Cuando la ignorancia es una elección

Para Cristina

En referencia a la intervención de la Presidente de la República Argentina, Doctora Cristina Fernández de Kirchner, en la Tercera Cumbre de países de América del Sur y Países Árabes (ASPA), realizada en Lima recientemente en donde la presidenta argentina comparó la causa palestina con la ocupación colonial británica en Malvinas.

Cuando en las Islas Malvinas, sólo se veían pingüinos, y los ambiciosos y sangrientos aventureros españoles no molestaban aún a los querandíes, que vivían en paz, soberanos y libres, en sus propias tierras; cuando aún los celtas no conquistaban las Islas Británicas, que siglos después serían una colonia romana; cuando en Hispania se hablaban dialectos fenicios y celtíberos, ya entonces nosotros éramos una nación soberana en nuestra tierra, Israel, hablando nuestra lengua hebrea en nuestros campos y ciudades y ya Jerusalem era nuestro magnífico centro nacional administrativo.

No voy a relatarle nuestra muy larga historia, pero le quiero hacer conocer “lo mínimo” para que comprenda hasta qué punto llega su errónea comparación. Ya diez siglos antes de la era común, el Rey Salomón decía: “La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Proverbios).

El pequeño Israel no es un país colonial y los llamados “territorios” lo son en disputa, no en ocupación.

No existió jamás una entidad o Estado llamado “Palestina”. Las tierras que los hoy llamados palestinos reclaman son parte de nuestra nación y fueron ocupadas por extranjeros durante largos períodos. Uno de los nombres de ocupación extranjera se lo debemos al emperador romano Adriano (reinó del 117 al 138 después de la era común) que ahogó en sangre, en el año 135, la segunda gran rebelión judía y trajo a nuestra patria, Israel, las tropas de Sixto Julio Severus de Britania (esto sí tenemos en común con el caso Malvinas…) y éstos masacraron a nuestras fuerzas revolucionarias dirigidas por Shimón Bar Kojba e impusieron al país (Israel) el nombre de ocupación de Syria Palaestina (que significa Siria de los Filisteos – pueblo extranjero oriundo del norte del Mediterráneo extinto ¡más de diez siglos antes!). En todo caso, la remito a las escrituras cristianas para ver el nombre de nuestra tierra (Mateo 2:19-21).

A nuestra capital, Jerusalem, Adriano la “refundó” como Aelia Capitolina poniéndole su nombre y el del Capitolio Romano dedicado a Júpiter. Sólo a título ilustrativo, aclaro que los filisteos que llegaron alrededor del siglo 12 antes de la era común, fueron llamados así por la población local. “Filisteo” significa en hebreo “invasor” (no creo que ellos utilizaran este nombre despectivo para sí mismos).

Los ocupantes “de turno” que siguieron a Roma fueron los bizantinos, los árabes (¡sí, los extranjeros de la península arábiga incluyeron a Israel en el imperio musulmán!), los cruzados, los mamelucos, los turcos, los británicos y por fin reestablecimos nuestra soberanía en 1948. Simbólicamente, reubicamos el emblema de la Nación, que expone aún en Roma, el “Arco del Triunfo de Tito” del primer siglo de nuestra era y éste forma parte de nuestro escudo nacional: La Menorá (histórico candelabro de siete brazos).

Israel reconoció el derecho de los “palestinos” a formar su entidad nacional por primera vez en la historia, ya que su presencia en la región es una realidad del último siglo con la que debemos coexistir en paz, con fronteras seguras y reconocidas. Ellos son en nuestra región una realidad nueva como los cubanos en la Florida y los albaneses en Kosovo. No hay ni historia, ni arqueología palestina, pero hoy existen palestinos. Sus áreas fueron ocupadas en 1948 por Transjordania (después Jordania) y Egipto. La OLP fue creada en enero de 1964, cuando los territorios “reclamados” hoy estaban bajo poder jordano y egipcio. Así que la “Palestina” por liberar “era”… Israel. Y ésta es una historia casi actual y demasiado extensa. Es la historia del terrorismo árabe que comenzó muchas décadas antes de que hubiera un renacido Estado de Israel, con las masacres de 1920, 1921, 1929, 1936-1939 y durante los primeros años del Estado judío.

