Carlos Escude en la conmemoracion de la Resolucion 181 de la ONU

Este es el interesante discurso que pronunció Carlos Escudé en la conmemoración de la Resolución 181 de la ONU que se realizó en la Universidad del CEMA:

Para el Centro de Estudios Internacionales y de Educación para la Globalización, nuestro CEIEG, y para la Universidad del CEMA en su conjunto, es un verdadero honor ser anfitriones de la conmemoración de una fecha clave de la historia contemporánea.

Hoy se cumplen sesenta años de la promulgación de la Resolución 181 de la Organización de las Naciones Unidas, que dispuso la partición del Mandato Británico de Palestina en un Estado árabe y otro judío. Gracias a esa Resolución fundacional, el 14 de mayo de 1948 David ben Gurion declaró la creación del Estado de Israel.

Como la mayor parte de ustedes sabe, el Mandato Británico de Palestina al que se refiere la Resolución había nacido en 1922, después de la derrota de los turcos otomanos en la Primera Guerra Mundial.

La decisión de poner bajo administración británica este territorio cuyo nombre latino, Palestina, nos remite a tiempos romanos, se basó en lo que entonces se percibía como una buena disposición, por parte de Londres, para la eventual creación de una entidad estatal o cuasi-estatal nacional-judía.

Por cierto, la eventual creación de un Estado judío estuvo claramente presente desde el nacimiento mismo del Mandato post-otomano de Palestina. No fue, como muchos piensan, una improvisación surgida de la Segunda Guerra Mundial y la Shoah. No fue el emergente de un sentimiento de culpa. La creación del Estado de Israel representó la materialización de una intención previa, muy anterior a la Segunda Guerra Mundial, que respondía a criterios racionales acerca de cómo debía dividirse aquella región multi-étnica que antes fuera dominada por los turcos.

 

Por cierto, el texto de la Liga de las Naciones por el cual se creó el Mandato estipulaba que:

“El Mandato (…) asegurará el establecimiento de un hogar nacional judío, tal como se establece en el Preámbulo, y el desarrollo de instituciones de auto-gobierno, y también de protección de los derechos cívicos y religiosos de los habitantes de Palestina, independientemente de su raza o religión.”

 

Aunque los británicos eventualmente traicionaron este mandato de la Liga de las Naciones, y llegaron a oponerse a la emigración a Palestina de los judíos perseguidos por el régimen nazi, el territorio palestino les fue confiado en 1922 porque se esperaba de ellos una actitud por lo menos humanitaria hacia los judíos, incluyendo la proclividad a crear un Estado o cuasi-estado nacional judío. Fue el posterior cambio de actitud de Londres lo que desencadenó la lucha armada de militantes judíos contra las fuerzas británicas en Palestina, que paradójicamente estuvieron entre los primeros enemigos del embrionario proto-estado de Israel.

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, esta conflictiva situación impulsó a Gran Bretaña a delegar la cuestión palestina a la Organización de las Naciones Unidas. Como sabemos, el 15 de mayo de 1947 éstas nombraron una comisión, llamada UNSCOP, compuesta de representantes de once Estados que debían hacer recomendaciones sobre Palestina. Intencionalmente se excluyó a las grandes potencias.

Después de tres meses de deliberaciones, en agosto de 1947, siete miembros de UNSCOP, entre ellos Guatemala y nuestra muy hermana República Oriental del Uruguay, se pronunciaron a favor de la creación de dos Estados independientes, uno judío y el otro árabe. La minoría de tres proponía la creación de un solo Estado federal.

Es así como llegamos a la significativa fecha que hoy conmemoramos. El 29 de noviembre de 1947, las Naciones Unidas finalmente aprobaron su Resolución 181. Con 33 votos a favor, 13 en contra y 10 abstenciones, la Resolución resolvía la partición de Palestina en un Estado árabe y otro judío.

Lo demás es historia conocida aunque siempre mal contada y peor interpretada. Los judíos obedecieron la consigna de las Naciones Unidas y en 1948 fundaron su Estado. Los árabes rechazaron la resolución de las Naciones Unidas, y en vez de crear su Estado palestino árabe, como correspondía, dedicaron sus energías a intentar destruir el incipiente Estado judío, cuya creación fue obra de la legalidad internacional.

Desafortunadamente, en la votación del 29 de noviembre de 1947, el gobierno argentino optó por abstenerse. No sorprende, considerando los antecedentes de nuestro Estado en relación al régimen nazi y la persecución de los judíos. No voy a entrar en ese tema, pero sí mencionar que mi co-directora en el CEIEG, Beatriz Gurevich, ha realizado precursoras investigaciones sobre la cuestión, llegando incluso a desenterrar la infame orden de 1938, por la cual la cancillería argentina ordenaba a sus diplomáticos a no adjudicar visas a judíos que huían de la persecución.

Debido a esa perversión ideológica, en 1947 nosotros no estuvimos a la altura de las circunstancias, pero—como también en otras ocasiones—nuestros hermanos uruguayos sí votaron a favor de la partición. Su ejemplo nos brinda un modesto consuelo en el conocimiento de que no todo el Río de la Plata estuvo del lado ambiguo o equivocado, en aquella circunstancia histórica.

Señoras y señores, dejo abierto este acto de conmemoración, dejando constancia de nuestra más afectuosa adhesión, y con mis más sinceras congratulaciones por estos sesenta años tan bien luchados y tan bien vividos.

