Líder palestino en Jordania: Los árabes palestinos tienen más derechos en las prisiones israelíes que los árabes palestinos que son ciudadanos jordanos. Jordania es un verdadero Estado apartheid.

4.000 años de historia resistirán cualquier amenaza

Somos testigos del cumplimiento de las profecías

Nazismo, palestinos e Islam

Similitudes entre propaganda nazi e islámica

La reencarnación en el Judaísmo

LA REENCARNACIÓN Y EL HOLOCAUSTO

Por Sara Yoheved Rigler

Por qué algunos judíos piensan que han vuelto.

Encontrar un artículo sobre reencarnación en Scientific American es tan poco probable como encontrar una receta de chuletas de cerdo en un libro de cocina kosher. Por tanto me sorprendí cuando leí el artículo “Ian Stevenson’s Case for the Afterlife: Are We “Skeptics” Really Just Cynics” en la revista online Scientific American del 2 de Noviembre de 2013. [Artículo al que hice referencia aquí.]

Su autor, Jesse Berin, profesor de psicología, es un escéptico autoproclamado. “Si eres como yo, que pongo los ojos en blanco cada vez que oigo palabras como “reencarnación” o “parapsicología…”, escribe. Y su artículo es una lucha entre su propio escepticismo crónico y su honestidad intelectual al atreverse a examinar la investigación realizada por el Profesor Ian Stevenson, que fue director de Psiquiatría en la Universidad de Virginia.

El Profesor Ian Stevenson estudió meticulosamente los recuerdos de vidas pasadas de unos 3000 niños. Por ejemplo, una niña en Sri Lanka escuchó a su madre mencionar la ciudad lejana de Kataragama y procedió a decirle a su madre que ella se había ahogado allí cuando su “estúpido” hermano la había empujado al río. Mencionó hasta 30 detalles de su anterior hogar, familia, y vecindad. El Profesor Ian Stevenson fue a Kataragama y encontró a una familia que encajaba a la perfección con la descripción de la niña. Su hija de 2 años se había ahogado de hecho en el río mientras jugaba con su hermano, que sufría una enfermedad mental. El Profesor Ian Stevenson verificó 27 de las 30 afirmaciones que había hecho la niña.

Después de leer los informes de Stevenson, Jesse Bering admite a regañadientes: “Debo decir, que cuando los lees de primera mano, muchos son muy difíciles de explicar por medios racionales, no paranormales”.

Bering declara: “Hacia el final de su vida, la física Doris Kuhlmann-Wilsdorf, cuyas teorías revolucionarias sobre física de superficie le valieron la prestigiosa medalla Heyn de la German Society for Material Sciences, conjeturó que el trabajo de Stevenson había establecido que “la probabilidad estadística de que la reencarnación ocurre de verdad es tan abrumadora… que por acumulación la evidencia no es inferior que para la mayoría, si no todas, de las ramas de la ciencia”.

LA VISIÓN JUDÍA

Nosotros los judíos nunca aprendemos sobre reencarnación en la Escuela Hebrea. Pero si buscamos, descubrimos que hay referencias a la reencarnación en la Biblia y en comentarios tempranos, mientras que en la Kabbalah, la tradición mística judía, abundan las referencias a la reencarnación. El Zohar, el texto básico del misticismo judío (atribuído al rabí Shimon Bar Yochai, un sabio del siglo I, asume el gilgul neshamot (el reciclaje de las almas) como un hecho, y el Ari, el más grande de los cabalistas, cuyas enseñanzas decimosextas fueron grabadas en Shaar HaGilgulim, rastreó las reencarnaciones de muchas figuras bíblicas. Mientras que algunas autoridades como Saadia Gaon (siglo X) negaban la reencarnación como concepto judío, desde el siglo XVII en adelante, líderes rabís del judaismo, como el Gaon de Vilna y el Chafetz Chaim 2, se refirieron al gilgul neshamot como un hecho.

El Ramchal, el universalmente admirado erudito del siglo XVIII, explicó en su clásico “The Way of God”: “Dios arregló las cosas de modo que las oportunidades del hombre de alcanzar la salvación estarían maximizadas. Una sola alma puede reencarnar un número de veces en distintos cuerpos, y de esta manera, puede reparar el daño hecho en previas encarnaciones. De manera similar, también puede alcanzar la perfección que no fue alcanzada en encarnaciones previas”.

Sin embargo, muchos judíos sienten que creer que en la reencarnación es como creer en Santa Claus. Viola dos tabúes: es irracional y recuerda a otras religiones.

MI INFANCIA OBSESIONADA CON EL HOLOCAUSTO

Nacida en 1948 en Nueva Jersey, de padres americanos de segunda generación sin conexión familiar con el Holocausto, mi propia no creencia en la reencarnación dañó mi infancia de dos maneras: me dejó sin ninguna explicación lógica para mi obsesión por el Holocausto y mi odio por todo lo alemán. Y me llenó de furia contra un Dios que permitió el sufrimiento de judíos inocentes cuyo final fue en cámaras de gas de Auschwitz o en los pozos de Babi Yar.

Recuerdo muy bien el día, en el tercer curso de Escuela Hebrea, a la edad de 11 años, cuando me di cuenta de que yo no era “normal”. Durante el recreo estaba sentada, con las piernas colgando, en la mesa de mi profesor favorito, el señor Feinstein. Le dije que mi padre había comprado una cámara de fotos alemana, y por supuesto yo no quería que me hiciese ninguna foto con ella. También me negué a comprar productos alemanes y nunca acepté montar en un Volkswagen. El señor Feinstein me preguntó si algún miembro de mi familia había muerto en el Holocausto. “No”, respondí.

“¿Tus padres odian a los alemanes?”, preguntó.

“Supongo que no. Nunca hablan del Holocausto”, respondí, sin saber a dónde quería llegar.

“¿Entonces por qué odias tanto a los alemanes?”

Le miré fijamente, como si hubiera preguntado por qué me gustan los batidos de chocolate. “Todos los niños judíos odian a los alemanes”, respondí, manifestando algo obvio.

El timbre anunció el final del recreo. Mis compañeros volvieron y se sentaron, mientras yo estaba aún sentada en la mesa del profesor. El señor Feinstein les lanzó una pregunta: “¿Cuántos de vosotros odiáis a los alemanes?”

Alcé mi mano. Harry Davidov la alzó a medias. Nadie más se movió.

El señor Feinstein me miró sin decir una palabra. Me escurrí de su mesa, sintiéndome rara, separada de mis amigos, una especie distinta, un patito feo.

¿Cómo podía ser que mis pasiones íntimas no fueran comunes a todos los niños judíos? ¿De dónde venían? ¿Quién las había originado? Me sentía como si acabara de descubrir que era adoptada. Mis suposiciones eran falsas, la genealogía de mis pasiones más íntimas se encogió en confusión.

Al comienzo del noveno curso tuve un sueño que me dejó aún más desconcertada. Todos en el noveno curso tuvieron que elegir una lengua para estudiar en los siguientes tres años. Nuestras opciones eran: francés, español, alemán y latín. Todos mis amigos eligieron francés o español. Yo elegí alemán. Cuando mis sorprendidos amigos me preguntaron por qué, les respondí: “Conoce a tu enemigo. Quiero leer Mein Kempf en la lengua original”.

