Fracaso de la política estadounidense en Oriente Próximo

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Londres está mediando en conversaciones indirectas entre EE UU y Hezbollah, principalmente para cooperar en la lucha contra Al-Qaeda, en favor de la estabilidad regional y otros asuntos de la política libanesa e internacional… ¿Qué demonios está planeando Obama?

Munich y Ginebra

Aclaración: Este artículo fue publicado poco antes del acuerdo firmado en Ginebra entre Irán y el grupo P5+1, pero claramente mantiene su vigencia

Por Jaime Einstein

Chamberlain Kerry Zarif Hitler 611

En septiembre de 1938, las grandes potencias mundiales se reunieron en Múnich para discutir una crisis fomentada por Adolfo Hitler con la única democracia existente en el centro de Europa, Checoeslovaquia.

Checoeslovaquia, creada después del colapso del Imperio Austro-Húngaro al terminar la Primera Guerra Mundial, era un estado plurinacional y democrático. Dentro de sus fronteras vivían unos 3 millones de alemanes étnicos, que gozaban de ciudadanía checoeslovaca y de representación en el Parlamento de Praga. Todos los vecinos de Checoeslovaquia eran dictaduras de derecha, simpatizantes ideológicamente con la Italia fascista y la Alemania nazi. Varios de estos vecinos tenían reclamaciones territoriales y étnicas contra la democracia en Praga, pero estaban disuadidos a hacerlas valer debido a que los checoeslovacos poseían uno de los ejércitos más eficientes y bien armados del área centro-europea. Además, los checoeslovacos tenían un acuerdo de alianza con Francia, que a su vez era aliada del Reino Unido.

Hitler organizó a los alemanes dentro de Checoeslovaquia en un fuerte partido nazi local… se inventó una entidad étnica ficticia, los “Sudetes” Alemanes (hasta que los nazis crearon esta categoría, los habitantes de las zonas fronterizas entre Bohemia, hoy República Checa, Austria y Alemania, eran simplemente “alemanes ciudadanos checoeslovacos”). Estos “Sudetes” comenzaron una campaña a favor de “reunificarse” con sus hermanos germanos en Alemania y Austria (esta última ya había sido anexionada al Reich Nazi).

Checoeslovaquia y su presidente, Edvard Beneš, amparados en sus fuerzas armadas y su alianza occidental, rehusaron ceder ante las presiones germanas. No iban a conceder un ápice de su territorio o soberanía nacional. La defensa de todo el país dependía de las fortificaciones fronterizas con los nazis, ceder esos territorios dejaría al país inerme y causaría su desmembramiento.

Las fuerzas de seguridad de Praga se movilizaron contra los agitadores “sudetes”, encarcelando a muchos de ellos. Hitler amenazó con invadir Checoeslovaquia para “proteger los legítimos intereses de los oprimidos alemanes sudetes”.

Los generales alemanes estaban consternados con estas amenazas, sabían que Alemania todavía no estaba lista para una guerra mundial, ya que la alianza entre Praga y París hubiera provocado una conflagración global. Es más, las propias fuerzas armadas checoeslovacas hubieran representado un fuerte desafío a Alemania. No hay duda de que los nazis, eventualmente, habrían triunfado si invadían a su vecino democrático, pero no hubiera sido un paseo. Los tanques checoeslovacos eran mejores que los alemanes, y la fuerza aérea de Praga era eficiente y moderna.

Las potencias occidentales, el Reino Unido y Francia, aunque más fuertes que el estado nazi, estaban aterrorizados ante la idea de ser arrastrados a otra guerra mundial. Las horripilantes pérdidas causadas por la Primera Guerra Mundial y la aún imperante crisis económica mundial, servían de motivación para tratar de apaciguar al dinámico y resurgente gigante teutón. Hitler era un excelente jugador de póker político y un matón por excelencia. Nadie hacía mejores faroles que el Führer.

Amedrentado, Neville Chamberlain, premier británico, se reunió con su colega galo, Daladier, y acordaron en reunirse con Alemania nazi y la Italia de Mussolini en Múnich. Checoeslovaquia ni siquiera fue invitada a esta cumbre en la que su futuro sería decidido por las potencias, incluyendo a sus “aliados”.

