniquilada. Otra de desproporción… incluso la Unión Soviética, el país que sufrió el mayor número de bajas en la Segunda Guerra Mundial, perdió menos de un quinto de su población total, cuando los judíos perdieron el 66%… de los nueve millones de judíos en Europa antes de la guerra, seis millones fueron exterminados. De hecho, señor pajarito loco, yo no estaba al tanto de que en la Alemania Nazi a los manifestantes les permitían acostarse y actuar como bebés llorones. Tampoco sabía que a los oponentes del Tercer Reich (incluyendo asesinos de niños) los liberaran de las cárceles con la esperanza de lograr acuerdos de paz con sus enemigos… o que las tropas de las SS utilizaban armas no letales para dispersar a los violentos en los disturbios que lanzaban piedras, bombas incendiarias y molotov contra los hogares (dudo que esto haya podido pasar de todas formas).

La ignorancia no es una excusa. Hay demasiados libros, testimonios de sobrevivientes, evidencias tangibles, historiadores y millones de inocentes que “se desvanecieron” como para desconocer lo que sucedió. Cualquiera que es capaz de comparar a las víctimas con sus asesinos está falto de decencia, corazón y alma. No resiste ningún análisis y escapa cualquier discusión política racional. La banalización del Holocausto es una de las peores formas de antisemitismo y debe ser tratada como tal, porque es más peligrosa que el negacionismo. La memoria de las víctimas de la Shoá es demasiado sagrada para ser utilizada por los enemigos de Israel para sus aberrantes propósitos espurios.

Creo que algunos confunden el deseo de los palestinos y su lujuria por la destrucción de Israel con los nazis (desde Amin al-Husseini hasta Khaled Mashal)… pero acusan a la gente equivocada. Contrariamente a lo que esgrimen, Israel no tiene ningún episodio donde asesina niños deliberadamente (y los que cometen crímenes contra árabes inocentes son encarcelados, no festejados y llamados “héroes” como en la Autoridad Palestina). Los palestinos, por el contrario, tienen una larga historia de bombardeos intencionados a escuelas y hospitales, acuchillamiento de bebés y la masacre de Maalot entre MUCHOS otros ejemplos, mientras incitan al martirio infantil, usando a sus propios hijos como tropas de primera línea. Están tan desesperados por mostrar a sus escudos humanos mutilados que cuando es necesario fabrican imágenes falsas de niños muertos, parte del montaje de Pallywood. Y la excusa de que “no son un Estado” no tiene validez jurídica o moral. Todos los bandos beligerantes, tanto estatales como no-estatales (incluyendo organizaciones terroristas) están obligados a cumplir ciertas leyes de guerra. Pero históricamente los árabes utilizaron la Convención de Ginebra como papel higiénico, por eso tiran piedras contra automóviles civiles (causando muertos y heridos), apuñalan y disparan contra civiles, incluyendo mujeres, ancianos, niños y bebés, comen los órganos de prisioneros indefensos, perpetran atentados suicidas en discotecas, disparan misiles contra jardines de infantes y – cuando los israelíes se defienden y responden – se dirigen a la ONU con la nariz sangrando para pedir a Israel que muestre contención. Pero claro, ellos no pueden ser criticados nunca, ni siquiera después de rechazar cinco treguas distintas. Lanzaron más de 2.500 misiles en menos de un mes. Si no matan suficientes civiles, es porque no pueden, no porque no quieren. Es porque tienen delante un ejército que se sacrifica por su población, en vez de sacrificar a su población por ellos como hace el Hamás.

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Por 23 días, Hamás disparó más de 2.500 misiles contra las ciudades israelíes, incluyendo Tel Aviv y su área metropolitana. Además de enviar drones y terroristas a los túneles para infiltrarse en territorio israelí. Casi todos sus intentos han sido frustrados, entre otras cosas porque afortunadamente Israel posee un desarrollo tecnológico impresionante y único que salió a la luz hace poco tiempo. A los refugios, se suma la Cúpula de Hierro, el sistema antimisiles que salva incontables vidas y le permite a la población israelí vivir con cierta normalidad. Pero me gustaría ver cómo reacciona algún otro líder mundial cuando una organización terrorista tiene la costumbre de disparar misiles cotidianamente contra la principal metrópoli de su país. ¿Qué haría el presidente Putin si los chechenos lanzaran 2.500 misiles contra Moscú? ¿Qué haría Erdogan si los kurdos hicieran lo propio con Estambul? Me parece que incluso el presidente Obama lanzaría una operación militar gigantesca si al-Qaeda disparara miles de misiles contra la ciudad de Nueva York.

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Claramente el mundo no pierde la paciencia por la ocupación turca del norte de Chipre, los crímenes chinos en el Tíbet, la ocupación rusa de Abjazia y Chechenia, la ocupación colonial española en Marruecos, Ceuta, Melilla o la falta de independencia de Cataluña, la ocupación francesa de Nueva Caledonia, Martinica, Guadalupe y Miquelón, la ocupación iraní de las islas de Abu Musa, Tumb Mayor y Menor, la opresión en Corea del Norte, la falta de independencia del Kurdistán (35 millones de personas) o el hecho de que desde hace más de cincuenta años los cubanos no pueden elegir a su propio gobierno en elecciones libres (aunque los comunistas realicen malabares conceptuales para explicar que existe “democracia” en un sistema de partido único, o aunque pongan como excusa la amenaza externa del “bloqueo” norteamericano, aunque nunca utilizan la misma comprensión de la amenaza externa cuando se trata de Israel, ahí sí que no perdonan ni una). Y antes de que me olvide, Israel lucha para defender a su propia población de los misiles que lanzan desde un territorio evacuado hace nueve años – no valen las excusas de “tiran misiles porque hay asentamientos” – no lucha para mantener una ocupación colonial a miles de kilómetros de distancia de su territorio como hacen los “civilizados” de la pérfida Albión en Malvinas, Gibraltar y el norte de Irlanda. La así llamada “comunidad internacional” tampoco pierde la paciencia por todos los numerosos y sangrientos conflictos (con “s” final) en Oriente Próximo que mencioné anteriormente. Mientras los países árabes arden por conflictos sectarios, la ONU está más preocupada por SodaStream.