Sra. Presidenta: Por un lado, Argentina reconoce públicamente la responsabilidad iraní en el horrible atentado terrorista que destruyó la AMIA y cercenó las vidas de 85 ciudadanos argentinos; por otro lado disimula usted, en su discurso, la beligerancia del mismo régimen que asesinó y asesina a mansalva, a través de sus redes de terror, y su muy clara política de lograr armas nucleares para destruir a Israel. No es átomo para la paz, Señora, ¡es para la destrucción!

Yehoshua Erlich

Haifa – Israel

Fuente: Correo de lectores publicado en la edición 532 del periódico Comunidades

Aquellos que intentaron cortar el vínculo de Israel con su tierra o exterminarnos en el pasado – llámese Filisteos, Asirios, Babilonios, Amalekitas, Seléucidas, Romanos, Imperio Español, Tercer Reich o Saddam Hussein – ya no existen más. Porque no hay fuerza en el mundo que pueda cortar el lazo entre el pueblo de Israel y su único país. Y a quien intente cortarlo, se le cercenará la mano y la maldición de D’s pesará sobre él a perpetuidad.

Y si quieren enterarse por qué las acciones unilaterales de la Autoridad Palestina en la ONU no acercan la paz y la solución de dos Estados para dos pueblos, aquí hay un breve resumen.

Nada más que agregar

Netanyahu:

“Yo recuerdo el aplauso que recibió el gobierno israelí de la comunidad internacional cuando decidió retirarse unilateralmente de Gaza. Obtuvimos aplausos y luego cohetes. Dejamos Gaza, e Irán entró, exactamente como sucedió en Líbano.

No permitiré que sea establecida otra base iraní, esta vez en Judea y Samaria, a un kilómetro de Jerusalén.

No importa cuantos voten en nuestra contra, no hay fuerza en el mundo que me motivará a comprometer la seguridad de Israel y no hay fuerza en el mundo capaz de romper la conexión de miles de años entre el pueblo de Israel y la Tierra de Israel.”

Está perfectamente claro que la actualización del status de la Autoridad Palestina en la ONU como Estado observador solo tiene valor simbólico y sirve para ejercer una nueva arma contra Israel: terrorismo diplomático. Por ejemplo, denunciando al Estado judío ante la Corte Penal Internacional. Pero no se preocupen. Las medidas unilaterales palestinas que violan los Acuerdos de Oslo y se burlan del proceso de paz, serán respondidas con medidas unilaterales directamente proporcionales por parte de Israel. Básicamente nada cambiará en el terreno. Hasta que el señor Abbas entienda que nunca existirá un Estado palestino independiente a menos que se siente a negociar con Israel sin precondiciones para poner fin al conflicto y se tome enserio las garantías de seguridad vitales de ese país. No hay sustituto a las negociaciones directas. Así de simple.

Al final, no hace ninguna diferencia el qué dirán

Si bien nuestra prioridad es proteger a los ciudadanos israelíes, el gobierno israelí tampoco se puede dejar llevar por la opinión pública dentro del país, porque esta última no cuenta con la información, inteligencia y pragmatismo necesario para saber cuándo es el momento de lanzar la ofensiva final contra Hamás. El gobierno israelí tiene la responsabilidad primordial de servir al pueblo de Israel, pero no seguir sus dictados como si fuera una democracia delegativa. Por el simple hecho de que el pueblo se puede equivocar, no todos están capacitados para tomar decisiones al margen de su sentimiento nacionalista o deseos impulsivos. Todos querían destruir al Hamás ahora y para siempre, pero seguramente no era lo más conveniente, porque todavía no se dio la orden (repito: todavía). Yo confío plenamente en Bibi y sus asesores. Les recuerdo las sabias palabras de Ben Gurión: “No hay que hacer lo que el pueblo quiere, sino lo que el pueblo necesita”. Por el simple hecho de que a veces el pueblo se puede equivocar o no contar con la información necesaria para tomar decisiones trascendentales, sea por temeridad o cobardía. Por ende, el verdadero estadista que trasciende la historia no sigue al electorado ciegamente, sino que guía y toma decisiones, pues está más allá del cortoplacismo y la limitada comprensión del público, en completo contraste con lo que decía Arafat: “Porque soy un líder me dejo arrastrar por los caprichos de la masa”.