Al final de mi primera semana de estudiar alemán, después de dos clases y una práctica repitiendo “Guten tag, Freulein Hess”, tuve un sueño complicado. Me desperté en la mitad del sueño, temblando. Yo y todos los que aparecían en el sueño habían estado hablando alemán fluido.

Tratar de entenderme a mí misma sin el concepto de la reencarnación era como tratar de hacer un puzzle con solo la mitad de las piezas.

SUEÑOS Y FOBIAS

Las pistas que apuntan a un alma reencarnada del Holocausto son sueños recurrentes, fobias y experiencias de déjà vu, especialmente en personas nacidas en la primera década después del Holocausto. En los 50 y en los 60, no existían prácticamente libros ni películas sobre el Holocausto y por tanto no podrían ser la explicación para estos vívidos fenómenos.

Jackie Warshall nació en Brooklyn en 1950, de padres americanos. Cuando tenía 4 años, una noche después de que su madre la metiera en la cama y se fuera a dormir, la pequeña Jackie miró a la almohada como si fuera una televisión, y tuvo una visión. Se vio a sí misma dentro de la parte trasera de un camión lleno de mujeres. Algunas de ellas caían al suelo. Entonces se vio a sí misma volando fuera del camión. Allí, sobre el camión, sintió una especie de liberación, y dijo: “Salí. Soy libre ahora”.

Solo décadas después, Jackie estaba enseñando en una clase de cuarto grado en una escuela judía de Connecticut. En la biblioteca, hojeando un libro sobre el Holocausto para jóvenes, encontró un esquema en acuarela de unas mujeres de pie dentro de un camión. “Allí en la biblioteca”, recuerda Jackie, “sentí como si un relámpago de reconocimiento me hubiese golpeado”.

Anna B. nació en 1957 en St. Louis en una familia tradicional judía sin conexión directa con el Holocausto. Cuando Anna tenía 5 años, empezó a tener un sueño recurrente en el que estaba siendo torturada en un ambiente de laboratorio. Sus torturadores eran un doctor que vestía una bata blanca y, incongruentemente, un hombre con uniforme militar. Tuvo este sueño recurrente hasta los 10 años.

Cuando más tarde aprendió sobre el Holocausto sintió que los nazis eran esas personas en su sueño. Al comenzar el tercer curso se empezó a obsesionar con el Holocausto, leyó todos los libros sobre el Holocausto que pudo encontrar y vio todas las películas sobre el Holocausto que había disponibles en ese momento. En algún punto llegó a la conclusión de que había sido un sujeto de experimentación durante los infames experimentos de Mengele con gemelos.

Años después, Ana fue invitada a una comida Shabbos en Nueva York. Cuando llegó, un caballero mayor que también era un invitado le abrió la puerta. Le miró con incredulidad. Le conocía, pero no sabía decir de dónde. Él también la miró fijamente, perplejo. Finalmente, él le dijo “Creo que te conozco”. Anna respondió: “Yo también creo que te conozco a ti”. Ninguno podía adivinar de dónde.

La conexión entre Anna y este hombre, muchas décadas mayor que ella, era tan fuerte que la esposa del hombre comenzó a molestarse. El hombre y su esposa habían sido invitados en esta casa muchas veces antes. Después de la comida, sin embargo, el hombre mayor, un superviviente del Holocausto, reveló algo a sus anfitriones que nunca habían oído: que había sido sujeto de experimentación en los experimentos de Mengele con gemelos.

Recibí la siguiente correspondencia de un erudito Talmud que me detalló una pesadilla recurrente que tenía de niño, hace seis décadas. Escribió: “Nunca he contado esta historia a nadie, ni siquiera a mis padres, esposa o amigos más cercanos”. Al final de su testimonio, añadió: “Deseo permanecer anónimo. Jerry Friedman fue el primer nombre ficticio que me vino a la cabeza”. Sentía tal aversión a ser asociado con un libro sobre reencarnación que incluso había creado una cuenta especial de Gmail solo para enviarme su historia.

Describió el siguiente sueño: “Nací en 1942 de padres americanos. De niño tenía una pesadilla recurrente. Era un niño de unos 7 años, tumbado en un suelo de madera, mi espalda apoyada contra la pared. Mi habitación era mi casa, no mi casa real, pero mi “casa de pesadilla”. De algún modo sabía que la casa estaba en Europa, probablemente Polonia… La habitación estaba pobremente iluminada y llena de humo asfixiante. Podía ver gente en el suelo a quien habían disparado. Ellos eran mi “familia de pesadilla”. Había varios hombres uniformados de pie en la habitación, los perpetradores de la matanza. Vi una pistola negra en el sueño cerca de mi y la cogí, aún tumbado en el suelo con la espalda apoyada contra la pared. La sostuve fuertemente con las dos manos y la apunté al pecho de uno de los hombres uniformados, de pie por encima de mí. El oficial – supuse que era un oficial de algún tipo por su gorra – me sonrió burlonamente como expresando que sabía que no tendría el coraje suficiente para apretar el gatillo. Miré hacia la derecha y hacia la izquierda del oficial y me fijé en los otros hombres y en sus brazaletes con los extraños símbolos, unas X con los extremos partidos hacia atrás, como un molinete. [En ese momento de su infancia no tenía ninguna familiaridad con la swastika]. Miré de nuevo al oficial y poco a poco estaba apuntando su arma hacia mí. Traté de apretar con fuerza el gatillo de mi pistola. Supe que si no lo hacía, él me dispararía. Le miré fijamente a sus ojos y su sonrisa burlona cada vez más grande y su arma se elevó, apuntando a mi cabeza. Deseaba tanto apretar el gatillo de mi pistola negra. Ahí el sueño termina. Desde la temprana infancia he tenido aversión a las pistolas, especialmente las negras. Todavía me dan escalofríos cuando veo una”.

Nechama Bornstein, una mujer judía de Dinamarca, nacida en 1963, tuvo un sueño de adulta: “En el sueño, estaba caminando con un grupo de gente, a través de un pasillo oscuro. Al final de este pasillo, había un muro, hecho de tablas marrones de madera. El techo era bajo. El muro de la izquierda estaba hecho de ladrillos pintados de blanco… Sabía que nos llevaban allí para ser castigados. Habíamos hecho algo terrible, según los nazis. Nos llevaron en rebaño, todos muy cerca… Entonces justo antes del final del pasillo, a la derecha, una puerta estaba entreabierta. Nos empujaron a través de ella y entramos a una habitación bastante grande. Estaba iluminada, pero no vi ninguna fuente de luz…”

Años después, en una exposición itinerante de fotos de niños de Auschwitz tuvo lugar en la Academia de Arquitectos de Copenague.