¿Con qué derecho ellos juzgan a un país diminuto – bastante más civilizado y compasivo que sus vecinos – cuya existencia y población se ven amenazadas constantemente, al borde del secuestro, la muerte y la extinción? Más aún cuando fueron esas mismas naciones quienes persiguieron a ese pueblo cuando era minoría en sus países, sometiéndolo durante incontables siglos a expulsiones, pogromos, inquisiciones, masacres, discriminación, leyes de segregación y genocidios, a pesar de no representar amenaza demográfica o militar alguna. Lo hicieron simplemente por odio, y ahora se escudan en una supuesta (falsa) rectitud para condenarlo por defenderse. ¿Se puede ser más cínico? El pueblo de Israel es un cordero rodeado por setenta lobos. Su misma supervivencia es un milagro, más aún sus victorias, independencia y prosperidad. ¿Quieren proporción? Denle a Israel 22 países árabes y 2.000 años de tranquilidad, como mínimo.

Les puedo asegurar que la inmensa mayoría de los críticos extranjeros de esta operación no han tenido que marcharse de ningún sitio, ni son hijos de sobrevivientes del peor genocidio de la historia, ni tienen un vecino que amenaza con echarlos al mar, ni vieron un autobús escolar volar por los aires, ni oyen sirenas que avisan de la llegada de misiles, ni tienen un ayatolá demente al lado fabricando armas nucleares mientras dice que los judíos no saben lo que es un verdadero Holocausto… ¿Qué derecho tiene esa gente a pedir explicaciones? ¿Qué derecho tiene esa gente – sentados en sus cómodos sillones con aire acondicionado a miles de kilómetros de distancia con sus palabras baratas de corrección política y pacifismo engañoso – como para juzgar a los israelíes? Ni siquiera están debidamente informados. Los de afuera son de palo.

Sí, estoy hablando de los europeos. Lo que digan los bananeros hostiles fuera de ese continente me tiene sin cuidado. Su hipocresía es demasiado obvia. Son más irrelevantes que un ladrido a la luna. No tienen ninguna influencia real. Hay que tomarlos con humor (como dijo Ygal Palmor: “si te ganan 7 a 1 en un partido de fútbol en tu propia casa se puede hablar de desproporción, pero la realidad de una guerra no funciona así”). Pero que Europa siga chillando contra Israel causa mucha indignación. Me refiero a la sociedad civil de ese continente, que en un 50% alberga sentimientos profundamente antisemitas (hablando de “desproporción”), mientras los musulmanes matan judíos en Toulouse, Burgas y Bruselas. Siguiendo con la “desproporción”, en Francia menos del 1% de la población (los judíos, qué casualidad) sufren el 40% de los ataques racistas que se llevan a cabo en un año en todo el país (todo el resto de los grupos étnicos, raciales, religiosos y nacionales en el país galo, es decir, el 99%, sufre el 60% restante). ¡Vaya si es desproporcionado! También me refiero a los gobiernos europeos que no tienen problema en importar bienes producidos en prisiones chinas o talleres de trabajo esclavo en Bangladesh, apoyar económicamente las actividades en territorio ocupado del Sahara Occidental o comprar petróleo de regímenes islamistas represivos… Pero judíos construyendo un techo en Jerusalén realmente ofende su sentimiento de “moralidad”, suponiendo que lo tengan.

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Parafraseando a una líder israelí, al antisemitismo no se le discute, se lo combate. Pero para eso primero hay que desenmascararlo y denunciarlo. Espero que mi artículo ayude a este propósito, aunque sea un poco.

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Israel es un país del tamaño de Tucumán con una pequeña población, sin petróleo o recursos naturales, sin embargo es una nación próspera, creada por campesinos, sobrevivientes del Holocausto y refugiados judíos de los países árabes. Israel es haber vencido las posibilidades por el poder de las posibilidades. No tuvo un día de paz, sus enemigos fracasaron una y otra vez en los últimos 66 años. Disturbios violentos, masacres, guerras, terrorismo, emboscadas, guerrillas, ejércitos convencionales mucho más numerosos, Intifadas, atentados suicidas, misiles, propaganda, ofensiva diplomática, boicot económico, ataques cibernéticos y ahora posibles armas nucleares… nada de ello les ha rendido frutos a los enemigos de Yaakov, ni lo hará. Confío en que Israel podrá vencer esto también. Pues aquellos que intentaron exterminar a este pueblo en el pasado – llámese Filisteos, Asirios, Babilonios, Amalekitas, Seléucidas, Romanos, Reinos Cruzados, Imperio Español, Imperio Zarista, Tercer Reich, Unión Soviética o Saddam Hussein – hoy no existen más. El mismo destino le espera al Hamás y la Jihad Islámica. Ellos desaparecieron de la historia, el pueblo de Israel la está haciendo. El pueblo de Israel vive y existe.