Checoeslovaquia fue vilmente traicionada en Múnich. Sus “aliados” anglo-franceses cedieron ante todas las demandas de Hitler y acordaron en que las zonas “sudetes” fronterizas entre Bohemia, Alemania y Austria deberían ser cedidas a los nazis, en nombre del “derecho a la autodeterminación” de sus habitantes germanos. Chamberlain regresó a Londres, con su paraguas en una mano y en la otra el papelillo firmado por Hitler, que prometía que ya no tenía más ambiciones expansionistas. El apaciguador británico declaró “peace in our time” (“paz en nuestro tiempo”).

Las intenciones “pacíficas” de Alemania e Italia se lucían en España. La Guerra Civil española todavía seguía derramando sangre por toda la Península. La Legión Cóndor nazi y el ejército italiano de Mussolini continuaban sus operaciones militares contra una República española que colapsaba, sin ayuda de las democracias.

La República checoeslovaca tenía dos opciones, ambas terribles. Podían negarse a aceptar el dictado de Múnich y resistir por las armas contra una segura invasión nazi o claudicar ante la presión internacional, y contemplar la destrucción del país. El traicionado presidente Edvard Beneš sabía perfectamente que su país tendría que luchar solo, sin aliados. Hitler usó sus conexiones con el partido nacionalista eslovaco en Bratislava, a la sazón dirigido por un cura clérigo-fascista, el monseñor Tiso, para provocar la secesión de Eslovaquia, como “estado independiente”, aliado a Alemania. Polonia y Hungría se disponían a cortar jugosas lascas de su desafortunado vecino.

Beneš renunció y se marchó al exilio. Checoeslovaquia cesó de existir. Menos de un año más tarde, Hitler se olvidó del papelito firmado con Chamberlain, invadió a Polonia y comenzó la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué tiene que ver el malhadado acuerdo de Múnich de 1938 con la reunión de cumbre en Ginebra, entre Irán, los EEUU, el Reino Unido, Francia, Rusia, la Unión Europea y Alemania? Pues mucho más de lo que parece a simple vista.

En ambos casos, en la Europa Central de los 1930 y en el Oriente Medio de nuestros días, sólo existía una entidad democrática: Checoeslovaquia en Europa central, Israel en el Levante. Ambos países han compartido la desdicha de estar rodeados de dictaduras hambrientas de poder y expansión. Ambas naciones han tenido que enfrentar el reto de convivir con ideologías totalitarias, opresoras y asesinas: el nazismo alemán y el islamismo. En ambos casos el mundo estaba sumido en una depresión económica y las democracias dirigidas por líderes claudicantes y apaciguadores.

Nadie estaba dispuesto a llamar al pan, pan, y al vino, vino. Hitler y Mussolini eran ampliamente admirados por numerosos intelectuales y movimientos populistas en casi todo el “mundo civilizado”. Los que no admiraban a los dictadores de la derecha, admiraban al igualmente asesino y sangriento Stalin, que mataba a sus millones de conciudadanos en el “paraíso del proletariado” que era la U.R.S.S. Muy pocos europeos sentían afinidad por la aislada democracia checoeslovaca. El totalitarismo era visto como “la ola del futuro”. La democracia era considerada caduca y aberrante. Cualquier parecido con la simpatía de la “progresía” occidental de hoy día por los movimientos islamistas no es pura coincidencia. El paralelo entre el crecimiento masivo de los grupos “populistas” en Europa y los EEUU hoy día con los pujantes partidos fascistas en la década de los 30 del siglo pasado tampoco son casualidades.

Motivado por su hambre expansionista, Hitler creó una etnia inexistente… los “alemanes sudetes”. Esta creación ficticia tenía un propósito, liquidar a la democracia checoeslovaca. Cualquier parecido entre este engendro hitleriano, y la súbita apariencia de un “pueblo árabe palestino” después de la Guerra de los Seis Días en 1967 tampoco es una coincidencia… ya lo decía el sabio Salomón, no hay nada nuevo bajo el sol.

En nuestro flamante siglo, el tristemente recordado Mr. Chamberlain se ha reencarnado en el Secretario de Estado de los EEUU, John Kerry (sin el paraguas, que sepamos). Este acaudalado caballero de Massachusetts aparentemente considera que ha llegado el momento de forzar al muy molesto estado de Israel a llegar a “un acuerdo de paz” con los sudetes de hoy día, los árabes “palestinos”. En su afán de liquidar este “gravísimo problema”, el señor Kerry hace la vista gorda a las masacres de la guerra civil en Siria, que en sólo 2 años han causado más muertes y destrucción que todas las guerras árabe-israelíes desde 1948. El arrogante patricio de Nueva Inglaterra también decide ignorar al crecimiento del islamismo asesino y fanático que está afectando a todos los continentes, salvo Antártida… al menos hasta ahora.