Con respecto a lo que piense el resto del mundo… A pesar de que el portavoz de las Fuerzas de Defensa de Israel, el gobierno israelí y activistas individuales pro-israelíes en el mundo entero, durante los últimos días llevaron a cabo una campaña de relaciones públicas impecable en los programas de noticias y opinión, diarios, televisión, páginas web, foros de Internet, Twitter, Facebook, Youtube, Flickr, Wikipedia, cadenas de email y blogs… al final, lo que piense la opinión pública mundial no importa. Solo importa que Israel haga lo correcto, lo conveniente para sus intereses básicos de seguridad.

El chavista Mercosur

Giro tendencioso de Mercosur contra Israel

Por Ricardo Flesler

Aunque tanto la Unión Europea como el bloque Mercosur de Sudamérica condenaron la última ronda de violencia en Oriente Medio antes del acuerdo de cese de fuego, hubo una enorme diferencia entre sus respectivas posturas: una fue balanceada, la otra resultó vergonzosamente tendenciosa contra Israel.

La Unión Europea, de 27 países, dijo en una declaración que «lamenta profundamente la pérdida de vidas civiles de ambos lados del conflicto entre Hamás e Israel y que todos los ataques deben finalizar de inmediato».

Y agregó que «la Unión Europea condena enérgicamente los ataques con cohetes desde la Franja de Gaza a Israel», y que «Israel tiene derecho a proteger a su población de esa clase de ataques; al hacerlo, debe actuar de manera proporcionada y asegurar la protección de los civiles en todo momento».

En otras palabras, los países europeos explícitamente reconocieron que Israel tiene el derecho de defenderse de los continuos ataques de Hamás, exigiendo al mismo tiempo que no responda de manera desproporcionada.

Días antes, Estados Unidos había emitido un comunicado culpando a «Hamás y otras organizaciones terroristas» de haber iniciado esta última ronda de violencia.

En comparación, la declaración del bloque Mercosur – integrado por Brasil, Argentina, Uruguay y Venezuela – omitió toda referencia al derecho de Israel a defenderse. Lo manifestado por el bloque sudamericano expresaba «preocupación por el uso desproporcionado de la fuerza» – una clara referencia a Israel – y pedía la inmediata finalización de la violencia. La misma no mencionó la escalada de ataques con cohetes de Hamás en los últimos meses.

Desde 2005, los terroristas de Hamás dispararon más de 10.000 misiles contra Israel desde la Franja de Gaza, incluyendo 2.000 este año, perturbando la vida cotidiana de más de tres millones de personas que viven en el sur y centro de Israel, según las Fuerzas de Defensa del Estado hebreo.

Este año, por primera vez, los misiles de Hamás – suministrados en gran parte por Irán – alcanzaron a Jerusalén y Tel Aviv. Israel advirtió que Hamás lanza misiles desde áreas densamente pobladas de Gaza, cercanas a mezquitas, hospitales, escuelas y hoteles, usando a civiles como escudos humanos.

La declaración del Mercosur también indica que sus países miembros «expresan su apoyo a la solicitud del Estado de Palestina de obtener un banca en las Naciones Unidas como país observador en el voto de la Asamblea General previsto para el 29 de noviembre. Israel y Estados Unidos dicen que ese reconocimiento formal de Palestina, que le permitiría lanzar acciones diplomáticas y legales contra Israel, sólo puede darse después de un acuerdo de paz entre ambos países.

El hecho de que la declaración de Mercosur no reconociera el derecho de Israel a defenderse refleja el creciente apoyo del bloque sudamericano a la causa palestina y su alejamiento de un enfoque balanceado de la disputa en Oriente Medio, dijo en una entrevista el ex presidente peruano, Alejandro Toledo, quien sigue el tema de cerca.

«Me preocupa la posición del Mercosur: la encuentro desbalanceada», señaló Toledo, agregando que la postura de la Unión Europea es más equitativa. «El Estado de Israel tiene derecho a defenderse y, al mismo tiempo, el deber de proteger a la población civil», afirmó.