“Una pequeña fotografía en la pared atrajo mi atención… En la pequeña foto no había ninguna cara, pero un pasillo con el techo bajo. Mi corazón comenzó a palpitar. Comencé a andar hacia ella, cada paso pareció durar una eternidad. Conocía ese lugar. Allí estaba – la pared hecha de tablas de madera, después la de ladrillos blancos… estaba tan afectada que apenas podía respirar. Alcancé la foto. Ahí era donde habíamos estado andando [en el sueño]. Ahí estaba la puerta a la derecha. Una pequeña leyenda debajo de la foto decía: “Entrada a la cámara de gas en Auschwitz”.

PERCIBIENDO EL AMOR DE DIOS

La reencarnación convierte las cámaras de gas de Auschwitz y los pozos de Babi Yar en finales de capítulo terribles más que en el final de la historia del alma. Toda gran épica incluye capítulos aterradores donde, por ejemplo, la heroína es secuestrada por el villano y sujeta a tormento. Si ese fuera el final, la saga sería considerada una tragedia. Pero si hay un capítulo siguiente, donde el villano es derrotado y la heroína – ahora más sabia y más amable después de su dura experiencia – se reúne con su familia y sigue viviendo una vida feliz y saludable, ¿dirías que la historia es una tragedia?

Las palabras más impactantes que he escuchado nunca vinieron de Batya Burd, viuda de Gershon Burd, hablando en un reciente evento. Después de que su marido se ahogara en su 40 cumpleaños, Batya se quedó viuda con 39 años y 5 niños de menos de 10. Algunas personas le preguntaron cómo tal tragedia le podía haber ocurrido. Batya ofreció un potencial escenario solo para aplacar el “¿Por qué?”

Preguntó hipotéticamente: “¿Y si hubiera sido una chica religiosa durante el Holocausto, y hubiera visto a alguien muy querido morir enfrente de ella, y su reacción hubiera sido negar a Dios, abandonar la práctica judía, y clamar contra Dios? ¿Y si le hubiera dicho a la gente que no debe haber Dios, que nos debe haber abandonado, y me hubiera llevado a otros conmigo? ¿Y si entonces hubiese muerto, y en “el Mundo de la Verdad”, donde el alma va después de muerta, hubiese reconocido mi error y hubiese pedido una oportunidad para rectificar? Quizá Dios me habría dado otra oportunidad para hacerlo bien y arreglar lo que había estropeado antes”.

“¿Y si hubiese vuelto a nacer en este mundo, y hubiese tenido una buena vida, y de nuevo, Dios quiso que alguien muy querido para mí muriera en frente de mí, y esta vez me iba a dar una gran oportunidad para permanecer fuerte en mi fe, y me iba a dar una plataforma para dar fuerza a otras personas, de modo que no solo iba a rectificar lo que había hecho antes, sino que además iba a llegar aún más alto?”

“Qué Dios tan bueno, compasivo y comprensivo, que me permite tener la oportunidad de rectificar y perfeccionarme a mí misma y al mundo que me rodea”.

La reencarnación es una lente poderosa a través de la cual el amor y la piedad de Dios se puede percibir en los cataclismos de la vida.

No te estoy pidiendo, querido lector, que empieces a creer en la reencarnación, solo que seas lo suficientemente abierto de mente como para que examines la evidencia.

Traducido de: http://www.aish.com/sp/so/Reincarnation-and-the-Holocaust.html

La parte donde el Rav Albert Gozlan habla sobre el tema comienza alrededor de una hora después de transcurrida la clase. Para poder saltear todo el resto hacer click sobre el siguiente enlace:

http://www.youtube.com/watch?feature=player_detailpage&v=VpqNhUtuPxs#t=3601

Moraleja: Cuando estés frente al Eterno, no le pidas volver a bajar a la tierra, porque probablemente terminarás perjudicándolo a Él, a las almas que están esperando bajar y a ti mismo.

Miley Cyrus – Jews can’t stop

Sobre el apartheid

Ron Prosor: Otro magistral discurso en la ONU

Ron-Prosor
Discurso pronunciado ayer 26.11.2013 por el embajador de Israel ante la ONU, Ron Prosor