En su búsqueda ciega de un premio Nóbel de la Paz (para empatarse con el que recibió su jefe por ¿??¿??), Kerry está dispuesto a sacrificar todos los legítimos intereses de seguridad de su supuesto aliado democrático.

En la visión mundial de Kerry existe un “insignificante” problema adicional en el Medio Oriente, aparte de la existencia de una democracia judía, que tanto incomoda a sus pacíficos vecinos árabes: la marcha galopante del Imperio Persa de los ayatolas hacia la adquisición de un arsenal nuclear. Recordemos que los ayatolas han dicho, sin pelos en la lengua, que la misión de la República Islámica de Irán es liquidar al cáncer sionista (léase, Estado de Israel). Recordemos también que Irán, uno de los grandes productores de petróleo del mundo, necesita energía nuclear para producir electricidad, como yo necesito seis dedos de los pies o tres fosas nasales. En fin, igual que Hitler anunció claramente en su Mein Kampf que su movimiento liquidaría a los judíos y avanzaría Alemania a ocupar todo el este europeo, los ayatolas (y todos los islamistas, seamos justos con ellos) nunca han ocultado su deseo de liquidar al estado y pueblo judío y establecer el califato universal.

Después de largas e infructíferas guerras en Irak y Afganistán, el occidente está cansado de enfrentamientos con los islamistas. Llegó la hora de probar la fórmula Chamberlain… apaciguamiento. Irán tiene un nuevo presidente… y el tipo hasta sabe sonreírse (como un Hitler, sin el bigotito), hagamos las paces con los ayatolas. En el occipucio de Kerry debe existir la certeza que los misiles iraníes no tienen el alcance suficiente para desarreglar a cualquiera de sus mansiones en Massachusetts, o su “town-house” en Boston, así que, ¿Hay algo que perder?

En vez de Múnich, la reunión de nuestro siglo se lleva a cabo en Ginebra. Igual que la de 1938, se excluye al principal afectado. Checoeslovaquia quedaba marginada de discusiones donde se decidiría su destino e Israel se excluye de las conferencias en Ginebra.

Todos los participantes de esta conferencia internacional parecen encantados con las sonrisas iraníes. Lady Ashton de la Unión Europea está tan enamorada de su colega iraní, que hasta está dispuesta a ponerse un chador de lujo. ¿Cuántas concesiones estamos dispuestos a darles a los buenazos de Teherán, para que en vez de hacer las bombas mañana, las hagan de aquí a dos días?

Por suerte, Monsieur Daladier no parece haberse reencarnado en el representante francés en Ginebra. Aparentemente, los franceses han redescubierto su espina dorsal, y Francia ha bloqueado el acuerdo tan ansiado por Mr. Kerry. ¡Vive la France!

Como epílogo a esta triste historia recordemos que:

1. Kerry no se ha dado por vencido, las conversaciones de Ginebra se reanudarán a finales de este mes;
2. Bibi Netanyahu y Edvard Beneš no se parecen en nada. Bibi no es santo de mi devoción, pero no tengo la menor duda de que él sabrá que la defensa de Israel es responsabilidad de nuestras propias fuerzas, y no de nuestros “aliados”. Ya lo dijo Ariel Sharón en su momento, Israel no es Checoeslovaquia.
3. Cuando Checoeslovaquia fue liberada de los nazis in 1945, el gobierno checo expulsó por la fuerza a los 3 millones de “sudetes alemanes” de su territorio. La regla general en el mundo siempre ha sido: “si empiezas una guerra y tienes el mal tino de perderla, te jodes como Herodes”. No se ha vuelto a hablar del problema de los refugiados “sudetes alemanes”, pero todavía se habla del supuesto “Nakba” de los “palestinos”.

