El menor de los males: terrorismo judío

02-11-2009-180-piden25100teitelRecientemente, el Shabak o Shin Bet (el servicio de seguridad interna de Israel) logró detener a Yaakov “Jack” Teitel, un criminal estadounidense-israelí buscado desde hacía doce años por haber asesinado a dos palestinos en 1997, enviado cartas-bomba a judíos mesiánicos, haber participado en el atentado con explosivos contra el activista de izquierda Zeev Sternhell y haber utilizado propaganda que incitaba a la violencia para justificar el ataque a un centro homosexual en Tel Aviv. Todo un personaje… Pero este post no es para hablar de Teitel, sino del más amplio fenómeno del terrorismo judío en Israel (que no es la primera vez que pasa) y su relación con el grado de violencia a la que nos tiene acostumbrados el flagelo del terrorismo en general…

Repasemos brevemente los atentados terroristas judíos más relevantes:

  • El grupo clandestino judío (1980-1984): colonos judíos atacan palestinos y colocan bombas en los autos de intendentes de la OLP, hiriendo de gravedad al de la ciudad de Ramallah y el de Shjem (Nablus). Matan a tres palestinos y otros son heridos al atacar la universidad islámica de Hebrón. Además, intentan explotar la mezquita del Monte del Templo.
  • En 1982, durante una protesta pacifista en Tel Aviv en contra de la Guerra del Líbano, un extremista judío lanza una granada a la multitud, ocasionando la muerte de dos miembros de la organización Shalom Ajshav.
  • David Ben-Shimol (1984): El soldado roba un cohete Law para dispararlo contra un bus palestino que viajaba por el este de Jerusalén. Un muerto y 10 heridos.
  • El rabino Meir Kahane, ideólogo del radicalismo judío y cuyos seguidores fueron expulsados de la Organización Sionista Mundial en 1984, nunca logró llevar a la práctica sus ideas. Sería asesinado en esa misma década por un extremista musulmán en Nueva York.
  • Ami Poper (1990): Mata a siete palestinos de Gaza, hiriendo a otros 11, cuando esperaban un minibús camino a su trabajo en Rishón LeTzión.
  • Baruj Golshtein (1994): Entra a la Cueva de los Patriarcas en Hebrón, en medio del rezo central del día viernes. Comienza a disparar matando a 29 palestinos e hiriendo a otras 125 personas.
  • Igal Amir (1995): Asesina al Primer Ministro Itzjak Rabin en el acto central por la paz en Tel-Aviv.
  • El grupo clandestino Bat Ain (2002): Colonos del asentamiento de Bat Ain son detenidos sospechosos de haber colocado una bomba en una escuela de mujeres de Jerusalén oriental.
  • Edan Matan Zaada (2005): Sube a un autobús en Shfaram, comienza a disparar con su arma, matando a cuatro personas e hiriendo a otros 9. Los pasajeros logran controlarle pero los ciudadanos árabes-israelíes de la zona lo linchan sin esperar que la policía detenga al terrorista.

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Según estos datos (que concuerdan con los datos del Shabak en su página de Internet) en estas últimas tres décadas, el terrorismo judío en Israel ha dejado alrededor de 47 muertos en total (entre árabes y judíos), además de otro número similar de heridos. Todos estuvieron perpetrados individualmente o por grupos muy reducidos, todos sus autores fueron marginados por toda la sociedad israelí (por algo se ocultan dentro de su propio país) y, aún en momentos en que el terrorismo islamista golpeó más duro con sus atentados suicidas, nunca fueron amparados, apoyados o justificados por la clase política israelí ni el resto de la nación. ¿A eso se llama terrorismo? (preguntan algunos ingenuos).

SÍ, claro que es terrorismo, porque es nada menos que la utilización de violencia deliberada contra civiles para obtener concesiones de diversa índole (en este caso por puro odio). Ahora bien… ¿eso quiere decir que podemos comparar el terrorismo judío con el terrorismo árabe e igualarlos cuando hablamos de los traumas y efectos que causó en Israel o los territorios palestinos? en ese caso la respuesta es bastante obvia: de ninguna manera.

El terrorismo árabe (especialmente el palestino), utilizado de manera sistemática a lo largo de las décadas que siguieron a la independencia de Israel, es amparado por sus respectivos gobiernos (directa o indirectamente) y sus cómplices pro-árabes en el mundo (por el contrario, a ningún activista sionista siquiera se les pasaría por la cabeza justificar a un tipo como Teitel), un terrorismo árabe que ha causado más de 20.000 muertos entre la población israelí desde 1948 y más de 1.000 solamente desde el estallido de la última Intifada en el 2000 (con 30.000 atentados terroristas registrados en ese período). Un terrorismo justificado (y financiado) por la población palestina que ataca masiva y sistemáticamente a niños en autobuses, tiene como objetivo ancianas en hoteles o pizzerías, gente en tiendas, casas, rutas, discotecas, panaderías y guarderías infantiles. Por tanto, mi pregunta sigue en pie… ¿Es lo mismo y debe ser tratado igual la amenaza, absolutamente condenable, del terrorismo judío con respecto al terrorismo islamista? creo que la respuesta, desde el punto de vista empírico, sigue siendo NO y todos aquellos que intenten equiparar a Teitel con el Hamás o Hezbollah (ni que hablar los medios de comunicación europeos que apañan a estos dos últimos grupos pero se razgan las vestiduras por un demente como Teitel, como si se tratara de un nuevo 11 de septiembre), no solo no colaboran en la condena pública y práctica del terrorismo judío, sino que banalizan el terrorismo en general y son cómplices del mil veces peor terrorismo árabe/islamista/palestino contra Israel y ni que hablar contra el resto de las naciones del planeta (ya sea por ignorancia o directamente mala intención). Además, como está claro, en Israel el terrorismo emanado de su propia población es combatido (el Shabak tiene una División Judía para eso) y condenado, no como en la Autoridad Palestina donde es construido y fomentado. En conclusión, aunque lamentablemente exista el terrorismo judío, comparado con otros tipos de terrorismo (no solo el islamista, sino otros como el racista, el izquierdista, el independentista o incluso el ecologista), resulta un juego de niños.

Menos mal que en Israel las cosas son diferentes que en sus países vecinos. Confío en que la justicia israelí sabrá juzgar a Teitel como corresponde en una democracia con Estado de derecho respetuosa de la ley y opuesta a la violencia injustificada de una minoría insignificante que no entendió los pilares ético-morales de Israel.

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