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Por mi parte, espero que Israel siga actuando “desproporcionadamente” hasta destruir todos los túneles de Gaza que reptan debajo de territorio israelí, cuyo propósito no es otro más que asesinar y secuestrar israelíes. Que la “desproporción” israelí sea directamente proporcional a la desproporción de los medios de comunicación en la atención y la insensibilidad que tienen injustamente con Israel Que el país se mantenga unido y las fuerzas armadas no se detengan hasta obtener la victoria, esperemos que eso traiga aparejado la caída definitiva del régimen de Hamás de una vez por todas y para siempre, como preludio para la derrota final de todos los enemigos de Israel. Beezrat Hashem

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(este video fue publicado durante la Operación Pilar Defensivo hace dos años, pero hoy tiene tanta relevancia como en ese entonces, el ciclo se repite)

¿Por qué apoyo a Israel?

Me parece vergonzoso – Por Oriana Fallaci

Conflicto árabe-israelí explicado en cinco minutos

Grandes pensadores judíos

Para los que estén interesados, les presento la narración de una de las obras más brillantes de Gustavo Perednik, donde repasa la historia de los grandes pensadores del pueblo judío. A continuación se encuentra el primero de una serie de siete capítulos:

Yom Yerushalaim

A LA BÚSQUEDA DE JERUSALÉN

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Por Eli Wiesel, extraído del libro “Un judío hoy”

En el principio era Jerusalén

El sonido que provenía de las montañas, un llamado misterioso y lánguido. Una visión constantemente cambiante de un paisaje deslumbrante. Silencios dolorosos, silencios alegres.

Ciudad milagrosa que llega al cielo: la recuerdo con la misma claridad e intensidad con que recuerdo al niño que la añoraba. Parecía que hubiese pronunciado su nombre antes que el mío. Un nombre melodioso, evocativo de una distancia, familiar y sin embargo de un pasado desconocido, un nombre que consolaba incluso mientras inspiraba temor, especialmente al caer la noche, a esa hora de penumbra cuando los niños temen quedarse solos. Alguien tarareaba una canción de cuna o me enseñaba una plegaria. Cerraba entonces mis ojos y descubría una ciudad encantada y encantadora que se formaba en un sueño donde todos los hombres eran príncipes, excepto unos pocos vagabundos y sabios misteriosos de ojos ardientes. Y yo marchaba a su encuentro, conteniendo mi respiración.

Adivinaba el nombre del lugar. Sabía que se trataba de Jerusalén. De todos modos no podía situarla: ¿existía solamente en la imaginación de los niños y en la memoria de los ancianos?

Destruida una y otra vez, y sin embargo viva, conquistada una y otra vez, y sin embargo soberana, esta capital de la supervivencia tenía, si nos guiamos por las leyendas antiguas, dos caras, dos destinos.

Jerusalén terrestre y Jerusalén celeste: una, visible, evocando el luto y la lamentación; la otra, intangible, trayendo paz y eternidad. Y las dos se juntan en aquellas que saben cómo buscar dentro de las palabras y la memoria.

¿Pero qué sucede si uno no sabe buscar?

“Jerusalén”, solía decir mi abuelo, llorando, llorando con todo su ser. “Jerusalén”, solía decir mi maestro, riendo, riendo con todo su ser.

En un libro cuyas páginas estaban rotas y amarillentas había visto el dibujo de un muro intensamente alto, delante del cual estaban rezando de pie unos pocos creyentes melancólicos. Esta es Jerusalén, me informaron. De ahí en más estaba convencido de que ese lugar sólo podía hallarse en los libros – y era en ellos donde debía buscarse.

Libros de oraciones, libros de leyendas. Promesas y memorias. Hace mucho tiempo y el año próximo. David y el Mesías. Gran nostalgia, genuina expectativa. Exilio y retorno. Punto de partida y clímax. La historia judía no sería judía – no sería del todo – sin esa ciudad, la más judía de todas, la más universal también.

El niño que yo era la amaba más de lo que amaba a su pueblo natal. Pertenecía a ella, vagaba por sus callejones, me extraviaba en sus sombras. Y mis propios humores reflejaban sus sucesivas glorias y desolaciones.

Una costumbre: al finalizar una comida debe quitarse de la mesa hasta el último cuchillo antes de recitar la acostumbrada bendición evocando la añoranza del judío por Jerusalén. ¿Por qué? Porque la mesa simboliza el altar del cual todos los instrumentos mortíferos deben ser retirados. Y también, bajo la influencia de la nostalgia y la tristeza, el judío puede dejarse llevar por el impulso y clavarse el cuchillo en el corazón, mejor no exponerse a semejante tentación.

Un recuerdo: durante Pesaj, Shavuot y Sucot, nos cuenta una leyenda talmúdica, a los peregrinos nunca les faltaba espacio en el Templo. La gente convergía allí de todos los rincones del país, y “nadie se quejaba de estar apretujado”, milagro que jamás ocurría en la corte de nuestro rabino, que siempre estaba repleta. ¿Pero sucedía este milagro realmente en Jerusalén? No, decían las mentes emancipadas que no creían en maravillas. ¿Pero entonces cómo se explica? ¿Acaso se animaban a contradecir al Talmud? En absoluto. También Jerusalén estaba sobresaturada y sofocante, decían ellos, pero ocurría que… nadie protestaba, nadie se quejaba. Su razonamiento era pobre; no llegaban a comprender que precisamente en eso radicaba el milagro: el milagro de judíos que no se quejan.

En el noveno día de Av llorábamos por la destrucción del Templo. Era un día de ayuno y luto. Aturdidos, nos vestíamos con harapos y caminábamos de un lado para otro. Descalzos, nos sentábamos en bancos bajos o en el piso, leyendo las descripciones realistas de nuestra catástrofe nacional y religiosa que estaban escritas en el Talmud. Escenas de horror que helaban la sangre. Kamtza y Bar Kamtza: una historia de odio, de odio gratuito. Nevuzradan, Aspianos, Titus: heraldos de desolación y muerte. Yojanan Ben Zakkai y sus discípulos; supervivencia por medio del estudio, rezo y la palabra. La masacre de los inocentes, el orgullo del invasor. Desterrados de su ciudad en llamas, los judíos habrían de vivir veinte siglos con el recuerdo de sus ruinas y su gloria.