Comentario de Jabotito:

Mi abuela materna, cuya madre murió durante el bombardeo alemán de Rovno y sus hermanas fueron asesinadas por los nazis y antisemitas ucranianos en los bosques de la muerte, detesta a las naciones europeas en general, por obvias razones. Pero del único pueblo que habla con cariño es el checo, especialmente cuando me cuenta cómo los checos tiraban pan a los vagones repletos de judíos que eran conducidos a los campos de concentración durante el Holocausto. También fueron los chechos los únicos que les dieron armas a Israel durante la Guerra de Independencia de 1948, en el momento que más necesitaba poder defenderse. El propio Isaac Rabín dijo en su momento: “Si no fuera por las armas de Checoslovaquia, dudo que hubiéramos podido ganar la guerra en el ’48”. Cualquier semejanza con la actualidad es pura coincidencia.

Sobre el Dr. King y su apoyo a Israel

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Sobre Pesaj

El Seder de Obama

El Seder de Obama

Un mensaje de Pesaj para el presidente

por Rav Benjamín Blech

Mientras los judíos de todo el mundo se ocupan de los preparativos finales para Pesaj, el presidente Barack Obama se prepara para su éxodo a Israel.

Seguro, nadie puede pasar por alto el destacable significado simbólico de que el Presidente de los Estados Unidos haga su primera visita presidencial a la Tierra Santa en la víspera de la Festividad de la Libertad, conmemorando el nacimiento del pueblo judío.

En Pesaj comenzamos nuestra especial relación con Dios. En Pesaj Dios redimió a nuestros ancestros de la esclavitud en Egipto. Y en Pesaj, Él se comprometió a estar de nuestro lado para siempre, mientras buscamos cumplir nuestra misión de ser “una luz para las naciones”.

Obama estará en tierra por un total de 48 horas. Cada momento de su viaje está planeado minuto por minuto, para seguir un orden cuidadosamente preparado – y la palabra hebrea para orden es, por supuesto, ninguna otra que “Seder“.

El embajador israelí en los Estados Unidos, Michael B. Oren, no pudo resistir hacer la conexión con Pesaj. “Todo en la mesa del Seder,” dijo, “desde la pata de cordero hasta el perejil y el huevo está lleno de simbolismo; lo mismo ocurre con cada cosa del itinerario del presidente”. En pocas palabras, Obama estará observando un precipitadamente organizado Seder político.

Desafortunadamente, Obama no tendrá tiempo para realmente sentarse en un Seder de Pesaj verdadero, ni tampoco para ser inspirado por una lectura de la Hagadá. Pero no puedo dejar de pensar en el mensaje de este texto (la Hagadá) que nosotros quisiéramos que él reciba en su visita, para guiarlo en sus políticas en relación al estado de Israel.

El Arbusto No Se Consumía

La Hagadá es un libro extenso con muchas ideas diferentes. Los judíos pasan horas hablando sobre sus profundas enseñanzas. Pero hay un tema que se destaca como el concepto cardinal, y si yo pudiese tener al menos un breve momento con el líder del mundo libre, le pediría que escuchase estas poderosas palabras que leemos en voz alta al comienzo del Seder:

Porque no sólo uno se ha elevado en nuestra contra, sino que en cada generación se levantan en nuestra contra para aniquilarnos, pero el Santo, Bendito Sea, siempre nos salva de sus manos.

La historia judía es una larga historia de milagros, de supervivencia frente a posibilidades aparentemente muy remotas, gracias al amor y la protección Divina.

En el primerísimo encuentro entre Dios y Moisés, Dios apareció por medio de una imagen visual espectacular e inolvidable. Todos conocemos la historia. Moisés estaba haciendo pastar su rebaño en el desierto de Sinaí cuando, de repente, vio un arbusto en llamas. Pero, extrañamente, a pesar de que el arbusto estaba en llamas, no era consumido. Eso desafiaba las leyes de la naturaleza; el fuego siempre destruye. En ese mismísimo momento, mientras Moisés estaba parado perplejo por el milagro que tenía delante de sus ojos, Dios se reveló a Sí Mismo y proclamó: “Yo soy el Dios de tus padres”.

¿No podía Dios hacer otro milagro, uno aún más espectacular, más convincente, más indicativo de Su control sobre todo el mundo, que tan sólo un arbusto en el desierto que estaba en llamas pero no era consumido?

El arbusto estaba en llamas pero no era consumido. De la misma forma el pueblo judío, en contra de todas las leyes de la historia, nunca perecerá.

