En defensa de Israel, un discurso heroico de un cura catolico en la ONU (1975)

Andrés me envía (via PorIsrael.org) el discurso del representante de Costa Rica en la Asamblea General de la ONU, el Padre Nuñez, en el debate para aprobar una resolución que equiparaba el sionismo, movimiento de liberación nacional judío, con el racismo (resolución que luego iba a ser derogada). El siguiente es un lucido discurso en defensa de Israel y el sionismo realizados en base a hechos facticos, a pesar de que fue escrito en 1975 podría ser aplicado tranquilamente en estos dias, casí en su totalidad

Se trata aquí de la “Cuestión Palestina”; el mismo asunto que año tras año, ha quitado a esta Asamblea horas preciosas; pero este año es diferente: durante todos los años se hablaba aquí de “derechos legítimos del pueblo palestino” y eran pocos los que sabían qué es lo que ello quería significar; y, la verdad, es muy difícil que alguien, en forma abstracta pueda oponerse a “los derechos legítimos de un pueblo”. En cambio ayer, 5 de noviembre, el mismo día y creo que a la misma hora en que en Washington, en el Congreso de los Estados Unidos, el señor presidente Sadat, hablando de los árabes palestinos repartís cariñosamente ramitas de olivo, aquí, en Nueva York, el representante oficial del Movimiento de Liberación (OLP), tuvo la franqueza, que agradezco de decir claramente en qué consiste el atan anunciado derecho legítimo del pueblo palestino. Dijo, y así está escrito también en la página primera del texto que se distribuyó: cito. “La solución israelí no solo ignora la esencia del problema palestino, pero insulta la inteligencia de los Estados miembros representados en esta Asamblea y desafía los principios de la Carta. La esencia del problema, señor Presidente, es la liberación de la Palestina geográfica ahora totalmente bajo ocupación israelí”, terminó la cita.

 

Señor Presidente: Si hay algún insulto a la inteligencia de los miembros de esta Asamblea es sostener lo que ha sostenido el representante de la O.L.P. Basta abrir cualquier texto de historia para constatar que el territorio que hoy tiene Israel es una ínfima parte de lo que era la Palestina histórica y que el territorio que la Liga de las Naciones entregó bajo mandato a Inglaterra para crear el Hogar Nacional Judío comprendía incluso solo una parte de la Palestina histórica, en una extensión de 110.000 kilómetros cuadrados; y que de esos 110.000 kilómetros cuadrados, el gobierno inglés, en una primera partición convirtió 80.000 kilómetros cuadrados en una entidad política soberana, llamándola Transjordania, dejando solo 30.000 kilómetros cuadrados al este del Jordán, que serían nuevamente partidos en 1947, cuando las Naciones Unidas resolvieron recomendar la creación de un Estado Judío y un Estado Arabe. Estos son los hechos; ¿Cómo es posible que el fanatismo pueda enceguecer tanto a los hombres hasta llevarlos a sostener tan flagrante falsedad histórica?

 

Quiero analizar con toda precisión la falacia de los argumentos de los gobiernos árabes y de la O.L.P. en el problema del Medio Oriente; ellos sostienen que la paz volverá a la región cuando se cumplan dos condiciones: 1) Que Israel devuelva los territorios que ocupó con motivo de la guerra de 1967, llamada la Guerra de los Seis Días, y 2) Que se reconozcan los legítimos derechos del pueblo palestino.

 

Para demostrar que esta posición es falsa de falsedad absoluta, yo pregunto: el 14 de mayo de 1948, cuando se creó el Estado de Israel, no había problemas de refugiados árabes ni había problemas de territorios. ¿ Porqué entonces los ejércitos de todos los países árabes vecinos se lanzaron como lobos hambrientos para destruir el naciente Estado de Israel ? ¿ Porqué no tuvieron los árabes la hidalguía de aceptar un pequeño Estado Judío de apenas 14.000 kilómetros cuadrados aproximadamente ? ¿ Y porqué no crearon el Estado Arabe con su población y territorio, como lo propuso la Asamblea General ? La respuesta es una sola: Los caudillos árabes de entonces, como la mayoría de los de ahora, y conste que no digo pueblo árabe, porque el pueblo árabe ni entonces ni ahora fue ni es consultado ni en éste ni en ningún otro problema; los caudillos árabes, repito, no quisieron entonces ni quieren ahora aceptar una entidad autónoma, un Estado Judío democrático. El entonces líder árabe, el Mufti de Jerusalén, aliado y discípulo de Hitler, también era partidario de una solución final: un mundo sin judíos; sus discípulos de hoy incitan al genocidio del pueblo judío aprobando que el sionismo es racismo y discriminación racial.

 

Los refugiados árabes fueron consecuencia de la ceguera de los líderes árabes; los refugiados árabes no fueron la causa del ataque de los Estados Arabes en su desatinada embestida contra Israel, sino que fueron la consecuencia de dicha guerra. Y, conociendo como conozco a ambos pueblos y las declaraciones de los voceros egipcios y de la O.L.P. y de otros gobernantes árabes, de “lanzar a los judíos al mar” yo debo declarar que tengo la firme convicción que si hubo refugiados árabes es porque el pueblo judío de Israel, que es su ejército, es un pueblo en un Estado con profundos y arraigados principios morales y de humanidad, por eso hubo refugiados árabes. Si, Dios no lo permita, los árabes hubiesen vencido en cualquiera de las guerras, no hubiera habido refugiados judíos, porque no hubiese quedado un solo judío con vida.

 

Digamos otra verdad. El problema de los refugiados árabes no se ha solucionado porque los gobernantes árabes no lo quisieron solucionar, pues los sigue usando como arma política. En los últimos 28 años el mundo ha sido testigo de cómo se solucionó satisfactoriamente el problema de cincuenta millones de refugiados en distintos países y pueblos; en 27 años, el pequeño Estado de Israel, con todos su problemas, con todas las guerras que le declararon, supo absorber mas de 700.000 refugiados, principalmente de los países árabes; en una pobla-ción total que hoy apenas pasa de los 3.000.000, y en un pequeñísimo territorio; en cambio los Estados Arabes, con mas de 100.000.000 de habitantes, con una superficie de mas de 12.900.000 kilómetros cuadrados y con el tremendo poder económico de su petróleo, no han podido solucionar el problema de poco mas de 500.000 árabes, que ellos mismos, con su ceguera e irresponsabilidad convirtieron en refugiados. Pero, seamos más precisos con las palabras: no es que no han podido, sino que no han querido solucionarlo. Las Naciones Unidas han gastado ya en los refugiados mas de 1.250.000.000 de dólares. Si ese dinero se hubiese gastado en forma positiva por los árabes en educación, sanidad, habitaciones, industrias, hoy no existiría el problema. Recuerdo aún, con qué dolor veía yo, en la entrada de Jericó y como rodeándolo centenares de casas construidas con el dinero del mundo, casas abandonadas por palestinos que recibieron órdenes de sus líderes en 1947 de pasar a Transjordania, donde nuevamente empezaron a vivir como refugiado.

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