“Jerusalén”, decía mi maestro, “es la ofrenda de Dios a los hombres, y es un santuario erigido por el hombre en honor de Dios. Se espera que ambos vivían allí con temor, en éxtasis y esperanza; la más dolorosa de las esperanzas”.

Una máxima: ¿por qué Jerusalén fue reducida a cenizas y saqueada? Porque los sabios y estudiosos ya no imponían más respeto. O porque los judíos se odiaban mutuamente sin razón. O si no, porque la gente había perdido todo sentido de la vergüenza.

Una imagen: cuando las legiones enemigas se disponían a incendiar la capital ocupada, cuatro ángeles bajaron del cielo y le prendieron fuego, como para demostrar la impotencia de los mortales cuando atacan la ciudad de Dios. Jerusalén sólo puede ser destruida por Dios, e incluso Él mismo no tuvo éxito.

Otra imagen: tres jóvenes sacerdotes emergen del Templo en llamas, interrumpen el servicio sagrado y trepan al techo. Ahí se dirigen a Dios: “No supimos salvaguardar Tu morada, y por lo tanto Te devolvemos sus llaves”. Dicho lo cual arrojan las llaves al cielo. Y aparece una mano de fuego, agarra las llaves y se las lleva.

Hubo un tiempo en que yo condenaba a esos sacerdotes jóvenes; consideraba que su gesto había sido pueril y fácil. ¿Por qué devolver las llaves? En lo que a mí respecta, hubiera preferido un lenguaje más osado, más provocativo: “Señor del Universo, eres libre para renunciar a Tu santuario, eres libre para sacrificar a Tus sacerdotes y a Tu pueblo. Pero las llaves son nuestras, y nos las quedaremos”.

Luego veía a las llamas rodeando a todos los sacerdotes, jóvenes y ancianos, y veía que las llamas los llevaban: se transformaban en las llaves del Templo. Entonces yo dejaba de condenarlos.

Una historia: hacia el fin del sitio efectuado por los babilonios a Jerusalén, cuando la derrota de los judíos era una certeza, Dios ordenó al profeta Jeremías que convocara a Abraham, Isaac y Jacob. “Anda”, le dijo Dios, “diles que vengan rápido, Yo los necesito, pues ellos saben llorar”. Jeremías hizo tal como se le había ordenado. Fue a ver a los patriarcas, pero les ocultó el verdadero propósito de la convocatoria. Cuando ellos insistieron en saber por qué Dios deseaba verlos, el profeta adujo ignorarlo. Temía, dice el Midrash, que los patriarcas lo consideraran responsable por su inhabilidad para prevenir la catástrofe; temía que ellos lo criticaran por haber sobrevivido.

Los sobrevivientes de nuestra época tienen eso en común con nuestro trágico profeta. Viven con un temor constante a no saber cómo llorar, de ser incapaces de llorar verdaderamente. Sienten que su supervivencia es tan sólo una injusticia.

Hemos retenido las palabras de Jeremías pero no, ¡ay! Sus silencios. Pertenecen tanto a Jerusalén como el resto, y quizás más. Para mí, Jerusalén trae recuerdos; para mí, Jerusalén trae plegarias: plegarias sin palabras, palabras sin simulaciones.

Jerusalén: el punto central, estable de nuestra vida. Ilumina, fascina, atrae. Y sin embargo…

Una conversación:

“Tenemos derechos sobre Jerusalén”, dice el cristiano. “Hemos peleado por Jerusalén. Nos hemos dejado matar por Jerusalén. Estuvimos orgullosos de matar por Jerusalén”.

“Nosotros también”, dice el musulmán. “Hemos peleado por Jerusalén. Estuvimos orgullosos de matar por Jerusalén”.

“Es verdad” dice el judío. “Nosotros hemos construido Jerusalén, y la hemos reconstruido. Sin embargo, aunque nos hemos dejado matar por Jerusalén, nunca estuvimos orgullosos de matar por ella”.

Recuerdo mi primera visita a Jerusalén. Era de noche, y acabábamos de desembarcar en un reino extraño e inhumano. Alambre de púas, por todas partes alambres de púas, y encima nuestro cielo en llamas. Me rodeaban compañeros de viaje quienes, como yo, estaban mirando, esperando una señal, una clave. ¿Existía una clave a esta pesadilla? Los prisioneros que gemían, los oficiales que gritaban sus órdenes, los perros ladrando, los gritos dementes que llegaban de lejos: sonidos y vistas que no producían ningún recuerdo, ningún eco.

Mientras tanto, otros pasajeros bajan tambaleándose de los vagones sobrecargados. La muchedumbre se hacía cada vez más espesa. Hombres y mujeres y niños arrancados de todas las tierras, portadores de todos los nombres de la historia judía, representando cada faceta del destino, y los vi convergir en este lugar, este lugar exaltado de la humanidad a la sombra de las hogueras de otra época. Y repentinamente un pensamiento terrible se cruzó por mi cabeza: esto es Jerusalén, esta es la hora de la redención. Finalmente el Mesías había arribado, y los hijos de Israel llegaban de todas partes, poniendo término al exilio. Iban agitados a darle la bienvenida, a agradecerle y bendecirlo. Atrás, la época del tormento; atrás, la época de la oscuridad. La reunión de los exiliados estaba ocurriendo delante de mis ojos. Y aquí estaba Jerusalén, tanto terrestre como celeste, abriendo sus puertas a sus habitantes, muertos y vivos, llegados para glorificarla a medianoche. Ahora puedo yo morir, podemos todos morir, contentos y en paz. En Jerusalén.