La verdad es que Dios no estaba simplemente haciendo un milagro; Él estaba enviando un mensaje. Dios sabía lo que estaba en la mente de Moisés. Desde el momento en que huyó de Egipto y vio a sus hermanos sufriendo la brutal opresión de Paró, Moisés se preocupó y se preguntó: ¿Sigue mi pueblo con vida? Por eso, lo primero que Dios hizo fue tranquilizar a Moisés – pero no sólo para esta vez, sino también para todo el futuro. El arbusto fue un símbolo del pueblo judío. El arbusto estaba en llamas pero, en contra de todas las leyes de la naturaleza, no era consumido. De la misma forma el pueblo judío, en contra de todas las leyes de la historia, nunca perecerá.

Cuando Arnold Toynbee completó su clásico análisis de 10 tomos sobre el ascenso y la caída de las civilizaciones humanas, El Estudio de la Historia, él estaba confundido por una aparente refutación de sus reglas universales gobernando el inexorable declive de todo pueblo sobre la tierra. Sólo los judíos sobrevivieron, desafiando el análisis cuidadosamente razonado de Toynbee. Entonces, Toynbee declaró a los judíos nada más que un “remanente residual”, un pueblo destinado a expirar en poco tiempo.

Pero de alguna manera, a pesar de todos los intentos brutales de destruir a los hijos de Israel, los judíos han demostrado el continuo milagro del arbusto ardiente.

La historia judía desafía la lógica. La supervivencia judía no es nada menos que un milagro. Pero es un milagro predicho hace mucho tiempo por Dios, y es un milagro que Dios le aseguró a Moisés que nunca cesaría de repetirse hasta el final de los tiempos.

Se cuenta que Luis XIV, una vez le preguntó a su brillante filósofo, Blaise Pascal: “¿Crees en los milagros?”. Pascal le respondió que sí. “Si es así,” le preguntó el rey “dime un milagro”. “Los judíos”, respondió Pascal, “la supervivencia de los judíos. Ese es un milagro inexplicable”.

Leo Nikolayevich Tolstoy, a pesar de ser un cristiano ortodoxo más conocido por su libro La Guerra y La Paz, entendió esto cuando escribió:

Un judío es el emblema de la eternidad. Es a quien ni la matanza ni la tortura de miles de años pudieron destruir, es a quien ni el fuego, ni la espada ni la Inquisición pudieron eliminar de la faz de la tierra, es quien fue el primero en producir los oráculos de Dios, es quien ha sido por tanto tiempo el guardián de la profecía y se la ha transmitido al resto del mundo, él y tal nación no pueden ser destruidos. El judío es eterno, así como la mismísima eternidad.

Entender la historia y aprender de ella es reconocer el poderoso lazo entre Dios y los hijos de Israel; es reconocer que a pesar de todos los que “en toda generación se levantaron en nuestra contra para aniquilarnos”, Dios siempre ha cumplido y siempre cumplirá la promesa de Pesaj implícita en los Diez Mandamientos: “Soy el Eterno, tu Dios, que te sacó de la tierra de Egipto, la casa de la esclavitud” – y continuaré redimiéndote y protegiéndote hasta el final de los días.

Y una cosa más que el Presidente de los Estados Unidos necesita saber. Es un versículo de la Biblia, que se encuentra en el libro de Génesis. Es parte de una promesa más larga que Dios le hizo a Abraham, el primero de nuestros patriarcas:

Y bendeciré a quienes te bendigan, y a quienes te maldigan maldeciré. Y a través de ti serán benditas todas las familias de la tierra” (Génesis 12:3).

No ha habido una mayor verdad que ésta en la historia de la humanidad. Las naciones que han tratado bien a los judíos fueron, a cambio, inmensamente bendecidas. Quienes abusaron de los judíos se encontraron cayendo en la desgracia de la historia. Y en donde sea que los judíos han vivido, ellos han hecho contribuciones importantes en todas las áreas de la vida. Todo el que estudia la historia de su vagar durante los siglos sabe que, verdaderamente, a través de ellos todas las familias de la tierra fueron realmente bendecidas.

Los Estados Unidos de América han tratado a los judíos más benévolamente que cualquier otro país en la historia. No es coincidencia que los Estados Unidos también hayan sido más bendecidos por Dios que cualquier otro país en la historia.

Rezo para que el Presidente Obama sea lo suficientemente sabio para entender este gran mensaje del “Seder de la historia” y que sea guiado por él en sus esfuerzos de traer paz a un pueblo constantemente amenazado.

Fuente: Aish Latino

(Advertencia: Este video fue publicado en 2011, antes del giro reciente que dio Obama en su relación con Israel, por lo tanto no pretende ofender al mandatario estadounidense que ha probado ser un amigo sincero de Israel y el pueblo judío. Para mayor información escuche este impresionante discurso.)