John Fitzgerald Kennedy dijo: “El gran enemigo de la verdad no es muy a menudo la mentira… sino el mito, persistente, persuasivo y poco realista.” Es el tercer año que estoy ante esta Asamblea para abordar este punto del orden del día y una vez más, experimentar una sensación de déjà vu cuando oigo una distorsión de la historia. Las más grandes leyendas de la mitología griega no pueden competir con las fábulas y mentiras que han llegado a estar asociadas con este debate. Este debate sólo podrá tener lugar una vez al año, pero el sesgo anti-Israel invade el sistema de las Naciones Unidas durante todo el año. En 2012, esta Asamblea ha encontrado tiempo para pasar 22 resoluciones de condena a Israel – comparado con sólo cuatro que singularizan a otras naciones.
Los peores violadores de los derechos humanos reciben una fracción de la condena que recibe Israel – la única democracia en el Medio Oriente. Estas acciones irresponsables tienen consecuencias irreversibles. Los estados que sellan las resoluciones anti-Israel todos los años han dado a los palestinos un falso sentido de la realidad y se alimentan de su cultura de la victimología. Sólo ha pasado un año desde que esta Asamblea votó a favor de cambiar el estado de la delegación palestina en las Naciones Unidas. A todos los que votaron a favor de esa resolución, les pregunto lo siguiente: ¿Qué ha cambiado exactamente?
¿La resolución dio a la Autoridad Palestina control sobre Gaza? En lo más mínimo. Gaza comprende el cuarenta por ciento del territorio que el presidente Abbas dice representar, pero no ha puesto un pie en la zona en seis años. Me parece que la Autoridad Palestina ha estado afirmando más control sobre algunos organismos de la ONU que sobre la Franja de Gaza.
Desde el año 2007, Gaza ha estado en manos de Hamas, una organización terrorista que hace llover misiles contra civiles israelíes. ¿La resolución aprobada el año pasado motivó a la Autoridad Palestina a celebrar elecciones, finalmente? No, en absoluto. Tal vez alguien en esta Asamblea debería recordar a la Autoridad Palestina que su mandato expiró en 2009 -. Y una elección no significa que usted puede gobernar para siempre.
Al mismo tiempo me pregunto, ¿Dónde están todos los países que pretenden representar los valores democráticos? Son rápidos para emitir juicio sobre Israel, pero caen en un extraño silencio cuando los palestinos no emiten votos.
¿La resolución aprobada el año pasado inspiró a la Autoridad Palestina para preparar a su pueblo para la paz? En lo más mínimo. En lugar de enseñar a sus niños la tolerancia y el reconocimiento mutuo, el liderazgo palestino continúa fomentando una cultura de la incitación. Palestinian Media Watch pronto dará a conocer un informe que documenta cientos de ejemplos de incitación palestina desde que comenzaron las conversaciones de paz. Un ejemplo de ello es los equipos de fútbol que llevan el nombre de los terroristas responsables de algunos de los ataques más mortíferos contra israelíes. En lugar de enseñar a los niños a marcar goles, el objetivo de la dirección palestina es glorificar asesinos.
Israel hizo recientemente la difícil decisión de liberar a 26 asesinos convictos como parte de su compromiso de avanzar en las conversaciones de paz. Poco después, la Autoridad Palestina anunció que cada uno de esos 26 terroristas sería recompensado con $ 50.000 y algunos ganan tanto como ministros palestinos. El lema del plan de pensiones de la AP parece ser “cuanto más mates, más ganas.”
A medida que PA canta alabanzas a asesinos, la comunidad internacional se sintoniza a cabo y misteriosamente pierde su voz. Me pregunto cómo los contribuyentes en Londres o Luxemburgo se sentirían al saber que sus impuestos están siendo utilizados para recompensar a asesinos convictos?
El liderazgo palestino aún tiene que aprender una lección importante. No se puede abusar de otros y decir que eres el abusado. Y no se puede reclamar que se le está negando su historia, al tiempo que niega la historia de la nación judía.
En Gaza, Hamas está envenenando los corazones y las mentes de la próxima generación. Recientemente publicó un libro de texto para 55.000 estudiantes de secundaria en la que página tras página niega la conexión histórica del judaísmo a la tierra de Israel y describe el sionismo como racismo. Los libros de texto deben ser para la educación, pero Hamas los usa para la provocación, el adoctrinamiento y la escalada. Estos son sólo los ejemplos más recientes de la incitación destinados a la generación siguiente.
El terrorismo no comienza con un ataque a un autobús o en una pizzería. Se inicia en las aulas, mezquitas y campamentos de día donde a los niños palestinos se les está enseñando perjuicio en lugar de la paz; terror en lugar de tolerancia. Y de martirio en vez de la comprensión mutua.
Esta incitación está teniendo consecuencias mortales. Entre 2011 y 2012, el número de ataques terroristas palestinos contra Israel se duplicó. Hasta ahora, en 2013, se han registrado 1.163 ataques terroristas contra israelíes y docenas de intentos de secuestro. Hace poco más de una semana, Eden Atias, un soldado israelí de 19 años de edad, fue asesinado a puñaladas mientras dormía en un autobús de pasajeros. Edén fue la última víctima de la escalada de ataques terroristas contra israelíes.
En septiembre, con 20 años de edad, Tomer Hazan fue asesinado, dos soldados resultaron heridos en un ataque cerca de Nablus, y una niña de 9 años de edad, fue apuñalada mientras jugaba en su patio delantero. En octubre, cuatro civiles israelíes resultaron heridos en un ataque punzante y Sraya Ofer fue brutalmente golpeado hasta la muerte frente a su casa en el Valle del Jordán.
Todos los que pretenden promover la paz deben recordar a los palestinos que no hay atajos. La paz no se logra cambiando la placa de identificación en la ONU, no se logra mediante acciones unilaterales o pasando una serie de resoluciones en contra de Israel, y no se logrará en Manhattan, en el este de la ciudad, sino en Oriente Medio.
En tanto que el liderazgo palestino elige simbolismo sobre pragmatismo, será más difícil de lograr la paz. Dentro de pocos días, el 29 de noviembre, las Naciones Unidas reconocen el Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino. Permítanme un momento para recordar a esta Asamblea lo que realmente ocurrió en este día en la historia.
El 29 de noviembre de 1947, la Asamblea General aprobó la resolución 181, que llegó a ser conocida como el Plan de Partición. Esta resolución preveía el establecimiento de un Estado judío y un Estado árabe. Los judíos aceptaron compromisos profundos y renunciaron a los sueños que el pueblo judío había llevado por generaciones. Pero dieron la bienvenida al plan y gozosamente declararon un nuevo estado en su antigua patria.
Jaim Weizmann, quien más tarde se convirtió en el Primer Presidente del Estado de Israel, proclamó: “Ahora es nuestra tarea principal establecer relaciones de paz y armonía con nuestros vecinos árabes”. En lugar de aceptar el plan de partición, cinco países árabes vecinos declararon la guerra al Estado judío recién nacido. Sus intenciones quedaron claras por Azzam Pasha, Secretario General de la Liga Árabe, que dijo: “Va a ser una guerra de aniquilación. Será una masacre trascendental en la historia de la que se hablará como de las masacres de los mongoles o las Cruzadas.”
Los árabes no sólo rechazaron la oferta de un estado palestino en la ONU, sino que declararon la guerra contra el estado judío. Desde la pérdida de esta guerra, los árabes han perpetuado el problema de los refugiados palestinos y todavía tienen el descaro de exigir solidaridad.
Broadway puede estar calle abajo, pero el teatro real es aquí en Naciones Unidas. En estas salas, las naciones árabes iluminan los reflectores sobre los refugiados palestinos, pero de vuelta a casa en Oriente Medio, los dejan en la oscuridad.
Desde 1948, los estados árabes se negaron a aceptar a los refugiados palestinos en sus sociedades, confinados a campos de refugiados, y aprueban las leyes discriminatorias. La resolución de la Asamblea General 181 aprobada en 1947 habla de la creación de un “Estado judío” no menos de 25 veces. Y sin embargo, hoy en día, 66 años después, ¿Has oído a líderes palestinos mencionar el término ‘estado judío’? Por supuesto que no.
Líderes palestinos piden un estado palestino independiente, pero insisten en que el pueblo palestino vuelva al estado judío. Esto es un eufemismo para la destrucción del Estado de Israel y el único gran obstáculo para lograr la paz.
Muchos en esta sala están convencidos de que la raíz del conflicto palestino-israelí son los asentamientos. De hecho, desde el momento en que Israel obtuvo su independencia en 1948 hasta 1967, Cisjordania estaba en manos de Jordania y Gaza estaba en manos egipcias. A lo largo de este tiempo, no había un solo asentamiento. Sin embargo, los palestinos aún buscaban destruirnos. Hoy en día, sólo el 2% de la población israelí vive en los asentamientos, pero se los culpa por el 100% de los problemas. Las matemáticas simplemente no cuadran.
Israel es la patria ancestral del pueblo judío. Es el lugar de nacimiento de Abraham, de Isaac y de Jacob, la tierra donde Moisés y Josué guiaron al pueblo judío y donde el rey Salomón construyó el Templo Judío.
Israel es el lugar donde la Biblia nos habla de David, que fue ungido rey y puso la primera piedra para su palacio en Jerusalén, la capital eterna del pueblo judío. Es el rey David de Judea, no el Rey David de ‘Cisjordania’ – y ciertamente no es el Rey David de los llamados ‘territorios ocupados’. Después de todo, uno no puede ‘ocupar’ su propia casa.
Durante miles de años, Jerusalén fue la capital del pueblo judío. Hace tres mil años, mis antepasados caminaban por las mismas calles que mis hijos andan, hablan el mismo idioma que yo hablo, y oraron en el mismo Monte del Templo en el que los judíos rezan todos los días. Sin embargo, todos estos hechos históricos son dejados de lado. En cambio, en esta Asamblea todo lo que oímos son diatribas, retórica y resoluciones sesgadas. No hace falta ser un adivino para predecir la lengua en esas resoluciones. Después de todo, el mismo texto se copia y se pega cada año – en gran parte data de cinco décadas atrás. Sin embargo, un país tras otro no ve ningún problema en ponerse de pie y repetir como loros la propaganda.
Me acuerdo del presidente John F. Kennedy, quien dijo: “No importa qué tan grande es la mentira. Hay que repetirla con la suficiente frecuencia y las masas la considerarán verdad”.
Las resoluciones que se votan hoy no tienen ninguna relación con los hechos en el terreno. Apenas la semana pasada la ONU aprobó nueve resoluciones de condena a Israel. Una de estas resoluciones condenó el tratamiento del pueblo sirio de Israel. ¿Condenar el tratamiento del pueblo sirio de Israel? Es inconcebible que mientras los hospitales israelíes están tratando a los sirios que escaparon de la masacre de Assad, la ONU está denunciando el tratamiento de los sirios de Israel. Por si eso no fuera suficiente, el GA pronto votará otra resolución que pide a Israel a entregar los Altos del Golán y sus residentes a Siria. Es poco menos que absurdo que la ONU exija que, incluso, más civiles sean sometidos a la brutalidad de Assad.
En las Naciones Unidas, hay un sinnúmero de resoluciones que deslegitiman y demonizan a Israel. ¿Por qué no he oído a nadie hablar sobre todo el buen trabajo que está haciendo Israel por los palestinos? Mientras que los palestinos están ocupados condenando a Israel en la ONU, Israel se ocupa de apoyar la economía palestina y el desarrollo de su infraestructura. Hoy en día, más de 100.000 palestinos se ganan la vida en Israel, lo que representa más del 10% del PIB palestino. Israel también está construyendo cuatro subestaciones eléctricas y proporciona más de 1.400 millones de galones de agua potable al año.
Los palestinos reciben servicios de salud de primera clase en los hospitales de todo el país. En el primer semestre de 2013, más de 94.000 palestinos recibieron tratamiento en hospitales israelíes. Y seguimos dando, aun cuando sabemos que nuestra buena voluntad se explota adrede.
Mientras el ejército israelí descubre un túnel de terror tras otro, el flujo de bienes de consumo continúa en Gaza sin interrupciones. Cada día, el Estado de Israel ofrece 400 camiones al pueblo palestino a través de la Terminal Keren Shalom.
George Orwell dijo: “En una época de engaño universal – decir la verdad es un acto revolucionario.” La verdad es que Israel no sólo está hablando de paz, sino que está demostrando su compromiso cada día. La paz es un valor central de la sociedad israelí y ha sido el objetivo del pueblo israelí y todos los líderes de Israel desde que se restableció nuestro estado hace 65 años. No vamos a limitarnos a este objetivo. Israel siempre ha extendido su mano para la paz y continuará haciéndolo por nuestros hijos y por nuestros nietos.
Cuando nos enfrentamos a un líder árabe que quería la paz, hicimos la paz. Ese fue el caso de Egipto y que fue el caso de Jordania. Estamos comprometidos a negociar con nuestros vecinos palestinos para que nuestros dos pueblos puedan vivir lado a lado en paz, dignidad y libertad.
Pido a mis colegas en este Salón no distraerse por los esfuerzos unilaterales y resoluciones sesgadas. Recuerden a los palestinos que asuman la responsabilidad y que la única forma de llegar a un acuerdo de paz integral es a través del trabajo duro y negociaciones directas.
Trabajando juntos, en esta sala convoco a todos a hacer historia haciendo la paz. Trabajando juntos, podemos escribir un futuro mejor – uno donde nuestra gente pueda vivir en seguridad, libre de violencia, donde el horizonte sea brillante de oportunidad, y, donde nuestros hijos puedan vivir lado a lado en paz