«Coincido en que ni los palestinos ni los israelíes están enteramente libres de culpa en este conflicto. Las políticas de línea dura del primer ministro israelí Binyamín Netanyahu no ayudan a negociar un acuerdo definitivo en Oriente Medio, y los nuevos gobiernos profundamentalistas islámicos de Egipto y de Turquía empeoraron las cosas al acercarse a grupos como Hamas, que admiten abiertamente que quieren borrar a Israel del mapa. Y Hamas, a su vez, es culpable por haber escalado drásticamente sus ataques con cohetes contra objetivos civiles en Israel en los últimos meses, probablemente para provocar una respuesta israelí que presionaría a Egipto, Jordania y otros países a renunciar a sus tratados de paz con Israel», agregó Toledo.

«Pero aunque todos tengan parte de la culpa, el mundo debe reconocer el derecho de Israel a defenderse. Ningún país puede cruzarse de brazos cuando sus civiles son bombardeados todos los días desde un territorio vecino», añadió.

«La Unión Europea adoptó una postura balanceada, llamando a la cordura a ambas partes. Mercosur, quizás reflejando su transformación de un bloque económico a un bloque político cada vez más radicalizado desde la incorporación de Venezuela, tomó una postura vergonzosa, echándole toda la culpa a Israel» concluyo el ex presidente peruano.

Fuente: Israel en línea

Mi opinión:

No es ninguna novedad que hace rato Sudamérica perdió su tradicional postura equilibrada sobre el conflicto árabe-israelí para decantarse por una de las partes. Es una tendencia desde el surgimiento de gobiernos izquierdistas aliados de la Venezuela Chavista y el Irán Khomeinista. Es un error otorgarle entidad y legitimidad moral o legal a un bloque de semejantes gobiernos, que aparte no la tiene bajo ningún punto de vista, ya que Mercosur es un bloque económico solamente relevante para sus Estados miembro, no un bloque político como la Unión Europea que puede tomar acciones relevantes en política exterior (hasta cierto punto). Felicitaciones hermanos del Mercosur (que no es toda Sudamérica ni mucho menos Centroamérica), han superado a los europeos en su rasero antiisraelí. A mí francamente lo que opine sobre Israel la señora Kirchner, Dilma, Chávez o Mujica me tiene sin cuidado, seguramente a los israelíes también (no deben conocer ni sus nombres). El caso de Uruguay es realmente lamentable, un país también pequeño que le costó surgir y desarrollarse, que mantuvo relaciones de amistad con Israel desde su misma fundación, quién no recuerda al amigo Granados en la UNSCOP. El ex-presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle es un fiero testigo de ello. A Cristina le recomiendo que en vez de hablar sobre lo que no sabe, se dedique a cumplir con su deber: justicia por los 85 argentinos asesinados por la República Islámica de Irán. Si no puede ocuparse de Moyano o la inflación, dudo que pueda ocuparse del Hamás, Hezbollah o cualquier otra cosa que le exceda ampliamente a sus atributos. Sin duda el futuro del proceso de paz con la Autoridad Palestina tampoco será decidido por ningún bloque ni organismo internacional como la ONU, sino por ambas partes en una mesa de negociaciones. Hasta el día de hoy Abbas se niega a sentarse a negociar con el gobierno israelí sin condiciones previas, si encima el Mercosur ni siquiera es capaz de condenar al Hamás, imaginen qué autoridad tiene para opinar sobre las medidas unilaterales de Abbas. De todas formas, el día que Israel necesite el consejo de unos países bananeros a 13.000 kilómetros de distancia que no son capaces de resolver sus propios problemas internos y cuentan con la enemistad de la mitad de sus respectivas poblaciones, estaremos en serios problemas.

Cuando un mapa vale más que mil palabras

¿Importa lo que Israel haga o deje de hacer?

No. El problema no es lo que Israel sea, sino QUE SEA. Ser o no ser, esa es la cuestión. Escuchen el audio.

De todas formas los judíos nunca fuimos muy populares, especialmente en Europa (éramos más odiados cuando no teníamos patria ni conflicto con los palestinos). La diferencia es que antes podían matarnos impunemente. Pero Israel no se creó para que no haya antisemitismo, sino para que no nos importe.