A 60 años de la Resolución 181

The Palestine Post 30-11-1947

Hoy, a 60 años de la Resolución 181 de Naciones Unidas, los árabes podrían haber estado festejando el 60 aniversario de la independencia de otro estado árabe, sin embargo hoy solo podemos recordar el Plan de Partición que fuera rechazado por los árabes y aceptado por los judíos. En dicho plan el Estado Judío pasaría a ocupar apenas el 55% (del cual una gran parte era el desierto del Neguev) del total del territorio que había sido designado en 1922 para el Estado Judío luego de la entrega de alrededor de un 80% del Mandato de Palestina a la dinastía Hachemita.

El 29 de noviembre de 1947 las Naciones Unidas deciden particionar Palestina Occidental, como dije antes, un 45% para los árabes y el 55% con una gran cantidad territorio árido y desértico.

En AJN:

El Plan de Partición de Palestina proponía la terminación del Mandato Británico y la división de la Palestina occidental en dos estados soberanos, uno judío y otro árabe, quedando el área de Jerusalem y Belén bajo un régimen de jurisdicción internacional.
Los judíos aceptaron la resolución, aún con reparos, y el 14 de mayo de 1948 crearon el Estado de Israel en el territorio que les había sido asignado.
La parte árabe, en cambio, no sólo rechazó el plan que le permitía fundar su propio estado. Incluso, afirmó Manuel Tenenbaum, “inició una agresión destinada a ahogar a Israel en su cuna, con la amenaza proferida por el secretario general de la Liga Árabe de realizar una matanza como no se había visto desde la época de los mongoles”.
Gran Bretaña, por su parte, se negó a aplicar el Plan de Partición argumentado que éste no era aceptado por las dos partes implicadas y rechazó compartir la administración de Palestina con las Naciones Unidas durante el período de transición sugerido por el mismo plan.
Los británicos abandonaron Palestina el 15 de mayo de 1948, un día después de que Ben Gurión leyera la Declaración de la Independencia en el museo de Tel Aviv, que se adelantó un día a la expiración del Mandato Británico, a fin de que no coincidiera con el shabat.

Dry Bones recuerda una caricatura que publicó en 1975 para el 28 aniversario:

– Hoy es el aniversario del plan de partición de la ONU. Es gracioso como termino funcionando el plan al final, nosotros poseemos Israel, y ellos poseen la ONU.

A pesar de que al dia siguiente de esta resolución, Egipto, Siria, Líbano, Yemen, Saudi Arabia, Iraq, Transjordania, El Ejercito de la Guerra Santa y el Ejercito de Liberación árabe lanzara una guerra para “echar a los judíos al mar” se convirtió el 29 de noviembre, según la ONU, como el Dia Internacional de solidaridad con el Pueblo Palestino. Otra paradoja de la ONU fue hace 2 años en otra conmemoración de este dia internacional, donde fueron tan solidarios, que borraron a Israel del mapa. (MAS FOTOS)

En Infolive.tv se pueden ver imagenes muy interesantes de esa época.

Como bien dijo Abba Eban: “Los árabes nunca pierden la oportunidad de perder la oportunidad”, hoy recordamos el rechazo a la Resolución 181, pero esta no fue la primera, ni la ùltima.

Para finalizar un artíuclo de Pedro Lew publicado en un diario argentino el 19 de diciembre de 1947 respecto de este tema:

Los pueblos del mundo han reconocido al viejo y antiguo pueblo de Israel, sus derechos históricos y jurídicos sobre parte del patrimonio de sus antepasados. Se cumple así el anhelo de 60 generaciones. Cerca de 2.000 años han pasado desde que el pueblo judío fue expulsado de su tierra natal. 1812 años han transcurrido desde el último grito de rebelión, lanzado por Bar-Kojba, contra la tiranía de Roma.

La pequeña Judea se lanzó, con fervor patriótico y afán de libertad, contra las huestes romanas. El Imperio más grande de antaño, tuvo que luchar fieramente para quebrar el espíritu de emancipación y de los hombres libres que abarcaba desde los montes del Hermón hasta el desierto del Sinaí, desde el Mar Mediterráneo hasta el Mar Muerto. Dura era la lucha, sangrientas las batallas; un pueblo pequeño quiso romper las cadenas de esclavitud, pero esta lucha era la última; quemados sus pueblos, muertos sus guerreros, arrasados sus templos, llevados al cautiverio sus mejores hijos e hijas, vendidos en los mercados de esclavos.

Lloraba el chacal en las desiertas praderas, el buitre ha hecho su nido en los jardines, el lagarto y la víbora se acomodaron en las ruinas, y el beduino del desierto ha hecho suya las casas y palacios destruidos.

Israel había caído, Judea quedó destrozada, el gran Templo en ruinas: “Jehová” se ocultaba llorando y Raquel se levantó de su tumba de Beit-Lejem, alzó sus manos de madre al cielo y preguntó: “Por qué! ¿Por qué esta mala suerte contra mis hijos valerosos?” y se oyó una voz que contestó: “Llegará el día, cuando los pueblos del mundo harán retornar a tus hijos a Eretz Israel: a la patria de Israel”.

Y este día ha llegado; ha llegado por fin el día de “Tjiat-Ametim”, ha llegado el día de la legendaria resurrección de los muertos.

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