La verdadera naturaleza del conflicto árabe-israelí

Munich y Ginebra

Aclaración: Este artículo fue publicado poco antes del acuerdo firmado en Ginebra entre Irán y el grupo P5+1, pero claramente mantiene su vigencia

Por Jaime Einstein

Chamberlain Kerry Zarif Hitler 611

En septiembre de 1938, las grandes potencias mundiales se reunieron en Múnich para discutir una crisis fomentada por Adolfo Hitler con la única democracia existente en el centro de Europa, Checoeslovaquia.

Checoeslovaquia, creada después del colapso del Imperio Austro-Húngaro al terminar la Primera Guerra Mundial, era un estado plurinacional y democrático. Dentro de sus fronteras vivían unos 3 millones de alemanes étnicos, que gozaban de ciudadanía checoeslovaca y de representación en el Parlamento de Praga. Todos los vecinos de Checoeslovaquia eran dictaduras de derecha, simpatizantes ideológicamente con la Italia fascista y la Alemania nazi. Varios de estos vecinos tenían reclamaciones territoriales y étnicas contra la democracia en Praga, pero estaban disuadidos a hacerlas valer debido a que los checoeslovacos poseían uno de los ejércitos más eficientes y bien armados del área centro-europea. Además, los checoeslovacos tenían un acuerdo de alianza con Francia, que a su vez era aliada del Reino Unido.

Hitler organizó a los alemanes dentro de Checoeslovaquia en un fuerte partido nazi local… se inventó una entidad étnica ficticia, los “Sudetes” Alemanes (hasta que los nazis crearon esta categoría, los habitantes de las zonas fronterizas entre Bohemia, hoy República Checa, Austria y Alemania, eran simplemente “alemanes ciudadanos checoeslovacos”). Estos “Sudetes” comenzaron una campaña a favor de “reunificarse” con sus hermanos germanos en Alemania y Austria (esta última ya había sido anexionada al Reich Nazi).

Checoeslovaquia y su presidente, Edvard Beneš, amparados en sus fuerzas armadas y su alianza occidental, rehusaron ceder ante las presiones germanas. No iban a conceder un ápice de su territorio o soberanía nacional. La defensa de todo el país dependía de las fortificaciones fronterizas con los nazis, ceder esos territorios dejaría al país inerme y causaría su desmembramiento.

Las fuerzas de seguridad de Praga se movilizaron contra los agitadores “sudetes”, encarcelando a muchos de ellos. Hitler amenazó con invadir Checoeslovaquia para “proteger los legítimos intereses de los oprimidos alemanes sudetes”.

Los generales alemanes estaban consternados con estas amenazas, sabían que Alemania todavía no estaba lista para una guerra mundial, ya que la alianza entre Praga y París hubiera provocado una conflagración global. Es más, las propias fuerzas armadas checoeslovacas hubieran representado un fuerte desafío a Alemania. No hay duda de que los nazis, eventualmente, habrían triunfado si invadían a su vecino democrático, pero no hubiera sido un paseo. Los tanques checoeslovacos eran mejores que los alemanes, y la fuerza aérea de Praga era eficiente y moderna.

Las potencias occidentales, el Reino Unido y Francia, aunque más fuertes que el estado nazi, estaban aterrorizados ante la idea de ser arrastrados a otra guerra mundial. Las horripilantes pérdidas causadas por la Primera Guerra Mundial y la aún imperante crisis económica mundial, servían de motivación para tratar de apaciguar al dinámico y resurgente gigante teutón. Hitler era un excelente jugador de póker político y un matón por excelencia. Nadie hacía mejores faroles que el Führer.

Amedrentado, Neville Chamberlain, premier británico, se reunió con su colega galo, Daladier, y acordaron en reunirse con Alemania nazi y la Italia de Mussolini en Múnich. Checoeslovaquia ni siquiera fue invitada a esta cumbre en la que su futuro sería decidido por las potencias, incluyendo a sus “aliados”.