Y recuerdo mi segunda visita a Jerusalén. La describí anteriormente y continuaré describiéndola una y otra vez.

Tuvo lugar en Moscú, una tarde de otoño bajo un cielo plomizo. Pensé que estaba delirando, tan anonadada estaba mi imaginación debido a lo imprevisto, debido al impacto dinámico de lo que estaba presenciando.

El sueño comenzó al atardecer. De repente el centro de la capital se corrió de la Plaza Roja al pequeño callejón polvoriento al lado de la sinagoga. Esa tarde, para los jóvenes judíos todos los caminos llevaban al mismo sitio. Estudiantes y trabajadores, soldados y miembros del Kromsomol, llegaban solos o en pequeños grupos, indecisos pero alborozados, el pelo revuelto por el viento, las balalaikas colgando de sus hombres. Cautos pero orgullosos mientras se confundían con la muchedumbre, eran saludados con exclamaciones: “¡Viva este día! ¡Viva! ¡Que viva el pueblo judío! ¡Viva!

¿Cuántos había? Miles y miles. La calle era demasiado angosta para contenerlos. Atrapados en el frenesí de la danza, parecían flotar en el aire, transfigurados, arrancados de sus sombras, elevándose por encima de los edificios, por encima de la ciudad, como si estuviesen trepando una escalera invisible, la escalera de Jacob, la que llega hasta el firmamento y quizás más alto aún.

No me había sentido tan fuerte desde hacía tiempo, ni tan orgulloso. En un rapto como de ensueño, me plegué a sus filas, con mis sentidos enardecidos por su exuberancia, por su fervor colectivo. Y me dejé transportar muy lejos en el pasado, en el futuro, en las nubes; olas luminosas me llevaban hacia otras costas, otros cuentos, a un lugar donde todas las cosas culminan en milagros y canciones.

Me olvidé que era la víspera de Simjat Torá – que se celebraba en Moscú como jamás fue celebrada en ninguna otra parte. Me vi a mí mismo en Jerusalén, peregrino entre peregrinos en los días de los reyes, empujado y devorado por el torbellino humano de un pueblo que volvió a reclamar su tierra y su ciudad, un pueblo soberano en sus alegrías tanto como en sus premoniciones.

Luego vino mi tercera visita, a principios de junio de 1967. Todavía se estaba combatiendo en varios frentes. Había francotiradores por todas partes. Pero esto no impedía que un pueblo jubiloso corriera hacia la Ciudad Vieja, todavía sitiada. Soldados y talmudistas, jasidim y almaceneros, niños de colegio y ancianos, sobrevivientes de todos los infiernos, rostros de todos los destinos – yo los vi corriendo casi sin aire, casi volando, hacia las callecitas enroscadas, las casas que servían de barricadas, corriendo para encontrarse con el Muro. Y allí, incrédulos y respetuosos, como niños con miedo de despertarse, todos se detuvieron abruptamente. Recuerdo la calidad, la densidad del silencio que cayó sobre nosotros: nadie se animaba a romperlo, ni siquiera con la melodía de una oración. Entonces algunos comenzaron a llorar, otros a bailar. Por mi parte, me dije que este espectáculo no era nuevo; ya lo había experimentado antes, en otro lado, en otra vida, hacía ya eternidades.

Y en un destello observé todas las caras que habían formado a la mía: compañeros de colegio, vecinos, héroes de libros, amigos de los campos de concentración, compañeros dejados atrás a lo largo del extenso camino a través de innumerables pequeños pueblos. Nunca antes los había tenido tan próximos, tan presentes. De repente comprendí: Jerusalén nos estaba acercando a todas las provisorias Jerusalén del exilio que el enemigo había cubierto con cenizas. Así como nunca recordé a Jerusalén mejor que en mi pequeño pueblo natal de Sighet, nunca recordé a Sighet mejor que en Jerusalén.

Todos sollozaban. Mirábamos hacia atrás, buscando a nuestros invisibles antepasados, caídos en el camino, víctimas del azar y el infortunio. ¿En qué medida merecíamos nosotros lo que a ellos les fue vedado? Lloramos, porque no había nada más que pudiéramos hacer, seguramente por ellos no podíamos hacer otra cosa.

Recuerdo que, como cualquier otro peregrino, agarré un trozo de papel y tras anotar un deseo lo metí en los intersticios del Muro.

Aunque se supone que uno no debe revelar la naturaleza de semejante mensaje, de todos modos yo lo haré. Había escrito: “Esta es mi tercera visita a Jerusalén. Que nunca me olvide de las dos que le precedieron”.

Y una voz dentro de mí contestó Amén. Reconocí la voz: no era la mía; era la de un hombre mayor que había muerto, una ofrenda en sacrificio a la noche en otra Jerusalén.

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LOS PARACAIDISTAS LLORAN

Este muro escuchó muchos rezos. Este muro vio ya muchas murallas derribadas. Este muro percibió ya muchas manos de madres dolientes y trozos de letras escondidas entre sus piedras. Este muro vio a Rabi Yehuda Halevi arrastrarse ante él. Este muro vio cesáreos elevarse y ser exterminados.

Pero el muro este, no vio aún, paracaidistas llorar. Este muro los vio cansados y agotados. Este muro los vio heridos y sangrantes, correr hacia él, mientras sus corazones latían fuertemente, bramando y en silencio, brincando por las callejuelas de la antigua ciudad.

Y ellos cubiertos de polvo y con labios ardientes murmuraban:

Si te olvidare Jerusalén, si te olvidare…

Y ellos son ágiles como el cóndor y poderosos como el león.

Y sus tanques, el carruaje fogoso de Elyahu Hanaví.