Por qué es frágil la tregua en Gaza

Por Marcos Aguinis

LA NACIÓN – 23/11/12

http://www.lanacion.com.ar/1529361-por-que-es-fragil-la-tregua-en-gaza

En la televisión uno puede emocionarse cuando una mujer árabe grita: “¡Que los israelíes desocupen Gaza de una vez !”. Claro que la emoción tiene un significado distinto para el que goza de cierta información. Gaza ya fue totalmente desocupada por los israelíes hace siete años. Gaza no es más un “territorio ocupado”. En 2005, el entonces primer ministro Ariel Sharon decidió sacar por la fuerza, incluso de los pelos, hasta el último colono israelí para darles con el gusto a los palestinos y convertir ese territorio en un espacio Judenrein . Durante décadas, miles de colonos judíos habían levantado prósperas granjas e invernaderos en la Franja. Pero eso era una cuestión menor ante la perspectiva de un arreglo firme mediante el proyecto “tierra por paz”: Israel entrega tierra (que no le sobra) y los árabes otorgan la ansiada paz. Había que permitir que Gaza, con sus hermosas playas y curiosas ruinas arqueológicas, se convirtiera en una atracción turística, creciera económicamente y pusiera las bases del soñado Estado palestino que se desarrollaría junto a Israel.

Pero en Gaza se impuso la fracción terrorista Hamas , cuya Constitución exige de forma manifiesta el aniquilamiento de Israel. Incluso decidió actuar sin el control de la relativamente moderada Autoridad Palestina con sede en Ramallah. En vez de transformar ese territorio en el comienzo de un democrático y progresista Estado palestino, invierte todos los recursos, incluso la ayuda humanitaria internacional, en adquirir y fabricar armas. Perforó la frontera con Egipto mediante numerosos túneles que facilitaban el ingreso de los misiles provenientes de Irán.

El gobierno de Israel fue ingenuo al evacuar Gaza. Para los israelíes rige la conocida frase de Golda Meir: “No gozamos con las victorias militares; en cambio, gozamos cuando brota un nuevo tipo de algodón y cuando las frutillas colorean el país”. Creyeron que esa frase también regía para los gobernantes de Gaza.

La historia demuestra, en cambio, que cada concesión de Israel es tomada por ciertos líderes como signo de debilidad. Así ocurrió cuando en la Guerra de la Independencia el ya triunfador, pero aún débil, ejército judío decidió devolver El Arish a Egipto y abstenerse de ocupar la Ciudad Vieja de Jerusalén porque el rey de Jordania prometía negociar la paz. Por desgracia hubo sólo un armisticio, pero no se firmó la paz ni acordaron fronteras definitivas. Así ocurrió de nuevo cuando Ben Gurión se replegó del Sinaí en 1956. Así fue cuando tras la aplastante Guerra de los Seis Días los gobiernos árabes reunidos en Jartum respondieron con los famosos “tres no” a las ofertas israelíes de negociar la paz: no reconocer a Israel, no negociar con Israel, no paz con Israel.

Por el contrario, bastó que tras la Guerra de Iom Kipur el presidente Anwar el Sadat ofreciese un arreglo para que el gobierno de Israel (de derecha, como se estila en la jerga actual) restituyese a Egipto un espacio dos veces más grande que el propio, con pozos petrolíferos, aeropuertos y espectaculares centros turísticos en Sharm el Sheik y Taba. También devolvió la ciudad de Kuneitra a Siria. Se replegó de El Líbano, confiado en que su gobierno impediría el acercamiento a la frontera de las milicias que responden a Hezbollah. Frente al presidente Clinton, el primer ministro de Israel cedió a todas las exigencias de Arafat, incluso dividir Jerusalén. Pero estos gestos no fueron suficientes. ¿Por qué? Porque Israel no comprende que el único gesto que desean sus vecinos para quizás elogiarlo es su desaparición.