Transmito los buenos deseos del Presidente Obama y el Papa Francisco para todo el pueblo judío con motivo del comienzo de Pesaj:

Francisco dijo: “Que el Todopoderoso, que liberó a su pueblo de la esclavitud en Egipto para guiarlos a la Tierra Prometida, continúe librándolos de todo mal y los acompañe con su bendición.” Luego de agradecer al Gran Rabino de Roma, Riccardo di Segni, por atender su misa inaugural la semana pasada con otros líderes religiosos, dijo “Me complace extenderle a usted y a toda la comunidad judía de Roma mi mejores deseos para el gran banquete de Pesaj. Les pido que recen por mí, mientras yo le aseguro que ustedes estarán en mis plegarias, confiando en que podamos profundizar los lazos de estima y mutuo respeto entre nosotros.”

El Rabino di Segni respondió en el sitio web de la comunidad judía de Roma, diciendo que apreciaba el mensaje y planeaba responder para desearle al Papa y los cristianos de Roma una feliz Pascua.

Por su parte, el Presidente estadounidense Barack Obama y su esposa Michelle enviaron sus “deseos más cálidos para todos aquellos celebrando Pesaj aquí en América, el Estado de Israel, y alrededor del mundo,” mientras su familia se preparaba para el quinto Seder celebrado en la Casa Blanca.

“Pesaj es una celebración de la libertad que nuestros ancestros soñaron, por la que lucharon, y finalmente consiguieron,” declaró Obama.

Durante su primer visita a Israel como Presidente, Obama recordó al mundo que “la responsabilidad no termina cuando llegamos a la tierra prometida, solo comienza.”

El Presidente norteamericano declaró que durante su viaje, tuvo la oportunidad de hablar con jóvenes israelíes que atestiguaron “cómo el sueño de verdadera libertad encontró su máxima expresión en aquellas palabras de esperanza del Hatikva: Ser un pueblo libre en nuestra tierra.” También dijo “Mientras mi familia y yo nos preparamos una vez más para tomar parte en esta antigua y poderosa tradición, espero que podamos sacar lo mejor de nosotros para hacer valer esta promesa en los días que tenemos por delante, hacer frente a los desafíos que vendrán y continuar el duro trabajo de reparar el mundo.” (Tikun olam)

Las partes hebreas de su discurso generaron gran entusiasmo en Israel durante su visita, mientras que en su declaración durante Pesaj, Obama buscó mantener ese apoyo, deseando “a todos aquellos celebrando Pesaj aquí en América, en el Estado de Israel, y alrededor del mundo” un Jag Sameaj.

Conclusión de Jabotito:

El éxodo de Egipto no fue solamente fuente de inspiración para el pueblo judío a lo largo de la historia. También fue motivo de inspiración para los primeros colonos europeos que llegaron a América, así como la lucha de Martin Luther King por la libertad y los derechos civiles.

Deshaciendo el mito del trueque “concesiones a los palestinos por Irán”

Barack Obama, Benjamin NetanyahuObama: “Israel es una historia sin paralelo de redención

Hay una falsa creencia (una de las tantas en este conflicto) – promovida por los liberales en Washington y pro-árabes de Israel (incluyendo los criminales de Oslo, cuyas políticas llevaron a un baño de sangre hebrea) – de que, si Israel realiza concesiones políticas fenomenales a los palestinos y se retira de la Ribera Occidental (para que nos sigan tirando misiles agregaría yo), entonces Obama y el mundo entero se pondrán del lado de Israel y harán lo que sea necesario para impedir al régimen iraní dotarse de armas nucleares. Dejando de lado el hecho de que algo parecido sucedió en el pasado reciente (desconexión de Gaza) y a la comunidad internacional le importó un rábano los misiles de Hamás o incluso olvidó aquel episodio, esta premisa es completamente falsa. Primero porque EE UU, como cualquier país en el mundo, actúa según sus propios intereses, no los de sus aliados. Vale decir, si la Casa Blanca llegara a la hipotética conclusión de que un Irán con armas nucleares no representa una amenaza directa a su seguridad nacional, por más que Israel se sacrifique y entregue a los palestinos en bandeja todos los territorios conquistados en 1967, los norteamericanos no moverían un dedo cuando llegue el momento de frenar un Irán nuclear, ningún avión estadounidense despegaría de su portaaviones para bombardear las centrales nucleares iraníes aunque los israelíes entreguen hasta el mismísimo Kotel (Muro Occidental). Por otro lado, si la administración Obama llegara a la conclusión de que, por los propios intereses globales de EE UU, un Irán nuclear es una amenaza directa a sus planes geopolíticos o la estabilidad regional que necesitan, ellos mismos atacarán a los iraníes sin importar que Israel no ceda un milímetro de territorio a los palestinos, porque en ese caso un Irán nuclear no será funcional a sus intereses. Lo mismo se aplica a los saudíes, europeos y cualquier otro. Justamente los 70.000 muertos sirios en estos últimos dos años, han demostrado que, retórica al margen, nadie mueve un dedo en este mundo a menos que sea conveniente para su propio país.