Checoeslovaquia fue vilmente traicionada en Múnich. Sus “aliados” anglo-franceses cedieron ante todas las demandas de Hitler y acordaron en que las zonas “sudetes” fronterizas entre Bohemia, Alemania y Austria deberían ser cedidas a los nazis, en nombre del “derecho a la autodeterminación” de sus habitantes germanos. Chamberlain regresó a Londres, con su paraguas en una mano y en la otra el papelillo firmado por Hitler, que prometía que ya no tenía más ambiciones expansionistas. El apaciguador británico declaró “peace in our time” (“paz en nuestro tiempo”).

Las intenciones “pacíficas” de Alemania e Italia se lucían en España. La Guerra Civil española todavía seguía derramando sangre por toda la Península. La Legión Cóndor nazi y el ejército italiano de Mussolini continuaban sus operaciones militares contra una República española que colapsaba, sin ayuda de las democracias.

La República checoeslovaca tenía dos opciones, ambas terribles. Podían negarse a aceptar el dictado de Múnich y resistir por las armas contra una segura invasión nazi o claudicar ante la presión internacional, y contemplar la destrucción del país. El traicionado presidente Edvard Beneš sabía perfectamente que su país tendría que luchar solo, sin aliados. Hitler usó sus conexiones con el partido nacionalista eslovaco en Bratislava, a la sazón dirigido por un cura clérigo-fascista, el monseñor Tiso, para provocar la secesión de Eslovaquia, como “estado independiente”, aliado a Alemania. Polonia y Hungría se disponían a cortar jugosas lascas de su desafortunado vecino.

Beneš renunció y se marchó al exilio. Checoeslovaquia cesó de existir. Menos de un año más tarde, Hitler se olvidó del papelito firmado con Chamberlain, invadió a Polonia y comenzó la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué tiene que ver el malhadado acuerdo de Múnich de 1938 con la reunión de cumbre en Ginebra, entre Irán, los EEUU, el Reino Unido, Francia, Rusia, la Unión Europea y Alemania? Pues mucho más de lo que parece a simple vista.

En ambos casos, en la Europa Central de los 1930 y en el Oriente Medio de nuestros días, sólo existía una entidad democrática: Checoeslovaquia en Europa central, Israel en el Levante. Ambos países han compartido la desdicha de estar rodeados de dictaduras hambrientas de poder y expansión. Ambas naciones han tenido que enfrentar el reto de convivir con ideologías totalitarias, opresoras y asesinas: el nazismo alemán y el islamismo. En ambos casos el mundo estaba sumido en una depresión económica y las democracias dirigidas por líderes claudicantes y apaciguadores.

Nadie estaba dispuesto a llamar al pan, pan, y al vino, vino. Hitler y Mussolini eran ampliamente admirados por numerosos intelectuales y movimientos populistas en casi todo el “mundo civilizado”. Los que no admiraban a los dictadores de la derecha, admiraban al igualmente asesino y sangriento Stalin, que mataba a sus millones de conciudadanos en el “paraíso del proletariado” que era la U.R.S.S. Muy pocos europeos sentían afinidad por la aislada democracia checoeslovaca. El totalitarismo era visto como “la ola del futuro”. La democracia era considerada caduca y aberrante. Cualquier parecido con la simpatía de la “progresía” occidental de hoy día por los movimientos islamistas no es pura coincidencia. El paralelo entre el crecimiento masivo de los grupos “populistas” en Europa y los EEUU hoy día con los pujantes partidos fascistas en la década de los 30 del siglo pasado tampoco son casualidades.

Motivado por su hambre expansionista, Hitler creó una etnia inexistente… los “alemanes sudetes”. Esta creación ficticia tenía un propósito, liquidar a la democracia checoeslovaca. Cualquier parecido entre este engendro hitleriano, y la súbita apariencia de un “pueblo árabe palestino” después de la Guerra de los Seis Días en 1967 tampoco es una coincidencia… ya lo decía el sabio Salomón, no hay nada nuevo bajo el sol.

En nuestro flamante siglo, el tristemente recordado Mr. Chamberlain se ha reencarnado en el Secretario de Estado de los EEUU, John Kerry (sin el paraguas, que sepamos). Este acaudalado caballero de Massachusetts aparentemente considera que ha llegado el momento de forzar al muy molesto estado de Israel a llegar a “un acuerdo de paz” con los sudetes de hoy día, los árabes “palestinos”. En su afán de liquidar este “gravísimo problema”, el señor Kerry hace la vista gorda a las masacres de la guerra civil en Siria, que en sólo 2 años han causado más muertes y destrucción que todas las guerras árabe-israelíes desde 1948. El arrogante patricio de Nueva Inglaterra también decide ignorar al crecimiento del islamismo asesino y fanático que está afectando a todos los continentes, salvo Antártida… al menos hasta ahora.

En su búsqueda ciega de un premio Nóbel de la Paz (para empatarse con el que recibió su jefe por ¿??¿??), Kerry está dispuesto a sacrificar todos los legítimos intereses de seguridad de su supuesto aliado democrático.

En la visión mundial de Kerry existe un “insignificante” problema adicional en el Medio Oriente, aparte de la existencia de una democracia judía, que tanto incomoda a sus pacíficos vecinos árabes: la marcha galopante del Imperio Persa de los ayatolas hacia la adquisición de un arsenal nuclear. Recordemos que los ayatolas han dicho, sin pelos en la lengua, que la misión de la República Islámica de Irán es liquidar al cáncer sionista (léase, Estado de Israel). Recordemos también que Irán, uno de los grandes productores de petróleo del mundo, necesita energía nuclear para producir electricidad, como yo necesito seis dedos de los pies o tres fosas nasales. En fin, igual que Hitler anunció claramente en su Mein Kampf que su movimiento liquidaría a los judíos y avanzaría Alemania a ocupar todo el este europeo, los ayatolas (y todos los islamistas, seamos justos con ellos) nunca han ocultado su deseo de liquidar al estado y pueblo judío y establecer el califato universal.

Después de largas e infructíferas guerras en Irak y Afganistán, el occidente está cansado de enfrentamientos con los islamistas. Llegó la hora de probar la fórmula Chamberlain… apaciguamiento. Irán tiene un nuevo presidente… y el tipo hasta sabe sonreírse (como un Hitler, sin el bigotito), hagamos las paces con los ayatolas. En el occipucio de Kerry debe existir la certeza que los misiles iraníes no tienen el alcance suficiente para desarreglar a cualquiera de sus mansiones en Massachusetts, o su “town-house” en Boston, así que, ¿Hay algo que perder?

En vez de Múnich, la reunión de nuestro siglo se lleva a cabo en Ginebra. Igual que la de 1938, se excluye al principal afectado. Checoeslovaquia quedaba marginada de discusiones donde se decidiría su destino e Israel se excluye de las conferencias en Ginebra.