Ocurre, sin embargo, que los judíos aman la vida. Ni siquiera aceptan que se fotografíen sus cadáveres. Por eso las fotos que muestra la prensa mundial se refieren únicamente a las víctimas árabes, en especial mujeres y niños. Israel jamás usa escudos humanos como los palestinos, sino que invierte fortunas en construir refugios, miles de refugios subterráneos para salvar a su gente. En Gaza se disparan los misiles desde escuelas, hospitales, mezquitas o barrios llenos de civiles. Luego cae la respuesta israelí y pueden mostrarse las lamentables víctimas. Es preciso saber que la aviación israelí derramó octavillas en árabe para indicar adónde tenía que dirigirse la población para que no la afectasen los proyectiles que apuntaron quirúrgicamente contra las lanzaderas de Gaza, pero quienes estaban demasiado cerca no pudieron evitar los impactos. ¿Hamas, en cambio, avisa adónde se dirigen sus cohetes?

Durante años, pero en especial durante los últimos meses, ha sido bochornoso el silencio que mantuvo la prensa sobre el tenaz bombardeo de Hamas. Un millón de israelíes debían correr a diario, a veces varias veces por día, a los refugios. Comparado con la Argentina, ese millón equivaldría a cuatro millones de personas. Imaginemos cuatro millones de argentinos corriendo diariamente a los refugios antiaéreos, dejando el trabajo, las escuelas, los hospitales, las oficinas, las fábricas. Imaginemos a padres desesperados que no encuentran a sus pequeños hijos y sólo tienen 15 segundos para alcanzar meterse bajo tierra.

Como dijo el columnista internacional Julián Schvindlerman, durante meses y meses los cohetes de Hamas fueron invisibles: sólo los veían los israelíes. Ningún organismo internacional, ningún gobierno, ningún medio de prensa tuvo la dignidad de denunciarlos con firmeza. ¿Por qué? La respuesta es difícil. Pero no para la memoria judía. Desde la Edad Media se insiste en que los judíos tienen la culpa de todo y beben la sangre de los niños. En Egipto tuvo gran éxito un culebrón televisivo donde niños musulmanes eran arrastrados a sótanos para que unos judíos siniestros les extrajeran la sangre de la carótida. Cuando Israel protestó por esta burda incitación al odio, el gobierno del dictador Mubarak contestó que no podía limitar la libertad de expresión…

Los palestinos se han convertido en las víctimas por excelencia, a las que nada se les puede exigir. Los israelíes, en cambio, en los victimarios sangrientos.

¿Qué pasaría si sólo un misil impactase en Londres, París o El Cairo? Turquía, por ejemplo, no demoró en bombardear Siria cuando un proyectil cayó dentro de su frontera. En este año golpearon a Israel centenares de misiles, sin que se valorase la admirable contención de su gobierno. Sí, su contención, porque la mayoría de los ciudadanos exigía que hubiese alguna respuesta para poner fin a la granizada de cohetes que mantenía en vilo a medio país. ¿Esperaba Israel la actuación de los organismos internacionales o de la prensa? Error. Las Naciones Unidas no se demoran en llamar a sesiones de emergencia por la causa palestina, pero jamás condenan un ataque contra Israel. ¿Por qué será? Sí, por las mismas razones que se acusó a los judíos de asesinar a Jesús, de la peste negra, de crímenes rituales, de querer dominar el mundo. En el inconsciente colectivo sigue reptando un gran odio ancestral.

Pregunta: ¿el actual conflicto empezó cuando hace una semana Israel decidió tomar represalias contra un jefe de Hamas o cuando desde hace meses y meses esa organización terrorista mantiene en vilo a centenares de miles de personas con proyectiles de corto, mediano y largo alcance recibidos en gran parte de Irán?

La insistencia en sólo culpar a Israel hará más difícil un arreglo permanente, porque vigoriza a los fundamentalistas. Urge mostrarles que la violencia no los conducirá a borrar del mapa un país o llevar a cabo otro genocidio. Ojalá que la agresión de Hamas contra Israel (también lo fue contra su propio pueblo) no haya sido para desviar la atención de las matanzas que prosiguen en Siria. No sería arriesgada la sospecha de que el reaccionario y teocrático Irán, para desviar la atención de su aliado Al Assad, haya ordenado a Hamas abrir el frente sur. Y, en ese caso, no sería arriesgado suponer que pronto Hezbollah abriría el frente norte desde el Líbano. Bastaría cualquier incidente para encender la chispa. Total, la culpa siempre la tendrá Israel.

Por ahora corresponde celebrar el cese del fuego. Debería ser continuado por una confiable supervisión internacional que ponga fin al desvío de los cuantiosos fondos que llegan a Gaza. Esos fondos son para el bienestar del pueblo, no para fabricar, comprar y disparar misiles contra Israel.