En realidad es una conclusión bastante obvia, pero independientemente de lo que puedan expresar públicamente, ningún jefe de Estado actuará respecto a Irán según lo que haga o deje de hacer Israel. Actuarán según sus propios intereses y conveniencia. Lo que le interesa a la administración Obama, en mi humilde opinión, es que un posible ataque a Irán tenga legitimidad internacional luego de haber agotado todas las opciones diplomáticas y económicas para impedir al régimen iraní dotarse de armamento nuclear, por esta razón no quiere que Israel ataque prematuramente sin haber demostrado que Occidente no tiene otra forma de frenar a los iraníes. Pero el éxito del proceso de paz con los palestinos, si bien es un interés primordial de casi todos los países en el mundo (a excepción de los ayatolás y sus pocos aliados), no afectará la decisión que tomen los actores implicados respecto a Irán. Los estadounidenses no se arriesgarán a una guerra ni decidirán cómo preservar mejor sus intereses en base a la situación de los palestinos. No les importan tanto ni tienen ese nivel de relevancia. Así como tampoco dejarán de atacar a Irán, si lo consideran necesario, por lo que entregue o no entregue Israel.

Ben Ami y compañía: No insistan más con la patraña de “ellos bombardean Fordow si desalojamos Ramat Shlomó”, aquí no existe “menos asentamientos por más aviones”. Ya tenemos aviones y todo lo necesario para terminar de un plumazo con el programa nuclear iraní (y probablemente también su régimen). La mayoría de los israelíes saben que más concesiones a los palestinos sin acuerdos sólidos de seguridad, implica necesariamente más terrorismo, muerte, reclamos y conflicto. No traten de engañar nuevamente a Israel afirmando que un avance con los palestinos es sinónimo de un avance contra Irán. No intenten forzar a los israelíes a cambiar un peligro suicida por otro. Como la izquierda israelí también está huérfana de ideas y no saben cómo convencer a su pueblo de adoptar políticas entreguistas con el enemigo luego del fracaso de sus políticas “pacifistas”, chantajean al público y al gobierno de esta forma ridícula y cínica. Nadie con un mínimo de conocimiento de las relaciones internacionales y la política exterior norteamericana se traga esa mentira.

Encuesta en la opinión pública: La simpatía de los americanos por Israel es la más alta de todos los tiempos

Una encuesta de Gallup encuentra que, en el marco de la próxima visita del Presidente Obama a Israel, las simpatías de los americanos se inclinan enormemente a favor de los israelíes por sobre los palestinos, 64% vs 12%, igualando los porcentajes de la encuesta de 1991 realizada durante la Guerra del Golfo.

ShowImageUna trabajadora en una fábrica de Kfar Saba arregla banderas estadounidenses pedidas con anticipación por la visita de Obama a Israel. Foto: Reuters

La simpatía de los americanos por Israel iguala la más alta de todos los tiempos según una encuesta de la prestigiosa organización Gallup publicada el viernes, exactamente cinco días antes de la visita programada del Presidente norteamericano Barack Obama a Israel, por primera vez como Presidente.

Según los datos de la encuesta, las simpatías de los americanos se inclinan enormemente a favor de los israelíes por sobre los palestinos, 64% vs. 12%.

Mientras la parcialidad por Israel ha subido consistentemente al 60% desde 2010, el 64% registrado en la encuesta del viernes iguala los datos previos registrados en 1991, durante la primera Guerra del Golfo. En la encuesta de 1991 realizada por Gallup, solo el 7% de los encuestados simpatizaba más con los palestinos que con los israelíes.