Y ellos pasan como trineos. Y ellos desfilan irritados. Y ellos recuerdan los miles de años horribles durante los cuales ni siquiera teníamos un muro sobre el cual verter nuestras lágrimas.

Y he aquí que ellos se hallan frente a él, de pie y respiran hondo. Y he aquí que lo miran con dulce dolor. Y las lágrimas fluyen y ellos se miran uno al otro perplejos. ¿Cómo es posible que paracaidistas lloren?

¿Como es posible que palpen emocionados la pared?

¿Cómo es posible que de ese llanto brote un canto?

Tal vez sucede esto, debido a que estos muchachos de 19 años nacieron junto con la Declaración del Estado y portan sobre sus espaldas – el peso de miles de años…

Jaim Jefer

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Feliz Yom Yerushalaim, nuestra capital eterna e indivisible! Am Israel Jai!

Feliz Yom Haatzmaut

Breve reseña sobre Venezuela

Actualmente Venezuela vive una situación muy difícil. La juventud en Venezuela no tiene futuro. Todos los productos los tienen que importar, por lo que no hay trabajo. Tal vez una familia afortunada puede vivir de los subsidios del Estado, pero la población en general no tiene ni papel higiénico. No tienen leche ni pan. Los hospitales no tienen insumos. La inflación más alta del mundo. Más de 24.000 muertos en 2013 por el crimen. No hay prensa libre, hay grupos paramilitares que revientan a balazos a cualquiera que salga a protestar contra el gobierno. En las cárceles TORTURAN a los estudiantes. Bloquean internet, no permiten que las cadenas internacionales muestren la situación. No hay Estado de derecho ni derechos humanos. Disculpen que lo diga así, pero para mí NO HAY DEMOCRACIA en Venezuela, no hay República. Un joven promedio creció prácticamente toda su vida bajo la bota chavista. El chavismo convirtió una nación rica en un país bananero. Muchos gobiernos de la región son CÓMPLICES.

Me parte el alma ver las fotos de esos jóvenes estudiantes asesinados, golpeados, torturados, difamados y heridos por los matones chavistas.

Que Maduro haya ganado las presidenciales con el 50,66% (su candidato opositor obteniendo el 49 y pico restante), no les da derecho a disparar a matar contra manifestantes y encarcelar opositores. A NINGÚN GOBIERNO. Una democracia no son solo elecciones, señores cavernícolas!

Si el régimen chavista sigue comportándose de manera tan bestial y sanguinaria con sus propios ciudadanos, me temo que el pueblo venezolano no tendrá más remedio que levantarse en armas. Son las consecuencias producto de las perversiones de una izquierda mal llamada progresista que consuetudinariamente se ha aliado a lo peor de la humanidad. Que ha revestido de idealismos las más nefastas tiranías y ha convertido en paladines a sociópatas y transgresores. De esa izquierda salió o fue captado por ella, un grupo de gente sin escrúpulos, obsesionado con el poder, que no tolera disidencia alguna y es capaz de hacer cualquier cosa porque en sus mentes no hubo jamás freno moral. Si esto sigue así, la mitad antichavista de Venezuela tendrá que formar su propia república independiente.

Lamentablemente la oposición venezolana no está tan preparada como el oficialismo, son simples estudiantes, trabajadores, profesionales, ciudadanos comunes que no manejan armas, no están pagos por el gobierno ni se dedican tiempo completo a la “militancia”. Pero ningún régimen puede ahogar los reclamos legítimos de la mitad de un país entero sin destruir una nación y sumirla en el caos.

Por otro lado, los medios controlados por el chavismo utilizan un lenguaje insultante, maniqueo y exacerbado para desacreditar todo tipo de crítica hacia los abusos, crímenes y pésima administración del actual gobierno venezolano. Su objetivo es matar o silenciar al mensajero, sin escrúpulo moral o democrático alguno. La referencia a un supuesto e inexistente “fascismo” en el bando democrático es uno de los más apreciados entre las filas nazibolcheviques que están dispuestas a defender a cualquier tirano, causa injusta, valores retrógrados o dictadura con tal de que se oponga al tan odiado “imperio” norteamericano, incluyendo apoyar a Castro, Assad, Ahmadinejad y demás horda asesina. Ellos quieren ocultar la información al mundo. Con sus descaradas mentiras, adjetivaciones y omisiones, la cadena militante Telesur hace parecer a la parcial y conservadora Fox como un paraíso de civilidad, honestidad y responsabilidad periodística. Lo se porque tuve el disgusto de ver esa cadena en Argentina, promoviendo el fundamentalismo chavista más allá de sus fronteras. Simplemente vergonzoso, ni los medios argentinos cayeron tan bajo.

Todo esto me lleva a la conclusión de que actualmente las luchas en varias partes del mundo ya no se tratan de una disputa ideológica por el poder, la tierra, el liberalismo o el socialismo. Se trata de una pugna entre los partidarios de la democracia y las fuerzas del autoritarismo. Procuremos no ir a contramano de la historia por intereses mezquinos. Mi total solidaridad con los presos políticos en Venezuela y D’s quiera que caiga la dictadura más pronto que tarde.

Si Pesaj ocurriera hoy

Qué hay que hacer con Hamán

¿Por la mano hebrea o la mano del Todopoderoso?

Feliz Purim!

En una época en la que todos los judíos del mundo vivían dentro de los dominios del Imperio Persa, que se extendía desde India hasta Etiopía, el decreto de Hamán hubiera borrado al pueblo judío de la faz de la tierra. Pero las almas reencarnadas del profeta Samuel (en Mordejai) y el rey Saúl (en Hadasa) bajaron a la Tierra para reparar su Tikún, revertir el decreto, destruir a sus enemigos y terminar el trabajo inconcluso ejecutando al verdugo agaguita en la misma horca que había preparado para su víctima.