Todos los participantes de esta conferencia internacional parecen encantados con las sonrisas iraníes. Lady Ashton de la Unión Europea está tan enamorada de su colega iraní, que hasta está dispuesta a ponerse un chador de lujo. ¿Cuántas concesiones estamos dispuestos a darles a los buenazos de Teherán, para que en vez de hacer las bombas mañana, las hagan de aquí a dos días?

Por suerte, Monsieur Daladier no parece haberse reencarnado en el representante francés en Ginebra. Aparentemente, los franceses han redescubierto su espina dorsal, y Francia ha bloqueado el acuerdo tan ansiado por Mr. Kerry. ¡Vive la France!

Como epílogo a esta triste historia recordemos que:

1. Kerry no se ha dado por vencido, las conversaciones de Ginebra se reanudarán a finales de este mes;
2. Bibi Netanyahu y Edvard Beneš no se parecen en nada. Bibi no es santo de mi devoción, pero no tengo la menor duda de que él sabrá que la defensa de Israel es responsabilidad de nuestras propias fuerzas, y no de nuestros “aliados”. Ya lo dijo Ariel Sharón en su momento, Israel no es Checoeslovaquia.
3. Cuando Checoeslovaquia fue liberada de los nazis in 1945, el gobierno checo expulsó por la fuerza a los 3 millones de “sudetes alemanes” de su territorio. La regla general en el mundo siempre ha sido: “si empiezas una guerra y tienes el mal tino de perderla, te jodes como Herodes”. No se ha vuelto a hablar del problema de los refugiados “sudetes alemanes”, pero todavía se habla del supuesto “Nakba” de los “palestinos”.

Comentario de Jabotito:

Mi abuela materna, cuya madre murió durante el bombardeo alemán de Rovno y sus hermanas fueron asesinadas por los nazis y antisemitas ucranianos en los bosques de la muerte, detesta a las naciones europeas en general, por obvias razones. Pero del único pueblo que habla con cariño es el checo, especialmente cuando me cuenta cómo los checos tiraban pan a los vagones repletos de judíos que eran conducidos a los campos de concentración durante el Holocausto. También fueron los chechos los únicos que les dieron armas a Israel durante la Guerra de Independencia de 1948, en el momento que más necesitaba poder defenderse. El propio Isaac Rabín dijo en su momento: “Si no fuera por las armas de Checoslovaquia, dudo que hubiéramos podido ganar la guerra en el ’48”. Cualquier semejanza con la actualidad es pura coincidencia.

Obsesión anti-israelí de la ONU desenmascarada nuevamente

El Primer Ministro israelí le ofreció trabajo si resulta despedida

¿Para qué soy el Primer Ministro? (emocionante)

http://www.youtube.com/watch?v=XctYHXRU4gI&feature=c4-overview&list=UU4XJnRPZjXhgvVMhXKNSJvQ

PD: Tengo que mostrar solo el link porque de lo contrario el blog me redirige al último video subido por el canal, en vez del que yo quiero. Disculpen las molestias.

Gantz: “Nunca estaremos indefensos frente a nuestros enemigos”

El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Teniente General Benny Gantz, estuvo en Berlín con motivo de la conmemoración del aniversario de la Kristallnacht (Noche de los Cristales Rotos).

Hablando en el monumento de la estación Grunewald, utilizada por los nazis como sitio de deportación para enviar a los judíos a los campos de concentración durante el Holocausto, Gantz dijo:

El Estado de Israel en 2013 es fuerte. El estado-nación judío es un país democrático y avanzado con un poderoso ejército que disuade a sus enemigos. Hoy también, tenemos que tratar con Estados y organizaciones hostiles que buscan hacernos daño, pero a diferencia del pasado, enfrentamos a nuestros enemigos desde una posición de fuerza – más fuertes que nunca.

No permitiremos que los horrores del pasado retornen, no permitiremos que aquellos que buscan hacernos daño levanten sus cabezas. No estaremos indefensos al enfrentar a nuestros enemigos. La nación de Israel siempre tendrá la fuerza más competente para protegerse. Contra cualquier amenaza, desde cualquier distancia, seremos poderosos e independientes en nuestras habilidades para defendernos a nosotros mismos. No inclinaremos la cabeza ante ningún peligro que amenace al pueblo judío en su tierra. Las FDI son la respuesta del pueblo judío a los hornos crematorios, las cámaras de gas, las fosas comunes y los asesinatos. Las FDI son el renacimiento del pueblo judío.

Fuente: Jerusalem Post

¿Por qué Israel no puede delegar su seguridad a fuerzas internacionales en el Valle del Jordán?

Lapid cuenta su historia a los húngaros

Boicot a medio planeta

Sobre el lobo iraní mal vestido de cordero

El extraño caso del Dr. Jeckyll y el Sr. Hyde en Irán

Por Julián Schvindlerman
Comunidades

Rouhani wolf in sheep's clothing
Uno puede sonreír, y sonreír, y ser un villano — Hamlet

A fines de septiembre una epidemia de optimismo se esparció en Nueva York ante la presencia del flamante y presuntamente moderado presidente iraní. En una visible campaña de relaciones públicas diseñada para alterar la imagen de Irán ante la opinión pública occidental, Hassan Rohani aterrizó en los Estados Unidos donde disertó ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, publicó una nota de opinión en el Washington Post, concedió entrevistas televisivas a CNN y NBC en las que mostró un rostro conciliador, disertó ante un influyente think-tank e instruyó a su canciller a que se reuniera con su contraparte norteamericano. Aquellos que han estado buscando un líder moderado en la república islámica durante las últimas tres décadas, instantáneamente abrazaron con entusiasmo las palabras y gestos del iraní. Aquellos que miramos con sospecha la repentina retórica pacifista de un régimen teocrático preservamos nuestro tradicional escepticismo.

La desconfianza se sustenta en un hecho simple: hay un nuevo presidente en Irán pero el régimen es el mismo de siempre y al que Rohani ha estado sirviendo desde 1979 en distintos cargos de la estructura gubernamental.

Considere el caso de Saeed Abedini y pregúntese honestamente donde está la moderación de los ayatollahs, es decir, los jefes de Rouhani y quienes en última instancia son los hacedores de la política persa. El señor Abedini es un pastor cristiano nacido en Irán. Por practicar su fe pacíficamente él fue arrestado y sometido a palizas brutales. Abandonó el país y retornó años después con la autorización de las autoridades para construir un orfanato para los niños de Irán. El año pasado fue nuevamente encarcelado, juzgado por “crímenes contra la seguridad nacional” y condenado a ocho años de cárcel. Abedini envió una carta al gobierno en la que marcó la ironía de su situación: por asistir a niños huérfanos en Irán, sus propios hijos quedaron privados de su compañía. La semana previa al arribo del presidente Rouhani a las Naciones Unidas, el régimen liberó a ochenta prisioneros políticos en una maniobra cínica calculada sólo para mejorar la imagen presidencial. El pastor Abedini no estuvo entre ellos. Hoy continúa internado en la notoria prisión Evin.