Análisis de los datos de la última encuesta muestran que Republicanos, conservadores y adultos de mayor edad son más propensos a ser parciales a favor de Israel.

Los Republicanos (78%) son mucho más propensos a simpatizar con Israel que los Demócratas (55%), según la encuesta. El apoyo Demócrata por Israel se ha incrementado en cuatro puntos desde 2001, mientras el apoyo Republicano por el Estado judío ha saltado 18 puntos de porcentaje en el mismo período.

El porcentaje de encuestados que favorecen a los palestinos se incrementa con la educación formal, oscilando desde 8% para aquellos sin experiencia universitaria al 20% para aquellos que poseen al menos un postgrado.

“Los palestinos reciben la mayor simpatía por parte de Demócratas, liberales y postgraduados, pero incluso entre ese grupo, el apoyo llega como máximo al 24%”, según Gallup.

Véase también: Cerca del 90% de los americanos tiene una visión desfavorable de Irán

Opinión de Jabotito:

Qué “lobby” ni qué “lobby” (llámese judío, sionista o israelí). Los americanos apoyan a Israel porque QUIEREN (sí, principalmente los cristianos), por cuestiones ideológicas, geopolíticas, históricas, culturales y morales. Eso se manifiesta especialmente en el Congreso, representante del pueblo. Pero además porque les conviene, mucho más de lo que ustedes imaginan. Con la información de inteligencia que le provee Israel a los EE UU, se pueden evitar montones de atentados terroristas en suelo norteamericano o contra objetivos de ese país en el mundo. Eso por no mencionar el interés estratégico, militar, político, etc. Respecto al apoyo y simpatía por Estados Unidos entre el público israelí, los porcentajes son mucho mayores. Uno de los pocos países en el mundo que se podría llamar auténticamente “pro-americano” es Israel. Con el agregado de que, a diferencia del caso con otros aliados, ninguna madre estadounidense tiene que arriesgar la vida de su hijo para proteger al Estado hebreo… nosotros nos protegemos solos, y muy bien.

Contrariamente al pensamiento antisemita, el pueblo judío y el sionismo se caracterizaron por ser movimientos débiles, pero aún así cosecharon simpatías entre el pueblo americano desde sus orígenes. Esta simpatía siempre estuvo presente, aunque por intereses geopolíticos recién se fortaleció y plasmó en ayuda militar y económica concreta desde fines de la década del ’60 o principios del ’70.

Las relaciones especiales de Israel con Estados Unidos no pueden explicarse tan solo en términos materiales o estratégicos, ni por la mera influencia del mitológico “lobby judío”. Ningún grupo de presión, por más poderoso que sea, puede doblegar la voluntad de una nación y desviarla de su curso natural o intereses básicos. ¿O acaso la opinión pública norteamericana simpatiza con Arabia Saudita por ser un país aliado por conveniencia? (les aseguro que no). El sionismo gentil en Estados Unidos ha sido en todo momento al menos tan poderoso, activo y enérgico como el judío. En verdad no existe nada en el sistema internacional que se parezca a la relación única entre Estados Unidos e Israel. A los detractores de esta enigmática alianza les cuesta creer que el significado de Israel para los estadounidenses sea ante todo sentimental, y el compromiso con su supervivencia un voto moral, en ocasiones un acto de caballerosidad. Para muchos estadounidenses, Israel es la recreación de su propia historia. El colono judío que echa raíces en una tierra yerma y un entorno hostil contra todas las adversidades, y el espíritu pionero de una nueva nación israelí formada por un pueblo perseguido en busca de libertad, caló hondo en la mentalidad estadounidense y le recordó sus propios orígenes y juventud. Para muchos, la lucha sionista por Palestina no difería del combate que las colonias americanas llevaron a cabo, tanto contra la población indígena, como contra el Imperio británico. Nación de fieles de misa y lectores de la Biblia, que valoraban al pueblo del Libro con su historia y no solo al Libro como mera abstracción, los estadounidenses asistieron con admiración el revivir de la nación bíblica en Tierra Santa. Esta conexión bíblica a buen seguro era más fuerte en el caso de los fundamentalistas cristianos, pero nunca fue exclusiva de ellos. Y ellos son la potencia mundial número uno.

“OH, ISRAEL, AL QUE TE BENDIJERE, BENDECIRÉ, Y AL QUE TE MALDIJERE, MALDECIRÉ” (Génesis.12:3a)

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