Todo es Para Bien

Entendiendo la razón por la cual nos emborrachamos en Purim.

por Rav Mark Spiro

En el año 370 AEC, los judíos del imperio persa fueron salvados de la aniquilación a manos de Hamán, el malvado consejero del rey Ajashverosh. Cada año celebramos en Purim nuestra salvación leyendo el Libro de Ester, enviando regalos a nuestros amigos y a los pobres, disfrutando una comida festiva y, por supuesto, emborrachándonos “hasta que no sepamos diferenciar entre ‘bendito es Mordejai’ y ‘maldito es Hamán’” (Talmud Meguilá 7b).
Espera un minuto. ¿Emborracharse? ¿Por qué? ¿Es acaso Purim la versión judía de una fiesta juvenil? ¿Cuál podría ser la razón detrás de una obligación tan extraña – beber hasta no distinguir entre el recto líder de los judíos y su malvado adversario?
En realidad, Purim es mucho más que una historia sobre el triunfo del bien sobre el mal; es la historia de la supervivencia del pueblo judío en lo que para ellos era un mundo completamente nuevo. Exiliados por primera vez en su historia, los judíos del imperio persa estaban cautivos en una tierra extraña, sin soberanía, Templo, profecía, sacerdotes, ejército ni rey – y, como corolario, enfrentaban una amenaza mortal a su existencia. De hecho, parecía que habían sido completamente abandonados por Dios (lo cual, de acuerdo a nuestra tradición, es la razón por la que en todo el Libro de Ester no es mencionado ni una vez el nombre de Dios).
Entonces, ¿cómo respondieron los judíos ante esta difícil situación? No podríamos culparlos por sentirse abandonados o por preguntarse “¿Dónde está Dios?”. Pero, sin embargo, su respuesta fue completamente diferente. En lugar de dudar, eligieron entender su situación como una respuesta a sus propios errores y, como resultado, ayunaron y se arrepintieron. En lugar de perder la esperanza, eligieron ver los eventos como parte de un plan superior y, para el final de la historia, ese plan superior fue revelado en un irónico giro de la narrativa, demostrando claramente que lejos de estar ausente, Dios estuvo en control todo el tiempo, orquestando cada movida hasta tal punto que Hamán y sus diez hijos terminaron siendo colgados en las mismas horcas que ellos habían preparado para Mordejai.
Purim demuestra que la realidad no es lo que aparenta ser. Hay alguien dirigiendo el show, sólo que se está escondiendo. Nada es aleatorio; incluso el mayor mal o sufrimiento, más allá de lo difícil que pueda ser de comprender, es al final de cuentas parte de un plan superior.
Pero la pregunta más grande sigue presente: ¿Por qué Dios esconde Su rostro mientras lleva a cabo Su plan?
Quizás la respuesta yace en lo que podría considerarse el clímax de la historia de Purim, cuando Mordejai, el líder de la comunidad judía, le dice a su sobrina, la Reina Ester, que debe revelarle al rey su identidad verdadera e implorarle que salve a su pueblo del decreto de Hamán. Cuando Ester le recuerda que si se acerca al Rey sin una invitación puede ser ejecutada, Mordejai le responde de una manera sorprendente. En lugar de pedirle que utilice su poder e influencia, como hubiésemos esperado, le dice con calma:
“No creas que podrás escapar, en el palacio del rey, más que cualquier otro judío. Porque si te mantienes en silencio en un momento como este, el alivio y la salvación vendrán a los judíos desde otro lugar, mientras que tú y la casa de tu padre perecerán. ¡Y quién sabe si fue sólo para este momento que alcanzaste la posición real!” (Ester 4:13-14).
En otras palabras: No te necesitamos Ester, ¡tú nos necesitas a nosotros! Porque cuando Dios se oculta, por así decir, y permite que el mal asome su asquerosa cabeza, no es porque haya perdido el control de Su mundo y necesite nuestra ayuda; sino porque quiere crear una oportunidad para que demos un paso adelante y llenemos el vacío. Los desafíos e imperfecciones que experimentamos en la vida son precisamente las cosas que nos incitan a materializar nuestro potencial, lo que significa que incluso lo “malo” en nuestro mundo es, en realidad, lo mejor para nosotros.