La tregua con Hamas: el desastre menos malo de todos

Sí, es verdad, la tregua con Hamas es un desastre. Israel, una democracia vibrante que logró florecer entre dictaduras pantanosas; que todos los días nos regala avances en todas las ramas del accionar humano; que sólo quiere vivir en paz con sus vecinos; que con este objetivo en mente les entregó territorios y riquezas; que a cambio de este gesto sólo recibió más muerte y destrucción; que tiene la capacidad militar para mandarlos a todos a la pre-historia; es la misma Israel que se rebaja a negociar con un puñado de trogloditas aspirantes a genocidas  para firmar una tregua que pasará a la historia como otra oportunidad desperdiciada para derrotar a nuestros enemigos, en un acuerdo auspiciado por el mismo Obama que nos pidió volver a las fronteras del 67, y donde los intermediarios son los islamo-fascistas que gobiernan en Egipto.

Caroline Glick y Martin Sherman, dos columnistas del Jerusalem Post, desarrollan esta visión en sus respectivos artículos.

No obstante, en algún momento el intelectual debe ponerse el sombrero del político e imprimirle pragmatismo a sus opiniones, si realmente quiere construir un mensaje que tenga un efecto transformador. Hacemos eso o hacemos catarsis con el teclado, pero no podemos hacer las dos cosas al mismo tiempo.

En este caso, la pregunta pragmática es: ¿Cuál era la alternativa a una tregua?

Israel sabe donde se esconde Hamas. Todos sabemos donde se esconde Hamas. Sabemos que, por ejemplo, disparan misiles en los subsuelos de los hospitales. En esos casos, si Israel quiere eliminar a los terroristas tiene dos opciones: bombardear el hospital hasta que no quede nada o lanzar una incursión terrestre.

¿Queremos bombardear el hospital?

Me parece que ninguno de nosotros daría esa orden, ni siquiera los que me desmienten desde una computadora. No porque Israel no tenga derecho — está claro que Israel tiene la obligación moral de proteger a sus ciudadanos y que Hamas es responsable por los muertos desde el momento en que los usa como escudos humanos –, pero no daríamos la orden porque nosotros valoramos la vida. Así de cursi y de sencillo. Ergo, la única alternativa viable que nos queda es entrar por tierra y enfrentar a los terroristas.

Los analistas militares coinciden en que para derrotar al Hamas de una vez por todas, Israel necesita tener una presencia militar en Gaza durante 4 meses como mínimo. ¿Es hoy el momento de emprender esta iniciativa militar?

Primero, tenemos que pensar si el estado actual de la guerra justifica asumir el riesgo de que 75 mil reservistas israelíes crucen la frontera de Gaza. Segundo, tenemos que analizar cuáles serían las implicancias estratégicas de optar por este camino (a mi no se me ocurre un regalo mejor para Irán, por ejemplo). Tercero, no podemos olvidar las repercusiones diplomáticas y mediáticas que dicha contienda tendría (más allá de si acordamos con las premisas de los que van a criticarnos). Cuarto, tenemos que evaluar cuántos miles de millones de dólares vamos a tener que destinar para determinar si, desde un punto de vista financiero, hoy es el mejor momento de entrar en Gaza o conviene esperar. Cuarto, si aprendimos algo de la guerra entre USA e Irak, tenemos que delinear una estrategia de salida.

Estas son solo algunas de las consideraciones que debe tener el buen político en este tipo de situaciones. Creería que los líderes israelíes evaluaron la situación en base a la información con la que cuentan y concluyeron que era preferible realizar una tregua. Además, si Bibi logró que Obama se comprometa a desplegar militares en la la frontera entre Egipto y Gaza para bloquear la infiltración de armas (como puede leerse en DebkaFile), entonces Israel no solo le infligió un daño psicológico y militar al Hamas con todos los terroristas asesinados e instalaciones gubernamentales destruidas, sino que con la ayuda de USA va a impedir que Hamas pueda recuperar su arsenal en el corto o hasta mediano plazo.

Sí, la tregua pudo haber sido un desastre, pero tal vez fue el desastre menos malo de todos.

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