Luego está la ambigüedad declarativa de la presidencia de Irán. En sus pronunciamientos Rohani habló de paz y diálogo, pero rehusó reunirse con el presidente Obama aun cuando éste se mostró dispuesto a ello; incluso rechazó coordinar un fugaz apretón de manos con el presidente estadounidense en los pasillos de la ONU. A último minuto -cuando estaba viajando hacia el aeropuerto- Rohani mantuvo una conversación desde su celular con Obama en lo que fue descrito como un llamado histórico.

Pero ha sido en sus pronunciamientos en torno a los judíos donde más puede verse la ambivalencia del liderazgo persa. Entre los integrantes de la delegación oficial se contaba al único miembro judío del parlamento iraní… y a la vez un gran antisionista. En ocasión del año nuevo judío, a comienzos de septiembre, Rohani envió un twitter de salutación a la comunidad judía mundial. Ante la sorpresa internacional, el gobierno iraní zigzagueó para confirmar si la cuenta de twitter era del presidente. Luego el saludo fue reiterado desde la cuenta oficial del canciller. Anteriormente, cuando se conmemoró el Día Al-Quds en Teherán en agosto, se atribuyó a Rohani haber comparado a Israel con “una herida” que debía “ser erradicada”. El régimen ayatollah posteriormente negó que el presidente hubiera afirmado tal cosa.  Es asimismo interesante leer el modo en que Rohani respondió a una pregunta de la CNN sobre el genocidio judío: “Yo no soy un estudioso de la historia… los aspectos de los que usted habla, la clarificación de estos aspectos es el deber de los historiadores e investigadores”. Esto mismo dijo a la NBC cuando le preguntaron si el Holocausto era un mito: “No soy un historiador, soy un político”. Esta postura es la que suelen adoptar los revisionistas al reconocer que un crimen fue cometido contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial pero relativizan la magnitud del mismo.

Ahora que Teherán y Washington parecen próximos a iniciar algún tipo de diálogo, prepárese a encontrar otros muchos ejemplos de esta típica duplicidad iraní.

Mientras tanto, funcionarios israelíes advierten que “ningún acuerdo es mejor a un mal acuerdo” con Irán. El mensaje pronto será transmitido públicamente en Europa. En otras palabras, un acuerdo parcial que no contemple las cuatro condiciones que Netanyahu expuso para desmantelar el programa de armas nucleares de Irán, es peor que directamente no llegar a pactar acuerdo alguno. Por ejemplo, si desmantelan la instalación de Qom pero conservan el uranio enriquecido, la planta de agua pesada en Arak y 20.000 centrifugadoras para enriquecer uranio cuando les plazca, no tiene sentido levantar las sanciones, ya que es otra forma de los ayatolás para ganar tiempo mientras avanzan en su programa nuclear. Quiera el Rey del Universo que la intransigencia de nuestros enemigos nos salve nuevamente.

El Holocausto para los servidores del régimen iraní

Holocausto en el Islam

Hassan Rohani y el Holocausto: del negacionismo al revisionismo

Por Julián Schvindlerman
Infobae

El tratamiento que las autoridades iraníes de las últimas tres décadas han dado al genocidio judío en manos de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial ha sido deplorable. Sus líderes han regularmente negado la existencia del Holocausto, conferencias fueron organizadas en Teherán para refutar su veracidad y se dio rienda libre a una prensa controlada a que mintiera abiertamente al respecto. Es por ello que las declaraciones del flamante presidente Hassan Rohani, efectuadas durante su reciente visita a Nueva York, han concitado atención. ¿Pero qué ha dicho exactamente el presidente iraní sobre el Holocausto?

Durante una entrevista en farsi con Christiane Amanpour de la CNN Rohani pareció tomar apreciable distancia de las diatribas usuales de su predecesor Mahmoud Ahmadinejad. En el transcurso de la misma, aseguró: “Les puedo decir que cualquier crimen que sucede en la historia contra la humanidad, incluido el crimen que los nazis crearon contra los judíos y los no-judíos, es reprobable y condenable… Cualquiera que sea la criminalidad que cometieron contra los judíos, la condenamos”. Al menos así lo expresó el traductor del farsi a quién recurrió el canal, quien era un miembro de la comitiva iraní. También se aseguró que Rohani empleó la palabra “Holocausto”.  A posteriori, la agencia de noticias semioficial iraní Fars declaró que Rohani no dijo eso exactamente y que nunca pronunció la palabra “Holocausto”. En su portal anunció: “Exclusiva: la CNN inventa apreciaciones del presidente iraní sobre el Holocausto”, aunque la traducción que ofreció incluyó una reprobación de los crímenes de los nazis.

Es asimismo interesante leer el modo en que Rohani respondió una pregunta de la CNN sobre el genocidio judío: “Yo no soy un estudioso de la historia… los aspectos de los que usted habla, la clarificación de estos aspectos es el deber de los historiadores e investigadores”. Esto mismo dijo a la NBC cuando le preguntaron si el Holocausto era un mito: “No soy un historiador, soy un político”. Esta postura es la que suelen adoptar los revisionistas al reconocer que un crimen fue cometido contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial pero relativizan la magnitud del mismo.

Durante una ponencia ante el Council on Foreign Relations, el dignatario iraní afirmó: “Condenamos los crímenes de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial… Y lamentablemente esos crímenes fueron cometidos contra muchos grupos, mucha gente, mucha gente fue matada incluyendo a un grupo del pueblo judío”. ¿Un grupo del pueblo judío? Manera curiosa de referir a seis millones de judíos. Nótese la universalización de la Shoá que hizo Rohani: el genocidio nazi de los judíos no fue un fenómeno esencialmente judío. Muchos otros murieron en la guerra. Esa es la manera clásica de mirar ese período por parte de los revisionistas.

Así, Hassan Rohani ha tomado distancia del negacionismo de Mahmoud Ahmadinejad y del líder supremo Alí Khameini para abrazar el revisionismo. En la ignominiosa escala del fanatismo de los ayatollahs esto puede pasar por progreso. Pero esa postura todavía lo ubica en compañía de aquellos que ponen en tela de juicio el genocidio nazi de los judíos durante 1939-1945. Y eso no luce terriblemente moderado.

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Contexto: Debate por una ley de la Knesset que exige que, en el marco de un acuerdo de paz, cualquier entrega o intercambio de territorios bajo soberanía israelí, tenga que ser aprobado por la sociedad israelí mediante un referendum (incluyendo las líneas del armisticio de 1949, toda Jerusalén y los Altos del Golán).

Diputado Mordejai Yogev (Bayit Yehudi): “La Tierra de Israel le pertenece al pueblo de Israel”.

Diputado árabe Jamal Zahalka: “Nosotros estuvimos aquí antes que ustedes y estaremos después que ustedes”.

En un pedido inusual, el Primer Ministro pidió la palabra y respondió: “La primera parte no es cierta, y la segunda no lo será“.

Los diputados de todos los partidos se levantaron para aplaudir, a pesar de estar prohibido en ese parlamento.

Flashvals de Tchaicovsky en el Hospital Hadassah

https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=tzwWskM4hN8

40 estudiantes de la Academia de Música y Danza de Jerusalén hacen un flashvals de Tchaicovsky en el Hospital Hadassah.

Una muestra a pleno de la creatividad y del talento de invidivuos en  la sociedad israelí.

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