Y esto nos devuelve al tema de emborracharnos hasta no poder distinguir entre “bendito es Mordejai” y “maldito es Hamán”. El hecho de beber en Purim no tiene el objetivo de nublar nuestra percepción, sino de profundizarla. Porque en realidad, tanto Mordejai como Hamán – el bien y el mal – son parte de un plan superior; ambos son componentes esenciales del mejor mundo posible.
Purim nos recuerda que nosotros somos quienes determinamos la calidad de nuestras vidas, y que cada uno de nosotros es capaz de ser feliz más allá de lo difícil que parezcan las cosas a primera vista. Nos inspira a mirar la vida con más profundidad y verla como realmente es: un increíble regalo y oportunidad. Pero quizás, por sobre todas las cosas, nos desafía a mirar muy adentro nuestro y reconocer que nuestros desafíos más grandes son oportunidades hechas a medida para que salgamos al ruedo y descubramos de qué estamos hechos realmente, y que entonces podamos brillar.
Les deseo un Purim alegre y significativo.
Y, por favor, ¡beban con responsabilidad!
Fuente: Aish Latino
Les recomiendo leer también este artículo y este otro
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Reflexión personal de Jabotito:
ÉSTO NOS ENSEÑA QUE ESTAMOS EN ÉSTE MUNDO, LOS JUDÍOS, PARA SER ABSOLUTAMENTE RESPONSABLES, CADA JUDÍO, POR TODO EL PUEBLO JUDÍO. EL BIEN ES SER ABSOLUTAMENTE LEALES A NUESTRO PUEBLO, ESO ES LO QUE LA TORÁ ESPERA DE CADA JUDÍO, Y A LA VEZ ÉSTO ES LO QUE NOS ENSEÑA. ¡¡SER JUDÍO ES SER PARTE DE UN TODO MARAVILLOSO, SUBLIME, EL CUAL DEBEMOS DEFENDER Y AGRANDECER, CON TODA NUESTRA FUERZA, CON TODA NUESTRA CAPACIDAD, CON TODA NUESTRA INTELIGENCIA, CON TODO NUESTRO AMOR!!. ¡¡Y ÉSE ES EL ÚNICO CAMINO A LA FELICIDAD, ELEGIR DARLO TODO POR NUESTRO AMADO PUEBLO Y NUESTRA AMADA TIERRA, ERETZ ISRAEL, ENTREGADA POR D-OS A NOSOTROS EN UN PACTO ETERNO!!
La reina Ester nos regaló otro Purim hace poco más de 67 años. Lea aquí. A mí también me explicaron hace mucho tiempo que los nombres de los hijos de Hamán leídos en diagonal dan los nombres de los jerarcas nazis que fueron ahorcados en los juicios de Nuremberg por crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. D’s quiera que tengamos un remake de Purim con los Aman-Din-Ejad de nuestro tiempo y así manifestar a todas las naciones la gloria del Eterno, Rey del Universo, Señor de los Ejércitos y Redentor de Israel, Beezrat Hashem! Amén ve amén
El Rey de los Cielos castigó a Israel por sus iniquidades, pero el cuchillo que nos azotó desapareció de la historia. Pues aquellos que intentaron exterminarnos en el pasado – llámese Filisteos, Asirios, Babilonios, Amalekitas, Seléucidas, Romanos, Reinos Cruzados, Imperio Español, Imperio Zarista, Tercer Reich o Saddam Hussein – hoy no existen más. El mismo destino les espera a los ayatolás. “Todo es mortal excepto el judío” decía Mark Twain. Los sabios del Talmud predijeron hace 2.000 años (como aparece registrado en el Yalkut Shimoni, Sefer Yeshayahu, capítulo 499): En el futuro, Persia hará la guerra con Arabia, y Arabia irá y pedirá ayuda de Edom (Occidente). Persia destruirá el mundo, y el mundo estará en caos. La nación de Israel también estará confundida. Pero entonces Dios le dirá al pueblo judío: “No se preocupen. El tiempo para su redención ha llegado. Y esta redención no será como la redención de Egipto (la cual fue seguida de una difícil historia). Esta redención será una redención total”. Desconozco si esta profecía se cumplirá de ese modo, pero si nos mantenemos fieles al pueblo de Israel en la Tierra de Israel con la Torá de Israel, el Santo Bendito Sea no entregará a nuestros enemigos en nuestra mano. Y más también. De todas formas no está permitido confiar en los milagros como motivo para la inacción. El mundo espiritual debe ser defendido por el brazo del hombre que debe abandonar la comodidad de su hogar, las obligaciones laborales o sus estudios, para salir a defender la nación. Nuestros sabios nos explican que en ciertas circunstancias hay que tomar la espada y nadie puede quedar exento de usarla. Pero tampoco pretendamos apropiarnos de la gloria que solo le pertenece al Eterno. No es meramente por nuestra fuerza o ingenio que triunfamos. Al final solo Él decide el resultado de las batallas… ¡Desgraciado el que se muestra compasivo con el malvado que pretende derramar sangre judía! Quien muestre piedad al que no la tiene, terminará actuando sin piedad contra hombres piadosos. Aquel será extirpado de su pueblo.
Irán tiene los días contados.
Ezequiel 28:25:
Así dice Dios el Eterno: Cuando haya recogido a la casa de Israel de entre los pueblos donde están dispersos y los haya santificado a la vista de las naciones, morarán en su propia tierra que le di a Mi siervo Yaacob. Allí vivirán seguros, construirán casas y plantarán viñedos; sí, vivirán allí en seguridad cuando Yo ejecute Mis designios sobre todos los que los desprecian en derredor y sabrán que Yo soy el eterno su Dios.
Por cierto, Shabat shalom:

Palabras de una estudiante sudafricana

Discurso de Netanyahu en AIPAC

La verdad sobre la ONU

El New York Times, cómplice del genocidio nazi, sigue atacando al pueblo judío

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Mi comentario:

The New York Times was wrong to identify the true intentions of North Korea, The New York Times was “deadly” wrong in Identifying the true intentions of Hitler in the second World War and the New York Times is always wrong about the Middle East, Why should its report and evaluation of Netanyahu’s speech be different???

I never read the times unless referred by someone for a specific point. I do not consider it an unbiased source of news, an intelligent source of opinion or a creative source of ideas. Besides, their stories are at the ninth grade reading level. Literally. I checked, and you can, too, if you disbelieve. Times keeps begging me for subscriptions, their readership is diminishing; less market for parrots these days.

Did the NY Times also applaud the Munich Agreement in 1938? Because I know they chose not to cover the Holocaust.

It follows a long history of similar distortions, dating back to the1930′s when The New York Times downplayed the Nazi persecution, and later, genocide of European Jews in order to avoid being seen as a “Jewish” newspaper.

Funny. Bolshevik Islamofascist New York Times defends the interests of a regime which chants “DEATH TO AMERICA” in the streets of Tehran, while condemns the country whose existence is threatened by it.

Typical immoral and political perversion of hardcore liberals, always defending the worst causes, always getting wrong (like they did with North Korea). The Times has a long history of supporting even the faintest of hopes when it comes to reconciliation with ruthless dictators.

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